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Leo esta mañana un artículo en FT Alphaville que reflexione, entre otras cosas, sobre los resultados de la última encuesta de Merrill Lynch entre gestores de fondos. No sólo llama la atención que, por primera vez en mucho tiempo, están sobreponderando las bolsas en sus carteras (o al menos eso responden), sino porque las inversiones están pensadas desde el punto de vista de la recuperación de China.

Gráfico visto en http://investorsconundrum.com

La demanda china de petróleo vuelve a subir. Gráfico visto en http://investorsconundrum.com

Dicho de otro modo, el mercado ya sabe dónde poner sus esperanzas. Ahora mismo, Estados Unidos se ve como un enfermo que necesita medicación para salir de la crisis. Y el mundo parece apostar por China como el único doctor capaz de suministrársela. Por eso en sus carteras están metiendo materias primas, y no sectores que se suelen beneficiar de las primeras etapas de un ciclo de mejoría económico.

Estamos ante la resurreción de las teorías del desacoplamiento, que habían quedado destrozadas por la homogeneidad con la que las bolsas se han venido desplomando desde finales de 2007. Según éstas, la fortaleza de China y otros mercados emergentes es mucho mayor que en otras crisis, y eso les sitúa en una mejor posición para depender menos de los problemas en Estados Unidos y Europa.

Desde mi punto de vista, nos dirigimos hacia ese mundo y no es más que un reflejo de lo que está pasando en el mundo. Hay un cambio en marcha por el que las estructuras están pasando poco a poco de redes centralizadas a redes distribuidas. Se ve más claramente en algunos sectores como la música, donde se ha pasado del monopolio de unas pocas compañías a un sistema en el que cualquiera puede crear sus canciones. Y también con la literatura, por poner sólo dos ejemplos.

El cambio está resistiéndose más en aquellas realidades donde más poderosos son los nodos dominantes, pero también está en proceso. Y aquí se engloba el geopolítico. Pasar de un mundo polarizado en Estados Unidos a otro en el que los emergentes ganan peso está en esa línea. Sería, aparentemente, más sano para el sistema, porque eliminaría cierta EEUUdependencía.

Hace poco la agencia Bloomberg publicó una noticia que, cuando menos, parece inquietante: durante las últimas semanas de rebote en los mercados, los directivos de las empresas estadounidenses han aprovechado para vender acciones. En concreto, según los datos de la firma Washington Service, lo hicieron al ritmo más alto desde hace dos años.

Esto supone una mala señal, en un principio, para quienes confían en que este rebote se vaya mucho más arriba. Se supone que los directivos de las compañías tienen mejor información sobre la marcha de los negocios que los inversores. La lógica dice que si los consejeros delegados, directores generales y presidentes están aprovechando el primer rebote de envergadura para vender, será porque están viendo esto como una oportunidad para salir corriendo.

Sin embargo, hay quien pone en tela de juicio estas ideas y asegura que esta vez está siendo diferente. ¿Por qué? Según estos observadores, los directivos de las empresas también se habían hiper-endeudado por la confianza en que las acciones de sus compañías seguirían subiendo. Muchos de ellos habían estado esperando desde hace tiempo un rebote fuerte para vender y reducir su apalancamiento, pero el mercado no les había dado una oportunidad hasta ahora.

No sería una buena señal, de todas formas. Si tuvieran una visión positiva de sus negocios, los directivos harían lo posible para mantener esos préstamos y sacar provecho de lo barato que en este caso estarían las acciones. Y un ratio de ocho acciones vendidas por cada tres compradas parece demasiado drástico. La anterior vez que estuvo tan alto fue en octubre de 2007, justo antes de que empezara el desplome que llevó a los índices bursátiles a perder más de la mitad.

El problema, además, no está sólo en las muchas ventas, sino en las escasas compras de acciones. La cantidad de títulos adquiridos por los insiders desde mediados de marzo hasta mediados de abril representóla cifra más baja, si se compara con meses completos, desde 1992. Y entonces también fue un adelanto de momentos de dudas en los mercados.

¿Se equivocarán los directivos esta vez? De momento, el resto de indicadores de sentimiento americanos no muestran un optimismo exagerado que sugiera fuertes descensos. Por ejemplo, ya hay más inversores particulares optimistas que pesimistas, un 44% frente a un 33%, de acuerdo con la AAII, pero estas cifras demuestran que todavía hay muchos inversores desconfiados con el rebote, y esto sugiere que las subidas pueden continuar, según las teorías de inversión “contrarians”.

