plan de rescate

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Estaba escribiendo un post sobre el euribor, los mercados y los paquetes de rescate, pero los dejo para luego para contar algo histórico. Por primera vez en la historia, uno puede tener el gustazo de leer casi todos los días e incluso de hacer comentarios a un premio Nobel de Economía. ¿Por qué?

El nuevo premio Nobel

El nuevo premio Nobel

Se acaba de hacer público que Paul Krugman, ahora profesor de Economía en la Universidad de Princeton, ha sido galardonado por la academia sueca en la edición de 2008. Y podría hablar y versar yo en este post sobre su biografía, pero mejor os redirijo a la que expone directamente junto a su bitacora (está obviamente en inglés) porque Krugman también es… ¡Un blogger!

En sus últimos post, Krugman, que este viernes publicó un recomendable artículo sobre la crisis en el suplemento Negocios de El País, ha venido pidiendo a los líderes políticos una respuesta coordinada que imitara el plan británico, que ha elogiado en sus artículos. Una solución que los líderes europeos han adoptado este fin de semana.

Os recomiendo una visita por los últimos post que ha escrito en su blog, porque resultan muy esclarecedores sobre la visión del nuevo premio Nobel sobre la mayor crisis de los sistemas financieros en 80 años.

Y estaré encantando de que comentéis en este post qué os parece que él haya sido el elegido. Aquí podéis ver la lista de todos los premios Nobel de economía.

P. D. Por cierto, aquí podéis ver el sencillo post en que anuncia que le han dado el premio como una “cosa divertida que me ha pasado esta mañana”. A las 15:10 ya tiene más de 500 comentarios de felicitación, a los que nos hemos sumado.

Dicen que la necesidad agudiza el ingenio. Y esto es lo que explica que el mejor plan de rescate contra la crisis conocido hasta ahora fuera el diseñado el pasado lunes por el Gobierno británico, a la vista de los acontecimientos que se están sucediendo este domingo. Y no lo digo porque los líderes europeos hayan acordado esta noche una estrategia coordinada (por fin) que copiará el sistema diseñado por los ingleses.

Hoy se ha conocido que hay cuatro bancos británicos que necesitaban este plan de recapitalización como quién se está ahogando precisa un flotador. Downing Street tendrá que inyectar de urgencia hasta 50.000 millones de libras en cuatro entidades, casi la mitad en RBS y HBOS, mientras que será menor la cuantía a aportar para Barclays y Lloyds TSB.

En los cálculos sobre el dinero a ingresar se estaría teniendo en cuenta escenarios muy negativos de mercado en los próximos días. Y de momento queda muy en el aire la operación de fusión entre HBOS y Lloyds. O por lo menos cambiarían drásticamente las condiciones que se habían manejado hasta ahora.

Los comentaristas financieros británicos están haciendo más o menos lo mismo que los deportivos cuando Inglaterra se queda fuera de competiciones como el pasado Europeo: se preguntan cómo se ha podido llegar a esta situación, cómo cuatro de las joyas de la corona se hayan ahora en tal situación de precariedad. Pero, al mismo tiempo, se animan a pensar que estamos más cerca de la solución final, por duro que esté siendo el proceso. Yo también lo creo.

Los congresistas estadounidenses por fin han aprobado el plan de rescate financiero esta tarde. El resultado ha sido incluso holgado (263 a favor por 171 en contra), suficiente por lo tanto para que el texto que pretende salvar a la mayor potencia mundial del desastre esté ya camino de la Casa Blanca, donde George Bush espera con la pluma en la mano para firmar.

Entre los mensajes más escuchados abundaron frases como “La acción es mejor que la inacción” o “Si decimos que no hoy mucha gente inocente sufrirá. El plan que votamos hoy no es para salvar Wall Street, sino Main Street” o “El enemigo de lo bueno es lo perfecto. El lunes voté no, pero he cambiando mi opinión por este país” o “Esto no es sólo para Wall Street, es para EEUU y el mundo nos mira”.

En fin, con la aprobación de este plan al menos se elimina una de las fuentes de incertidumbres de Wall Street. Ahora falta por ver si el plan realmente sirve para reactivar la enferma economía estadounidense. De momento, las bolsas lo han recibido bien. El Dow Jones sube cerca de un 2,5 por ciento, un poquito más que antes de comenzar el debate.

