La recuperación de los mercados deja en segundo plano estadísticas más o menos preocupantes. Por ejemplo, la de los bancos estadounidenses que están cayendo por culpa de la crisis, a los que la FDIC, el organismo estadounidense encargado de supervisar de cerca los bancos, les acaba el poniendo el cartel de cerrado. Ayer vi un interesante post en el que se ve el ritmo de cierres, del que os muestro este gráfico.
¿Mucho? La cifra desde luego sorprende, sobre todo porque parece estar cogiendo pendiente hacia arriba. Pero aún así las cifras todavía son enanas comparadas con el desastre bancario de 1989 en Estados Unidos, cuyo gráfico también podéis ver a continuación.
Lo que nos muestra este gráfico es que, si realmente estamos en la peor crisis desde la gran depresión de 1929, todavía nos quedan muchas entidades financieras por caer. ¿Creeis que habrá más que entonces o menos?
Ayer vi un interesante gráfico en Calculated Risk, que supone otro enfoque para apreciar las consecuencias de la crisis económica. Muestra la caída en los visitantes a Las Vegas, una de las ciudades con mayor volumen de turismo y de convenciones empresariales de Estados Unidos. El desplome de los dos últimos años no tiene precedentes, como ha reconocido el propio alcalde de la ciudad.
Las cifras son contundentes. De los cerca de 39 millones que estuvieron en la capital del juego en 2007 se puede pasar este 2009 a cerca de 34 millones, según las estimaciones que se manejan por la tendencia apreciada hasta marzo. Esto supone volver a los niveles de visitantes de hace una década. Pero eso no es lo peor.
El drama es que, desde entonces, la expansión de los hoteles ha sido brutal y el número de habitaciones se ha disparado desde las 110.000 de 1999 hasta las cerca de 140.000 de la actualidad. Esto supone que el ratio de ocupación en los hoteles se va a desplomar y que los hoteles se ven obligados a bajar el precio a fondo, lo que provoca el desplome de los ingresos por habitación.
Con el circulo vicioso (nunca mejor dicho) en marcha, los hoteles y casinos tienen que reducir costes y despedir a numerosos empleados. Además, los ingresos por las convenciones, como también se han desplomado, añaden todavía más presión. Un escenario que te puede hacer perder la cabeza, como a Nicholas Cage en Leaving Las Vegas.
Me he encontrado con uno de esos gráficos que te sorprenden, que te dan un punto de vista nuevo sobre la crisis financiera que te deja con la boca abierta. Yo lo reproduzco en este artículo actualizado, y añadido con otro gráfico. Ambos muestran lo tremendamente complicada que está la realidad económica para el transporte de mercancias por barco. Es tremendo.
Empecemos por esta imagen, que muestra las inmediaciones del puerto de Singapur, el que tiene más tráfico de barcos contenedores del mundo. Los puntos rojos muestran los barcos que están amarrados y los verdes los que están en movimiento. Parálisis casi total.
Esta otra imagen muestra las cercanías de Shanghai. Tampoco deja mucho lugar a dudas. La mayoría de los puntos rojos es absoluta.
Leo en Bloomberg las declaraciones de un operador portuario que cuenta que los transportistas se pasan todo el día mirando el móvil a ver si les sale algún trabajo.
Me encontré ayer con una presentación muy interesante, que refleja un modo distinto de seguir la evolución de la crisis financiera. Se trata de un recopilatorio de las portadas de la revista financiera de referencia en el mundo, The Economist, desde 2004 hasta octubre pasado. Un verdadero deleite para la vista.
Sé que es una apreciación personal, con la que muchos podéis no estar de acuerdo, pero me ha llamado mucho la atención el gesto de Zapatero, en este video que os muestro, al terminar esta respuesta que ayer dio a la CNN sobre la intervencion y el aval del Gobierno a CCM. Me refiero al gesto del final, cuando acaba la respuesta, ese trago de saliva, ese rostro contrariado de haber dicho algo que no debía.
Transmite que no está nada contento con la respuesta que ha dado. Sobre todo, cuando dice “no estábamos ante un problema de solvencia, la caja tenía solvencia, pero tenía un riesgo en un plazo determinado de tener un problema”. Imagino que justo después de decir esta última frase (“tenía un riesgo en un plazo determinado de tener un problema”) pensaría ¿por qué habré dicho eso? ¿por qué no me habré quedado en “la caja tenía solvencia”?
