Wall Street

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A los estrategas de las firmas de inversiones estadounidenses no parece haberles afectado demasiado las caídas recientes. He visto en Bespoke Investment Group este interesante post con esta tabla de estimaciones, en la que como se puede ver ha habido varias revisiones al alza recientemente. Como podéis ver la media de las estimaciones daría un precio de cierre para el &P 500 de 1.232 puntos, un 16,07 por ciento por encima de los precios actuales.

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Por cierto, que Wall Street vuelve a estar cerca de máximos.

El final de la semana ha sido moderadamente intenso en Wall Street, con dos acontecimientos destacables. El primero, los nuevos máximos anuales de cierre en los que ha terminado la sesión el índice Dow Jones del mercado americano. Lo ha conseguido por los pelos al cerrar en 10.472 puntos, con una subida del 0,6 por ciento en la última sesión. No ha conseguido el registro el S&P 500, que se queda a unos cuanto puntitos, a un tiro de piedra.

Claro, que como ha venido pasando en las últimas sesiones, el volumen ha sido muy suave, confirmando que para los gestores y grandes inversores el año ya está hecho, y que se esperará a los primeros días de enero para configurar carteras de cara a 2010. Si eso es así, atentos a los primeros días de enero, podemos ver movimientos intensos en los mercados. Aun así, habrá que ver si este año se produce otro de los grandes mitos de Wall Street, el conocido como Rally de Santa Claus.

Dicho lo cual, la otra gran noticia en el mercado hoy ha sido precisamente exógena. La Cámara de Representantes ha aprobado hoy la nueva regulación sobre el sector financiero, la mayor desde la Gran Depresión, según se dice en medios como Marketwatch. La votación ha sido ajustada, con un 223-202 final. Por cierto, todos los votos a favor de la aprobación han sido de demócratas. Ningún republicano se ha mostrado partidario de esta mayor regulación sobre Wall Street. Otro día analizaremos en detalle las nuevas medidas.

Al terminar, Nancy Pelosi ha hecho una de esas declaraciones taxativas tan propias de los políticos: “Estamos mandando un mensaje claro a Wall Street: la fiesta ha terminado”. Irónicamente, esta nueva normativa haya llegado el mismo día en que se cumplía un año del estallido del escándalo Madoff, una entidad que en realidad tenía una actividad muy regulada. Es decir, donde la culpa no la tuvo la ausencia de regulación, sino las carencias en la aplicación de parte de esa regulación existente.

En fin, a grandes rasgos, la Wall Street Reform and Consumer Protection Act implica, entre otras medidas:

  • Creación de un fondo, con dinero de las entidades financieras, a disposición del Gobierno para que este pueda aislar rápidamente y desmontar una gran entidad en peligro de colapso.
  • Creación de una agencia para una mayor regulación de productos como créditos al consumo e hipotecas.
  • Más vigilancia sobre los derivados financieros más complejos
  • Y una de las más importantes: limita también a la Reserva Federal, que podrá verse sometida a controles sobre su balance.

David Einhorn a pesar de su juventud es para mi una de las mentes mas privilegiadas del sector de los Hedge Funds y por tanto de todo Wall Street. Ya os he hablado repetidamente de el, especialmente por anticipar los graves desequilibrios financieros del balance de Lehman Brothers, mucho antes de su colapso. Sus discursos anuales en “the Value Investing Congress” son siempre muy esperados. Os resumo aquí los puntos principales de su reciente discurso el pasado 19 octubre 2009. No puedo estar mas de acuerdo con el:

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Sobre Ben Bernanke y Tim Geithner

Ambos están aplicando hasta el último extremo la toma de decisiones fijándose exclusivamente en el corto plazo, están aplicando “las políticas que sean necesarias, para solucionar los problemas presentes”, y luego ya veremos como solucionamos las situaciones futuras.

Sobre el “too big to fall” y las lecciones sobre Lehman Brothers

¿Cual es la mejor forma de gestionar este inmenso problema debido al excesivo tamaño y excesiva interconectividad de muchas entidades, y evitar el riesgo sistémico que implicaría el dejarlas caer?. Habría pues que evitar que ninguna institución tenga esta importancia para el sistema financiero. La solución es provocar su partición hasta que cumpla el test.

economist-comic us consumersDe hecho el propio Alan Greenspan ha defendido recientemente esta postura, “ya lo hicimos en 1911 con la Standard Oil” de Rockefeller, y “fue muy positivo”.

