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Cuando uno empieza a ver en las pantallas desplomes cercanos al 10% en el precio de las materias primas, la tentación de salir corriendo a esconderse en la primera barricada puede ser muy grande. Por ejemplo, sólo un vistazo a la evolución del ETF iShares Silver Trust, que intenta replicar el precio de la plata en la última semana, puede poner los pelos de punta.

En apenas unas sesiones, este producto que a finales de abril contaba con un patrimonio bajo gestión superior a los 11.600 millones de dólares, nada más y nada menos, se ha pegado un batacazo considerable desde cerca de 48 dólares por acción hasta perder los 34 dólares por acción que este pasado jueves llegó a perder.

Precio plata un mes

El desastre parece de proporciones épicas. En otras materias primas mineras también ha habido bruscos movimientos. El precio del petróleo, por ejemplo, sufrió ayer un desplome cercano al 10% que le llevó a perder los 100 dólares por barril en Estados Unidos. La cotización del petróleo Brent, en Londres, también retrocedió hasta los 110 dólares por barril.

Todos empezamos a buscar explicaciones a lo que ocurre: ¿estamos en las puertas de un frenazo de la economía china? ¿Es consecuencia del fin del programa de quantitative easing QE 2 en Estados Unidos? ¿Se ha frenado la recuperación de las economías americana y europeas? ¿Se está empezando a descontar mayores suspensiones de pago en los países periféricos? ¿Cómo de cerca estamos del abismo de nuevo?

Es lógico plantearse todas estas cuestiones. Nunca está de más. Sin embargo, es curioso que no hayamos estado haciendo lo contrario durante los últimos meses. Cuando el precio de estas materias primas se han estado disparando día sí y día también.

Para verlo mejor, el siguiente botón: el gráfico que se ve a continuación es el mismo que se ve más arriba, pero alejado. Es decir, en el gráfico sobre estas líneas el plazo era de las últimas semanas, mientras que en el de abajo es del último año. Pese a la brusca caída reciente, el precio de la plata todavía es un 100% superior al que teníamos hace justo un año.

Precio ETF plata un año

Este dato parece haber pasado desapercibido hasta ahora para los catastrofistas, que sin embargo ahora saldrán pregonando a los cuatro vientos que ya lo venían avisando… Pero bueno, eso es harina de otro costal.

El caso es que los descensos de ayer resultan hasta cierto punto normales si se observa la evolución de los precios de las materias primas en los últimos meses. Volviendo al ETF sobre la plata, que refleja casi punto por punto la cotización de la materia prima y que es el más usado por los inversores particulares para tomar posiciones en la plata, a pesar del batacazo reciente, todavía sube más de un 100% desde los 18 dólares a los que cotizaba hace un año. Y, de hecho, en los últimos tres meses había subido desde 27,39 dólares hasta los 46,88 de cierre con los que hace una semana se cerró abril, mes en el que subió un 27,5%.

Y el patrimonio en este producto también había crecido de un modo desmedido, propio de una exuberancia irracional: de los 6.773 millones de dólares bajo gestión que tenía este producto en enero se había pasado a los casi 12.000 millones de dólares de la semana pasada. Todo un caudal de dinero entrando en una materia prima que además es relativamente limitada.

Por sorprendente que parezca, por lo tanto, como comentábamos al inicio del post, la caída de ayer hasta cierto punto puede considerarse normal. Lo que debería extrañarnos más y hacernos preguntar qué está pasando en la economía mundial es la considerable subida previa.

Ya podéis ver la entrevista que hicimos a Juan Ignacio Crespo, content manager de Thomson Reuters, tras el último Unience & Meets celebrado en Madrid: La amenaza de la crisis energética sobre la recuperación del mercado. En la entrevista Crespo analiza la repercusión que tendrá la subida del petróleo en la inflación y en las economías de los países emergentes.

Si queréis ver más información relacionada, podéis consultar la presentación de Juan Ignacio durante el Unience & Meets o la entrevista que hicimos a Gonzalo Lardiés, gestor del fondo BPA Ibérico Acciones, una vez finalizado el evento.

