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Obligado por la situación (y por Merkel, y por Obama, y por el FMI), el presidente del Gobierno acaba de anunciar las primeras reformas drásticas de la economía. Se avecina zafarrancho de combate en las calles, si los sindicatos despiertan de su letargo. Hay un poco de todo, recorte de salarios a los funcionarios, congelación de las pensiones, adiós al cheque bebe…
Aquí están las reformas, las podéis ver todas en la web de Moncloa.

  • Reducir las retribuciones de personal del sector público en un 5% de media en 2010 y congelarlas en 2011. Los miembros del Gobierno y demás altos cargos tendrán una reducción superior al último tramo de la escala que se establezca.
  • Suspender para 2011 la revalorización de las pensiones, excluyendo las no contributivas y las pensiones mínimas.
  • Eliminar el régimen transitorio para la jubilación parcial previsto en la Ley 40/2007.
  • Eliminar la prestación por nacimiento de 2.500 euros a partir del 1 de enero de 2011.
  • Reducir los gastos en farmacia mediante una revisión del precio de los medicamentos excluidos del sistema de precios de referencia, y mediante la adecuación del número de unidades de los envases de los medicamentos a la duración estandarizada de los tratamientos, así como dispensación de medicamentos en unidosis.
  • Suprimir, para los nuevos solicitantes, la retroactividad del pago de prestaciones por dependencia al día de presentación de la solicitud, estableciéndose, paralelamente, un plazo máximo de resolución de 6 meses, cuyo incumplimiento llevará aparejada retroactividad desde esa fecha.
  • Reducir, entre 2010-2011, 600 millones de euros en Ayuda Oficial al Desarrollo.
  • Se prevé una reducción de 6.045 millones de euros entre 2010 y 2011 en la inversión pública estatal.
  • Se prevé un ahorro adicional de 1.200 millones de euros por parte de las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales.
La que se avecina…
El líder de la oposición ha planteado también otras medidas adicionales


Impresionante el despertar de los mercados europeos, después de todas las decisiones que se han tomado durante el fin de semana. El Ibex suma a esta hora más de un 12% y está a punto de recuperar en una sola sesión todo lo perdido durante la aciaga semana pasada. BBVA y Santander están disparados casi un 20%, nada más y nada menos.

Para situarnos, vamos a enumerar rápidamente las decisiones adoptadas durante el fin de semana. Primero, el pasado viernes 7, cerca de la medianoche, la Unión Europea emitía un comunicado en el que decía:

a) implementación del rescate griego

b) que la consolidación de las finanzas públicas va a ser una prioridad para todos los miembros de la Unión y que todos los países van a tener que adoptar más planes para que así ocurra, que se revisarán como tarde a finales de junio

c) apoyo total al BCE en las medidas que tome para estabilizar la región

d) como medida extraordinaria, la puesta en marcha de un mecanismo de estabilización destinado a preservar la estabilidad financiera en Europa

e) aumentar la vigilancia de las políticas fiscales de la región e incrementar, si es necesario, las sanciones

f) una mayor regulación en los mercados financieros

Además, el BCE, haciendo justo lo contrario de lo que dijo el jueves, anunció esta madrugada:

g) intervenir en los mercados de deuda pública y privada para garantizar la profundidad y la liquidez en los mercados

h) reactivar, junto con otros bancos centrales, medidas especiales en los derivados sobre tipos de cambio internacionales.

Como ven, esta semana también promete emociones fuertes.

Tras la subida de más de un cincuenta por ciento de las bolsas desde mínimos del mes de marzo no creo que haya razones para tener vértigo, todo lo contrario. El guión se está cumpliendo mejor de lo que esperaban los más optimistas del lugar: la recuperación de la actividad industrial, la mejora de los mercados de crédito y la capacidad de las compañías para capear el temporal está superando las más altas expectativas. El mercado ha puesto en precio que esta vez tampoco es distinta y que las medidas adoptadas están siendo efectivas. El fin del ordenamiento financiero tal y como lo conocemos tendrá que esperar.

La recuperación de la economía por el lado de la oferta está en marcha y el proceso de reconstrucción de inventarios continuará dando soporte a la actividad los próximos trimestres. Las dudas en este epígrafe se centran en la capacidad del consumidor de levantar cabeza –el consenso en este aspecto es muy pesimista- y en que no se apliquen correctamente las estrategias de salida de las políticas monetarias llevadas a cabo en los últimos tiempos.