Sobre los CDS (Credit Default Swaps).

Según David Einhorn, “hacer CDS seguros es como tratar de intentar que el amianto sea seguro”. Y se pregunta, “¿cuantas empresas y negocios de la economía real deben caer antes que los políticos decidan simplemente prohibirlos?”.

Sobre los argumentos que las lecciones del 1937-1938 fueron no retirar los estímulos demasiado pronto.

Según David, “las lecciones a deducir de recaída de la economía norteamericana en 1938, fueron que una economía creada a base de estímulos fiscales es artificial. En consecuencia, en cuanto se retiran los estímulos, se produce una significativa caída en la economía. Hemos de elegir entre mantener elevados déficit hasta que nuestros acreedores se nieguen a refinanciarnos, o bien tolerar y soportar una nueva recaída economía aceptando una disciplina fiscal que ahora ningún país tiene”.

Como veis David tiene una mente privilegiada en analizar tanto el pasado como prever el futuro. ¿Cual es vuestra opinión?, para mi hasta que no seamos valientes y aceptemos que tenemos una crisis como nunca hemos vivido y aceptemos reducir endeudamiento y disminuir nuestro consumo y nivel de vida en los próximos 10 años, no estaremos eligiendo el camino adecuado. El problema es que a fecha de hoy tras casi 2 años de crisis, aun no hemos empezado.

Y para finalizar, también comparto la visión de Einhorn, en mi opinión, los CEO de Goldman Sachs, JP Morgan o Bank Of America, son los Rockefellers del siglo XXI y hay que quitarles influencia, sino dominarán el mundo para beneficio propio, tal y como están haciendo hoy.

* Marc Garrigasait es presidente de la sicav Koala Capital y ex consejero delegado y director de inversiones de Caixa Catalunya Gestión. Es autor del blog Investors Conundrum.

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El toro, símbolo de Wall Street y de los mercados alcistas, aplastando al hombre. Es una obra de un artista chino, Chen Wenling. Podéis ver otras fotos de la muestra aquí http://acidcow.com/pics/4374-emergency-escape-by-chen-wenling-3-pics.html

BNP Paribas me invitó ayer a una copa para celebrar que llevan ya tres años en el negocio de los warrants en España. Al finalizar el evento, Mariam Pérez-Camino, directora del negocio de warrants del banco francés en España, me contó algo que yo sospechaba: la inmensa mayoría de los inversores que están operando con ellos a través de estos productos llevan meses abriendo estrategias bajistas, que lógicamente les acaban resultando perniciosas.

Me contaba Mariam que ellos les están insistiendo a los clientes que tengan cuidado con estas estrategias, que la tendencia del mercado es alcista, pero este tipo de inversores siguen empeñados en tomar posiciones a la baja, a la espera del recorte que no acaba de llegar. Y claro, esto no deja de ser un problema para el negocio, ya que cuando los inversores pierden dinero tienden a reducir la operativa.

Muchos inversores están viviendo un drama especulando con esta idea, con la caída de los mercados. No tengo datos que lo confirmen, pero me temo que muchos de ellos, además, se llevaron buena parte del castigo de los mercados cuando todo se vino abajo. Se salieron en un mal momento, probablemente cerca de mínimos, y esto les llevó a restar credibilidad al rebote (por el efecto “no me puedo haber equivocado”). Y según ha ido creciendo éste, han ido pensando que era imposible y que en algún momento tenía que volver a caer. Al principio, pensaban que para buscar nuevos mínimos; ahora, para corregir parte de lo subido.

Recuerdo que en Bolsalía, en una conferencia que moderé, en el turno de preguntas varios inversores le dijeron a Carlos Doblado, de Bolságora (autor de nuestro post invitado de ayer, que basó su exposición en torno a un posible fuerte rebote del mercado), que ellos (los inversores) habían abierto una estrategia bajista para aprovecharse de las caídas que esperaban para el mercado, tras el rebote de las últimas semanas. Aquello fue el pasado 4 de abril, cuando el mercado llevaba apenas tres semanas subiendo desde mínimos.

Recuerdo también que José María Huch, de Gurusblog, preguntó a los asistentes a su ponencia cuál era su sentimiento de mercado, y la mayoría dijo bajistas. Mientras estaba allí, cuando escuchaba estas preguntas y comentarios me vino a la cabeza que nos estábamos metiendo en un buen lío: que a partir de ahora, gracias a la popularidad de los derivados y similares, los pequeños inversores no sólo van a sufrir las caídas, sino también las subidas.

