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¿Hasta que punto puede uno adelantarse al mercado estando muy atento a las redes sociales? A priori, parece muy complicado. Resulta complejo en un espacio en el que se procese la información de un modo más veloz que en los propios mercados. Además, podríamos decir que en las redes, sobre todo en las generalistas, hay mucho ruido que habría que filtrar para llegar al verdaderamente interesante sobre las inversiones, y que en el proceso se perdería un tiempo muy valioso.

Sin embargo, cada cierto tiempo aparecen nuevas iniciativas que van contra esta lógica. La última (y la primera en España) se ha conocido esta semana. Market Modus, que es como se llama, busca captar el sentimiento de mercado a raíz del análisis semántico, catalogación y valoración de los datos que recogen de más de 300 blogs, medios de comunicación y redes sociales cada 15 minutos. Lo explican con algo más de detalle en su web.

El servicio acaba de nacer y tienen pensado poner en marcha índices con los valores en los que se aprecia un mejor y peor sentimiento tanto de las compañías que componen el Ibex 35 como del índice General de la Bolsa de Madrid, según afirmaban en un comunicado.. Con lo cual sería relativamente fácil comprobar si realmente se puede observar una relación entre las noticias y comentarios sobre las compañías y su cotización. En la nota de prensa de Market Modus no se ofrecía ningún dato al respecto.

En el mundo sí existe ya un producto que relaciona directamente su método de inversión con la evolución del sentimiento que observan otros motores de análisis semántico. En este caso, unos que rastrean todos los comentarios en Twitter y los valoran semánticamente. Se trata del hedge fund Derwent Capital. En teoría, en su primer mes de vida, julio de este mismo año, superó claramente al mercado, con una subida del 1,85%, frente a la caída del 2,2% del S&P 500. Pero un mes estadísticamente es irrelevante, y todavía no hemos visto nuevos datos sobre su evolución en agosto y septiembre como para valorar con más profundidad.

El lanzamiento de este fondo llegó apoyado en el paper publicado por Johan Bollen, Huina Mao y Xiao-Jun Zeng, según el cual el sentimiento de las masas podría predecir las subidas y bajadas del índice Dow Jonex con más de un 87% de exactitud, según el estudio de los datos durante 2008. Los cambios que se perciben en el modelo de análisis no se reflejaban en el mercado hasta varios días después. Jorge Zuloaga también cita en su blog en Expansión otras estadísticas y estudios que apuntan en esta línea.

¿Coincidencia o realidad de fondo? Quien sabe… Pero desde luego, habrá que estar atento a cómo evolucionan estas vías alternativas de seguir el mercadoY no sólo el mercado. También la prevención de enfermedades contagiosas, la probabilidad de revueltas sociales… Esto no ha hecho más que empezar.

Aunque los caminos del señor son inescrutables, voy a intentar hacer un ejercicio de bolsa ficción de eso de los que soy tan poco amigo. Para una vez que uno escribe para Unience, que sea haciendo algo que se sale de lo normal ¿no? Vaya por delante que los caminos son muchos, y que éste es sólo uno de los que podría tomar eso que he venido en denominar el “C de Barack”, y que imagino que si me leéis en Blogságora tendréis más que sabido. Este escenario permite muy distintos procesos intermedios, pero siempre considerando que en marzo vimos un suelo y que no habrá retest a esos mínimos. Puede que la economía salga en “L”, pero el mercado habría salido en “V” primero, y en HCH –cabeza y hombros- después; tal y como puede verse en este gráfico.

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El escenario que propondré en este post es el más alcistas de todos cuantos pudiéramos imaginar dentro del grupo de los que asumen que ha empezado ya una corrección de mercado. Y sinceramente, no veo problemas técnicos para su justificación si no fuera porque en este momento tenemos a los bonos muy fuertes y al yen de nuevo presionando al alza como durante el mercado bajista. Esto segundo es sin duda algo que no esperaba y que me inquieta sobre manera. Es, técnicamente, lo que más juega en contra de este ejercicio de bolsa ficción, que sin duda es un camino que pretende una salida del pozo bursátil un tanto precipitada para lo que parece justificar la economía. Pero vayamos por partes.

