Wall Street

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Mientras muchos inversores siguen esperando el recorte para entrar en el mercado, éste no se lo pone fácil y sigue tirando hacia arriba como Lance Armstrong en sus buenos tiempos. Así es Mr Market, la pájara le llegará cuando todos creamos que hemos dejado atrás un mercado bajista y estamos en los albores de un nuevo mercado alcista de largo plazo.

Evolución del índice S&P 500, grafico de Bespoke Investments

Evolución del índice S&P 500, grafico de Bespoke Investments

Ayer Wall Street volvió a vivir su enésimo rally de última hora. Algunos lo llaman manipulación, otros dicen que está entrando dinero inteligente por fin, pero lo cierto es que con la ganancia del 3,4 por ciento que cerró ayer el índice S&P 500, volvió a tocar terreno positivo en el año. ¿Le seguirá Europa hoy? ¿Se pondrá el Ibex en verde?

Lo conseguirá con subir igual que lo han hecho algunos índices de Asia, donde el índice Nikkei ha sumado cerca de un 2 por ciento. El nivel de cierre del Ibex en 2008 fue 9.195 puntos y ayer despidió la sesión en 9.075 puntos. Está ya más de 2.000 puntos por encima de los niveles vistos en los mínimos del nueve de marzo.

La clave de este asalto a máximos hay que buscarla en el sector financiero. Según informa The Wall Street Journal, al menos 10 bancos podrían necesitar ampliar capital para resistir en los peores escenarios, según los stress test que ha realizado el Tesoro americano. Entre ellos, Citi y BoA, al parecer. Además, esta mañana UBS ha anunciado unas fuertes pérdidas de 1.750 millones de dólares en el último trimestre.

A ver cómo se lo toma el mercado, pero lo cierto es que de momento el estrés que muestran muchos comentaristas de mercado con el sector financiero, el mercado se lo está tomando con mucha calma. Y a días de recortes en el sector les suceden otros de fuertes ganancias.

Cuando uno tiene algo bueno que contar, lo anuncia en cuanto puede. Llama a su familia, a sus amigos, a sus colegas de trabajo a toda velocidad. Goldman Sachs, el único banco de inversión que aún resistía de pié en Wall Street, hizo ayer algo parecido. Ha tenido unos resultados tan positivos en el primer trimestre que ayer se lo anunció al mercado por sorpresa.

Lloyd Blankfein, el presidente de Goldman Sachs

Lloyd Blankfein, el presidente de Goldman Sachs

Pero sorpresa de las buenas. Los analistas estaban esperando un beneficio por acción de 1,59 dólares por acción y Goldman ganó casi el doble: 3,3 dólares por acción. Y, atención atención, en el negocio de renta fija, divisas y materias primas, logró los mejores resultados trimestrales de su historia, 6.560 millones de dólares.

En realidad, no es el primer banco en dar buenas noticias. Algo similar hizo el pasado jueves, cuando España ya estaba de vacaciones, Wells Fargo, que también ganó el doble de lo esperado. Y en las semanas precedentes, aunque sin ofrecer números concretos, Citigroup, JPMorgan Chase y Bank of America  también han ido desvelando que este trimestre está siendo muy positivo.

Pero el caso de Goldman tiene una relevancia especial. No sólo anunció resultados, sino también que va a hacer una ampliación de capital para repagar las ayudas del TARP (el plan de rescate de EEUU) y quedar liberado de la esclavitud de ser controlado por el Gobierno. Éste es el camino a seguir, la senda que permitirá a las entidades financieras estadounidenses generar confianza. Claro, que no todas podrán, pero es bueno saber que hay alguna, como Goldman, que aparentemente está muy sana.

Además, como dice Henry Blodget en Clusterstock, con la separación del Gobierno atraerá a sus filas a los banqueros con talento que ahora están en otros bancos de inversión rescatados por la administración. Y que no quieren ver como sus bonus (por el trabajo bien hecho) se limitan por las pretensiones populistas del poder político.

P. D. Me pasa un amigo de este blog un artículo de Bloomberg con una visión muy distinta de las noticias que están dando los bancos americanos. Viene a decir que estos números tienen poca importancia porque lo verdaderamente importante será el resultado de los stress test que el Gobierno está realizando y que anunciará en las próximas semanas, que marcará el capital público que necesitan los bancos.

