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Tras la subida de más de un cincuenta por ciento de las bolsas desde mínimos del mes de marzo no creo que haya razones para tener vértigo, todo lo contrario. El guión se está cumpliendo mejor de lo que esperaban los más optimistas del lugar: la recuperación de la actividad industrial, la mejora de los mercados de crédito y la capacidad de las compañías para capear el temporal está superando las más altas expectativas. El mercado ha puesto en precio que esta vez tampoco es distinta y que las medidas adoptadas están siendo efectivas. El fin del ordenamiento financiero tal y como lo conocemos tendrá que esperar.

La recuperación de la economía por el lado de la oferta está en marcha y el proceso de reconstrucción de inventarios continuará dando soporte a la actividad los próximos trimestres. Las dudas en este epígrafe se centran en la capacidad del consumidor de levantar cabeza –el consenso en este aspecto es muy pesimista- y en que no se apliquen correctamente las estrategias de salida de las políticas monetarias llevadas a cabo en los últimos tiempos.

Empezando por la última, creo que el hecho de que estemos hablando de las estrategias de salida es en si mismo positivo. Constata que las políticas han funcionado. Ahora bien, este debate me parece prematuro, sobre todo con las indicaciones que vienen dando los distintos bancos centrales y la ausencia total de presiones inflacionistas. En cualquier caso, el riesgo es que pisen el freno antes de tiempo.

En cuanto a la recuperación de la demanda, los altos niveles de apalancamiento y mayores necesidades de ahorro de las familias, hacen que el consenso sea muy negativo en cuanto a su capacidad de recuperación en el corto plazo. Sin embargo, el buen comportamiento de los mercados financieros puede hacer que una parte de los consumidores se recupere antes de lo que esperamos, sobre todo aquellos de rentas altas cuyo patrón de comportamiento viene más marcado por la evolución de sus inversiones que por lo que pueda pasar con el paro. El potencial de sorpresa es asimétrico al alza.

Por lo tanto, en lo que a la macro se refiere nos encontramos en un momento dulce: revisiones al alza de las estimaciones de crecimiento (por la reconstrucción de inventarios, recuperación del sector inmobiliario en Estados Unidos y señales de que las compañías han infra invertido) en un entorno de precios controlados. El PIB esperado para el año que viene está en torno al 4% para la economía mundial, 3% Estados Unidos y 2% Europa, siendo la ampliación de los déficit públicos el mayor riesgo. Estas estimaciones, sin ser espectaculares, contrastan mucho con lo que se apuntaba hace sólo unos meses.

En cuanto a la micro, los resultados del segundo trimestre han supuesto una notable sorpresa y han llevado a que se revisen al alza los de este año y el que viene. A día de hoy, todo apunta a que el año 2009 va a ser el suelo en lo que a resultados empresariales se refiere y por el momento las estimaciones de crecimiento para el año que viene están en un rango muy amplío (+10/+40%).

Así las cosas, los niveles de valoración de la bolsa sin llegar a los extremos que vimos a principio de año, siguen en un rango aceptable y más en un entorno de actualizaciones al alza como el que vamos a estar inmerso los próximos trimestres.

Todo lo anterior unido a unos niveles de exposición a bolsa que continúan siendo históricamente bajos en un momento en el que no hay ningún activo que ofrezca ex -ante rentabilidades ni siquiera parecidas a las que pueda dar la bolsa, hacen que continúe muy confiado con lo que pueda hacer la renta variable en los próximos meses.

Sin duda, la velocidad a la que se suceden los acontecimientos hace que el “riesgo” sea que suba al mismo ritmo que lo viene haciendo últimamente. Hay que recordar que muchas variables económicas (ISM, confianza del consumidor) y de mercado (VIX, diferenciales de crédito) están ya a niveles pre-Lehman. A la bolsa le queda algo más de un 15% de subida y parece que lo puede hacer antes que después. Y entoncés cartas nuevas.

Aparentemente, no deberíamos mirar lo que han venido haciendo los mercados en los últimos meses, si no lo que deberíamos hacer en el futuro. Sin embargo, mentalmente tenemos un sesgo a lo contrario. Y esta costumbre mental dificulta la toma de decisiones.