Cuando uno tiene algo bueno que contar, lo anuncia en cuanto puede. Llama a su familia, a sus amigos, a sus colegas de trabajo a toda velocidad. Goldman Sachs, el único banco de inversión que aún resistía de pié en Wall Street, hizo ayer algo parecido. Ha tenido unos resultados tan positivos en el primer trimestre que ayer se lo anunció al mercado por sorpresa.

Lloyd Blankfein, el presidente de Goldman Sachs

Lloyd Blankfein, el presidente de Goldman Sachs

Pero sorpresa de las buenas. Los analistas estaban esperando un beneficio por acción de 1,59 dólares por acción y Goldman ganó casi el doble: 3,3 dólares por acción. Y, atención atención, en el negocio de renta fija, divisas y materias primas, logró los mejores resultados trimestrales de su historia, 6.560 millones de dólares.

En realidad, no es el primer banco en dar buenas noticias. Algo similar hizo el pasado jueves, cuando España ya estaba de vacaciones, Wells Fargo, que también ganó el doble de lo esperado. Y en las semanas precedentes, aunque sin ofrecer números concretos, Citigroup, JPMorgan Chase y Bank of America  también han ido desvelando que este trimestre está siendo muy positivo.

Pero el caso de Goldman tiene una relevancia especial. No sólo anunció resultados, sino también que va a hacer una ampliación de capital para repagar las ayudas del TARP (el plan de rescate de EEUU) y quedar liberado de la esclavitud de ser controlado por el Gobierno. Éste es el camino a seguir, la senda que permitirá a las entidades financieras estadounidenses generar confianza. Claro, que no todas podrán, pero es bueno saber que hay alguna, como Goldman, que aparentemente está muy sana.

Además, como dice Henry Blodget en Clusterstock, con la separación del Gobierno atraerá a sus filas a los banqueros con talento que ahora están en otros bancos de inversión rescatados por la administración. Y que no quieren ver como sus bonus (por el trabajo bien hecho) se limitan por las pretensiones populistas del poder político.

P. D. Me pasa un amigo de este blog un artículo de Bloomberg con una visión muy distinta de las noticias que están dando los bancos americanos. Viene a decir que estos números tienen poca importancia porque lo verdaderamente importante será el resultado de los stress test que el Gobierno está realizando y que anunciará en las próximas semanas, que marcará el capital público que necesitan los bancos.

Hay que tener en cuenta, no obstante, que el artículo está escrito antes de conocerse los resultados de Goldman. Y en este sentido este amigo me recuerda que en la comparación de los resultados de Goldman se ha ocultado un poco las pérdidas que tuvo en diciembre por un cambio en el inicio del año fiscal. Aún así, en mi opinión, la realidad es que las cuentas de los bancos están mejorando. Diciembre queda ya muy lejos.

Del mismo modo que cuando el sol acompaña un buen domingo de primavera, la bolsa ha saludado hoy con unas impresionantes subidas la apertura de Bolsalia, el salón de bolsa y otros mercados financieros, que desde este jueves y hasta el sábado se celebra en Madrid.

Nicolás Oriol, CEO de Unience, en la presentación sobre redes sociales financieras

Nicolás Oriol, CEO de Unience, en la presentación sobre redes sociales financieras

Como sabéis los lectores de este blog, Unience está presente en este salón, y tenemos un stand, con lo que si os pasáis estaremos encantado de saludaros. Estamos muy contentos de haber puesto cara a muchos de los inversores que están en Unience y de charlar con algunos de ellos sobre el debate del momento: ¿Está siendo esta subida de la bolsa la buena? ¿La fuerza con la que se ha subido hoy se mantendrá?

De esto mismo se está hablando hoy en la red social. Esta mañana ToLearn ha escrito un post en el que se pregunta si estamos consolidando niveles y si este avance puede ser el positivo, y mientras los usuarios Aranea y Esteban aconsejaban la prudencia, Peatón y Kaloxa (éste es mi usuario dentro de la red social) mostrábamos cierta confianza en este rebote.

Lo cierto es que con los avances de hoy los índices han recuperado las fuertes caídas del jueves y viernes y se han ido incluso más arriba. Y, por lo que leo, además lo han hecho con un fuerte volumen, según leo a la gente de Blogságora. ¿Puede ser que haya vida más allá del cierre de posiciones cortas? ¿Es posible que muchos inversores hayan entrado en el mercado después del último rally temiéndo quedarse fuera del mercado?

