máximos

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Es la pregunta de moda: ¿Será esta caída la buena? ¿Ha llegado el lobo (o el oso en la terminología de Wall Street) tras casi un año sin aparecer? ¿Se trata de una mera pausa en el camino o ha llegado el momento de hacer las maletas y buscar un cobertizo para refugiarse? iStock_000008125274XSmall

Durante los últimos días se han podido leer muchos artículos en prensa y toda una variedad de post en la blogosfera financiera, que tratan de hallar una respuesta para esta crucial pregunta. También entre los usuarios de Unience ha sido uno de los temas estrellas de las últimas semanas, con algunos usuarios incluso comentando cómo repliegan (o replegamos) posiciones. Como suele pasar, lo complicado aquí resulta trazar conclusiones al respecto, pero sí conviene hacer un barrido de las distintas líneas que se pueden apreciar en estos artículos, y esto es lo que busco con este post.

Para empezar, me voy a la fuente: Barron’s. Aunque fuera pura casualidad, siempre recuerdo que el semanario de inversión más seguido de Estados Unidos acertó totalmente en el arranque del mercado alcista en marzo de 2009. En concreto, anunció que el mercado estaba tocando suelo apenas unas horas antes de que así sucediera. ¿Y qué dice esta publicación ahora?

Uno de sus columnistas Michel Santoni se pregunta si esta “¿es la grande?” y se responde a sí mismo que “probablemente no”. Cita Santoni diversos puntos a favor de su teoría, entre ellos un estudio de NetDavis Research, según el cual un mercado alcista nunca ha acabado pronto desde 1967 después de que el 25% de las acciones del S&P 500 marcara nuevos máximos de un año. También cita una estadística del estratega de Citi, Tobias Levkovich, según la cual cuando un activo ha recibido tanto dinero como los bonos en los últimos meses suele darse un buen batacazo después.

Otro artículo interesante lo publica hoy Expansión, con una entrevista a algunos de los principales gestores de fondos e inversiones españoles. La enorme mayoría de los expertos afirma que la renta variable seguirá teniendo recorrido durante 2010, si bien con volatilidad y estando muy acertado en la selección de valores, lo cual no es nada fácil. En general, los expertos ven las caídas como oportunidades para comprar buenos títulos.

En el terreno de los blogs, interesante también el artículo de Jesús Pérez en especulacion.org recordando que en el mercado alcista iniciado en 2003 también hubo un periodo negativo en 2004, lo cual no significó que se rompiera la tendencia. Recuerda que Jesús, en una parte muy interesante, que vender demasiado pronto lleva a muchos inversores a evitar obtener rentabilidades superiores al 100 por cien en acciones concretas. Pero de esto hablaré otro día en profundidad hablando del gran Peter Lynch. Y termino el repaso con Carlos Doblado, en elEconomista. Señala que a corto plazo la realidad muestra que los bajistas han ganado una batalla y que estamos ante una corrección, pero asegura que la tendencia de fondo se mantiene.

El final de la semana ha sido moderadamente intenso en Wall Street, con dos acontecimientos destacables. El primero, los nuevos máximos anuales de cierre en los que ha terminado la sesión el índice Dow Jones del mercado americano. Lo ha conseguido por los pelos al cerrar en 10.472 puntos, con una subida del 0,6 por ciento en la última sesión. No ha conseguido el registro el S&P 500, que se queda a unos cuanto puntitos, a un tiro de piedra.

Claro, que como ha venido pasando en las últimas sesiones, el volumen ha sido muy suave, confirmando que para los gestores y grandes inversores el año ya está hecho, y que se esperará a los primeros días de enero para configurar carteras de cara a 2010. Si eso es así, atentos a los primeros días de enero, podemos ver movimientos intensos en los mercados. Aun así, habrá que ver si este año se produce otro de los grandes mitos de Wall Street, el conocido como Rally de Santa Claus.

