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Mi cartera en 2011: un buen repaso Kaloxa nos habla sobre los resultados de su cartera en 2011. Para el futuro próximo probablemente hará liquidez en algunas posiciones, a cambio de entrar en algunos fondos o sicav de gestión value. ¿Quieres ver cómo ha sido la evolución en este año?

S&P rebaja el Rating a varios paises europeos entre ellos a Francia Esteban nos comenta que ahora que parecía que todo se iba arreglando, poco a poco, viene otro palo de las agencias calificadoras americanas para obligarnos a cerrar filas sobre la Reforma Fiscal Europea, ¿qué opinas de este  nuevo reto internacional contra Europa?

Entrevista a Narciso Vega: “Nuestra gestión es 100% sistemática; evitamos el riesgo gurú” Abante nos ofrece esta entrevista a Narciso Vega, gestor del fondo Renta 4 Accurate Global Equity, que logró una rentabilidad del 11,9%, la segunda mayor rentabilidad dentro del universo Smart-ISH en el año. ¿Aún no la has leído?

Mi cartera (XI) arturop nos habla de los últimos cambios realizados en su cartera y de las rentabilidades obtenidas.  Uno de los cambios está en haber dejado el 50% de la cartera denominada en dólares con la divisa cubierta, al contrario que venía haciendo en los últimos meses.

Patrón inicio de año bolsacom ha encontrado un patrón curioso: en el índice Ibex 35 se produjeron 2 sesiones alcistas seguido de 4 sesiones bajistas en los primeros días de 2011, luego se subió un 20%. En la séptima sesión se subió un +2% abriendo con gap alcista y en la octava se produjo la subida mas fuerte con un +5.6%. Durante estos días el patrón se está repitiendo con bastante exactitud.

Artículo en El Confidencial charleslogan adjunto el enlace a su artículo de opinión sobre el sector de medios de comunicación publicado por El Confidencial: Reversión en los medios: los casos en bolsa de Prisa, Mediaset y A3, ¿qué te parece?

Articulo sobre carmignac agua29 nos adjunto un articulo sobre Carmignac con titular “2011, el año en el que el mercado dio la razón a Carmignac”, del que destaca la frase “La mayor satisfacción es que todos los fondos de la gama Patrimoine han cumplido su objetivo, que es el preservar capital”, ¿deberían haber cambiado el discurso?

Informe Diciembre “Ibex Fluctuation Trading Fund” Andres Llorente presenta el Informe de Diciembre y Anual de “Ibex Fluctuation Trading Fund”. Su gestor ha obtenido en el mes de Diciembre una rentabilidad negativa del -9,13% y una rentabilidad lineal en el año 2011 del -54,42%.

No es nada habitual que, en un diario de información general, una noticia relativa a un producto financiero se convierta en la más leída del día. Y menos todavía cuando no se trata de una estafa ni de una actuación ilegal… Casi casi todo lo contrario. elmundo.es ha tenido este miércoles 27 de diciembre como la más leída una historia relativamente habitual, por desgracia, dentro del mundo financiero, que ha ascendido a las alturas en las listas de lecturas por una cifra llamativa: un cliente atrapado en preferentes hasta el año 3000… Que en realidad es lo de menos.

Es la historia, cuenta el artículo, de Vicente, un castellonense que fue a su entidad financiera a retirar el dinero de un producto donde no existe “la retirada”, como sí sucede en los depósitos o en las cuentas. Un producto que se parece más a las acciones que a estos otros en ese sentido: para obtener el dinero, necesitas vendérselo a alguien (y acordar un precio); un producto que, con su cultura financiera (o lo que se deja ver de ella en el artículo), nunca debería haber contratado: las preferentes de la CAM (que ya hemos tratado y también por malas noticias anteriormente).

