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Del autor del exitazo “Inflation or Deflation“, os muestro a continuación otra canción country adaptada a los mercados financieros. En esta ocasión se titula H-E-D-G-E y es una parodia de una canción titulada D-I-V-O-R-C-E, según explica el autor en su página web.

Es de los tiempos en los que se conocían constantes noticias sobre el cierre de hegde funds a los que les saltaban los margin calls por las pérdidas de sus carteras. Entonces, los bancos les pedían más garantías para seguir operando y, como no podían, quebraban.

Hago una traducción libre:

Los mercados financieros son globales ahora,
en todos los contientes de la tierra,
pero sigue siendo realmente difícil negociar un put o un swap
cuando no sabes cuánto valen

Compré un par de titulizaciones respaldadas por hipotecas,
y después los precios se desplomaron.
Ahora os explicaré lo que ocurrió
cuando me realizaron mi última margin call

Mi H-E-D-G-E  F-U-N-D
ha entrado en bancarrota hoy

Goldman S-A-C-H-S
se ha llevado el dinero

Estaba apalancado 10 a 1
cuando no debería haberlo estado en más de 2 o 3 veces

Oh, me encantaría tener
un H-E-D-G-E funcionando

Sí, mi H-E-D-G-E  F-U-N-D
ha entrado en bancarrota hoy
Yo y mi capital también nos perderemos

Moody’s tenía los ratings mal
y también S&P

Oh, ojalá mi fondo hubiera tenido
de verdad un H-E-D-G-E

Estoy pensando que resulta imposible
tener un resistente H-E-D-G-E

Este 2008 va a morir matando. Y en esta ocasión, el último muerto va a ser el precio del petróleo. La deflación hacia la que parecemos dirigirnos se expresa en el desplome superior al 8% que se ha metido entre pecho y espalda: el barril ha caído hasta 36 dólares.

Si traducimos la cifra a euros nos encontramos con que por un barril sólo tenemos que pagar 25 euros. Es decir, prácticamente lo mismo que un billete de la Lotería de Navidad. Sorprendente, más que nada cuando hace apenas seis meses ese mismo barril equivalía a cinco billetes de Lotería de Navidad.

En el desplome puede haber varias razones:
- El mercado está descontando un escenario de recesión mundial con deflación incluida.
- La especulación acecha ahora a la baja, como hace unos meses lo hacía al alza. Si entonces se contaban los dólares que cotizaba de más sólo por especulación, ahora habría que pensar en los que cotiza de menos.
- Nadie se fia de la OPEP: Por mucho anuncio de menor producción que hagan, los países productos se traicionarán entre sí con tal de cazar unos cuantos petrodolares más, ahora que tanta falta les hace para mantener sus sueños de ambición y riqueza desmedida.
- Posible venta obligada de muchos hedge. Quién sabe los efectos que puede tener entre los hedge funds el escándalo Madoff. Quizá esté habiendo muchos reembolsos y muchos de ellos se estén viendo obligados a vender, y como el mercado energético es más bien estrecho, la escabechina está servida.

En fin, posibles explicaciones no faltan, aunque esta última es pura especulación mía. Quizá no se deba a ninguno de estos motivos, quién sabe, pero lo cierto es que hoy no sé si comprarme un barril de petróleo o un décimo de lotería.

Introduzcamos los siguientes ingredientes en una coctelera:
- Estallido de una crisis tras una época de excesos financieros
- Ex directivo de una de las mayores bolsas de EEUU monta su propio negocio financiero
- Fraude masivo a clientes financieros

¿Resultado? Ahora nos saldría el escándalo de Bernard Madoff, conocido a finales de la semana pasada, pero no es la primera vez que ocurre en Wall Street. Hace 70 años Richard Whitney, que había sido presidente hasta 1935 de NYSE, la principal bolsa de Wall Street, fue detenido y metido en prisión tras descubrirse un fraude multimillonario a sus clientes.