Empezando por la última, creo que el hecho de que estemos hablando de las estrategias de salida es en si mismo positivo. Constata que las políticas han funcionado. Ahora bien, este debate me parece prematuro, sobre todo con las indicaciones que vienen dando los distintos bancos centrales y la ausencia total de presiones inflacionistas. En cualquier caso, el riesgo es que pisen el freno antes de tiempo.

En cuanto a la recuperación de la demanda, los altos niveles de apalancamiento y mayores necesidades de ahorro de las familias, hacen que el consenso sea muy negativo en cuanto a su capacidad de recuperación en el corto plazo. Sin embargo, el buen comportamiento de los mercados financieros puede hacer que una parte de los consumidores se recupere antes de lo que esperamos, sobre todo aquellos de rentas altas cuyo patrón de comportamiento viene más marcado por la evolución de sus inversiones que por lo que pueda pasar con el paro. El potencial de sorpresa es asimétrico al alza.

Por lo tanto, en lo que a la macro se refiere nos encontramos en un momento dulce: revisiones al alza de las estimaciones de crecimiento (por la reconstrucción de inventarios, recuperación del sector inmobiliario en Estados Unidos y señales de que las compañías han infra invertido) en un entorno de precios controlados. El PIB esperado para el año que viene está en torno al 4% para la economía mundial, 3% Estados Unidos y 2% Europa, siendo la ampliación de los déficit públicos el mayor riesgo. Estas estimaciones, sin ser espectaculares, contrastan mucho con lo que se apuntaba hace sólo unos meses.

En cuanto a la micro, los resultados del segundo trimestre han supuesto una notable sorpresa y han llevado a que se revisen al alza los de este año y el que viene. A día de hoy, todo apunta a que el año 2009 va a ser el suelo en lo que a resultados empresariales se refiere y por el momento las estimaciones de crecimiento para el año que viene están en un rango muy amplío (+10/+40%).

Así las cosas, los niveles de valoración de la bolsa sin llegar a los extremos que vimos a principio de año, siguen en un rango aceptable y más en un entorno de actualizaciones al alza como el que vamos a estar inmerso los próximos trimestres.

Todo lo anterior unido a unos niveles de exposición a bolsa que continúan siendo históricamente bajos en un momento en el que no hay ningún activo que ofrezca ex -ante rentabilidades ni siquiera parecidas a las que pueda dar la bolsa, hacen que continúe muy confiado con lo que pueda hacer la renta variable en los próximos meses.

Sin duda, la velocidad a la que se suceden los acontecimientos hace que el “riesgo” sea que suba al mismo ritmo que lo viene haciendo últimamente. Hay que recordar que muchas variables económicas (ISM, confianza del consumidor) y de mercado (VIX, diferenciales de crédito) están ya a niveles pre-Lehman. A la bolsa le queda algo más de un 15% de subida y parece que lo puede hacer antes que después. Y entoncés cartas nuevas.

Sólo falta ya que Marc Vidal se muestre satisfecho tras la reunión de ayer del G20. Sólo falta él, porque hasta el ácido premio Nobel Paul Krugman se ha mostrado satisfecho de los acuerdos alcanzados en la cumbre. Eso sí, a su manera: “¿Un punto de inflexión? No. Pero seamos realistas, la mayor parte de las reuniones internacionales son improductivas. Ésta ha logrado algo significativo”, decía ayer en su blog.

Parece que esta vez “la merienda”, como suele llamar a estas cumbres el amigo Vidal, sí ha traído algunas acciones concretas bien recibidas por los observadores. Sobre todo, las medidas destinadas a aumentar el crédito a los países con más riesgo de sufrir crisis en sus sistemas financieros y sus divisas. El billón de dólares presupuestado supone de momento tan sólo una cifra, pero sí se aplica bien, puede ayudar a encontrar una solución global a la crisis.

Me llama la atención muchas de las voces discordantes con los planes “concretados” en las últimas semanas por el Gobierno y el Tesoro estadounidende. La gran preocupación es la hiperinflación que van a generar en el futuro, los altos precios que tendremos que soportar en un futuro y la consabida subida de tipos de interés que vendrá. Y, en mi opinión, ojalá sea así.

Imagen de Istockphoto

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Estamos ante un escenario de crisis de tal magnitud que la única salida que nos queda es aplicarle al enfermo las placas para que su corazón vuelva a latir. Claro, mejor sería no provocarle esas descargas eléctricas, pero es que si no lo hacemos el paciente se nos muere. Y parece que a algunos aún no les ha quedado claro esto: SE NOS MUERE.

