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Veo en el blog Nada es Gratis un post de Luis Garicano en el que realiza una comparación que, como toda comparación, puede resultar odiosa, pero en este caso más todavía. Fíjense en la diferencia en la formación y experiencia laboral internacional entre el Gobierno entrante en Chile, uno de los países del orbe que mejor ha gestionado la crisis económica, y el de España.

Chile

Presidente, Doctor (PhD), Economía, Harvard

Exteriores- MBA, Chicago

Hacienda, Doctor Economía, Harvard

Presidencia, Master Economía, Chicago

Secretaria Gral, Master, Aquisgrán

Economía, Master economía, Chicago

Planificación, Doctor en Políticas Públicas, Harvard,

Educación, Master, Economía, Chicago

Justicia, Master, Derecho, Harvard,

Trabajo, MBA, MIT

Obras Públicas, doctor en Ingeniería, Universidad de Tejas

Salud, master en epidemiología, McMaster (Canada)

Vivienda, Ingeniera, Chile

Minería, postgrado en Stanford y Northwestern

Transporte, Doctor en Economía, Minesota

Energía, Doctor en Economía, Minesota

España

Presidente- licenciado en derecho

Vicepresidenta- licenciada en derecho

Vicepresidenta económica, ingeniera, licenciada en economía

Vicepresidente tercero- doctor en derecho (Sevilla)

Exteriores- licenciado en derecho

Defensa- licenciada en derecho

Interior- doctor en químicas (Madrid) – ha trabajado en el extranjero (Alemania y Francia)

Trabajo –sin licenciatura (o al menos no citada en la web del gobierno)

Industria- doctor en economía (Minesota)

Medioambiente- licenciada en economía

Vivienda- licenciada en derecho

Ciencia, Doctora en biología (Madrid) MBA, IESE

Igualdad-  licenciada Cadiz y Northumbria, UK

Justicia, doctor en derecho- Santiago de Compostela

Eduación – doctor en filosofía- Autónoma de Madrid

Sanidad- licenciada en derecho

Fomento- sin licenciatura

“Está todo dicho”, que diría Schuster.

Os mostramos la entrevista que le hemos realizado este viernes a José Luis Martínez Campuzano, el estratega de Citi en España. Aquí tenéis la primera parte, la semana que viene os mostraremos la segunda en el area multimedia de la home de unience, la red social de finanzas.

Saludos y gracias

El debate hoy en el Congreso está girando alrededor de la crisis económica y las medidas para salir de la misma.El discurso del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha dicho pedir y ofrecer un pacto, pero Mariano Rajoy ha dicho que el PP lleva mucho tiempo ofreciendo sus propuestas y el PSOE se las rechaza. Pero estos últimos dicen que el PP no quiere colaborar, y el PP dice que el Gobierno tiene que rectificar, y el PSOE dice que bla bla bla y el PP que bla bla bla y así se entra en un bucle eterno.

Yendo al fondo del problema: ¿Es posible un gran pacto de Estado? Desde luego, parece necesario. La situación es lo bastante complicada para dejar en un segundo plano los objetivos electorales y pensar en tirar del carro con fuerza para que España salga cuanto antes de la recesión. Claro, esto no gustará a todos: hay un sector de votantes del PP, por ejemplo, que está más en la línea de “estos nos han metido aquí y ahora no vamos a sacarles de ahí, que nos saquen ellos o nosotros cuando ganemos las elecciones”. El problema es que, cada día que pasa, más difícil será para los siguientes en llegar remontar la situación. Y aquí ya entra en juego un tema patriótico, casi.

Además, el gran pacto de Estado tendría una clarísima ventaja estratégica. Uno de los problemas actuales de la situación financiera de España es la mala imagen internacional que se ha generado el Gobierno español y que, paradójicamente, la presidencia de turno de la Unión ha puesto en el escaparate. En cambio, la imagen que se tiene de la gestión económica de España durante gobiernos del PP es inmejorable: se nos recuerda como la España del milagro económico. Es decir, que para recuperar parte de esa confianza sería indispensable que el PP se involucre en un gran pacto.