No debería haberlo hecho. Por varias razones. Sobre todo, por prudencia. Vicente metió 36.000 euros en estas preferentes, siguiendo esta actuación: “Un día me llamaron del banco en 2006 y me dijeron que me iban a poner el dinero en un nuevo sitio y les di mi autorización por teléfono. Al cabo de unos días fui y firmé”. ¿Cómo es posible que nos llamen del banco, nos digan que nos van a poner esos 36.000 euros que tanto nos han costado ahorrar en “un sitio nuevo” y demos la autorización por teléfono, sin pedir más información?

Esto sólo se explica por cuatro posibles motivaciones: a) porque nos ciega el interés que nos ofrecen, que en estos productos era muy alto (precisamente por el elevado riesgo que tenían), y no queremos hacer más preguntas, mientras sigamos ingresando en la cuenta b) por un exceso de confianza en la persona de la sucursal (el famoso “es que el director es amigo mío y me ha dicho que…”); c) por no querer reconocer la escasa cultura financiera, por no querer hacer más preguntas para no evidenciar que no sabemos de qué nos están hablando; d) por cualquier combinación de las anteriores.

Quizá, si hubiera preguntado, quizá, a Vicente le habrían dicho que las preferentes son productos “a perpetuidad”. Es decir, hasta que al banco le de la gana amortizarlas. En el caso de este ahorrador, en este producto le ponían hasta el año 3000, que no deja de ser otra forma de decir “a perpetuidad”, pero que precisamente es el detalle llamativo que, en un titular, llevó esta noticia a ser la más leída del día en elmundo.es

O quizá le hubieran dicho “la otra” posibilidad de recuperar su dinero… O lo que quedara de él. Si quería venderlas, necesitaba que la CAM le encontrase un comprador. Normalmente, otro cliente… Pero habría que fijar un precio. Y claro, el precio puede depender por ejemplo de la salud de la entidad financiera, de si obtendrá beneficios o no… Vamos, que venderlas al precio que le puedan pagar puede suponer una buena pérdida. Y eso es precisamente lo que al final no quiere Vicente. Perder dinero…

Digo “quizá” en los párrafos anteriores porque también cabe la posibilidad de que la entidad financiera no le informara de viva voz de estos “detallitos” ni preguntando. ¿Para qué? El cliente, en teoría, está más que informado. No obstante, antes de invertir, es obligatorio que firme un papelito en el que asegura conocer los riesgos a los que se enfrenta, un documento que obliga la normativa europea Mifid en el que el inversor se declara apto para ese producto, digamos. El problema es que estos papeles los firmamos como quien ve llover.

El error en este sentido está en que esta normativa europea, cargada de buenas intenciones, se ha convertido en la mejor “trampa” legal de las entidades financieras. Como el cliente ya firma un papel en el que asegura conocer los riesgos (y lo va a firmar en el 90% de los casos -siendo muy generosos- sin leerlo), le podemos colocar lo que haga falta. Una vez más, el problema no es de ausencia de regulación… Sino del defecto de la regulación vigente o, vaya usted a saber, si de la propia regulación en sí.

Casos como el de Vicente, los hay a millares. Personas que han invertido en preferentes, atraídos por sus altas rentabilidades en los anuncios, sin conocer los riesgos del producto asociados a esa rentabilidad, fiándose en exceso del personal de la sucursal… Que a su vez no tiene más remedio que hacer lo posible para colocar el producto de campaña que le exigen desde arriba.

Por cierto, que clama al cielo que esto suceda con las preferentes que hace sólo un par de años eran el producto de moda, que todas las entidades colocaban por sus interesantísimas ventajas, vendían decían, y en el que que ahora, sin el más mínimo reparo, animan al cliente a cancelar para pasarse a bonos, pagarés o acciones del propio banco.

La razón es que las preferentes ya no cuentan como capital básico para el banco, como sucedía antes. Así que ahora, nos dicen, mejor pasar a acciones o a convertibles… Que son mucho más líquidas que las preferentes… Sí, exactamente igual que cuando ustedes colocaron estos productos a borbotones entre quienes nunca debieron haberlos contratado.