Hay que tener en cuenta, no obstante, que el artículo está escrito antes de conocerse los resultados de Goldman. Y en este sentido este amigo me recuerda que en la comparación de los resultados de Goldman se ha ocultado un poco las pérdidas que tuvo en diciembre por un cambio en el inicio del año fiscal. Aún así, en mi opinión, la realidad es que las cuentas de los bancos están mejorando. Diciembre queda ya muy lejos.

Pruebe con este trabalenguas: ·El sistema está estafado, ¿quién lo desestafará? El desestafador que lo desestafe, buen desestafador será·. Hoy se ha conocido en EEUU el penúltimo megaescándalo financiero, con la peculiaridad de que este señor estaba entre la lista de estafados por Bernie Madoff. Empieza a parecer de chiste, aunque la cosa sea bastante seria.

El hombre al que apunta la SEC, Allan Stanford, bajando de un helicóptero. Foto tomada de Clusterstock

Allan Stanford, denunciado por la SEC, bajando de un helicóptero. Foto tomada de www.clusterstock.com

En fin, el protagonista de esta nueva historia de terror financiero se llama Allen Stanford y al parecer prometía unas rentabilidades seguras y consistentes para quien invirtiera en sus productos.

El banco, Stanford Bank, estaba domiciliado en un paraíso fiscal en Antiqua y, al parecer, en las últimas semanas se ha dado la “cómica” situación de grandes inversores volando hasta allí para recuperar su dinero. Tremendo. Todo, claro, para volver con las manos vacías. Un viaje al paraíso que para ellos habrá sido un infierno.

Al parecer el fraude podría rondar los 8.000 millones de dólares, aunque todavía no se conoce mucho detalle. Sölo se sabe que la rentabilidad que prometía era de un 8% anual.

La SEC, la policía de los mercados americanos, ha explicado que Stanford y sus socios no les hacían caso en sus requerimientos de información y documentos. Y tampoco colaboró en absoluto, por lo que se va conociendo, en las investigaciones sobre Madoff, en cuyos fondos también estaba pillado. Pues eso, el estafador estafado.

Hoy se espera que Obama anuncie la amenaza que ya estaba dejando caer en los últimos días: los límites en el salario de los banqueros que van a recibir fondos públicos. Según la agencia Bloomberg, el techo se situará en una cifra que para el común de los mortales suena a inalcanzable, pero para la gran banca se queda corta: medio millón de dólares, lo que viene siendo unos 400.000 euros al cambio.

Está claro que o ponía los límites alguien desde fuera o Wall Street no iba a tener la vergüenza de hacerlo por sí mismo. Pero la gran pregunta para mí no es ésta, sino la inevitable. Para salir de esta crisis se supone que se necesita talento y buenos gestores en las entidades, y si éstos tienen un límite de salarios, ¿por qué se van a quedar en estas entidades? Es decir, corre el riesgo de que los bancos que están peor se llenen de banqueros más mediocres. Y cada vez sean peores.

Por el contrario, las mentes más brillantes se fugarán a las entidades que no necesitan dinero público, con lo que se supone que harán a estos bancos buenos todavía mejores. Pero si las entidades que se quedan con los gestores mediocres fracasan, ¿no acabarán llevándose por delante a las que tienen mejores directivos, por la teoría de los vasos comunicantes?

Todo esta paradoja enlaza con la incoherencia que intenté explicar el otro día. Imaginemos por un momento que hay un banquero brillantísimo que ficha por un banco malo altruistamente, porque está dispuesto a cobrar menos con tal de sacar a una entidad financiera rescatada del atolladero. Supongamos que lo consigue. Pues bien, lo habría conseguido con un límite de salario, mientras que quienes hundieron al banco, que ya no están en él, se fueron con los bolsillos llenos de salarios milmillonarios y bonus impensables.

Basta de criticar y demos soluciones: en vez de poner límites, propongo al señor Obama que diseñe un plan de incentivos por saneamiento. Es decir, que pague más a aquellos banqueros que consigan sanear las entidades en las que trabajan. Ese plan de retribución, creo yo, debería estar supervisado por el Gobierno, que para eso paga, para evitar que haya desmanes como los de los últimos años.

Pero no podemos pretender que el talento quiera trabajar cobrando menos de lo que le pagarían en otros bancos que sí están saneados. Como ha dicho hoy Meredith Whitney, la analista de bancos más famosa del momento, “nadie va a Wall Street a salvar el mundo. La retribución es el factor motivante”.