Dicho todo lo anterior, tengo una gran duda. Imaginemos que llegamos a un gran acuerdo de intenciones y se empieza a trabajar en el pacto: ¿Cuánto tardaría en llegar la solución? ¿Cuántas amenazas de ruptura habría durante las negociaciones sobre medidas? ¿Hasta que punto la cercanía de próximas elecciones lo llevaría a un punto muerto…? Me temo que las probabilidades de respuestas negativas a estas preguntas son muy altas. Por eso, sería todavía mayor, si cabe, la necesidad del gran pacto. ¿Tú cómo lo ves?

Os dejo aquí el discurso integro del presidente del Gobierno en su primera intervención. Visto y tomado de www.elmundo.es

Me ha venido a la cabeza la canción de Michael Jackson, Black or White, cuando he visto este post en el Financial Times en el que se calificaba a Pepe Blanco de “un poco paranoico“. Y me ha venido a la cabeza porque en el blog, como usan el traductor de Google para realizar la comparación, se les ha escapado una traducción de Pepe Blanco por Pepe “White”, lo cual no deja de tener su chispa, cuando estamos hablado de uno de los medios más influyentes del planeta finanzas.

En fin, que además aquello del “blanco o negro” se parece bastante a cómo está la situación. Nuevamente, llevada al punto de enfrentamiento total: todo el que no está con nuestras tesis y nos ve de un modo distinto es un especulador que ataca nuestro sistema. Desde luego, Pepe Blanco no les ha hecho un favor a Elena Salgado y José Manuel Campa en su road show por los periódicos y los bancos de inversión británicos. No parece muy razonable llamar especulador a la gente a la que vas a ir a vender tu moto. Vamos, que de hecho es incoherente.

Por cierto, alguno intentará apuntarse el tanto de que el road show ha tranquilizado al inversor británico porque el Ibex ha subido hoy. No se crean, el riesgo país, o sea, el precio de los CDS (seguros por impago de deuda) de España ha seguido en la zona alta.

Os dejo con la presentación que ha usado el Ministerio de Economía y el Tesoro Público en su viaje por Londres. La he descargado de este enlace en elmundo.es y está en inglés.

Tesoro

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Para el año 2010, las predicciones del FMI sobre el comportamiento de la economía mundial son mucho mejores que para 2009: prevé que el ritmo de crecimiento económico en 2010 será superior al 3% bastante mejor que el del año 2009 (-1,1%). Este optimismo viene confirmado, además, porque el último trimestre de este año coincide con la aparición de síntomas claros que hacen prever una aceleración de la actividad económica mundial.

rpampillon

¿Cuáles son esos síntomas?
En mi opinión habrá, ya en el último  trimestre de este año una recuperación rápida y vigorosa ¿Por qué? Por los siguientes motivos:

  1. Se está produciendo un fuerte crecimiento de las bolsas mundiales.
  2. En Estados Unidos han empezado a surgir señales de que el mercado inmobiliario ha tocado fondo. Las ventas de nuevas viviendas están creciendo desde los mínimos de los primeros meses del año. Las acciones de las constructoras han repuntado y el stock de casas nuevas no vendidas se está reduciendo. Además los precios de las viviendas se han estabilizado, eso sí todavía en niveles muy bajos, después de dos años y medio de drásticas caídas.
  3. En el mundo, el porcentaje de bancos que están contrayendo el crédito ha comenzado a disminuir.
  4. El volumen de comercio mundial está aumentando; aunque todavía se encuentra en niveles muy bajos (un 19% por debajo del máximo alcanzado en abril de 2008).
  5. El crecimiento económico de China se acerca, poco a poco, al 10%.
  6. Crecimiento positivo en Alemania y Francia, en la segunda mitad de este año, que parece anticipar una salida sincronizada de la crisis en Europa y EEUU, algo que no se producía desde la década de los setenta y
  7. El  precio del petróleo está subiendo, ahuyentando el fantasma de la deflación

Hay, sin embargo dos aspectos negativos que pueden frenar la recuperación:

  1. Todavía el préstamo bancario sigue relativamente cerrado para muchas empresas y familias y
  2. el desempleo mundial seguirá siendo alto durante algunos trimestres lo que repercutirá negativamente en el consumo de las familias. El retraso en la creación de empleo se debe a que las empresas tardarán un tiempo en volver a contratar trabajadores. En este inicio de la fase expansiva las empresas tienen todavía mucho margen para aumentar las horas de trabajo de su actual plantilla que han caído mucho durante la crisis.