Porque claro tener “riesgo de tener un problema de solvencia en un plazo determinado” es, de facto, tener ya un problema de solvencia. Quiero decir, si tu banco detecta que puedes tener un problema de solvencia en un plazo determinado, desde ya dejará de considerarte solvente. ¿Me equivoco? En fin, lo que ya no es personal es que, si de algo adolece la respuesta de Zapatero, es precisamente de claridad y transparencia.
El mensaje es críptico, sin explicar por qué se ha llegado a esta situación, como ya hicieron Solbes y De la Vega en la rueda de prensa del domingo, en la que nos contaron unas cuantas medias verdades para transmitir tranquilidad y no generar más alarma. Pero ni una explicación clara de por qué se había producido ese “problema menor de liquidez”, en palabras de Solbes, que había llevado al Banco de España a intervenir y al Gobierno a avalar con 9.000 millones de euros (1,5 billones de las antiguas pesetas) a la caja.
Como elllos no lo hicieron, la prensa se está encargando de explicarlo. Jesús Cacho contó ayer en El Confidencial que la precipitación en la intervención se desató tras la negativa del auditor, Ernst & Young, a firmar unas cuentas que no consideraba válidas. Hoy, tanto El País, elEconomista y Expansión, informan también en esa línea, anunciando que los beneficios de casi 30 millones que la caja puso como resultado de 2008 deberían haber sido en realidad importantes pérdidas.
O sea, que CCM habría sobreestimado voluntariamente sus beneficios. O, dicho en román paladino, habría mentido con sus beneficios, ya que si hubiera sido un error involuntario lo habrían corregido tras las advertencias del auditor. Es decir, que sí se le podrían pedir responsabilidades a Hernández Moltó. El ya ex presidente de CCM es ahora quien debe mirar a los ojos a sus antiguos clientes y a la sociedad y explicarnos con todo detalle (no estaría mal en una comisión de investigación) y honestidad lo ocurrido, como él le pidió hace 15 años a Mariano Rubio en este video.
La tranquilidad dura poco si los ciudadanos percibimos que se nos ha ocultado lo importante del asunto. O dicho de otra modo, la tranquilidad es pasajera si no hay confianza de fondo. Y para que la haya, todos necesitamos que sean transparentes con nosotros, que nos digan la verdad, o, al menos, que no se nos intente ‘colar’ un grave problema como si fuera uno intrascendente. Si el Gobierno nos pide confianza, que nos dé motivos para tenerla y no al revés.
Como nos gustaría poder aplicar a los mercados eso que a veces decimos cuando alguien se pega un trastazo y da con sus huesos en el suelo: “De ahí no pasas”. Los mercados han cerrado la semana “pasando de ahí”, del suelo que había funcionado bien los últimos meses para detener las caídas. Otra vez han sido los bancos los que han taladrado el mercado, con caídas muy fuertes de nuevo para el Popular, agobiado por los bajistas y sus rumores.
Los analistas técnicos ya tienen trabajo para intentar buscar una nueva zona hacia la que se dirijan los índices. De momento, en Bolságora no descartan una caída adicional de entre el 15 y el 20% en los índices. Lo cierto es que una vez que hemos perdido el suelo y hemos caído al infierno de los mínimos, ni siquiera el mismo demonio, como pasa en la viñeta que pongo más arriba, sabe habrá más abajo.
2008 ha terminado como el peor año en la historia de la bolsa española, con unas pérdidas cercanas al 40 por ciento para el Ibex 35. Y si nos ponemos a relatar las calamidades por las que hemos atravesado, no paramos. Además, ya se ha escrito mucho sobre ello. Así que, nosotros preferimos despedir año con unas cuantas sonrisas, las que nos han dado estas viñetas.
Esta primera de Oroz, el genial dibujante de Diario de Navarra,
Seguimos con un par recientes de Forges, en “El País”
Otra de El País, pero en este caso de El Roto
Ésta que, en inglés, explica muy bien la liquidez…
Y ya siguiendo con el lenguaje de Shakespere, os dejo con ésta divertida recopilación que he encontrado en Slideshare. Que os divirtáis.
Jim Cramer es un señor al que su cadena de televisión CNBC ha convertido en una especie de gurú espectáculo y que se lo ha creído. Tiene un programa deleznable llamado Mad money, en el que se dedica a gritar, a veces incluso a insultar a los miembros de la Reserva Federal, como hizo en este video (a partír del minuto 2) después de la quiebra de dos hedge funds de Bear Stearns en agosto de 2007 (meses antes había dicho que sacar el dinero de Bear Stearns era una tontería):
También se dedica a lanzar mensajes radicales sobre qué comprar o vender, universales para todos sus seguidores. Sus aptitudes de showman no las pongo en duda, pero lo malo es que parece que hay gente que le sigue. Tan malo, que la Fox Business, la competencia de CNBC, lo está aprovechando para hacer publicidad.