Hace poco quedé con un amigo, que también es usuario de Unience, y me lo confirmó: me dijo que este año casi le está resultando peor que el pasado porque pensó que esto no podía subir para siempre y se ha puesto varias veces corto a lo largo de la subida. Mi amigo, que imagino que estará leyendo esto, ha decidido alejarse de los mercados durante un tiempo.

Como siempre, acabará pasando que cuando la mayoría de los pequeños inversores se cansen de equivocarse al intentar ser más listos que el mercado (en este caso por operar a la baja en una tendencia alcista) o se arruinen, será el momento ideal para tomar posiciones bajistas.

P. D. Por cierto, en la copa de BNP hicieron un concurso de creatividad en la elaboración de pintxos. Ya os contaré si gano :D

Mientras en Europa seguimos con los debates filosóficos y el pudor sobre las ayudas a los bancos, en Estados Unidos ya han empezado incluso a devolverlas. Si se confirma la noticia publicada en la noche de este lunes por la agencia Bloomberg, Goldman Sachs, JPMorgan y Morgan Stanley van a devolver al Gobierno los 45.000 millones de dólares que los contribuyentes les prestaron a través del Plan Paulson, también conocido como TARP.

Los mayores beneficiados por el TARP y, en rojo, las entidades que podrían devolver las ayudas. Fuente: Wikipedia

Los mayores beneficiados por el plan de ayuda a entidades financieras en problemas, TARP y, en rojo, los bancos que podrían devolver las ayudas. Fuente: Wikipedia

Ahora falta que les dejen, porque para cancelar este programa de ayudas tiene que decir sí la Reserva Federal estadounidense (Fed). Si ésta asiente, los bancos recobrarán una libertad imprescindible para moverse en el mercado: la de poder contratar a personal con talento y ofrecerles pagas variables que recompensen su buen trabajo. Ojo, y digo “buen trabajo”, no que les paguen más dinero por empaquetar “porquería”, como diría Leopoldo Abadía.

La premura de Wall Street por devolver las ayudas resulta alentadora. Me recuerda al enfermo del estómago al que le vuelve a apetecer comer; al paciente que ha estado en coma, en la UCI, pero ahora quiere levantarse de la cama y volver a moverse sin tubos y cables alrededor, ni pastillas que le dejen dormido. Parece que la gran banca de inversión ya quiere salir del hospital.

Y los verdaderos resucitados de la crisis serían las instituciones financiero-políticas estadouniendes. Se equivocaron de raíz cuando dejaron caer a Lehman Brothers y provocaron la mayor oleada de pánico financiero en 80 años, pero desde entonces, su actuación decidida ha salvado al enfermo, al sistema financiero, de la muerte, aunque la de la guadaña en algunos momentos le ha tenido bien agarrado de la mano.

Ahora hay que dejar que el paciente termine de recuperarse, y vigilarle muy de cerca. Los bancos tendrán que pasar revisiones, día sí y día también con la SEC, para confirmar que se han estabilizado. El stress test debería ser constante. Y mientras tanto, las entidades deben hacer caso al médico: nada de fumar o beber como locos, ahora toca cuidarse. Tener muy en forma los balances y no abusar del apalancamiento financiero. ¿Eso supone mayor regulación? Quizá, pero ése es otro tema con muchos cabos por atar.

De momento, Wall Street prefiere centrarse en las buenas noticias. Y ayer, influida por los rumores sobre la devolución de las ayudas, registró subidas cercanas al 3 por ciento.

Mientras muchos inversores siguen esperando el recorte para entrar en el mercado, éste no se lo pone fácil y sigue tirando hacia arriba como Lance Armstrong en sus buenos tiempos. Así es Mr Market, la pájara le llegará cuando todos creamos que hemos dejado atrás un mercado bajista y estamos en los albores de un nuevo mercado alcista de largo plazo.

Evolución del índice S&P 500, grafico de Bespoke Investments

Evolución del índice S&P 500, grafico de Bespoke Investments

Ayer Wall Street volvió a vivir su enésimo rally de última hora. Algunos lo llaman manipulación, otros dicen que está entrando dinero inteligente por fin, pero lo cierto es que con la ganancia del 3,4 por ciento que cerró ayer el índice S&P 500, volvió a tocar terreno positivo en el año. ¿Le seguirá Europa hoy? ¿Se pondrá el Ibex en verde?