Esta mañana he asistido a una interesante ponencia de Jaime Hernández Soto, presidente de la Asociación Española de Capital Riesgo (Ascri) y socio de MCH Private Equity. Durante su presentación ha dicho que “que quién esté dispuesto a abrir su casa a un fondo de capital riesgo le verá entrar” (las buenas compañías, claro) e incluso lo ha cuantificado: “Casi 6.000 millones para invertir en España tenemos los operadores nacionales y los extranjeros unos 5.000 millones”. O sea, en total 11.000 millones. Más o menos.

La conferencia del presidencia de Ascri en Forinvest

La conferencia del presidencia de Ascri en Forinvest

Entonces, ¿por qué no se cierran más operaciones? Según Hernández Soto, porque “las valoraciones están todavía muy desajustadas entre las expectativas de los propietarios y los precios que ofrece el capital riesgo”. Es decir, que quienes llaman a las puertas del capital riesgo no están dispuestos a valorar a las empresas a los precios que los dueños exigen.

Pero ¿cómo se ajustará esta situación?  ¿Bajando precio los dueños o subiéndolo los fondos? Le he preguntado yo. Según Hernandez Soto, la pregunta verdaderamente importante no es cómo, sino  cuándo. Pero su respuesta a esta pregunta ha venido a responder a la que yo le había hecho: “Hasta que sigan resistiendo los dueños”. Imagino a muchos emprendedores diciendo lo contrario: “Hasta que el capital riesgo siga resistiendo con el dinero aparcado”. Y puede que no les falte razón, el capital riesgo vive de poner el dinero a trabajar, para tenerlo en el cajón ya lo tienen los inversores que se lo prestan.

En mi opinión, esta situación permite sacar conclusiones que invitan al optimismo. ¿Por qué? Porque parece que el problema no es tanto de liquidez, sino de mercado. Es decir, como en todas las negociaciones en la vida, hay una parte que quiere pagar el precio más bajo posible y otra que quiere obtener la valoración más alta posible. Siendo así, los acuerdos llegarán cuando se acerquen las posiciones. ¿Y cuándo será eso?

Difícil saber. Pero según el presidente de Ascri, a partir del segundo semestre podría volver la actividad. Aunque para ello, según ha dicho también, Ees necesario que se frene el deterioro de los resultados de las empresas”.   Y en esto la visibilidad es muy reducida.

Uno de los artículos estrella en la prensa especializada durante las fases bajistas es aquel que cuestiona las virtudes de la bolsa a largo plazo. El último ejemplo lo tenemos hoy en El Confidencial, pero yo recuerdo haberlo leído en otros medios de información financiera en las últimas semanas. Seamos francos, “desmontar mitos” es algo que nos encanta a los periodistas.

Precisamente por eso me ha llamado poderosamente la atención este artículo que he visto en la edición online del semanario estadounidense Barron’s. El titular es contundente: “Caso cerrado: las acciones funcionan” y el texto empieza citando, por errónea, una famosa portada del Business Week del 13 de agosto de 1979, que proclamaba a los cuatro vientos “La muerte de las acciones”, un hecho que trataré más a fondo en otro post.

El artículo de Barron’s se basa en los estudios realizados por el profesor Jeremy Siegel, autor del exitoso libro “Stocks for the long run”, que ahora va por la cuarta edición. Siegel mide cada periodo de 5, 10, 20 y 30 años desde 1871 hasta ahora, y lo hace para cada uno de los años transcurridos desde entonces E incluso tiene en cuenta las compañías que desaparecen, según se indica en el artículo. Para el cálculo de la rentabilidad tiene en cuenta los dividendos, que suma a la subida o caída de las acciones, y la cifra resultante la ajusta por inflación.

Pues bien, la rentabilidad media de las bolsas en estos plazos, ya descontada la inflación, ha sido del 6,97 por ciento en periodos de cinco años; del 6,84 por ciento en los de 10; del 6,85 por ciento en los de 20 y del 6,23 por ciento en los de 30. Esto no quiere que nunca haya habido periodos en los que estas rentabilidades hayan sido negativas. Bueno, mejor dicho, nunca los ha habido a 20 y 30 años, pero sí a 5 y 10 años, como sucede ahora. En concreto, entre el 20 por ciento de las veces en las fases de 5 años; y el 10 por ciento en las de diez años. ¿Pero cuando se dieron estos casos que ocurrió después? Aquí viene lo bueno.