Sorpresas te dan los mercados, los mercados te dan sorpresas. Si hace unos meses nos dicen que esta semana Portugal habría pedido el rescate a Europa; que el Banco Central Europeo haría su primera subida de tipos, a pesar de la debilidad de los países periféricos de la zona euro; que el petróleo se disparaba por encima de 125 dólares; que la tercera economía del mundo estaría en estado de parálisis y shock tras un terremoto devastador… Si nos hubiesen dicho todo esto, ¿Quién no se hubiese puesto bajista en bolsa?

Sin embargo, el mercado sigue con paso firme. El Ibex 35, el índice del mercado español, pese a todos los pesares, ha terminado la semana con nuevas subidas, cercanas al 1,5 por ciento, que le han dejado a menos de 100 puntos de los 11.000 puntos. Muy cerquita de los máximos anuales. Desde que empezó el año, el índice sube ya más de un 10 por ciento.

Esto puede sorprendernos, ya que como decía Coco2 en este post en Unience, las noticias no son precisamente para andar de celebraciones. Sin embargo, parece que se mantiene firme una realidad que también comenta MDRV en su último post: aparentemente el riesgo de España se ha desacoplado del resto de países periféricos. ¿Pero estamos en un cambio de tendencia en el sentimiento o es una moda pasajera?

Me ha gustado mucho la metáfora que ha lanzado Migueldonosti al final de su post. De los países englobados en el término PIGS, que es el acrónimo de Portugal, Irlanda, Grecia y España en inglés y que en su doble sentido se traduce como cerdos, tres ya han tenido que solicitar formalmente el rescate.

Como en el cuento de los tres cerditos, el lobo de la crisis de deuda ha ido soplando y soplando, hasta que una a una ha derribado sus casas. Pero a diferencia del cuento, aquí no hay tres, sino cuatro PIGS, y la gran duda es que pasará con este cuarto.

De momento, parece que el lobo ha dejado de rondar la casa de España, la prima de riesgo está contenida y los que hace unos meses daban a España por cadáver seguro por el virus ahora dicen que la vacuna está funcionando y que el riesgo de contagio es menor que nunca…

No conviene relajarse, el lobo siempre está ahí. Y se acaba comiendo a los imprudentes.

Os dejamos la breve entrevista que le hicimos a Gonzalo Lardiés, gestor del fondo BPA Ibérico Acciones al terminar el pasado Unience & Meets. Nos cuenta cómo de grave ve la amenaza energética sobre la recuperación, su opinión sobre la inflación y cómo está gestionando su cartera.

Sucede que según van avanzando las revueltas en distintos países árabes, sobre todo con la masacre en Libia, más tensión se va generando entre los países que más petróleo producen y que, por tanto, más afectan a los futuros sobre el llamado “oro negro”, algo que de momento no está sucediendo con el gas natural, como nos cuenta Bolsacom en este post.

En este gráfico se puede ver a la perfección la escalada de la materia prima en las últimas semanas, fruto de esta creciente incertidumbre. El barril de Brent se va acercando a los 110 dólares a toda velocidad.

¿Hasta dónde llegará la escalada?

La mecha que prendió recientemente en Túnez y que está provocando un cambio drástico en el Gobierno del país está empezando a encenderse en Egipto. Durante el día de hoy, y a pesar de los esfuerzos políticos por esconderlo, las protestas se están sucediendo a lo largo del país, cuyo líder Hosni Mubarak lleva siendo el presidente de la República Árabe de Egipto desde hace más de 30 años.

Aunque los medios oficiales intentan silenciar las protestas, en las redes sociales se está multiplicando la resonancia las actuaciones y los manifestantes siguen en la calle, a pesar del toque de queda emitido por el Ejército. La cadena de televisión Al Yazira también está emitiendo los acontecimientos.

Para muchos puede que Túnez pudiera ser sólo una anécdota, pero Egipto no es un país menor en el concierto internacional. Seguro que el resto de grandes países árabes, con líderes hegemónicos, están mirando con incredulidad y cierto desasosiego esta revuelta popular, que al parecer tiene paralizado El Cairo.