Gráfico del Ibex en 2009 tomado de Yahoo Finance

Gráfico del Ibex en 2009 tomado de Yahoo Finance

Me he puesto a reflexionar sobre ello hoy, tras leer los comentarios al último post en el blog de Bolságora en elEconomista, en el que por cierto Carlos Doblado afirma que estamos a punto de abandonar la tendencia bajista. Dice que para ello sería necesario que el Ibex, el índice de referencia del mercado español, rompiera los 9.880 puntos al cierre.

En fin, el caso es que un lector del blog, Diego, plantea lo siguiente: “No sé si es delito o no entrar en el mercado un 50% por encima de los mínimos, en 2003-2007 hubiera funcionado muy bien.Ahora qué hacemos? renunciamos porque ha subido ya mucho? Personalmente, prefiero correr el riesgo y no dejar que se escape definitivamente el tren”.

Diego dice que sí, pero probablemente la mayoría de los inversores lo tenga menos claro. Saltar al mercado cuando éste ya ha subido mucho implica, a priori, una decisión difícil incluso a nivel personal: empiezas a plantearte si es demasiado tarde, cómo no has entrado antes si estaba claro que tendría que llegar el rebote, si quizá conviene esperar a que llegue una caída para tomar posiciones…

Lo que acaban haciendo muchos es esperar a que parezca claro que el mercado seguirá subiendo para entrar. Y entonces sí, entonces suele ser tan tarde que supone entrar en el punto más alto o casi. ¿Se puede evitar esto? Para evitar este tipo de sesgos hace falta mucho rigor en las operaciones. Por ejemplo, entre quienes invierten en fondos es muy común la inversión periódica. Todo vale para dejar fuera las emociones al operar.

Hoy ha salido un pésimo dato de crecimiento de la economía estadounidense. Según la cifra publicada, el PIB se contrajo un 6,1 por ciento. Ya de por sí es un desplome de los más grandes que se recuerdan, pero es que el desastre se agranda si se toma en consideración el trimestre anterior, cuando la involución fue del 6,3 por ciento anualizado. Es decir, que la primera economía mundial se ha desplomado un 12,5 por ciento en los últimos seis meses. Alucinante.

El desplome de la inversión privada en los dos últimos trimestres es bestial

El desplome de la inversión privada en los dos últimos trimestres es bestial

¿Y las bolsas? Bien, gracias. Han subido hoy con energía y cada vez tienen más cerca entrar en positivo en lo que va de 2009. ¿Nos hemos vuelto locos? ¿Es una opurtunidad para vender? Ni idea, pero habitualmente quien ha entrado en bolsa en los momentos de los peores datos de crecimiento económico y se ha salido cuando más crecían las economías ha hecho mucho dinero. Claro, aquí la pregunta es: ¿Pero estamos ya ante los peores datos de crecimiento económico?

Puede que muchos inversores piensen que sí. Crean que el desplome de la inversión en inventarios ha sido tan profundo que no queda mucho más por destruir, que el ajuste ha sido muy veloz y que los descensos en los precios de los inmuebles ya han sido demasiados. La posición tiene cierta lógica, pero lo que está claro es que todavía es pronto para cantar victoria. Y menos en España, a pesar de la enésima predicción optimista de nuestro presidente, que hoy ha dicho que “lo peor puede haber pasado”.

Lo cierto es que la Reserva Federal ha vuelto a poner esta tarde sobre la mesa otro ligero toque de esperanza.  Según el comunicado que ha hecho público tras su reunión de hoy, ve ligeras señales de recuperación en el último mes, aunque advierte de que la debilidad persistirá en los próximos meses. Además, un ex presidente de la Fed y ahora asesor de Obama, Paul Volcker, también ha dicho que el desplome de la economía se estaría estabilizando en las zonas bajas y que no hará falta un segundo plan de estímulo fiscal.

¿Será cierto o estamos en una fase intermedia? Imposible saberlo, pero lo cierto es que el día en que se ha publicado un dato de contracción económica horroroso, Wall Street está viviendo una muy buena jornada con subidas superiores al 2 por ciento. Parece que el mercado piensa que ha sido un dato lamentable, pero que pertenece al pasado.