La bolsa, con todo lo que tiene de mercado frío y supuestamente eficiente (según algunos teóricos con los que no coincido en absoluto), también está llena de supersticiones. Y una de ellas es esa que dice que Wall Street suele subir con fuerza entre los cinco últimos días de un año y los dos primeros del siguiente.

Una graciosa ilustración publicada el año pasado en www.eleconomista.es

Una graciosa ilustración publicada el año pasado en www.eleconomista.es

Lógicamente, a servidor le parece una tontería, una nadería, un absurdo, una curiosa casualidad como cualquier otra soportada por la aleatoriedad. Pero al menos sirve para ponernos en contexto navideño y desearos, de parte de todos los que de formamos el equipo de Unience, una Feliz Navidad y unas dichosas fiestas.

‘Este tío es un campeón’, como diría un amigo mío en tono irónico. No sólo ha cometido el mayor fraude financiero de la historia (el de Enron fue empresarial), sino que además ha tenido el suficiente “valor” de pasearse por programas de TV estilo “Diario de Patricia” diciendo que es imposible cometer fraude.

Este video, una vez destapado el escándalo, supone una buena muestra de lo cínicos que podemos llegar a ser los seres humanos con tal de conseguir nuestros objetivos. Está en inglés, pero debajo del video os hago un resumen de las frases que ahora resultan más burdas. Veréis que en teoría dura 33 minutos, pero en realidad son sólo unos 3, porque lo he recortado con un programa específico. El video entero lo podéis ver en Youtube.

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Frases de Madoff:
- “El dinero se hace ahora en Wall Street asumiendo riesgo con tu propia cartera”
- “Las murallas chinas impiden que un departamento conozca lo que va a hacer el otro para sus clientes”
- “Eso no quiere decir que no se cometan abusos, pero ahora es virtualemente imposible violar las reglas”
- “Es imposible que violes las reglas y no te lo detecten durante un largo periodo de tiempo”

No está mal, ¿verdad?

Acabo de ver el cierre de Wall Street y hace daño, la verdad. El índice Dow Jones y el S&P 500 han perdido un 5,2% y el S&P 500 cerca de un 7 por ciento, con lo que caen hasta niveles no vistos desde hace más de un 11 años, lo que deja ya desfasado la curiosa felicitación navideña que véis abajo y que vi el otro día en el blog de Lluis Faus. No sirve, porque Wall Street está ya  a niveles de 11 años y no de 2004.

Ahora este 'árbol' debería empezar en 1997

Ahora este 'árbol' debería empezar en 1997

El descalabro del S&P 500 en lo que va de 2008 se acerca ya al 50%, lo que le convierte en el peor ejercicio en los últimos 80 años de historia. Mañana tiene pinta de que los mercados europeos volverán a sufrir y, sobre todo, las entidades financieras españolas, con Santander a la cabeza, que hoy ha llegado a perder los 5 euros por título durante la sesión.

Lo malo de seguir las bolsas minuto a minuto es que se puede llegar a perder la perspectiva y el contexto. Hoy y ayer he leído en algunos periódicos, en diversos blogs (incluso el gran Gurusblog) y en varios twitts de gente a la que sigo, como José Antonio del Moral, de Alianzo, que los mercados habían recibido mal la noticia porque caían al día siguiente, con Wall Street cediendo más de un 5 por ciento ayer.

Yo creo que esto es como ver sólo cinco minutos de un partido de fúbol en los que el equipo B marca un gol y decir que ha ganado, cuando en realidad iba perdiendo 5-0 hasta entonces. En las bolsas ha pasado lo mismo: en la última semana, mientras la brecha de Obama frente a McCain se abría definitivamente, Wall Street había subido casi un 20 por ciento.

Este fuerte rebote quizá se originó precisamente porque algunos inversores en Wall Street empezaron a comprar pensando en el aire fresco que trae Obama.  Y quizá, algunas de esas compras provocaron cierres de cortos en muchos valores, lo que prolongó la reacción al alza los índices; y quizá esos cierres de cortos llevaron a otros inversores a pensar que había que subirse en el tren del mercado porque el tradicional rebote de fin de año había llegado.

Y reitero el “quizá” porque tratar de argumentar los movimientos a corto plazo de estos mercados tan volátiles es sólo una muestra más de las limitaciones del ser humano, de que necesitamos fabricarnos explicaciones de la realidad a nuestra medida, crearnos un mundo que quepa en nuestra cabeza, aunque eso suponga simplificar una realidad hipercompleja.