Lo conseguirá con subir igual que lo han hecho algunos índices de Asia, donde el índice Nikkei ha sumado cerca de un 2 por ciento. El nivel de cierre del Ibex en 2008 fue 9.195 puntos y ayer despidió la sesión en 9.075 puntos. Está ya más de 2.000 puntos por encima de los niveles vistos en los mínimos del nueve de marzo.

La clave de este asalto a máximos hay que buscarla en el sector financiero. Según informa The Wall Street Journal, al menos 10 bancos podrían necesitar ampliar capital para resistir en los peores escenarios, según los stress test que ha realizado el Tesoro americano. Entre ellos, Citi y BoA, al parecer. Además, esta mañana UBS ha anunciado unas fuertes pérdidas de 1.750 millones de dólares en el último trimestre.

A ver cómo se lo toma el mercado, pero lo cierto es que de momento el estrés que muestran muchos comentaristas de mercado con el sector financiero, el mercado se lo está tomando con mucha calma. Y a días de recortes en el sector les suceden otros de fuertes ganancias.

Cuando uno tiene algo bueno que contar, lo anuncia en cuanto puede. Llama a su familia, a sus amigos, a sus colegas de trabajo a toda velocidad. Goldman Sachs, el único banco de inversión que aún resistía de pié en Wall Street, hizo ayer algo parecido. Ha tenido unos resultados tan positivos en el primer trimestre que ayer se lo anunció al mercado por sorpresa.

Lloyd Blankfein, el presidente de Goldman Sachs

Lloyd Blankfein, el presidente de Goldman Sachs

Pero sorpresa de las buenas. Los analistas estaban esperando un beneficio por acción de 1,59 dólares por acción y Goldman ganó casi el doble: 3,3 dólares por acción. Y, atención atención, en el negocio de renta fija, divisas y materias primas, logró los mejores resultados trimestrales de su historia, 6.560 millones de dólares.

En realidad, no es el primer banco en dar buenas noticias. Algo similar hizo el pasado jueves, cuando España ya estaba de vacaciones, Wells Fargo, que también ganó el doble de lo esperado. Y en las semanas precedentes, aunque sin ofrecer números concretos, Citigroup, JPMorgan Chase y Bank of America  también han ido desvelando que este trimestre está siendo muy positivo.

Pero el caso de Goldman tiene una relevancia especial. No sólo anunció resultados, sino también que va a hacer una ampliación de capital para repagar las ayudas del TARP (el plan de rescate de EEUU) y quedar liberado de la esclavitud de ser controlado por el Gobierno. Éste es el camino a seguir, la senda que permitirá a las entidades financieras estadounidenses generar confianza. Claro, que no todas podrán, pero es bueno saber que hay alguna, como Goldman, que aparentemente está muy sana.

Además, como dice Henry Blodget en Clusterstock, con la separación del Gobierno atraerá a sus filas a los banqueros con talento que ahora están en otros bancos de inversión rescatados por la administración. Y que no quieren ver como sus bonus (por el trabajo bien hecho) se limitan por las pretensiones populistas del poder político.

P. D. Me pasa un amigo de este blog un artículo de Bloomberg con una visión muy distinta de las noticias que están dando los bancos americanos. Viene a decir que estos números tienen poca importancia porque lo verdaderamente importante será el resultado de los stress test que el Gobierno está realizando y que anunciará en las próximas semanas, que marcará el capital público que necesitan los bancos.

Hay que tener en cuenta, no obstante, que el artículo está escrito antes de conocerse los resultados de Goldman. Y en este sentido este amigo me recuerda que en la comparación de los resultados de Goldman se ha ocultado un poco las pérdidas que tuvo en diciembre por un cambio en el inicio del año fiscal. Aún así, en mi opinión, la realidad es que las cuentas de los bancos están mejorando. Diciembre queda ya muy lejos.

Pruebe con este trabalenguas: ·El sistema está estafado, ¿quién lo desestafará? El desestafador que lo desestafe, buen desestafador será·. Hoy se ha conocido en EEUU el penúltimo megaescándalo financiero, con la peculiaridad de que este señor estaba entre la lista de estafados por Bernie Madoff. Empieza a parecer de chiste, aunque la cosa sea bastante seria.