Es complicado apostar a qué sucederá. Si habrá represiones violentas, si caerán estos regímenes, cuántos otros países tendrán movimientos similares, en cuáles de ellos tendrán más fuerza… Pero hay algo de lo que no cabe duda: todo esto genera incertidumbre. Y de todos es sabido que la incertidumbre no es la mejor amiga de los mercados financieros.

Y mucho menos, cuanto más se acercan las protestas a los países más relacionados con el petróleo, ese foco tan sensible de influencia en la economía mundial. De hecho, el barril de Brent está rozando en el momento en que escribo este post la barrera de los 100 dólares tras avanzar más de un 2% en la sesión, mientras Wall Street cae con fuerza.

Hace poco en Unience hablábamos de todo esto a raíz de un post de Mister muy recomendable. Copio y pego una frase suya: “Lo de Túnez se está extendiendo. Wikileaks fue parte del origen, el movimiento se creó en Facebook, no existen líderes, no hay cabezas, el principio de jerarquía cae, ya no hace falta que nadie se mueva, las tecnologías propician la autoorganización de la sociedad. La gobernanza mundial es cada día más real”.

Quizá a la gente le preocupe más el hambre o el malestar social que las redes, pero cuando se junta a través de ellas y conecta, y se dan cuenta de que no están solos, la alianza entre el hambre y las redes puede ser una gran fuerza de cambio social a gran escala, como estamos viendo. Muy recomendable para comprender esta nueva realidad el libro “El Poder de las Redes“, de David de Ugarte, que puede descargarse online aquí.

La subida del metal precioso por encima de los 1.000 dólares ha generado tanto interés que se puede percibir perfectamente en las búsquedas de Google. Según podéis ver en este interesante gráfico que os adjunto, publicado en Clusterstock, la búsqueda “comprar oro” se ha disparado hasta el nivel más alto en un año. En concreto, desde que la quiebra de Lehman Brothers generó una necesidad extrema de buscar activos refugios.

dollaroro

El gráfico nos muestra también cómo se ha disparado y ahora decaído el interés por los dólares, como consecuencia de la política americana de dólar débil fuerte.  La semana pasada la relación entre las divisas estadounidenses y europeas terminó por encima de los 1,5 dólares por euro. Esto puede provocar más interés por parte de quienes creen que la moneda americana volverá a recuperar impulso, como comentó en su twitter el pasado viernes Alberto Artero, también conocido como S. McCoy por sus columnas en El Confidencial.

¿Qué crees tu que va a pasar con el oro y la divisa americana? Seguirán el camino al alza del primero mientras el segundo continúa debilitándose, o estamos cerca de un cambio de tendencia. Te muestro a continuación algunos de los últimos post escritos por los usuarios en Unience, la red social de inversores, en relación con estos temas:

- Diversificación de las carteras con oro, por Aufegat

- El fin del petrodolar, por Peatón

- El USD, el JPY y los famosos carry trades, por Altae

Saludos y buena semana.

P. D. Mañana, como todos los martes, tenemos post invitado en Unience Blog. Esta vez tendremos el honor de contar con Marc Garrigasait, gestor de la sicav Koala, y ex CEO y director de inversiones de Caixa Catalunya Gestión, además de ser uno de los bloggers más seguidos y más aconsejables de la blogosfera financiera en castellano con su Investors Conundrum.

Leo esta mañana un artículo en FT Alphaville que reflexione, entre otras cosas, sobre los resultados de la última encuesta de Merrill Lynch entre gestores de fondos. No sólo llama la atención que, por primera vez en mucho tiempo, están sobreponderando las bolsas en sus carteras (o al menos eso responden), sino porque las inversiones están pensadas desde el punto de vista de la recuperación de China.

Gráfico visto en http://investorsconundrum.com

La demanda china de petróleo vuelve a subir. Gráfico visto en http://investorsconundrum.com

Dicho de otro modo, el mercado ya sabe dónde poner sus esperanzas. Ahora mismo, Estados Unidos se ve como un enfermo que necesita medicación para salir de la crisis. Y el mundo parece apostar por China como el único doctor capaz de suministrársela. Por eso en sus carteras están metiendo materias primas, y no sectores que se suelen beneficiar de las primeras etapas de un ciclo de mejoría económico.