Aquí, otra vez vienen a mi mente Nassim Taleb y su teoría de la falacia narrativa (a él no le va del todo mal pensando así), y Warren Buffett y su mentor Ben Graham, con su filosofía de los mercados como ‘voting machine’ en el corto plazo frente a los mercados como ‘weighting machine’ a largo (tampoco le ha ido mal con esta fórmula durante su vida, desde luego).

En fin, mi conclusión para el análisis del tema Obama y las reacciones de los mercados, siendo consciente de estas limitaciones:
- La llegada de Obama SÍ ayudó a los mercados, les trajo esperanza, aire fresco, que eran lo que necesitaban muchos inversores en los peores momentos de la semana pasada.
- Parece que a Obama le podría apoyar (ya veremos cómo) gente como Krugman, Buffett o Rubin, yo creo que el mercado lo valorará a largo plazo. Si me apuran, incluso veo por ahí a Soros, que ya asesoró a Gordon Brown en su alabado plan de rescate bancario.
- Se ha vuelto a cumplir el viejo aforismo de compra con el rumor y vende con la noticia.
- Tras el soplo fresco, ahora el mercado necesita más buenas noticias, como un plan de ayuda para las familias más endeudadas (¿Por qué no una quita de deuda?). Y hay que recordar que entre los demócratas se aprobó con mayoría absoluta el famoso ‘Plan Paulson’ o TARP.
- Ahora, y aquí sí le doy la razón a los amigos de GurusBlog, “ni Obama es Dios ni va a arreglar el mundo en dos días”.

Todo esto, con matices, porque yo creo que el mercado se mueve ahora mismo por factores técnicos que se nos escapan, como hedge funds liquidando posiciones, el inicio de las compras de activos tóxicos en Estados Unidos o la posible intervención de los páises asiáticos en los mercados de divisas.

Pero si algo tengo claro es que los mercados siempre van por delante, casi nunca por detrás, salvo en situaciones imprevisibles y “cisnes negros”.

Wall Street acaba de cerrar sus puertas con un extraordinario rebote del 11% tanto para el índice Dow Jones y para el S&P 500.  Parece que los mercados quieren despertar de su pesadilla después del desplome de las últimas semanas, que había llevado a los índices americanos a los precios más atractivos en muchísimos años, según la agencia Bloomberg.

Salvo nuevo desastre asiático, mañana debería ser un gran día para la renta variable europea (efectos extraños en el Dax por culpa de Volkswagen aparte), que debería imitar el buen comportamiento de la americana. Y ojo, si la reacción durase algunos días más, podríamos encontrarnos ante toda una paradoja, que el resultado final de octubre no sea tan pésimo como hasta ahora parecía, con caídas superiores al 20 por ciento en la mayoría de índices.

Ahora el debate será si el repunte histórico y exagerado de Wall Street es tan sólo el inicio de una reacción más duradera o si estamos ante una reacción puntual, preludio de nuevos recortes en los índices. De todas formas, ya habrá tiempo mañana para el debate, ahora tomemos un poco de aire y esbocemos una sonrisa tras los llantos inagotables de las últimas semanas.

Hace una media hora Wall Street ha cerrado con su séptima caída consecutiva, y no ha sido un descenso suave precisamente. El Dow Jones ha perdido un 7,3%, mientras que el batacazo del S&P 500 ha superado el 7,6 por ciento. El primero ha perdido los 9.000 puntos, hasta 8.579 puntos, y va camino ya de buscar los mínimos de la burbuja puntocom, que rondaron los 7.600 puntos, según veo en el blog 24/7 Wall Street.

El pánico es absoluto. El índice de volatilidad VIX ha llegado a situarse por encima de 64 puntos, la barbaridad de las barbaridades. Los valores financieros han vivido toda una sangría en cuanto se ha levantado la prohibición de operar a la baja. Los fabricantes de coches se han desplomado en toda regla después de rumores de rebajas de ráting y menores ventas…

Se espera un gesto común del G7, pero vista la repercusión en mercado de las últimas medidas tampoco se puede tener mucha esperanza. Salvo milagro, la sesión de este viernes va a ser dura, muy dura en Europa. Así que, mucho ánimo para todos. Lo único bueno de esta semana va a ser que ya se acaba. Sólo queda confiar en que la próxima será mejor. Un abrazo

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