Tras los malos periodos de cinco y diez años, las bolsas de EEUU han tenido comportamientos mucho mejores que la media de periodos, con ganancias más cercanas al 10 por ciento. Y en el caso de la decena de años, de hecho, nunca después de un periodo bajista, se dio otro del mismo signo. Algo que, como podrán adivinar, sí ha sucedido en las fases de cinco años, si bien sólo ocurrió en 5 de los 31 casos estudiados.

En fin, si no tienen problemas con el inglés les recomiendo encarecidamente la visita al artículo de Barron’s que les he citado arriba, por lo menos para contrastar otros artículos desmontando el mito. El único “pero”, en uno y otro caso, radica en que siempre estamos hablando de rentabilidades pasadas. Y nunca sabremos si el futuro será como el pasado o si esta vez será diferente (y al menos una vez lo será).

Interesantísimo este gráfico que me pasaron ayer. Mide la contundencia y la velocidad de todos los mercados bajistas de la historia, tomando como referencia el índice Dow Jones de Wall Street. La escala vertical refleja las caídas y la horizontal, las semanas que duró la fase de castigo de los índices.

Como se puede ver, el desplome actual ya se ha convertido en el segundo más fuerte de la historia (casi empatado con el del mercado bajista del 37-38), aunque en tiempo está muy por debajo de lo que han durado otros, con casi 80 semanas ya, la mitad de lo que duró el mercado bajista que siguió al final de la Segunda Guerra Mundial.

Está claro que el gráfico lo pueden utilizar tanto optimistas como pesimistas. Los primeros dirán que ya hemos ido demasiado lejos en demasiado poco tiempo, que esto no ha pasado en ninguna otra crisis, que se están haciendo muchos esfuerzos gubernamentales para que haya una recuperación, que la brusquedad de la caída podría venir seguida de una recuperación vertiginosa y demás.

Los pesimistas argumentarán que todavía estamos en la mitad, tanto en tiempo como en magnitud, del desastre más parecido al actual, el Crack del 29. Entonces, a estas alturas del mercado bajista, los índices habían caído prácticamente lo mismo que ahora.

¿Tu cómo lo ves?

Esta mañana, alrededor de las 11:00, medio mundo virtual se ha parado. El motivo ha sido la caída de Gmail, el servicio de correo electrónico de Google. Automáticamente, los usuarios del correo de Google con cuenta en twitter nos hemos ido alli para ver si a otros les pasaba lo mismo e imagino que en otros servicios y redes sociales pasaba lo mismo.

Había incluso un punto importante de nerviosismo: si uno hacía una búsqueda del término gmail en twitter search, apróximadamente cada minuto salían 500 nuevos comentarios con la palabra gmail hablando del error. Increible, ¿no? Resulta difícil imaginar cómo habrá afectado esta caída a la productividad de medio mundo. O lo que es lo mismo, la dependencia que tenemos de Google en la economía actual.

Quizá quede sólo en algo más que una anécdota, pero este caso ha servido para demostrar los peligros de no diversificar, tan aplicables al mundo de la inversión y las finanzas, los inconvenientes de poner todos los huevos en la misma cesta. Que se lo digan a quienes invirtieron una parte demasiado importante de su patrimonio en los estructurados de Lehman Brothers o en el Santander Inmobiliario o similares.

Como os comentamos el viernes, este sábado pasado se celebró el primer Café & Finanzas. Este primer capítulo no estuvo nada mal, nos reunimos algo menos de 40 apasionados de las finanzas para charlar durante un rato de los mercados, la información financiera, la economía, las alternativas de inversión y demás.

Presentación del Café & Finanzas. Como veis en la pantalla, Unience patrocinaba el evento. La foto es de Marcos García (Cucharete)

Presentación del Café & Finanzas. Como veis en la pantalla, Unience patrocinaba el evento. La foto es de Marcos García (Cucharete)

Allí estuvimos Nicolás Oriol, el CEO y fundador de Unience, y servidor. Como patrocinador en esta primera edición, la verdad es que nos pareció un evento muy interesante. No sólo porque nos permitió compartir nuestra visión de los mercados en una amable tertulia con otros apasionados por los mercados y las finanzas como nosotros, sino porque pudimos encontrarnos allí con otros uniencers, como Aranea o Esteban (Gracias por venir y por vuestro feedback en vivo y en directo).

Yo, por mi parte, tuve la suerte de poder conocer a gente interesada en el mundo de las finanzas que no sabia de nuestra red social de inversores. Y, gracias a que me había llevado el ordenador, pude hacerles una demo. La verdad es que sólo puedo tener palabras de agradecimiento por el interés que todos mostraron por Unience. Para mi fue una gozada poder enseñarles lo que estamos construyendo y dialogar con ellos sobre lo relativo a la innovación colectiva y la colaboración masiva aplicada a las finanzas.