De nuevo, los intereses del clientes están al final del todo… Como para no leerse lo que firmamos y fiarnos de que se ponga el dinero en “un sitio nuevo”, Vicente.

La nacionalización de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), después del desastre al que la han conducido sus gestores, ha dejado en el aire un punto de gran polémica, y de enorme dificultad en la decisión a tomar por parte del Banco de España: qué pasa con las participaciones preferentes que habían contratado sus clientes durante los últimos cuatro años.

Para empezar, y para evitar dudas mayores o incomprendidos entre ciudadanos o inversores con pocos conocimientos financieros, quiero aclarar que las dudas se centran sólo en estos productos: NO en los depósitos, NI en las cuentas, que no corren ningún peligro y están respaldadas por el Banco de España; TAMPOCO, en los fondos de inversión, por ejemplo, ya que estos son propiedad de sus partícipes y la gestora de la CAM sólo es eso, una entidad gestora. Sólo hablamos de las participaciones preferentes, de las que en los últimos años la caja mediterránea ha emitido hasta 1.400 millones de euros, según leemos en Expansión.

Estos productos, como se dice muy claramente en los folletos de emisión, son un “producto” complejo y de numerosos riesgos. Basta sólo con leerse por ejemplo las primeras páginas del folleto de una de estas emisiones, en las que se citan hasta nueve tipos de riesgo distintos: “de no percepción de las remuneraciones”, de “absorción de pérdidas“, de “perpetuidad“, de “orden de prelación“, de “mercado“, de “liquidez“, de “liquidación de la emisión“, de “variación de la calidad crediticia“, de “riesgo del emisor y del Garante“, entre ellos el de “riesgos regulatorios, reputacional, legales, de exposición al mercado inmobiliario…”

No son comparables prácticamente en nada a los depósitos, y precisamente por esa cantidad de riesgo, y por los que el mercado percibía en la entidad, la caja se veía obligada a pagar un altísimo tipo de interés para captar dinero de sus clientes. Por ejemplo, en las emitidas en septiembre de 2009, las del folleto que hemos comentado más arriba, que en total fue de 850 millones de euros tras ampliarse (la mayor), pagaban durante los dos primeros años un tipo de interés anual del 7,35% (este periodo de dos años termina este próximo septiembre) y a partir de entonces, euribor a tres meses más 590 puntos básicos (100 puntos básicos son un punto porcentual), con un tipo mínimo del 6,8%.

La primera pregunta que uno debería hacerse es… Si los tipos están al 1%, ¿por qué va a pagar tantos intereses más este producto? Aquí cabrían dos respuestas: a) porque la entidad quiere mucho a sus clientes y les regala el dinero b) porque el que no puede financiarse barato, tiene que financiarse caro. La respuesta acertada era la b, claro. La situación era tan límite ya para la CAM que tuvo que pagar un interés así de alto para captar dinero.

A pesar de la situación, estas emisiones fueron más que cubiertas, en una demostración más del poder de las redes de oficinas, capaces de colocar en plena crisis un producto de un riesgo muy elevado como si fueran rosquillas. Estoy convencido de que en la venta en las sucursales no se insistió tanto en los riesgos que sí vemos en los folletos y también de que muchos clientes se dejaron cegar por el atractivo de ganar un 7,35% de interés cuando el activo libre de riesgo (o con menos riesgo) ronda el 1%.

¿Y por qué no emitieron más si también les fue colocando estas participaciones? Básicamente porque no podían. Hay un límite para el peso que pueden tener estas participaciones en el balance de las entidades del 30%, y según vemos en este artículo de Cinco Días, ya suponían el 25,5% de los recursos propios. Casi en el límite.