Dicho lo cual, la otra gran noticia en el mercado hoy ha sido precisamente exógena. La Cámara de Representantes ha aprobado hoy la nueva regulación sobre el sector financiero, la mayor desde la Gran Depresión, según se dice en medios como Marketwatch. La votación ha sido ajustada, con un 223-202 final. Por cierto, todos los votos a favor de la aprobación han sido de demócratas. Ningún republicano se ha mostrado partidario de esta mayor regulación sobre Wall Street. Otro día analizaremos en detalle las nuevas medidas.

Al terminar, Nancy Pelosi ha hecho una de esas declaraciones taxativas tan propias de los políticos: “Estamos mandando un mensaje claro a Wall Street: la fiesta ha terminado”. Irónicamente, esta nueva normativa haya llegado el mismo día en que se cumplía un año del estallido del escándalo Madoff, una entidad que en realidad tenía una actividad muy regulada. Es decir, donde la culpa no la tuvo la ausencia de regulación, sino las carencias en la aplicación de parte de esa regulación existente.

En fin, a grandes rasgos, la Wall Street Reform and Consumer Protection Act implica, entre otras medidas:

  • Creación de un fondo, con dinero de las entidades financieras, a disposición del Gobierno para que este pueda aislar rápidamente y desmontar una gran entidad en peligro de colapso.
  • Creación de una agencia para una mayor regulación de productos como créditos al consumo e hipotecas.
  • Más vigilancia sobre los derivados financieros más complejos
  • Y una de las más importantes: limita también a la Reserva Federal, que podrá verse sometida a controles sobre su balance.

El mercado americano ha vuelto a vivir una sesión de importantes subidas, sobre todo en Wall Streed, donde tanto el Dow Jones como el S&P 500 han marcado máximos del último año, cerca de los 10.100 y los 1.100 puntos, respectivamente.

Esto ha ocurrido en el 22º aniversario del peor día en la historia de los mercados: el crash de 1987. He rescatado un par de videos interesantes al respecto. Primero, cómo se contó aquel día en los informativos, como podéis ver en este video de la CBS.

El segundo, es de una fecha muy distinta, hace sólo dos años. ¿Por qué lo pongo? Porque entonces Robert Prechter, el hombre que ya predijo el crash del 87, comenta que esperaba un nuevo desastre en los mercados.

Por cierto, Prechter es ahora muy bajista. ¿Volverá a acertar?

Usain Bolt ha destrozado los cronómetros en Berlín. Ha corrido los 100 y los 200 metros en unos tiempos impensables para un ser humano. También hemos visto récords mundiales en los pasados mundiales de natación. No sólo del extraterrestre Michael Phelps, sino de otros muchos que lo han conseguido, dicen, gracias a los nuevos materiales de los trajes. Pero la velocidad va mucho más allá del deporte: también afecta a nuestro entorno y, sobre todo, a la economía y los mercados.

De hecho, las bolsas mundiales también han marcado este 2009 un nuevo récord mundial de velocidad. En ninguna otra gran crisis, los índices habían recuperado tanto terreno con tanta velocidad como en la presente. Estos datos no se han visto demasiado en los titulares, como pasa con Bolt o Phelps, pero la marca también ha sido de hazaña, más de un 50 por ciento en menos de medio año. No es una anécdota, ni mucho menos.

Se trata de un claro reflejo de los tiempos en los que estamos, de nuestras vidas, de nuestros sistemas comerciales y financieros. Es más, me atrevo a decir que es la gran diferencia con la crisis de 1929, un factor a mi juicio tan importante o más que las medidas de los bancos centrales (han funcionado por lo rápido que se han podido aplicar), a pesar de que en la mayoría de las comparaciones que solemos hacer con la Gran Depresión obvian este detalle.

Y eso se traslada también a la forma de tomar decisiones en el mercado. Sólo pensemos en cómo se negociaban las acciones por aquellos tiempos, en los que prácticamente había que realizar el trámite de cambiar un papel por dinero, cuando ahora se cierran en milisegundos.  De hecho, según leo en el blog Comunidad en la Red, el bróker que más cuota de mercado ha arrancado en Estados Unidos se ha basado precisamente en eso, en velocidad. Curiosamente su nombre tiene cierto parecido con el del atleta jamaicano, ya que también tiene cuatro letras y empieza por b: Bats.