No es de extrañar que antes de dejar la presidencia del NYSE protestara contra la regulación que se estaba aprobando entonces en el Congreso, como se ve en este curioso video (en inglés):


Tremendo, ¿verdad? Los más pesimistas ya tienen una similitud más entre el crack del 29 y la crisis actual para llevarse a la boca. Y esta vez con toda razón.

La avaricia no entiende de edad, ni de estatus social ni de prestigio. Lo demuestra el último escándalo que ha salpicado el mercado financiero y vuelve a dar la razón a quienes cargan contra la falta de escrúpulos de Wall Street. Su protagonista, Bernard Madoff, tenía la vida resuelta desde hace tiempo: había sido presidente de Nasdaq, uno de los mercados más importantes del mundo, y era toda una eminencia en Wall Street. Y no tenía el perfil del joven agresivo, sino que era un “jubilado” de casi 70 años de edad.

Sin embargo, había montado toda una estructura piramidal, un caso Afinsa a lo sofisticado, donde sus clientes no eran pequeños ahorradores, humoristas ni tonadilleras, sino los cerebros más alabados del mundo de la inversión, los gestores de “hedge funds”. Inversores que supuestamente valoran todos los riesgos estaban comprando sus “sellos”, sin preguntarse por qué obtenían tan altas rentabilidades. Iban poniendo una carta más en el castillo de naipes. Hasta que al final se ha desplomado.

Asi de feliz estaba Madoff antes de ser arrestado

Asi de feliz estaba Madoff antes de ser arrestado

El fraude de Madoff, si se confirma el tamaño de 50.000 millones de dólares, sería el segundo mayor de la historia, sólo superado por Enron. Y va a afectar a grandes hedge fund que “invertían” en sus productos. Por ejemplo, a los fondos de la gestora Fairfield, que ya ha reconocido en su web que tenía varias cuentas con Madoff “como otros muchos inversores”.

Y que también va a afectar a España. En las conversaciones en el sector de la inversión colectiva corren de boca en boca nombres de entidades especializadas en banca privada y hedge funds que estarían bien pilladas con “sellos” de los que vendía Bernard Madoff, que irónicamente, había puesto su nombre a la gestora ante la despersonalización de Wall Street y para reivindicar el valor de las personas con prestigio.

Madoff había venido registrando unas impresionantes rentabilidades año tras año, sin fallo. Y muchos gestores se habían dejado seducir por sus encantos. Aunque no todos: La agencia Bloomberg cita a uno, Jim Vos, que tras estar varios meses investigándolo en profundidad no invirtió y recomendó a sus clientes que no lo hicieran. Vos critica en el artículo a los gestores que no hicieron bien los deberes.

Y bien podría criticar también al regulador del mercado americano, la SEC. A diferencia de otros productos sofisticados, Madoff era una firma regulada. Es decir, que teóricamente pasaba las revisiones periódicas de la policía de los mercados. ¿Cómo es posible que nadie se diera cuenta?

Porque a nadie le importaba. Muchos de estos inversores sofisticados actúan como cajas negras. El esquema de oscuridad es el siguiente: “Dame el dinero que ya lo administraré yo como convenga para lograr altíiiiiisimas rentabilidades. Y no me pidas que te diga donde invierto porque entonces no podría obtener estas rentabilidades… Y tu quieres tener estas rentabilidades, ¿verdad?”

El desaguisado se concretará ahora en largo proceso legal, pero la confianza en Wall Street ha vuelto a sufrir una nueva puñalada trapera desde dentro. “¿Tu también, Bruto?”

A veces, dos palabras muy parecidas tienen significados radicalmente opuestos. En ingles, hedge significa cobertura, y edge, límite, borde, extremo (también puede ser ventaja, pero no aplica en este caso). Y hay un tipo de fondos de inversión que se conocen como hedge (por cierto, el primero lo creó un periodista llamado Alfred Jones) precisamente porque su intención era desarrollar una estrategia que no cayera cuando las bolsas lo hacían, una solución que cubriera la cartera.