¿Qué pasa ahora con quienes tienen estas preferentes? Para empezar, en el caso de que se mantuviesen como tal, habría que ver si se abona en septiembre ese interés del 7,35% que tocaría por el segundo año. Para ello, básicamente, harían falta dos condiciones:
- que la entidad haya obtenido beneficios
- que el Banco de España decida pagarlo, porque al haber pasado a manos del regulador se han cumplido algunos de los riesgos que se describían en el folleto.

Al haber sido nacionalizada la entidad, el dinero con el que se pagarían esos desmedidos intereses serían en última instancia del bolsillo del contribuyente. ¿Y tiene sentido que todos paguemos a quienes contrataron estas preferentes un tipo de interés tan alto que era evidente que conllevaba elevados riesgos?

No lo parece y, de hecho, en el caso de CCM, la primera entidad intervenida por el Banco de España, no se pagó el interés.  Lo que se hizo por parte del Banco de España fue recomprar las preferentes al valor nomimal. Es decir, recomprándoselas a los clientes al mismo precio al que ellos las habían suscrito.

Pero la siguiente pregunta es: Y más allá de los intereses, ¿qué pasa con las propias participaciones? ¿Las adquirirá el Banco de España como hizo con CCM? No parece tan sencillo. En aquella ocasión eran sólo 100 millones de euros, frente a los 1.400 millones en la actualidad. Además, según la información de Expansión, el criterio de Bruselas al respecto ha sido muy claro: no permitir las recompras si las entidades se nacionalizan.

De no ser así, a los clientes les esperarían unas fuertes pérdidas por sus participaciones preferentes, ya que el valor de las mismas, al que las podrían vender, está muy lejos del valor nominal y además se trata de un mercado ilíquido, con lo que todavía tendrían más dificultades para desprenderse de ellas.

La pelota, o la patata caliente, la tiene ahora sobre el tejado el Banco de España. Por un lado, no parece nada ético que todos los ciudadanos paguen por los miles que asumieron el riesgo de comprar estas participaciones, captados por su elevadísima rentabilidad, pero al mismo tiempo sería difícil de entender que los ciudadanos sí paguen por ello y las entidades financieras hayan sido rescatadas por tomar decisiones igual de temerarias, por ejemplo con el crédito inmobiliario.

Por lo menos, esperemos que con este tipo de sustos, pase lo que pase, aprendamos que cuando hay un producto con una rentabilidad tan alta, antes de contratarlo hay que entender muy bien los riesgos en los que se está incurriendo. Y si no se aprecian, no es que no existan, sino que no se ven, y entonces esos son los peores riesgos. Aquello de “si no sabes quien es el primo en la partida de póker, probablemente es porque lo estés siendo tú mismo“.

Seguimos mostrando datos interesantes sobre lo que ha ocurrido en Unience, la red social financiera, durante el último ejercicio. Hoy vamos a mostrar la lista de los 10 fondos con más entradas en las carteras reales de los usuarios en 2010. Es decir, aquellos en los que han realizado más aportaciones reales de dinero los usuarios de la red social durante el ejercicio.

En la elaboración de esta lista hemos tenido en cuenta tanto el número de operaciones de suscripción, como el número de usuarios distintos, como la cantidad total que los usuarios han aportado. De este modo, se evita que aparezcan fondos con muchísimas operaciones, pero de muy pocos usuarios, o productos con muchas aportaciones periódicas, pero de muy baja cantidad.

Es decir, este ranking está construido de la forma más ajustada posible para reflejar la importancia desde el punto de vista de la comunidad de las entradas en estos productos.

Un último apunte: estos datos son agregados y anónimos. Es decir, suman los datos de todas las carteras agregadas por los usuarios de Unience a través de conexiones automáticas y seguras con sus entidades financieras.

Bueno, sin más dilación, os dejo con la lista, que como véis está claramente dominada por las aportaciones a productos de Bestinver y Carmignac, que copan las cinco primeras posiciones del ránking. Los productos de ING tienen muchas operaciones de usuarios distintos, pero en general de bajas cantidades.