Lo mismo ocurre con la gestión de los inventarios empresariales. Con los sistemas tecnológicos de gestión de ventas e ingresos en tiempo real (en cuanto el consumidor paga en la caja), las compañías más preparadas han podido identificar en tiempo real el frenazo del consumo y han sido mucho más flexibles a la hora de reducir sus pedidos y sus gastos. De hecho, los ajustes de los inventarios de EEUU en el tercer y cuarto trimestre de EEUU también fueron de récord mundial, lo que ha provocado que los resultados recientes hayan superado las estimaciones.

La pega es que esto nos sitúa ante un reto evidente: cuanta mayor velocidad tengamos a nuestro alcance, más posibilidades tenemos en nuestras manos, pero también mayor responsabilidad y mayores riesgos. Tenemos que tomar decisiones acertadas en un mundo que se mueve en milisegundos. Y si nos equivocamos, será mucho más difícil hacerlas volver atrás. Quizá ahí estuvo realmente el punto álgido de la crisis para los mercados, con la quiebra de Lehman Brothers, y quizá ahí también estará la recuperación. El mercado sigue acelerando, habrá que agarrarse fuerte.

Nota: este artículo también lo he publicado en el blog No brain no gain de Cotizalia.

¿Salgo? ¿Entro? ¿Reduzco posiciones? ¿Las aumento? ¿Espero a septiembre para tomar decisiones? Si te has planteado dudas parecidas a ésta durante la última semana, bienvenido al estado de la mente y las emociones donde se encuentran ahora mismo la mayoría de los inversores, tras las fuertes subidas de las bolsas en las últimas semanas.

Y todas estas dudas están planteadas, de una u otra manera, en el post que ayer escribió Joaquín Díez en su blog personal en Unience. Tanto en el propio artículo escrito por este usuario, que es parte del equipo de Unience, como en los comentarios al mismo que estamos realizando el resto de la comunidad. Me parece muy representativo el puro hecho de que apenas en unas horas, y en un momento en el que la mayoría de inversores están pensando más en la playa que en otra cosa, el post tuviera más de 10 comentarios.

Pero también me parece muy representativa la palabra utilizada en ese títular: vértigo. La RAE le da tres significados a este término: “1.  m. Med. Trastorno del sentido del equilibrio caracterizado por una sensación de movimiento rotatorio del cuerpo o de los objetos que lo rodean. 2. m. Med. Turbación del juicio, repentina y pasajera. 3. m. Apresuramiento anormal de la actividad de una persona o colectividad”. ¿Qué podemos concluir?

Tachán, tachán… que el denominador común de las tres es la irracionalidad. Todas tienen que ver con desequilibrios, turbaciones o apresuramientos anormales, nada con la racionalidad. ¿Qué nos influye más cuando los mercados han recuperado un 50 por ciento: el vértigo o el planteamiento racional de que los mercados están caros o baratos?

Si has elegido esta última opción, vuélve a plantearte la pregunta y sé sincero contigo mismo. Ahora mismo hay muchos inversores que no están dispuestos a aceptar la realidad porque desde hace meses vienen defendiendo la opción contraria. Y no están dispuestos a ver que el mundo ha cambiado muchísimo desde la tercera semana de marzo, cuando parecía que efectivamente volvíamos a la economía del trueque, cuando el dinero todavía no circulaba ni lo más mínimo, cuando no había manera de financiarse… La macro sigue estando fatal es cierto, pero no volvemos al trueque.

En su caso, puede que, al igual que el autor del post que arriba os cito sentía el vértigo a seguir en el mercado, puede que les esté ocurriendo lo contrario subliminalmente, que estén siendo víctimas emocionales del vértigo a entrar en el mercado demasiado tarde. Ojo, no quiero decir que eso esté sucediéndole a todo el mundo, pero sí a muchos inversores, que acabarán superando ese vértigo cuando efectivamente el mercado esté a punto de venirse abajo.