¿Qué deberíamos esperar de la política económica en el inicio de esta fase expansiva del ciclo? En primer lugar, los bancos centrales, a medida que desaparezca la deflación y comience a fluir el crédito, deberán empezar a vender los bonos que han ido comprando, con operaciones de mercado abierto, y a subir los tipos de interés para evitar la inflación de activos, es decir, la aparición de burbujas bursátiles e inmobiliarias. En segundo lugar, los gobiernos deberán realizar políticas fiscales bastante menos expansivas consistentes en reducir el gasto público. Con ello se conseguirá disminuir los déficit públicos y el crecimiento de la deuda. Y, en tercer lugar, se intentará seguir evitando a toda costa el proteccionismo comercial y, aumentar en cambio el comercio internacional, ya que la apertura exterior es un factor decisivo para el crecimiento de la economía mundial y, por tanto, para la salida definitiva de la crisis. Afortunadamente, la reunión del G-20 que tuvo lugar en Pittsburg a finales de septiembre, ruega encarecidamente a los gobiernos que retomen la Ronda de Doha, que pretende liberalizar el comercio en productos agrícolas y reducir los aranceles en sectores industriales. De ahí que sea una muy buena noticia que a finales de 2009 se haya producido un aumento del comercio mundial.

¿Se cumplirán las predicciones del FMI? No se cumplirán. La experiencia nos advierte que los cambios más importantes nunca se prevén, que el futuro es impredecible. Además, es un hecho bien conocido que las predicciones macroeconómicas fallan más cuando se produce un cambio en el ciclo económico. Así, al comienzo de una fase expansiva, como está sucediendo ahora, se suelen prever ritmos de crecimiento muy inferiores a los que luego se producen. ¿Por qué? Muchos piensan que el mejor predictor del futuro suele ser el pasado. Nada más falso. De ahí que para 2010 haya que mostrarse más optimista que las previsiones publicadas hoy por el FMI.

¿Se cumplirán las predicciones del FMI?

* Rafael Pampillón, elegido mejor profesor del Instituto de Empresa en 2001 y 2008, es uno de los autores de Economy Weblog

Dicen los titulares de prensa internacional que Japón ha vivido uno de los mayores vuelcos electorales de su historia, el primer cambio de partido en el gobierno después de 54 años en los que el Partido Liberal Demócrata ha estado al frente. El batacazo para este último ha sido de órdago: ha pasado de 303 a 119 escaños. Nada más y nada menos.

Yukio Hatoyama, nuevo primer ministro nipón

Yukio Hatoyama, nuevo primer ministro nipón

Tiene un gran significado este movimiento de los japoneses. Que una sociedad tan conservadora desde el punto de vista político pegue sacudidas de este tipo a los gobernantes por la crisis económica resulta un aviso a navegantes de lo que se puede venir por delante, un adelanto de grandes vuelcos electorales en las elecciones de los países desarrollados.

El primer gran giro ya lo vimos el año pasado también en Estados Unidos. Sin embargo, su significancia quedó un tanto rebajada por la fuerza de la marca Obama. El resultado entonces se vio más como el resultado de una nueva forma de hacer política y acercarse a la sociedad que como un duro golpe de castigo al Gobierno en el poder. Y en realidad, en Japón también ha sucedido lo mismo, aunque la figura de Hatoyama como profeta del cambio no haya copado tantas portadas occidentales como la del presidente americano.