Por cierto, entre los demócratas el sí al rescate ha arrasado, con 172 a favor y sólo 63 en contra, pero entre los republicanos ha estado tremendamente ajustado, a pesar del interés de George Bush y de John McCain por sacar adelante la legislación de emergencia. Ha ganado el no por 91 a 108. El liderazgo de McCain queda en duda.

Hola a todos. El momento de la verdad se acerca. Llega la hora de que el Congreso estadounidense apruebe el plan de rescate o que se suspenda la votación hasta quien sabe cuando. Se dice en el mercado que a los líderes de demócratas y repúblicanos no les salen las cuentas no se votará y se seguirá trabajando durante el fin de semana.

Pero, de momento, los expertos confían en que el plan salga adelante, aunque sea por un estrecho margen. Para hacer un seguimiento más interesante de la votación, en Unience vamos a ir contando lo que pasa a través de Twitter, la red social del microblogging. Si no la conocéis, os animo a probarla. Al principio parece absurda, pero si la usas acaba enganchando. Os animo a seguirnos allí.

De todas formas, luego haremos un análisis más profundo (en Twitter sólo se puede escribir en cada mensaje el equivalente a un sms) en este blog.

Os váis a cansar de leer que el plan de rescate financiero se ha aprobado en el Senado por las modificaciones realizadas sobre el rechazado por el Congreso, como ampliar la cobertura de los depósitos. Pero yo creo que no es así. Es más, creo que se trata de una demostración contundente de por qué fracasó en la Cámara de Representantes: por los intereses electoralistas de los congresistas. ¿Cómo? Me explico.

Mientras todos los representantes del Congreso son elegidos para sólo dos años y, por lo tanto, se juegan ahora el puesto, en el Senado el cargo se ostenta durante seis años, aunque cada dos se renueva un tercio del Senado. Es decir, que sólo un tercio de los senadores se juega ahora su reelección, algo por lo que deben pasar ahora todos los congresistas. Tengo que mirar cuántos de los 25 que han dicho no (se juegan la reelección ahora 33, creo) afrontan elecciones ahora.

Por lo tanto, como decía Francisco Gómez Antón, uno de mis profesores más respetados, en su libro Siete potencias: “El Senado es más continuo y menos localista que la Cámara” y, además, según explica, tiene más prestigio: “como es sensiblemente más pequeño, los senadores tienen más oportunidades de intervenir y brillar. Por todo ello, es también mayor el prestigio del Senado y los senadores que el de los miembros de la Cámara”.

Leo en Bloomberg que el plan definitivo para rescatar la economía está al caer. Sería una muy buena noticia para los mercados esta semana. Según la agencia, ahora mismo los abogados están trabajando en la redacción del acuerdo, que estaría listo a lo largo del día de hoy (la intención es que sea antes de la apertura de las bolsas asiáticas) y se sometería a votación mañana en el Congreso. Aunque uno entiende que esto sería un trámite, ya que Obama y McCain han dicho que lo apoyan.

De los puntos básicos del acuerdo, quizá el más llamativo, aunque quizá el menos importante para salir de las arenas movedizas de la crisis, es la limitación de los salarios de los directivos. El viernes pasado debatíamos esto mismo aquí en Unience tomándonos un café.

Yo creo que no se deben limitar por ley, que quienes lo deberían hacer son los miembros del consejo de administración. Pero por lo visto han fallado y se han entregado en brazos de sus consejeros delegados o presidentes. Han sido casi más culpables que ellos al no poner coto a las ambiciones y avaricias de sus, al fin y al cabo, asalariados.

Si ellos fallan, debería ser el mercado quien les acabara castigando, como así ha sucedido con el desplome de las acciones de todas estas compañías y la dimisión o cese de muchos de estos banqueros como consecuencia. El problema está en los irresponsables “golden parachutes” que muchos se han fabricado, con la lamentable bendición de sus consejeros.

En fin, que en un principio se aprueba el plan de 700.000 millones de dólares, pero en un principio sólo se pondrán en marcha 250.000 y otros 100.000 si lo autoriza el presidente.