Estamos ante la resurreción de las teorías del desacoplamiento, que habían quedado destrozadas por la homogeneidad con la que las bolsas se han venido desplomando desde finales de 2007. Según éstas, la fortaleza de China y otros mercados emergentes es mucho mayor que en otras crisis, y eso les sitúa en una mejor posición para depender menos de los problemas en Estados Unidos y Europa.

Desde mi punto de vista, nos dirigimos hacia ese mundo y no es más que un reflejo de lo que está pasando en el mundo. Hay un cambio en marcha por el que las estructuras están pasando poco a poco de redes centralizadas a redes distribuidas. Se ve más claramente en algunos sectores como la música, donde se ha pasado del monopolio de unas pocas compañías a un sistema en el que cualquiera puede crear sus canciones. Y también con la literatura, por poner sólo dos ejemplos.

El cambio está resistiéndose más en aquellas realidades donde más poderosos son los nodos dominantes, pero también está en proceso. Y aquí se engloba el geopolítico. Pasar de un mundo polarizado en Estados Unidos a otro en el que los emergentes ganan peso está en esa línea. Sería, aparentemente, más sano para el sistema, porque eliminaría cierta EEUUdependencía.

Es lógico que a las bolsas les asuste la deflación, como se conoce a la caída continuada de los precios… los veteranos del mercado nos hablan muy mal de este monstruo y la mayoría de los que estamos en los mercados nunca le hemos visto la cara. En concreto, quienes tenemos menos de 50 año nunca hemos convivido con ella (en Estados Unidos), según revela este gráfico visto en dshort.com.

Lo cierto es que el gráfico demuestra los efectos positivos de la política monetaria durante los últimos cincuenta años. Salvo en el periodo de estanflación (subida de precios sin crecimiento económico) de los años setenta, los precios han estado tremendamente estables en Estados Unidos. Sobre todo, mirando esta cifra en comparación con el medio siglo anterior, en el que los picos de subidas y bajadas de precios eran alucinantes.

¿Volvemos a tener deflación medio siglo después? Eso parece, aunque falta por ver el efecto que definitivamente tiene China, la gran esperanza de la economía mundial para reflotar el consumo. Así está pasando, por ejemplo, con el petróleo, donde el repunte de la demanda en los últimos meses ha sido la fuerza que ha tirado de la recuperación del barril.

Este 2008 va a morir matando. Y en esta ocasión, el último muerto va a ser el precio del petróleo. La deflación hacia la que parecemos dirigirnos se expresa en el desplome superior al 8% que se ha metido entre pecho y espalda: el barril ha caído hasta 36 dólares.

Si traducimos la cifra a euros nos encontramos con que por un barril sólo tenemos que pagar 25 euros. Es decir, prácticamente lo mismo que un billete de la Lotería de Navidad. Sorprendente, más que nada cuando hace apenas seis meses ese mismo barril equivalía a cinco billetes de Lotería de Navidad.

En el desplome puede haber varias razones:
- El mercado está descontando un escenario de recesión mundial con deflación incluida.
- La especulación acecha ahora a la baja, como hace unos meses lo hacía al alza. Si entonces se contaban los dólares que cotizaba de más sólo por especulación, ahora habría que pensar en los que cotiza de menos.
- Nadie se fia de la OPEP: Por mucho anuncio de menor producción que hagan, los países productos se traicionarán entre sí con tal de cazar unos cuantos petrodolares más, ahora que tanta falta les hace para mantener sus sueños de ambición y riqueza desmedida.
- Posible venta obligada de muchos hedge. Quién sabe los efectos que puede tener entre los hedge funds el escándalo Madoff. Quizá esté habiendo muchos reembolsos y muchos de ellos se estén viendo obligados a vender, y como el mercado energético es más bien estrecho, la escabechina está servida.

En fin, posibles explicaciones no faltan, aunque esta última es pura especulación mía. Quizá no se deba a ninguno de estos motivos, quién sabe, pero lo cierto es que hoy no sé si comprarme un barril de petróleo o un décimo de lotería.