Me dirán que esto no pasó el año pasado en Europa con las elecciones que se celebraron en Italia y España. El caso italiano siempre es difícil de analizar para alguien externo por la complejidad de sus sistemas, allí caben todo tipo de excepciones. En el caso de España, todavía no había estallado lo peor de la crisis. Es más, desde el partido en el Gobierno se jactaban entonces de resistir “la desaceleración” (que decían) mejor que el resto de Europa.

Claro, obviaban que estábamos todavía más alto que nuestros países vecinos porque ellos se estaban cayendo desde un primer piso y nosotros desde un rascacielos. Así, ellos ya parecen haber llegado al suelo e intentan recuperarse mientras por aquí seguimos sin encontrarlo y cuando lo hagamos el dolor será tan fuerte que nos costará una barbaridad levantarnos.

Los vuelcos electorales seguirán llegando, y la única duda es con cuánta fuerza. Angela Merkel, por ejemplo, ya le ha visto las orejas al lobo con la pérdida de poder de su partido en varios estados clave, y eso que aparentemente la economía alemana repuntó en el segundo trimestre. Según las encuestas previas a esta votación, Merkel todavía tenía bastante margen sobre su rival, 15 puntos percentuales, pero no se puede descartar que para mantenerse en el Gobierno dependa de pactos con otros partidos que están ganando cuota.

Quizá le salve que la competencia política, como también pasa en Italia o España el año pasado, no tiene ninguna figura carismática emergente; ningún candidato ilusionante que parezca agitar la bandera del cambio radical, como ha sucedido en Estados Unidos y Japón, que permita soñar con salir de la pesadilla a los ciudadanos. Pero sin duda habrá que estar muy atento a estos comicios, que son el próximo 27 de septiembre.

Usain Bolt ha destrozado los cronómetros en Berlín. Ha corrido los 100 y los 200 metros en unos tiempos impensables para un ser humano. También hemos visto récords mundiales en los pasados mundiales de natación. No sólo del extraterrestre Michael Phelps, sino de otros muchos que lo han conseguido, dicen, gracias a los nuevos materiales de los trajes. Pero la velocidad va mucho más allá del deporte: también afecta a nuestro entorno y, sobre todo, a la economía y los mercados.

De hecho, las bolsas mundiales también han marcado este 2009 un nuevo récord mundial de velocidad. En ninguna otra gran crisis, los índices habían recuperado tanto terreno con tanta velocidad como en la presente. Estos datos no se han visto demasiado en los titulares, como pasa con Bolt o Phelps, pero la marca también ha sido de hazaña, más de un 50 por ciento en menos de medio año. No es una anécdota, ni mucho menos.

Se trata de un claro reflejo de los tiempos en los que estamos, de nuestras vidas, de nuestros sistemas comerciales y financieros. Es más, me atrevo a decir que es la gran diferencia con la crisis de 1929, un factor a mi juicio tan importante o más que las medidas de los bancos centrales (han funcionado por lo rápido que se han podido aplicar), a pesar de que en la mayoría de las comparaciones que solemos hacer con la Gran Depresión obvian este detalle.

Y eso se traslada también a la forma de tomar decisiones en el mercado. Sólo pensemos en cómo se negociaban las acciones por aquellos tiempos, en los que prácticamente había que realizar el trámite de cambiar un papel por dinero, cuando ahora se cierran en milisegundos.  De hecho, según leo en el blog Comunidad en la Red, el bróker que más cuota de mercado ha arrancado en Estados Unidos se ha basado precisamente en eso, en velocidad. Curiosamente su nombre tiene cierto parecido con el del atleta jamaicano, ya que también tiene cuatro letras y empieza por b: Bats.

Lo mismo ocurre con la gestión de los inventarios empresariales. Con los sistemas tecnológicos de gestión de ventas e ingresos en tiempo real (en cuanto el consumidor paga en la caja), las compañías más preparadas han podido identificar en tiempo real el frenazo del consumo y han sido mucho más flexibles a la hora de reducir sus pedidos y sus gastos. De hecho, los ajustes de los inventarios de EEUU en el tercer y cuarto trimestre de EEUU también fueron de récord mundial, lo que ha provocado que los resultados recientes hayan superado las estimaciones.