¿Y tú cómo te ves? ¿En cuál de los dos vértigos te ves más?

Este martes pasado participé en una mesa redonda sobre el emprendedor. El moderador era @ilde y la arrancó con el video que os pongo bajo estas líneas y que no os podéis perder. Mientras se proyectaba el vídeo, Ilde nos fue contando que un emprendedor era justo como ese primer personaje.

Es alguien que abandona su posición cómoda para ponerse a hacer algo distinto, que al principio se le ve como un bicho raro e incluso se le ridiculiza; pero que con insistencia y trabajo acaba consiguiendo que alguien le siga. Poco a poco se le va uniendo más gente y acaba convirtiéndose en un líder. Al final se le une gente que ni siquiera sabe por qué está allí, sólo que hay otros bailando y pasándolo bien. ¿Os suena de algo? Yo creo que en los mercados ocurre algo muy parecido.

En mínimos de marzo de este año sólo unos cuantos valientes se atrevieron a salir a comprar acciones ante los bajos precios a los que estaban las acciones. El resto de inversores les criticaron: “están locos, si la tendencia es claramente bajista”; “yo hasta que no haya más volumen no entro”; “hay demasiado riesgo”… Sin embargo, curiosamente, como los alcistas persisten, de pronto empieza a comprar algún inversor más y los primeros ya no están sólos.

Los que permanecen fuera del mercado empiezan a pensar que quizá estaría bien unirse, pero que quizá ya es demasiado tarde, que esperaran a un recorte para entrar (es decir a la siguiente canción), pero luego cuando llega ese recorte tampoco se atreven. Pero la música sigue sonando y cada vez más se van uniendo.

Al final, sigue llegando gente y muchos no saben ni siquiera por qué lo hacen: sólo porque parece que todo el mundo se lo está pasando bien. Y entonces es cuando la música está a punto de sonar: con lo cuál más de uno apenas habrá bailado y además puede haber perdido hasta su sitio. Hoy a media mañana el Ibex ha roto los 10.000 puntos y es posible que, si consolida, muchos inversores que estaban esperando a que rompiera esta resitencia entren ahora. Muchos empezarán a bailar ahora que la bolsa ya está en máximos anuales.

Se la jugaron y les salió muy bien. El pasado 9 de marzo, como contamos aquí, el semanario americano Barron’s hizo una atrevida información proclamando que las bolsas estaban ya cerca del suelo, justo cuando el apocalípsis parecía a la vuelta de la esquina, con el S&P 500 tocando el número de la bestia, los 666 puntos. La portada les salió redonda.

Desde entonces los mercados no han hecho más que subir, con un rebote del 40 por ciento en los principales índices, y con un buen puñado de valores doblando el precio en el que cotizaban hace tres meses. ¿Y cómo lo ve ahora Barron’s? La conclusión de su último número es: “Demasiado rápido, demasiado lejos”. ¿Acertarán de nuevo?

Más que hacer porras, me quedo con cómo llegan a la conclusión. Entonces fue con un artículo en el que se fijaban en dos criterios claros de valoración. Ahora, en cambio, la portada es fruto de la “mesa redonda de sabios” que realiza la revista, en la que se dan cita un grupo muy considerable de expertos, entre los que se encuentran gestores históricos de renta variable, de bonos, de materias primas…

Según dice la revista el consenso es justo ese, que se ha corrido demasiado, pero ojo, ninguno de ellos contempla que se vayan a ver nuevos mínimos anuales. E incluso alguno de los más pesimistas recuerda los riesgos de ponerse bajistas, lo llama acción “suicida”, cuando todas las autoridades están imprimiento dinero sin miramientos para regenerar la actividad.

Os dejo aquí el video resumen sobre el artículo que emite Barron’s.

El artículo también muestra que, ante el contexto actual, el oro sigue siendo un lugar donde cobijarse, tanto si viene un periodo de alta inflación, como de fuerte debilidad del dólar.