Por un lado la corrección bajista en curso viene sustentada por un elevado sentimiento alcista como el visto en semanas previas, divergencias potencialmente bajistas como las que se dan en divisas y bonos; así como por la ruptura de un patrón en cuña y un posible recuento de onda de Elliott en 5 subondas desde los mínimos de marzo en el índice S&P 500. El recuento en 5 encuentra en sus proporciones argumentos poderosos: la subonda 3 es un 50% de la subonda 1, mientras la subonda 5 es un 61,8% de la subonda 3 y un 23,6% de la subonda; tal y como puede verse en el gráfico anterior y el que viene a continuación.

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Este movimiento en 5 subondas demandaría, según mi parecer, una corrección en tiempo o en profundidad antes de que se retome el alza de fondo. Y con un patrón de cabeza y hombros invertido (HCHI) como el que presenta el S&P 500, con la clavicular no muy por debajo de los 1.000 puntos del índice, parece que la corrección en tiempo tiene más sentido que la corrección en profundidad. Además, la M200 –que puede verse en el chart del principio cómo ofreció apoyo en junio y julio- podría pasar en unos tres meses por esos niveles ofreciendo soporte adicional.

Todo esto pediría tiempo y en realidad una escasa corrección en términos de profundidad, hacia unos 980 puntos que se corresponden con una corrección del 23,6% de todo el movimiento alcista previo; un tipo de corrección que es propia de mercados realmente fuertes como por el que momento está siendo el de la recuperación bursátil. Ir más allá podría acercarnos al stop direccional, hoy en los 870 puntos del contado del índice; pero no me parece lo más razonable. Así, no muy por debajo de los 1.000 puntos, espero que se forme un suelo que permita otro nuevo impulso en tendencia, con un tramo que nos lleve claramente más allá de los 1.080 puntos, hacia 1.200/1.300 puntos- para la primera parte de 2010.

* Carlos Doblado es el director de análisis técnico de Bolságora. Escribe un blog, junto con Joan Cabrero y Alain Galibert, en elEconomista.es

Nota: durante los jueves de agosto publicaré el mismo artículo aquí que en el blog “No brain, no gain” de El Confidencial/Cotizalia.

Los resultados de las empresas estadounidenses de este segundo trimestre están siendo como esa persona que dices “es resultona, pero no saldría ni me casaría con ellla”. En este artículo vamos a echarle un vistazo e intentar sacar conclusiones, aunque para ello te pido que hagas un ejercicio que yo he intentado hacer: olvídate de si eres optismista o pesimista; de si crees que nos vamos al 12.000 en el Ibex o consideras que debería estar en los 5.000 puntos. Te va a hacer falta ese rigor, porque hay más posibles interpretaciones que sobre la actuación de un árbitro de fútbol.

El primer dato diríamos que resulta objetivamente negativo. De momento, el beneficio de las compañías del S&P 500 retrocede en conjunto un 29,5 por ciento, según datos de Thomson Reuters, respecto al mismo periodo del año pasado. Es una caída drástica acorde con la parálisis que ha sufrido la economía mundial en los últimos meses. Convendrás conmigo, sin embargo, que ese dato sirve de bien poco desde el punto de vista del análisis del mercado. Un desplome de proporciones similares ya estaba en la agenda: lo que había que interpretar era si el batacazo era mayor o menor de lo que estaba esperando el mercado.

De las 337 compañías del índice S&P 500 que hasta finales de julio habían presentado resultados, un aparentemente fenomenal 74 por ciento ha superado las expectativas de beneficios de los analistas en beneficios por acción. Este sería uno de los factores que han estado dando alas al mercado en las últimas semanas, ya que muchos inversores creían que serían peores de lo estimado.

Además, el factor sorpresa que calcula Thomson Reuters está en el 13,9 por ciento, la cifra más alta desde que esta firma de complicación de datos financieros empezó a medirlo. Y las mayores alegrías inesperadas proceden del sector financiero, seguido de las empresas de materiales y de las enfocadas al consumo de bienes discrecionales. Estos datos son los que, desde mi punto de vista, hace resultona la temporada de resultados.

