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Esta mañana se ha conocido una noticia de esas que pueden tener mucho más fondo del que aparentan. La energética alemana RWE, una de las mayores de Europa, ha anunciado la compra de la holandesa Essent, en una operación valorada en casi 10.000 millones de euros. Hace dos años, este tamaño casi era “normalito”, pero ahora resulta una de las mayores operaciones desde antes de la crisis. ¿Significa esto que se reabre el mercado de compras y fusiones?

Quizá sea demasiado pronto para decirlo. Pero parece que hay quien empieza a ver oportunidades y no está dispuesto a dejarlas pasar. Además, van llegando noticias positivas del mercado de crédito. Sólo en un par de días la semana pasada se colocaron bonos empresariales por valor de 13.000 millones de euros en Europa. BBVA colocó, por ejemplo, 1.000 millones de euros en un par de horas el pasado viernes. Es decir, que hay inversores privados que también ven oportunidades ya en estas emisiones.

Además, los tipos de referencia están alejándose de los niveles de caos absoluto y quiebras generalizadas. También se nota en el euribor, ya que la bajada se ha acentuado en las dos últimas sesiones, hasta marcar hoy el 2,78. Ahora, el diferencial con los tipos oficiales del Banco Central Europeo (BCE) es de tan sólo 28 puntos básicos (100 puntos básicos son un punto porcentual), aunque se podría ampliar si el BCE baja tipos el jueves, algo que no todo el mundo tiene tan claro.

Parece que los mercados han empezado a descongelarse, anecdóticamente, cuando el temporal de frio se cebaba con Europa (la realidad juega a ser caprichosa a menudo). Ésta ha sido el primer objetivo de los bancos centrales desde el inicio de la crisis, y parece que todas las medidas puestas en marcha desde entonces podrían empezar a dar objetivo. Habrá que estar muy atentos a ver que dice Trichet el jueves.

Para los escépticos, también hay una visión. Las entidades se habían apretado anormalmente el cinturón en la recta final de año para presentar un balance lo más saneado posible en la foto fija del 31 de diciembre, la que todo el mundo mirará con lupa cuando se publiquen resultados empresariales. Y, por lo tanto, podríamos estar tan sólo ante un puntual efecto “soltar un agujero de la correa del cinturón”.

Hola, casi he gritado al ver que el Banco de Inglaterra acaba de bajar los tipos de interés del 4,5 por ciento al 3 por ciento. Y el grito no sé si ha sido de alegría o de pánico. Todavía no lo sé, os lo prometo. ¿Por qué?

- El lado bueno: lanzan un mensaje contudentente al mercado, que van a hacer todo lo necesario, hasta tirar dinero desde los helicópteros o que abras el grifo y te salgan libras, pero que no van a dejar hundirse al sistema. Además, demuestran que no van a dejar que el mercado les diga lo que tienen que hacer. Que ellos van a ir por delante de la curva.

- El lado malo: esta decisión tan histórica también es un reflejo de lo históricamente mal que están las cosas. La recesión es una realidad en Europa y la caída del consumo y la inversión empresarial es dramática. Además, el mercado interbancario se relaja (el euribor a un año ha caído hoy hasta el 4,7%) pero siguen sin haber demasiados movimientos.

Y tu, ¿de qué lado lo ves?

Actualizo: el BCE sigue por detrás de la curva, que somos muy prudentes en la zona euro, y sólo baja los tipos medio punto, hasta el 3,25%. Qué ganas le da a uno de irse a vivir a Londres. Si no fuera por el tiempo…

La verdad es que me ha sorprendido profundamente la subida del euribor esta mañana. De hecho, esperaba una fuerte caída después de la bajada de tipos de medio punto de interés de ayer. Como muchos otros. Mi error no tiene excusa: me faltó perspectiva: en Estados Unidos y Reino Unido el difencial entre los tipos y el interbancario también ha alcanzado nuevos máximos los últimos días, a pesar de que se venía descontando rebaja de tipos.

La explicación es tan sencilla como difícil la solución: el mercado interbancario está atascadísimo. Desde la caída de Lehman Brothers, el miedo manda en las negociaciones entre los bancos. Y no es un problema de precio del dinero, sino de que apenas se negocia. Me explico: no sale un precio adecuado sencillamente porque apenas hay oferta de dinero. Casi no se casan operaciones de préstamo entre las entidades.

¿Entonces no caerán las hipotecas? Si lo harán, pero poco a poco. Antes tiene que tranquilizarse la situación en el interbancario, algo que quizá se consiga con medidas de recapitalización de la banca por parte del Estado como las anunciadas ayer en Reino Unido y que en Estados Unidos ya se está mirando muy de cerca.

Lo cierto es que la diferencia entre los tipos oficiales y el euribor se encuentra en máximos históricos y que la probabilidad de que se vean estos movimientos era salvajemente extrema. La teoría dice que si el mundo no se acaba, debería tender a normalizarse poco a poco, como también ocurre con la volatilidad en los mercados.

Leo en las distintas webs que el euribor ha marcado en su cotización diaria nuevo máximo, en 5,45%. Curioso. Aunque la bolsa se destensó y de qué manera el viernes, el mercado interbancario está más atascado que la entrada a Madrid por la carretera de Valencia a la vuelta de un puente veraniego.

Gráfico de euribor.com.es

Parece que las entidades siguen temerosas unas de otras, pensando que alguien guarda algún muerto en el armario que tendrá que sacar antes o después. El dinero escasea y, por lo tanto, se encarece. Y se ven caídas drásticas, superiores al 7 por ciento en este momento, en valores financieros como Fortis, o de casi el 10 por ciento en el británico HBOS. Al menos las caídas no son tan exageradas, como la semana pasada, quizá por el efecto de las limitaciones para las operaciones bajistas agresivas en bolsa aprovadas por los reguladores.

Pero volviendo al euribor, la preocupación sigue siendo alta. Me da la impresión de que las entidades no tienen nada claro qué pasará en nuestro continente si uno de los grandes bancos tiene problemas. Y, claro, cuanto más se mantenga esta situación, mayores serán los problemas para la recuperación de las economías.