La pega es que esto nos sitúa ante un reto evidente: cuanta mayor velocidad tengamos a nuestro alcance, más posibilidades tenemos en nuestras manos, pero también mayor responsabilidad y mayores riesgos. Tenemos que tomar decisiones acertadas en un mundo que se mueve en milisegundos. Y si nos equivocamos, será mucho más difícil hacerlas volver atrás. Quizá ahí estuvo realmente el punto álgido de la crisis para los mercados, con la quiebra de Lehman Brothers, y quizá ahí también estará la recuperación. El mercado sigue acelerando, habrá que agarrarse fuerte.

Nota: este artículo también lo he publicado en el blog No brain no gain de Cotizalia.

Si las búsquedas que hacemos en Internet representan de alguna manera nuestro estado de ánimo respecto a la economía, la esperanza ha cogido la bandera en los últimos meses. Acabo de echar un vistazo a Google Treands, la web de Google para comparar las búsquedas de determinadas palabras, y he encontrado un resultado interesante.

La diferencia entre las búsquedas de la palabra “recovery” (recuperación) y la palabra “crisis” se ha ampliado hasta niveles no vistos desde hace dos años, en el verano de 2007. Queda así muy lejos de lo que sucedió en septiembre y octubre del año pasado, cuando “crisis” llegó a superar y con mucha distancia las búsquedas de su polo opuesto.

Esta mejoría en el estado de ánimo también se refleja en la gráfica de las referencias a ambas palabras en artículos de medios de comunicación. Como se ve en el gráfico bajo estas líneas, la enorme distancia entre ambos términos a favor de “crisis” se ha ido reduciendo paulatinamente hasta casi encontrarse en el inicio del verano. Ahora ambas han caído por el efecto vacaciones.

Como siempre, estos son los datos. Ahora llegan las interpretaciones. Para muchos, el hecho de que ahora estemos como antes del estallido de la crisis puede indicar que estamos recuperando cofianza, para otro todo lo contrario, que si antes del estallido estábamos así, también puede llegar tras el verano otro zarpazo económico.

Antes de empezar a leer este post, imagínate que tienes un angelito a la derecha y un pequeño demonio a la izquierda. Te va a hacer falta, porque para tratar de comprender lo que viene a continuación hace falta tener claro que todo se puede ver de manera positiva o negativa, que un mismo dato se puede ver con esperanza o con pesimismo, como casi todo en la vida.

Esta mañama me he encontrado vía Seeking Alpha un dato interesante. Resulta que la venta de videojuegos está como un cohete en Estados Unidos. En febrero, se vendieron 2,2 millones de consolas, muy por encima de lo esperado, pese a no ser un mes especial para el consumo, ni tener fechas simbólicas de regalos, como ocurría en noviembre, diciembre y enero. Esta línea confirma la tendencia de 2008, cuando en el mundo la venta de videojuegos aumentó un 11% respecto al año anterior. ¿Un buen dato? Depende.

Si prestas atención al angelito que tienes a tu derecha te dirá que sí, que no debe estar tan mal el consumidor americano cuando se gasta 1.470 millones dólares en consolas y videojuegos en un sólo mes; que siendo un consumo totalmente prescindible, se han gastado casi 700.000 dólares en nuevos videojuegos y que esto indica que hay dinero en muchos bolsillos, que está dispuesto a pagar por aquello que realmente le entretiene.

“Pero oye, oye”, te estará gritando ahora mismo el pequeño demonio a tu oreja izquierda. “¿No será que la gente se compra la consola para quedarse en casa y no salir a gastarse dinero en restaurantes, cine, parques temáticos y demás? ¿No será una señal más de la recesión en la que estamos inmersos?” Bueno, echemos un vistazo a lo que más se vende para sacar conclusiones.

La consola más vendida en febrero ha vuelto a ser la Wii de Nintendo, con 753.000 unidades en un sólo mes (como si todos los habitantes de Valencia se la hubieran comprado, vamos). “El hecho de que la mayoría de juegos de la Wii sean para toda la familia parece apuntar en esa línea de que se va a pasar más tiempo en casa y por lo tanto se va a reducir el consumo” (no te lo digo yo, sino tu demonio de la izquierda, recuerda). Varios de los juegos más vendidos son para jugar en familia, como el Wii Play o el Wii Mario Kart. Este vídeo muestra que a los niños de EEUU no les importa quedarse en casa con tal de tenerla.