Pero, ojo, curiosamente, no pasa lo mismo con las previsiones de ingresos. Aquí prácticamente no ha habido sorpresas (Está claro que el anclaje que las compañías generan sobre los analistas funciona, aunque de esto hablaremos otro día). En esta partida incluso hay más compañías que han ingresado menos de lo esperado (un 54%) de las que han superado las estimaciones (un 46%).

La conclusión es que las compañías estadounidenses han obtenido beneficios mejores de lo previsto por lo rápido que han reducido sus costes; por la celeridad con la que han ajustado sus inventarios, pero no porque les vaya mejor de lo previsto en sus negocios. Y aquí, ahora sí, despleguen sus interpretaciones: ¿Considerarían esto positivo o negativo?

Los optimistas dirán que ese ajuste rápido y urgente permitirá al país salir rápidamente de la crisis. Digamos que las empresas se han sometido a un tratamiento doloroso, pero ahora ya están dispuestas para volver a crecer cuanto antes, si repunta la actividad. Los pesimistas recordarán que eso ha provocado más paro, y que la demanda así no va a repuntar, por lo que los próximos trimestres, cuando ya no se puedan hacer más recortes, serán lamentables.

¿Y qué dicen las propias compañías? Muy optimistas no parecen. De los 60 preavisos de beneficios por acción del próximo trimestre escuchados hasta ahora entre compañías del S&P 500, el 65% han sido negativos, un 10% neutral y sólo un 25% positivos. Mi resumen: el que les daba en el titular, unos resultados resultones, con unas noticias positivas que no se esperaban, pero no convincentes. Para que lo sean, habrá que esperar a ver si en el tercer y cuarto trimestre siguen ganando las sorpresas positivas.

Nota: durante los jueves de agosto el artículo que publique aquí será el mismo que en el blog “No brain, no gain” que escribo en El Confidencial/Cotizalia.

Sigo sin entender muy bien la extraña fascinación que sentimos los seres humanos por los números redondos, pero hoy en la mayoría de medios y blogs financieros, y aquí no vamos a ser menos, se habla en titulares de uno de ellos: 1.000. Son los puntos que ayer revisó al cierre de la sesión el S&P 500, el índice por antonomasia de la bolsa americana.

Gráfico tomado de www.calculatedriskblog.com

Gráfico tomado de www.calculatedriskblog.com

Eso no pasaba desde noviembre y muchos no pensaban que fuera a volver a suceder en varios años, pero ahí está de nuevo. De hecho, había gestores y expertos que tenían marcado en rojo el nivel de los 950 puntos, y al romperlo se subieron al carro del mercado.

Lo cierto es que los números redondos, a mi modo de entender, tiene un doble filo: por un lado, atraen más a los inversores particulares, ya que en los periódicos, como el pasado fin en Expansión, empiezan a utilizarse palabras como euforia en la portada.

Y también es cierto que para un director de un medio, que un índice supere una cifra redonda como los 11.000 en el caso del Ibex, si llega, es motivo para darle un buen espacio entre las principales noticias del día. En las paredes de la redacción de elEconomista hay varias portadas colgadas con los niveles redondos que fue rebasando el Ibex 35 desde el nacimiento del periódico, en febrero de 2006 (El recorrido inverso no se ha hecho, para fortuna de los habitantes del piso de abajo).

Pero por otra parte, para los amantes de la inversión contraria, esto genera una alerta. Tradicionalmente, cuando los medios y los blogs hablamos más de euforia que de pánico suele ser peor momento para comprar, sobre todo a medio y largo plazo, que cuando ocurre lo contrario. Ya saben, aquello de comprar cuando todos tienen miedo y vender cuando todos quieren más acciones.

P. D. Por cierto, los 1.000 del S&P 500 coincidieron ayer con la rotura de los 100.000 dólares en las acciones de Bershire Hathaway, el holding de Warren Buffett.