1. Bestinver Internacional

Bestinver Internacional

2. Carmignac Investissement

Carmignac Investissement

3. Bestinfond

Bestinfond

4. Carmignac Patrimoine

Carmignac Patrimoine

5. Carmignac Securité

Carmignac Securité

6. ING Direct FN EuroStoxx5o

7. Renta 4 Pegasus

8. ING Direct FN Moderado

9. ING Direct FN Ibex 35

10. BK Índice América

En los próximos días seguiremos mostrando más datos de carteras agregadas. Por ejemplo, las acciones con más compras, los fondos más populares en carteras, las carteras con mejor rentabilidad ajustada a riesgo… No se despeguen de las pantallas!!!

Ya tenemos los datos agregados en agosto de las carteras reales que los inversores tienen conectados en Unience. Y como podéis ver en el gráfico a continuación, ha sido un mes complicado en general para las carteras, una resaca veraniega después de las alegrías que los usuarios vieron en sus inversiones en julio.

El resultado negativo está en consonancia con las caídas del mercado en agosto, cuando el Ibex 35, índice de referencia del mercado español, retrocedió un 3% y el S&P 500 perdió un 4,7%. En este gráfico a continuación podéis ver los resultados agregados:

Rentabilidad de las carteras reales de los usuarios de Unience en agosto

Como se puede ver la franja en la que han quedado ubicadas la mayoría de las carteras ha sido la de pérdidas de hasta un 5%, con casi cuatro de cada diez carteras, prácticamente el doble que todas las carteras que terminaron julio en negativo.

Pero también llama la atención que una de cada cinco carteras haya sufrido retrocesos de entre un 5% y un 15%, una señal de que muchas carteras tienen entre sus posiciones algunos de los valores y sectores más castigados en agosto.

No todo son malas noticias. A pesar de la tendencia bajista generalizada en los mercados, un 38% de las carteras han logrado salvar el mes en positivo, aunque la abrumadora mayoría haya sido por los pelos, con ganancias de hasta un 5%.

Ayer ya os mostramos en este artículo las acciones más compradas y vendidas por los usuarios este verano y pronto os informaremos también de los fondos con más movimientos en las carteas.

Hoy doy una ponencia en el Instituto de Empresa (IE) en un seminario denominado “El Community Manager como clave del éxito”. Comparto una clase de 60 minutos con ícaro Moyano, director de comunicación de Tuenti, y entre ambos vamos a tratar de explicar cómo se forman las redes sociales, por qué tienen éxito estos proyectos y en qué se basa su desarrollo como entornos de confianza.

Yo, en concreto, me voy a centrar en uno de los aspectos que en Unience consideramos más importantes: la reputación. Estamos en un momento de mercado en el que la credibilidad en los mensajes y las personas ha resultado tan dañada, que necesitamos herramientas para distinguir a aquellos usuarios en los que más confiar.

Pero no sólo las redes sociales de inversores, como Unience, necesitamos esas herramientas para mejorar la confianza. También las precisan las propias comunidades de inversión en sentido global. Es decir, los mercados. Y si no, observemos este gráfico que he visto en el último barómetro de Edelman sobre confianza.

Se puede ver en la estadística que la reputación también se puede traducir por rentabilidad. Es decir, que cuando los inversores se creen a las empresas las acciones tienden a subir, y cuando los mensajes no son creíbles o se descubren engaños que traicionan esa fidelidad el accionista tiende a vender.

El informe contiene otras estadísticas que me parecen muy interesantes para los mercados. Por ejemplo, que a un 26% de los encuestados la confianza en una compañía le ha llevado a comprar acciones de la misma, y que la desconfianza en las compañías ha llevado a un 17% a vender acciones. Os inserto a continuación el informe de Edelman.

Trust Book Final 2

Interesante, ¿no?

