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Parece que los directivos de las compañías estadounidenses no ven sostenibles los niveles en los que se mueven sus compañías tras el rebote desde mínimos. En FT.com la noticia de portada resalta estas cifras elocuentes: en junio los ejecutivos han vendido títulos de sus propias compañías por valor de 2.600 millones de dólares, mientras que tan sólo ha habido compras por valor de 120 millones de dólares. Es decir, 22 veces más ventas que compras, según datos de la SEC compilados por Trimtabs.

Parece que los 'insiders' desconfían de los niveles actuales de las bolsas el rebot

Parece que los 'insiders' desconfían de los niveles actuales de las bolsas

Esta actuación está acorde con lo que muchas compañías están argumentando: que no ven todavía una mejoría en sus negocios. Y, claro, si el panorama no mejora y las acciones siguen subiendo, la reacción lógica es vender títulos.

También puede haber aquí cierto efecto estacional: como se acerca el verano y los últimos años no ha sido un tiempo de tranquilidad para las bolsas, muchos venden para poder descansar tranquilos estas vacaciones.

Lo más inquietante de este dato de ventas es que coincide con los máximos del dinero tonto, que ya comenté el jueves pasado tanto aquí como en Cotizalia. Es decir, los inversores considerados tradicionalmente como más certeros están pasándole acciones a los que suelen ser los menos acertados en sus movimientos en bolsa. A la vista de estos datos, se entiende mejor la inestabilidad de los mercados en las últimas semanas.

Sin embargo, hay que tener presente que los directivos también se equivocan. Quienes siguen este blog, recordarán que el pasado 11 de mayo escribí un post en el que comentaba unos datos parecidos. En aquella ocasión los datos eran recopilados por otra firma de medición de estadísticas, Washington Service. Y mayo fue un muy buen mes para la renta variable.

En esta situación de incertidumbre conviene estar atento, ya que tanto esta semana como la próxima están cargadas de citas importantísimas: hoy empieza una reunión del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal. No se esperan movimientos en los tipos de interés, pero sí nuevas medidas especiales para aumentar la liquidez en los mercados. Y los mercados tienen en la mirilla el viernes de la semana que viene, cuando se publican nuevos datos de desempleo.

Hace poco la agencia Bloomberg publicó una noticia que, cuando menos, parece inquietante: durante las últimas semanas de rebote en los mercados, los directivos de las empresas estadounidenses han aprovechado para vender acciones. En concreto, según los datos de la firma Washington Service, lo hicieron al ritmo más alto desde hace dos años.

Esto supone una mala señal, en un principio, para quienes confían en que este rebote se vaya mucho más arriba. Se supone que los directivos de las compañías tienen mejor información sobre la marcha de los negocios que los inversores. La lógica dice que si los consejeros delegados, directores generales y presidentes están aprovechando el primer rebote de envergadura para vender, será porque están viendo esto como una oportunidad para salir corriendo.

Sin embargo, hay quien pone en tela de juicio estas ideas y asegura que esta vez está siendo diferente. ¿Por qué? Según estos observadores, los directivos de las empresas también se habían hiper-endeudado por la confianza en que las acciones de sus compañías seguirían subiendo. Muchos de ellos habían estado esperando desde hace tiempo un rebote fuerte para vender y reducir su apalancamiento, pero el mercado no les había dado una oportunidad hasta ahora.

No sería una buena señal, de todas formas. Si tuvieran una visión positiva de sus negocios, los directivos harían lo posible para mantener esos préstamos y sacar provecho de lo barato que en este caso estarían las acciones. Y un ratio de ocho acciones vendidas por cada tres compradas parece demasiado drástico. La anterior vez que estuvo tan alto fue en octubre de 2007, justo antes de que empezara el desplome que llevó a los índices bursátiles a perder más de la mitad.

El problema, además, no está sólo en las muchas ventas, sino en las escasas compras de acciones. La cantidad de títulos adquiridos por los insiders desde mediados de marzo hasta mediados de abril representóla cifra más baja, si se compara con meses completos, desde 1992. Y entonces también fue un adelanto de momentos de dudas en los mercados.

¿Se equivocarán los directivos esta vez? De momento, el resto de indicadores de sentimiento americanos no muestran un optimismo exagerado que sugiera fuertes descensos. Por ejemplo, ya hay más inversores particulares optimistas que pesimistas, un 44% frente a un 33%, de acuerdo con la AAII, pero estas cifras demuestran que todavía hay muchos inversores desconfiados con el rebote, y esto sugiere que las subidas pueden continuar, según las teorías de inversión “contrarians”.