Venía esperando un viernes como éste para compartir con vosotros el siguiente gráfico, tomado de nuevo de dshort. ¿Y por qué un día como éste? Porque los primeros viernes de mes, como muchos sabéis, se publican en Estados Unidos las cifras de desempleo del mes anterior. El mercado se fija tanto en la tasa de desempleo como en los puestos de trabajo no agrícola creados o destruidos.

El dato no sólo es relevante por su aspecto social, sino por la extraordinaria relación que suelen tener estas cifras con la evolución de los mercados. Y eso es lo que se puede ver en el gráfico a continuación. Como veis, aunque ahora parezca difícil entrar en bolsa tras una subida del 40 por ciento desde máximos, históricamente el momento en que ha dejado de subir el desempleo ha sido todavía un buen punto de entrada en el mercado.

Y viceversa, quien se sale del mercado en el momento en que empieza a aumentar la tasa de paro, suele librarse de importantes caídas adicionales, aunque ya se haya llevado un buen golpe en sus carteras. Es decir, cuando empiezan a destruirse empleos aún es el momento de saltar del tren antes de que descarrile, y cuando empiezan a crearse todavía se puede uno subir por muy rápido que vaya.

Relación entre el S&P 500 y el desempleo. Fuente: http://dshort.com

Relación entre el S&P 500 y el desempleo. Fuente: http://dshort.com

Claro, mientras vi este gráfico y se lo enseñé a mi mujer una noche entusiasmado por la correlación , ella aplicó el sentido común y dijo: “Pero lo difícil es saber cuándo empieza a subir o bajar el paro. Es decir, que no se trata de una subida o una bajada puntual, sino que es tendencia”. Efectivamente, eso sólo se puede ver con el paso del tiempo. Pero sí nos ayuda a estar alertas. Quien por cautela decidió salirse del mercado con los primeros datos de subida del paro a finales de 2007 bien lo sabe.

De momento en EEUU se siguen deshaciendo muchos empleos. Hoy los expertos esperan conocer que la tasa ha superado el 9 por ciento y que se han destruido 520.000 más, pero parece que la inclinación de la curva empieza a moderarse, ya que éste sería el menor incremento en siete meses, a pesar de ser todavía una barbaridad. Habrá que estar atentos.

Mientras muchos inversores siguen esperando el recorte para entrar en el mercado, éste no se lo pone fácil y sigue tirando hacia arriba como Lance Armstrong en sus buenos tiempos. Así es Mr Market, la pájara le llegará cuando todos creamos que hemos dejado atrás un mercado bajista y estamos en los albores de un nuevo mercado alcista de largo plazo.

Evolución del índice S&P 500, grafico de Bespoke Investments

Evolución del índice S&P 500, grafico de Bespoke Investments

Ayer Wall Street volvió a vivir su enésimo rally de última hora. Algunos lo llaman manipulación, otros dicen que está entrando dinero inteligente por fin, pero lo cierto es que con la ganancia del 3,4 por ciento que cerró ayer el índice S&P 500, volvió a tocar terreno positivo en el año. ¿Le seguirá Europa hoy? ¿Se pondrá el Ibex en verde?

Lo conseguirá con subir igual que lo han hecho algunos índices de Asia, donde el índice Nikkei ha sumado cerca de un 2 por ciento. El nivel de cierre del Ibex en 2008 fue 9.195 puntos y ayer despidió la sesión en 9.075 puntos. Está ya más de 2.000 puntos por encima de los niveles vistos en los mínimos del nueve de marzo.

La clave de este asalto a máximos hay que buscarla en el sector financiero. Según informa The Wall Street Journal, al menos 10 bancos podrían necesitar ampliar capital para resistir en los peores escenarios, según los stress test que ha realizado el Tesoro americano. Entre ellos, Citi y BoA, al parecer. Además, esta mañana UBS ha anunciado unas fuertes pérdidas de 1.750 millones de dólares en el último trimestre.

A ver cómo se lo toma el mercado, pero lo cierto es que de momento el estrés que muestran muchos comentaristas de mercado con el sector financiero, el mercado se lo está tomando con mucha calma. Y a días de recortes en el sector les suceden otros de fuertes ganancias.