Sólo me queda dar la enhorabuena a @mberzosa y @_miki por la iniciativa. Seguro que el formato evolucionará y entre todos aportaremos ideas que hagan todavía más interesantes estos encuentros. Pero, para empezar, creo que la toma de contacto y el hecho de ponernos cara y conocer a otros interesados por este apasionante mundillo financiero ya valió la pena.

Últimamente, cuando charlo sobre inversiones con amigos o familiares, siempre se cuela por algún rincón de la conversación el debate sobre el asesor financiero. Y no suelen ser discusiones sobre la tipología ni similares, sino directamente sobre si conviene tener uno o no. Pues bien, ayer viendo el partido de tenis de Nadal y Federer se me ocurrieron algunas ideas al respecto que me gustaría compartir.

- Un buen asesor ayuda, y mucho
Viendo cualquier día a Nadal y Federer uno podría pensar: “Si son dos de los mejores tenistas de la historia, ¿quién va a saber más de ellos?” Sin embargo, Rafa suele mencionar a su entrenador, que en este caso también es su tío, como clave en sus victorias.  Todo lo contrario en el caso de Federer. Desde hace unos cuantos años no tiene un entrenador fijo. Cuando todo iba bien, sintió que no necesitaba esa ayuda. Sin embargo, ahora que tiene un problema serio con Nadal, se ve a todas luces que la precisa.

- Por mucho que sepas, viene bien una segunda opinión
Nadal afirmó ayer que le ayudó muchísimo que antes de la final su tio le dijo que se concentrara al máximo en cada punto y que peleara hasta que el físico aguantase. No hace falta saber mucho de tenis para dar este consejo. Es una obviedad. Eso me llevó a pensar en que muchas veces el asesor simplemente debe darte esa visión, recordarte los objetivos de rentabilidad que te fijaste, recordarte que tu perfil de riesgo lo hiciste para no tolerar determinados productos, por mucho que te atraigan ahora y viceversa, etc. En realidad, todo eso tu ya lo sabes, pero si no tienes alguien que te lo recuerda, te acaba pasando como a Federer.

- Ayuda a la humildad, que viene bien para evitar errores
Tener un asesor implica caer en la cuenta de que por ti mismo no puedes saberlo todo. O dicho de otro modo, de manera implícita te ayuda a ser humilde, a saber que puedes errar, que puedes aprender de los demás, a no creerte infalible. Y ya sabemos lo importante que resulta esto en el mundo de la inversión, donde cada uno tenemos dentro la idea de que si acertamos somos buenísimos y si fallamos la culpa es de cualquier excusa que nos pase por delante. Federer ha ganado más títulos sin entrenador que con él, pero cuando todo iba bien. En los momentos difíciles, sufre más.

- La confianza debe ser total, selecciona bien
En el caso de Nadal, la confianza en su entrenador es total. O por lo menos eso parece. Si desconfiara, lo mismo que ahora le ayuda le entorpecería. Y probablemente no le valdría cualquier otro. Por eso, a la hora de seleccionar un asesor es vital seleccionar bien el tuyo, para que haya una confianza absoluta. Y si ésta no aparece, mejor poner fin a la relación contractual. ¿Por qué cuando elegimos una televisión o un ordenador nos informamos hasta el último detalle y cuando pensamos en nuestros ahorros (que es lo que nos llevará a poder comprarnos las mejores televisiones) aceptamos al primero que pasa o nos llama?

- Si los resultados empiezan a ir mal, no te precipites
En mayo de 2007 Roger Federer rompió con el que durante los últimos dos años y medio había sido su entrenador, el australiano Tony Roche, al que fichó sobre todo para ganar a Nadal en Roland Garros. Al parecer, la causa habían sido las derrotas que había sufrido en un par de torneos antes de París. Durante el periodo que estuvo con Roche (aunque sólo le ayudaba unos meses al año), Federer ganó seis Grand Slam. Curiosamente, ese 2007 Federer sí inquietó un poco a Nadal en París, pero al año siguiente, el pasado, se llevó una soberana paliza. Había contratado temporalmente a José Higueras como asesor, pero sin continuidad no hay confianza, y eso genera un circulo vicioso.

En fin, según voy escribiendo se me van ocurriendo nuevas ideas, pero no quiero hacer un post excesivamente largo. ¿Alguna idea, comentario o sugerencia?

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