La alternativa a la hiperinflación es una deflación aguda y prolongada, una gran depresión como la del crack del 29 o como la que todavía vive Japón. Cuando algunos economistas hablan abiertamente de nacionalización del sistema financiero, no sé dan cuenta de lo que están diciendo, de lo que supone para un sistema dar ese paso. Una parálisis de muchos años.

Bernanke, Geithner y Obama están haciendo lo que cualquier médico haría con un paciente moribundo: intentar que no perezca, aplicarle las descargas necesarias para que su corazón vuelva a latir. Claro que esto tendrá un precio, y que lo pagaremos en el futuro. Pero el problema está en que, si no lo hacemos, ni siquiera habrá algo por lo que pagar un precio.

Por eso me ha llamado la atención esta cita de Nouriel Roubini, uno de los economistas que profetizó la crisis, que acabo de leer en Clusterstock: “Si un paciente va a una sala de emergencias y está en un coma luchando por sobrevivir, no creo que los médicos se preocupen por la dieta del paciente y le digan que primero debe hacer ejercicio y perder peso, o convencerle de que deje de fumar: antes tratarán de conseguir que el paciente no se muera”. Por cierto, que al parecer a Roubini se le ha escapado una pizca de optimismo, según el mismo artículo de Clusterstock.

Ayer, viendo al presidente del Gobierno en “Tengo una pregunta para usted”, me surgió la duda de si se trata del formato adecuado para tratar en profundidad la crisis económica y financiera, que era el centro del programa. Al final, la mayoría de preguntas giraban en torno a situaciones personales de cada ciudadano, a las que Rodríguez Zapatero respondía pidiendo confianza y a veces metiendo con calzador en la respuesta el plan de ayuda a los ayuntamientos.

Mi conclusión, tras debatirlo con algunos amigos en Twitter y Facebook, es que sí resulta interesante, pero que se queda cojo. Entre la audiencia no había ningún economista, ningún analista financiero, ningún profesor de la materia y ningún blogger de los que cada día escribimos sobre aspectos relacionados de una u otra manera con el sector financiero y con la dimensión de la crisis.

Vale, quizá no representamos a la mayoría de los ciudadanos, estoy de acuerdo en parte. Pero sí tendría su interés que el presidente del Gobierno “diese la cara” (como ayer dijo en el programa), ante los que cada día analizamos sus propuestas y las de otros gobiernos.

Por eso, desde estas líneas propongo a los amigos de otros blogs relacionados con economía y finanzas que preparemos una batería de preguntas para proponer a Moncloa un “Tengo una pregunta 2.0″, al estilo de lo que ayer citaba Marc Vidal al final de su último post. Marc desconfiaba de que algo así llegara a buen puerto, pero yo creo que en este caso la iniciativa debe ser nuestra, de los propios blogs.

Para empezar, lanzo la proposición a algunos de los blogs que suelen hablar de economía o finanzas. Animo a hacerlo, por ejemplo, a El Blog Salmón, que ayer ya hizo su particular lista de preguntas; Gurusblog; el citado Marc Vidal; el Blog del Euribor; Investors Conundrum; Fresh Family Office; Especulación; Juan Sainz de los Terreros; La bolsa desde los pirineos; Inversión, Especulación y cosas mías

Y de entre los blogs financieros de medios de comunicación, a Valor Añadido, de S.Mc Coy en El Confidencial; El valor del dinero, de Miquel Roig en Expansión; Blogságora, de elEconomista; No doy crédito, de El Mundo… En fin, seguro que me dejo alguno, pero evidentemente esta propuesta es abierta. Propongo que cada uno hagamos un post con un número muy reducido de preguntas, lo limitaría a 3 como muchísimo, o de las preguntas que podría hacer. O si no queréis hacerlo así, encantado de que me mandéis posibles preguntas y yo las reúno todas en un post.

El encuentro podría ser en el formato que mejor convenga, quizá pudiese ser virtual, pero creo que sería muy interesante que el presidente dé respuesta tanto a nosotros como a todos los usuarios que cada día leen nuestros blogs y lo enriquecen con sus comentarios. Acepte la oferta, señor Rodríguez Zapatero, así demostraría parte de lo mucho que pueden aporta a la economía del conocimiento las nuevas tecnologías y la conversación social.