Mientras en Europa seguimos con los debates filosóficos y el pudor sobre las ayudas a los bancos, en Estados Unidos ya han empezado incluso a devolverlas. Si se confirma la noticia publicada en la noche de este lunes por la agencia Bloomberg, Goldman Sachs, JPMorgan y Morgan Stanley van a devolver al Gobierno los 45.000 millones de dólares que los contribuyentes les prestaron a través del Plan Paulson, también conocido como TARP.

Los mayores beneficiados por el plan de ayuda a entidades financieras en problemas, TARP y, en rojo, los bancos que podrían devolver las ayudas. Fuente: Wikipedia
Ahora falta que les dejen, porque para cancelar este programa de ayudas tiene que decir sí la Reserva Federal estadounidense (Fed). Si ésta asiente, los bancos recobrarán una libertad imprescindible para moverse en el mercado: la de poder contratar a personal con talento y ofrecerles pagas variables que recompensen su buen trabajo. Ojo, y digo “buen trabajo”, no que les paguen más dinero por empaquetar “porquería”, como diría Leopoldo Abadía.
La premura de Wall Street por devolver las ayudas resulta alentadora. Me recuerda al enfermo del estómago al que le vuelve a apetecer comer; al paciente que ha estado en coma, en la UCI, pero ahora quiere levantarse de la cama y volver a moverse sin tubos y cables alrededor, ni pastillas que le dejen dormido. Parece que la gran banca de inversión ya quiere salir del hospital.
Y los verdaderos resucitados de la crisis serían las instituciones financiero-políticas estadouniendes. Se equivocaron de raíz cuando dejaron caer a Lehman Brothers y provocaron la mayor oleada de pánico financiero en 80 años, pero desde entonces, su actuación decidida ha salvado al enfermo, al sistema financiero, de la muerte, aunque la de la guadaña en algunos momentos le ha tenido bien agarrado de la mano.
Ahora hay que dejar que el paciente termine de recuperarse, y vigilarle muy de cerca. Los bancos tendrán que pasar revisiones, día sí y día también con la SEC, para confirmar que se han estabilizado. El stress test debería ser constante. Y mientras tanto, las entidades deben hacer caso al médico: nada de fumar o beber como locos, ahora toca cuidarse. Tener muy en forma los balances y no abusar del apalancamiento financiero. ¿Eso supone mayor regulación? Quizá, pero ése es otro tema con muchos cabos por atar.
De momento, Wall Street prefiere centrarse en las buenas noticias. Y ayer, influida por los rumores sobre la devolución de las ayudas, registró subidas cercanas al 3 por ciento.