Hace unas semanas hice una comparación entre la situación del Real Madrid y la mala gestión de carteras. Lo ocurrido hoy, con la destitución de Schuster y el fichaje de Juande Ramos, confirman algunos errores que pueden ser también aplicables como aproximación al mundo de la inversión. Vamos con ellos:
- No respetar el horizonte de inversión
Echar a Schuster hoy denota una falta de horizonte de inversión acuciante. Hace tres semanas el presidente del club blanco dijo que “echar a Schuster ahora sería un error” y creo que recientemente ha dicho algo similar. A mi me recuerda a cuando un inversor cambia de repente su horizonte de inversión. Por ejemplo, compra ahora unas acciones pensando en obtener una buena rentabilidad a largo plazo, pero de pronto caen un 20% adicional y las venden, y viceversa.
- No estar alineado con el gestor/asesor
Desde el pasado verano llevaba Schuster dejando claro que no estaba en sintonía con decisiones del Real Madrid. Pidió un delantero y un extremo, y sus dirigentes sólo se fijaron en Cristiano Ronaldo. Para el Madrid se supone que es importante la cantera, pero apenas daba oportunidades a jugadores. Cuando se dan encontronazos tan fuertes, lo mejor es tomar decisiones cuanto antes y no dejarlo todo en manos del tiempo. En la bolsa, ese tiempo es la tendencia; en el fútbol, los resultados.
- Cambiar de gestor, pero no de cartera
Es muy difícil que un gestor pueda hacer maravilla con los valores que para otro sólo han traído desgracias, como es harto complicado que Juande Ramos pueda hacer rentable a la plantilla que tiene entre manos. Al final, son los mismos jugadores. Y, además, los que había elegido en buena medida el gestor anterior y que no se corresponden quizá con su visión. Por ejemplo, el último fichaje, Huntelar, parecía ser de los que había pedido Schuster.
- Ocultar errores propios
Y, por último, creo que hay mucho de lo que ocurre a veces en el mundo de la inversión, cuando un inversor cambia a su asesor financiero por los malos resultados de su cartera, cuando en realidad éste le había delimitado muchísimo las posibles inversiones. Se trata de encontrar un culpable, un chivo expiatorio, alguien que pague la falta de un planteamiento serio y un horizonte delimitado. Y además se sale pagando una alta “comisión de reembolso”, que en el caso de Schuster decían que podía elevarse hasta a 3 millones de euros.
Bueno, ahí queda eso, leedlo con cariño. Ya sabéis que soy tan culé que, viviendo en Madrid, resido en la Avenida Ciudad de Barcelona, pero creo que se trata de unas comparaciones que hacen más fácil comprender algunas inconsitencias en la toma de decisiones de inversión.