Dentro de las estadísticas que Unience, la red social de inversores, ofrece para valorar el comportamiento de la cartera, hay una por la que algunos usuarios nos han preguntado su significado. Se trata del ratio sharpe y muestra la rentabilidad que se obtiene por el riesgo que se asume. Es decir, que cuanto más alta sea esta cifra, mejor está gestionándose la volatilidad de la cartera.

Cartera pública de acciones de Kaloxa

Por lo tanto, puede pasar que una cartera que sólo gana un 12 por ciento en el último mes tenga un mejor ratio sharpe que otra con una ganancia del 24 por ciento. Esto ocurre ahora mismo en las carteras que los usuarios de Unience hemos hecho públicas.

La cartera que tiene un mejor ratio sharpe en lo que va de abril es, casualmente, la mía en Unience. En mi caso, el sharpe es de 0,54, a pesar de que desde el primer día de abril “sólo” ganó un 12,78 por ciento.  Esta cifra es casi la mitad del 24,3 por ciento que sube en el mes la cartera de Hispania, otro uniencer (recuerda que sólo puedes ver la información de carteras que el dueño comparte contigo). Sin embargo, el ratio sharpe de esta cartera es del 0,29 por ciento, casi la mitad que en mi caso.

¿Significa esto que yo gestiono mejor que Hispania? No. Sencillamente significa que, para las rentabilidades que está obteniendo, este usuario pone sobre la mesa mayor riesgo que yo para las ganancias que yo estoy obteniendo. Imaginemos que ambos fuéramos gestores, pues entonces la cartera de Hispania sería sólo apta para inversores muy muy agresivos, mientras que la mía sería para inversores que quieren estar en bolsa pero con una volatilidad controlada en sus carteras.

Y esto ocurre, en parte, porque mi cartera está mucho más diversificada, mientras que la de Hispania está centrada en pocos valores.

En fin, si alguien tiene algo que añadir sobre el ratio sharpe o tenéis alguna pregunta, sería buena que lo compartiéseis para así aclarar este concepto. ¿Verdad?

Una de los daños colaterales de la crisis financieras está siendo el concepto de la diversificación. La teoría dice que debes tener tus inversiones diversificadas entre distintos activos para reducir el riesgo. Sin embargo, muchos inversores se dieron cuenta el año pasado de que prácticamente todos los mercados se hundieron a la vez, y en las bolsas, todos los sectores y todos los valores, casi nada se salvó.

Por eso, tiene lógica que muchos actores del mercado, desde inversores a asesores financieros, se estén replanteando este concepto. Lo que la ciencia dice es que una buena diversificación ayuda a mejorar la relación rentabilidad-riesgo, pero no te evita sufrir pérdidas. Pero me gustaría considerar con vosotros varios puntos sobre el tema:

1. ¿Diversificar es tener un Arca de Noé?
Dice Warren Buffett, mejor inversión del mundo, que empiezas diversificando con dos animales de cada especie y acabas teniendo un Arca de Noé. Esa no es la idea, diversificar por diversificar no tiene sentido. Según algunos estudios, como la Teoría Moderna de Carteras, de Harry Markowitz, a partir de las 20 acciones deja de reducirse el riesgo global de la cartera.

2. Diversificar sí, ¿pero qué?
¿Cómo diversificar? Lo lógico es pensar que entre distintas clases de activos, como renta variable, renta fija, materias primas, gestión alternativa… Pero empieza a haber gente que habla de la necesidad de diversificar también entre entidades financieras o asesores financieros. Por lo menos, contar con una segunda opinión.

3. ¿Diversificamos todos igual?
¿Existe la diversificación personalizada? La lógica dice que la diversificación no puede ser la misma para un inversor que está próximo a la jubilación, que para otro que acaba de empezar a trabajar y esta invirtiendo sus primeros ahorros.