Sin embargo, con el paso del tiempo a muchos hedge se les ha ido cayendo la hache inicial. Los años de fuertes ganancias de los mercados llevaron a muchos gestores de este tipo de fondos a adoptar estrategias más arriesgadas, aunque en realidad no lo parecían. Sí, efectivamente la volatilidad de los movimientos de sus fondos no era muy elevada, y parecían estar consiguiendo altas rentabilidades con poco riesgo.

¿"Maximo beneficio con el minimo riesgo"? En este libro se utiliza edge con el sentido de ventaja, pero yo me refiero al sentido de "al límite"

¿"Maximo beneficio con el minimo riesgo"? (En este libro se utiliza la palabra 'edge' con el sentido de ventaja, pero yo me refiero al sentido de 'al límite'). A más rentabilidad siempre hay mayor riesgo; si no ves donde está ese riesgo es porque, en mi opinión, no has entendido bien el producto y no es para tí.

Pero es que el verdadero riesgo de estos productos no estaba ahí, sino escondido en una de las palabras más repetidas en los últimos meses: el apalancamiento. Las estrategias de muchos de estos productos se basan en aprovechar pequeñas ineficiencias de mercado. Como por cada operación, la ganancia es baja, la idea era conseguir mucho crédito para aumentar exponencialmente la ganancia. ¿Y de dónde salía ese dinero?

Efectivamente, de la banca de inversión, de los Lehman Brothers, Bear Stearns, Morgan Stanley, Goldman Sachs y cada vez más en bancos comerciales que no querían perderse el festín. Ahora, sin embargo, estas entidades han cerrado el grifo y piden más garantías para poder mantenerles el crédito. ¿Pero de dónde sale el dinero para poner garantías? No lo hay. Así que, sólo queda vender los activos en cartera para deshacer el endeudamiento. Y claro, se ven obligados a malvender.

Eso les obliga a registrar pérdidas abultadas en sus fondos, que por lo tanto irritan y asustan a sus inversores, que justo les habían confiado su dinero pensando en que estos fondos less cubrirían en un escenario negativo de mercado. Ante el disgusto, los ahorradores piden retirar su dinero, lo que se traduce en que los gestores tienen que salir a vender otra vez al mercado. Pero el desastre no acaba ahí.

Al vender activos de cartera y materializar más perdidas, los recursos propios del fondo sobre su deuda caen, con lo que los bancos les piden todavía más garantías. Y ya saben lo que pasa entonces: tienen que salir otra vez a vender para hacer frente a los llamados ‘margin calls’, con lo que provocan más perdidas que asustan a más inversores y les obligan a malvender otra vez, en una peligrosa espiral que se repite hasta la liquidación del fondo en muchos casos. En muchos casos, la única solución es congelar temporalmente los reembolsos, como ha hecho esta semana GLG con dos fondos.

Los resultados de octubre de la mayoría de muchos hedge van a ser dramáticos, peores incluso que los de las bolsas. El índice HFRX Global Hedge Fund Index ha caído más de un 9% en octubre y pierde casi un 20 por ciento en el año. Y hay que tener en cuenta que los índices sólo recogen a los fondos vivos, los que van muriendo salen de estos indicadores.

Cada vez se oyen más voces que advierten de que este proceso de desapalancamiento (que provocará una selección natural que dejará vivos sólo a los más fuertes, entre ellos algunos españoles que lo están haciendo muy bien y están muy poco apalancados), será la tercera oleada de la crisis para los mercados. Y el mensaje tiene lógica: hay muchos que se van a ver obligados a vender a cualquier precio. Eso podría provocar ventas forzadas en muchas compañias de calidad que pondrá nerviosos a muchos inversores, pero dejaría oportunidades de inversión inimaginables para el inversor de largo plazo.