Y, como complemento, el videojuego más vendido de todos es el Wii Fit, ese que te ayuda a ponerte en forma. “Lo que quiere decir que mucha gente está dejando de ir al gimnasio, donde un sólo mes de cuota cuesta como tener el juego Wii Fit para toda la vida”. Esta tesis del pequeño demonio no la he podido confirmar porque no he encontrado estadísticas de gimnasios en EEUU, pero los seguiré buscando. Más allá del mundo wii, los videojuegos más vendidos son los de Street Fighter, también muy adecuados para contener en casa a los hijos de una cierta edad y evitar gastar dinero saliendo por la ciudad.

¿Quién tiene más razón: el angelillo o el demonio? Hay una última estadística que favorece un poco más las visiones de este último: a pesar de que las ventas estaban subiendo, los comercios han bajado los precios de los videojuegos. Por eso la cifra de aumento de facturación es menor a la del aumento de unidades vendidas. O sea, que los comercios aprovechan los productos de más exito para hacer rebajas y por lo menos ingresar por esta vía. Claro, eso tiene como víctima la rentabilidad y los márgenes de beneficios.

En cualquier caso, si todo el mundo se compra consolas y videojuegos, parece claro que ésta no será otra “gran depresión”, por lo menos la gente se divertirá en casa. ¿No?

Si tienen un ejemplar de El Mundo de hoy a mano, abránlo por las páginas 22 y 23 y miren los titulares. A la izquierda, “Jaque a Nicolás Sarkozy”, a la derecha, “La crisis noquea a Brown”. A mi me ha impresionado. Es decir, que los líderes de dos de las grandes potencias europeas ya están con la soga el cuello, y la crisis no ha hecho más que empezar. Y en Europa del Este también se han dado revueltas muy ruidosas y violentas durante las últimas semanas.

Los titulares de este tipo van a empezar a abundar a medida que la crisis económica vaya profundizando. Y no serán pocos los que acabarán como Islandia, con la dimisión en bloque del Gobierno que se conoció a prinicipios de semana, o como Bélgica, cuyo gobierno también se rindió en diciembre por el escándalo provocado por sus maniobras para rescatar Fortis. En EEUU la crisis ya se ha llevado también por delante al partido en el poder, aunque de un modo más elegante: en las elecciones.

En España, de momento, no pasa nada, pero ¿cuánto tiempo durará la calma?. Según The Economist, hasta después del verano, pero igual es antes con el ritmo de destrucción de empleo que llevamos. Recuerdo que en la conferencia de clientes de Bestinver el año pasado, Francisco García Paramés dijo algo así como que no le deseaba ni a su mejor amigo ganar las elecciones a la presidencia del Gobierno que se celebraban en España el año pasado.

El ciudadano, ante la carestía, precisa de respuestas claras, y si no, se rebela y exige responsabilidades. Y ahora mismo, con los avances en conectividad y los movimientos asociativos que Internet permite, el descontento se transmite a una velocidad mucho mayor que años atrás. Por eso, aún en el despertar de la crisis ya hay movimientos de este tipo.

Por ejemplo, hoy los foros y noticias de distintos medios están repletos de comentarios de indignación sobre las ayudas a los bancos, porque no entienden que se dé ayudas a este sector cuando las dos mayores entidades financieras del país han dado beneficios que sumados superan los 14.000 millones de euros en 2008. Sin embargo, nadie está ahí para explicarlo, por lo que la indignación hace eco.

P.D. La propuesta de “Tengo una pregunta 2.0″ que ayer lanzamos desde este blog a distintos blogs financieros va por buen camino. La mayoría, bien en privado o bien a través de comentarios en el blog de ayer, se han mostrado de acuerdo con la iniciativa. Ahora falta darle cuerpo y forma.

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