4. ¿Cómo medir la diversificación de mi cartera si tengo fondos?
A veces, si no llevas un control global de tus inversiones, es muy difícil saber cómo estás diversificando si inviertes en fondos. Por ejemplo, si tienes un fondo sobre acciones europeas y otro sobre acciones españolas, en realidad estás invirtiendo dos veces en algunos valores españoles y haciendo lo contrario a diversificar. En este sentido, creo necesario saber muy bien dónde invierte el fondo o, si no es posible, tener un asesor que sí disponga de esa información.

5. ¿Quién tiene capacidad para medir cómo de diversificada está la cartera?
No resulta nada sencillo saber si la diversificación que tienes optimiza la relación rentabilidad-riesgo de tu cartear. ¿Cómo puedo hacerlo?  Un camino es un buen asesor financiero, que conozca bien tu perfil y la composición de tu cartera, que te haga un análisis de las correlaciones entre tus distintos activos y te sugiera como mejorarla. Lo veo aquí como cuando quieres hacer dieta. Si vas a un nutricionista, te ayudará mucho más a conocer mejor tu cuerpo y saber cómo deberías alimentarte en función de tus necesidades. Aunque eso no quiere decir que no seas capaz de adelgazar por tu cuenta.

En fin, me gustaría conocer vuestra opinión sobre algunas de estas preguntas que he lanzado más arriba. Y, de paso, si os animáis, cuentanos si diversificas y cómo lo haces.

Antes de empezar a leer este post, imagínate que tienes un angelito a la derecha y un pequeño demonio a la izquierda. Te va a hacer falta, porque para tratar de comprender lo que viene a continuación hace falta tener claro que todo se puede ver de manera positiva o negativa, que un mismo dato se puede ver con esperanza o con pesimismo, como casi todo en la vida.

Esta mañama me he encontrado vía Seeking Alpha un dato interesante. Resulta que la venta de videojuegos está como un cohete en Estados Unidos. En febrero, se vendieron 2,2 millones de consolas, muy por encima de lo esperado, pese a no ser un mes especial para el consumo, ni tener fechas simbólicas de regalos, como ocurría en noviembre, diciembre y enero. Esta línea confirma la tendencia de 2008, cuando en el mundo la venta de videojuegos aumentó un 11% respecto al año anterior. ¿Un buen dato? Depende.

Si prestas atención al angelito que tienes a tu derecha te dirá que sí, que no debe estar tan mal el consumidor americano cuando se gasta 1.470 millones dólares en consolas y videojuegos en un sólo mes; que siendo un consumo totalmente prescindible, se han gastado casi 700.000 dólares en nuevos videojuegos y que esto indica que hay dinero en muchos bolsillos, que está dispuesto a pagar por aquello que realmente le entretiene.

“Pero oye, oye”, te estará gritando ahora mismo el pequeño demonio a tu oreja izquierda. “¿No será que la gente se compra la consola para quedarse en casa y no salir a gastarse dinero en restaurantes, cine, parques temáticos y demás? ¿No será una señal más de la recesión en la que estamos inmersos?” Bueno, echemos un vistazo a lo que más se vende para sacar conclusiones.

La consola más vendida en febrero ha vuelto a ser la Wii de Nintendo, con 753.000 unidades en un sólo mes (como si todos los habitantes de Valencia se la hubieran comprado, vamos). “El hecho de que la mayoría de juegos de la Wii sean para toda la familia parece apuntar en esa línea de que se va a pasar más tiempo en casa y por lo tanto se va a reducir el consumo” (no te lo digo yo, sino tu demonio de la izquierda, recuerda). Varios de los juegos más vendidos son para jugar en familia, como el Wii Play o el Wii Mario Kart. Este vídeo muestra que a los niños de EEUU no les importa quedarse en casa con tal de tenerla.