El hombre al que apunta la SEC, Allan Stanford, bajando de un helicóptero. Foto tomada de Clusterstock

Allan Stanford, denunciado por la SEC, bajando de un helicóptero. Foto tomada de www.clusterstock.com

En fin, el protagonista de esta nueva historia de terror financiero se llama Allen Stanford y al parecer prometía unas rentabilidades seguras y consistentes para quien invirtiera en sus productos.

El banco, Stanford Bank, estaba domiciliado en un paraíso fiscal en Antiqua y, al parecer, en las últimas semanas se ha dado la “cómica” situación de grandes inversores volando hasta allí para recuperar su dinero. Tremendo. Todo, claro, para volver con las manos vacías. Un viaje al paraíso que para ellos habrá sido un infierno.

Al parecer el fraude podría rondar los 8.000 millones de dólares, aunque todavía no se conoce mucho detalle. Sölo se sabe que la rentabilidad que prometía era de un 8% anual.

La SEC, la policía de los mercados americanos, ha explicado que Stanford y sus socios no les hacían caso en sus requerimientos de información y documentos. Y tampoco colaboró en absoluto, por lo que se va conociendo, en las investigaciones sobre Madoff, en cuyos fondos también estaba pillado. Pues eso, el estafador estafado.

Hoy se espera que Obama anuncie la amenaza que ya estaba dejando caer en los últimos días: los límites en el salario de los banqueros que van a recibir fondos públicos. Según la agencia Bloomberg, el techo se situará en una cifra que para el común de los mortales suena a inalcanzable, pero para la gran banca se queda corta: medio millón de dólares, lo que viene siendo unos 400.000 euros al cambio.

Está claro que o ponía los límites alguien desde fuera o Wall Street no iba a tener la vergüenza de hacerlo por sí mismo. Pero la gran pregunta para mí no es ésta, sino la inevitable. Para salir de esta crisis se supone que se necesita talento y buenos gestores en las entidades, y si éstos tienen un límite de salarios, ¿por qué se van a quedar en estas entidades? Es decir, corre el riesgo de que los bancos que están peor se llenen de banqueros más mediocres. Y cada vez sean peores.

Por el contrario, las mentes más brillantes se fugarán a las entidades que no necesitan dinero público, con lo que se supone que harán a estos bancos buenos todavía mejores. Pero si las entidades que se quedan con los gestores mediocres fracasan, ¿no acabarán llevándose por delante a las que tienen mejores directivos, por la teoría de los vasos comunicantes?

Todo esta paradoja enlaza con la incoherencia que intenté explicar el otro día. Imaginemos por un momento que hay un banquero brillantísimo que ficha por un banco malo altruistamente, porque está dispuesto a cobrar menos con tal de sacar a una entidad financiera rescatada del atolladero. Supongamos que lo consigue. Pues bien, lo habría conseguido con un límite de salario, mientras que quienes hundieron al banco, que ya no están en él, se fueron con los bolsillos llenos de salarios milmillonarios y bonus impensables.

Basta de criticar y demos soluciones: en vez de poner límites, propongo al señor Obama que diseñe un plan de incentivos por saneamiento. Es decir, que pague más a aquellos banqueros que consigan sanear las entidades en las que trabajan. Ese plan de retribución, creo yo, debería estar supervisado por el Gobierno, que para eso paga, para evitar que haya desmanes como los de los últimos años.

Pero no podemos pretender que el talento quiera trabajar cobrando menos de lo que le pagarían en otros bancos que sí están saneados. Como ha dicho hoy Meredith Whitney, la analista de bancos más famosa del momento, “nadie va a Wall Street a salvar el mundo. La retribución es el factor motivante”.

La bolsa, con todo lo que tiene de mercado frío y supuestamente eficiente (según algunos teóricos con los que no coincido en absoluto), también está llena de supersticiones. Y una de ellas es esa que dice que Wall Street suele subir con fuerza entre los cinco últimos días de un año y los dos primeros del siguiente.

Una graciosa ilustración publicada el año pasado en www.eleconomista.es

Una graciosa ilustración publicada el año pasado en www.eleconomista.es

Lógicamente, a servidor le parece una tontería, una nadería, un absurdo, una curiosa casualidad como cualquier otra soportada por la aleatoriedad. Pero al menos sirve para ponernos en contexto navideño y desearos, de parte de todos los que de formamos el equipo de Unience, una Feliz Navidad y unas dichosas fiestas.

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