Leía el otro día en Gurusblog que en el mercado se comentaba que el pánico en la apertura del martes pudo deberse a que Cramer había recomendado “vender ahora” todas las acciones cuyo dinero que fueran a necesitar los inversores durante los próximos cinco años. “¿Después de lo que han caído”, le pregunta la presentadora. “Me da igual de donde vengan las acciones, me importa hacia donde van”, dice sin pudor.
Cramer debe pensar que tiene la bola de cristal para saber hacia donde van las cosas… Otro adivino más a la lista. Y aunque esta vez parece estar acertando, ya que quien le hiciera caso se ha ahorrado un desplome de casi el 20%, hasta un reloj averiado da bien dos veces la hora al día. En el mercado, esa falsedad es aún más notable: sólo puedes fallar o acertar. Así que muchas veces aciertas.
El problema es de fondo. La cultura financiera está bajo mínimos cuando ves que la gente sigue los consejos-gritos de locos como Cramer. Cuando la planificación financiera se hace a través de un programa de televisión con música heavy de fondo, cuando se considera la bolsa como un mercado de apuestas. Y el inversor recurre al que más grita porque se siente sólo, porque está perdido en sus inversiones, en las que ahora se ve arruinado, cuando hasta hace un año se consideraba infalibre.
La verdad es que me ha sorprendido profundamente la subida del euribor esta mañana. De hecho, esperaba una fuerte caída después de la bajada de tipos de medio punto de interés de ayer. Como muchos otros. Mi error no tiene excusa: me faltó perspectiva: en Estados Unidos y Reino Unido el difencial entre los tipos y el interbancario también ha alcanzado nuevos máximos los últimos días, a pesar de que se venía descontando rebaja de tipos.
La explicación es tan sencilla como difícil la solución: el mercado interbancario está atascadísimo. Desde la caída de Lehman Brothers, el miedo manda en las negociaciones entre los bancos. Y no es un problema de precio del dinero, sino de que apenas se negocia. Me explico: no sale un precio adecuado sencillamente porque apenas hay oferta de dinero. Casi no se casan operaciones de préstamo entre las entidades.
¿Entonces no caerán las hipotecas? Si lo harán, pero poco a poco. Antes tiene que tranquilizarse la situación en el interbancario, algo que quizá se consiga con medidas de recapitalización de la banca por parte del Estado como las anunciadas ayer en Reino Unido y que en Estados Unidos ya se está mirando muy de cerca.
Lo cierto es que la diferencia entre los tipos oficiales y el euribor se encuentra en máximos históricos y que la probabilidad de que se vean estos movimientos era salvajemente extrema. La teoría dice que si el mundo no se acaba, debería tender a normalizarse poco a poco, como también ocurre con la volatilidad en los mercados.
Los congresistas estadounidenses por fin han aprobado el plan de rescate financiero esta tarde. El resultado ha sido incluso holgado (263 a favor por 171 en contra), suficiente por lo tanto para que el texto que pretende salvar a la mayor potencia mundial del desastre esté ya camino de la Casa Blanca, donde George Bush espera con la pluma en la mano para firmar.
Entre los mensajes más escuchados abundaron frases como “La acción es mejor que la inacción” o “Si decimos que no hoy mucha gente inocente sufrirá. El plan que votamos hoy no es para salvar Wall Street, sino Main Street” o “El enemigo de lo bueno es lo perfecto. El lunes voté no, pero he cambiando mi opinión por este país” o “Esto no es sólo para Wall Street, es para EEUU y el mundo nos mira”.
En fin, con la aprobación de este plan al menos se elimina una de las fuentes de incertidumbres de Wall Street. Ahora falta por ver si el plan realmente sirve para reactivar la enferma economía estadounidense. De momento, las bolsas lo han recibido bien. El Dow Jones sube cerca de un 2,5 por ciento, un poquito más que antes de comenzar el debate.
Por cierto, entre los demócratas el sí al rescate ha arrasado, con 172 a favor y sólo 63 en contra, pero entre los republicanos ha estado tremendamente ajustado, a pesar del interés de George Bush y de John McCain por sacar adelante la legislación de emergencia. Ha ganado el no por 91 a 108. El liderazgo de McCain queda en duda.