Y, como complemento, el videojuego más vendido de todos es el Wii Fit, ese que te ayuda a ponerte en forma. “Lo que quiere decir que mucha gente está dejando de ir al gimnasio, donde un sólo mes de cuota cuesta como tener el juego Wii Fit para toda la vida”. Esta tesis del pequeño demonio no la he podido confirmar porque no he encontrado estadísticas de gimnasios en EEUU, pero los seguiré buscando. Más allá del mundo wii, los videojuegos más vendidos son los de Street Fighter, también muy adecuados para contener en casa a los hijos de una cierta edad y evitar gastar dinero saliendo por la ciudad.

¿Quién tiene más razón: el angelillo o el demonio? Hay una última estadística que favorece un poco más las visiones de este último: a pesar de que las ventas estaban subiendo, los comercios han bajado los precios de los videojuegos. Por eso la cifra de aumento de facturación es menor a la del aumento de unidades vendidas. O sea, que los comercios aprovechan los productos de más exito para hacer rebajas y por lo menos ingresar por esta vía. Claro, eso tiene como víctima la rentabilidad y los márgenes de beneficios.

En cualquier caso, si todo el mundo se compra consolas y videojuegos, parece claro que ésta no será otra “gran depresión”, por lo menos la gente se divertirá en casa. ¿No?

Uno de los artículos estrella en la prensa especializada durante las fases bajistas es aquel que cuestiona las virtudes de la bolsa a largo plazo. El último ejemplo lo tenemos hoy en El Confidencial, pero yo recuerdo haberlo leído en otros medios de información financiera en las últimas semanas. Seamos francos, “desmontar mitos” es algo que nos encanta a los periodistas.

Precisamente por eso me ha llamado poderosamente la atención este artículo que he visto en la edición online del semanario estadounidense Barron’s. El titular es contundente: “Caso cerrado: las acciones funcionan” y el texto empieza citando, por errónea, una famosa portada del Business Week del 13 de agosto de 1979, que proclamaba a los cuatro vientos “La muerte de las acciones”, un hecho que trataré más a fondo en otro post.

El artículo de Barron’s se basa en los estudios realizados por el profesor Jeremy Siegel, autor del exitoso libro “Stocks for the long run”, que ahora va por la cuarta edición. Siegel mide cada periodo de 5, 10, 20 y 30 años desde 1871 hasta ahora, y lo hace para cada uno de los años transcurridos desde entonces E incluso tiene en cuenta las compañías que desaparecen, según se indica en el artículo. Para el cálculo de la rentabilidad tiene en cuenta los dividendos, que suma a la subida o caída de las acciones, y la cifra resultante la ajusta por inflación.

Pues bien, la rentabilidad media de las bolsas en estos plazos, ya descontada la inflación, ha sido del 6,97 por ciento en periodos de cinco años; del 6,84 por ciento en los de 10; del 6,85 por ciento en los de 20 y del 6,23 por ciento en los de 30. Esto no quiere que nunca haya habido periodos en los que estas rentabilidades hayan sido negativas. Bueno, mejor dicho, nunca los ha habido a 20 y 30 años, pero sí a 5 y 10 años, como sucede ahora. En concreto, entre el 20 por ciento de las veces en las fases de 5 años; y el 10 por ciento en las de diez años. ¿Pero cuando se dieron estos casos que ocurrió después? Aquí viene lo bueno.

Tras los malos periodos de cinco y diez años, las bolsas de EEUU han tenido comportamientos mucho mejores que la media de periodos, con ganancias más cercanas al 10 por ciento. Y en el caso de la decena de años, de hecho, nunca después de un periodo bajista, se dio otro del mismo signo. Algo que, como podrán adivinar, sí ha sucedido en las fases de cinco años, si bien sólo ocurrió en 5 de los 31 casos estudiados.

En fin, si no tienen problemas con el inglés les recomiendo encarecidamente la visita al artículo de Barron’s que les he citado arriba, por lo menos para contrastar otros artículos desmontando el mito. El único “pero”, en uno y otro caso, radica en que siempre estamos hablando de rentabilidades pasadas. Y nunca sabremos si el futuro será como el pasado o si esta vez será diferente (y al menos una vez lo será).

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