crisis de crédito

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Leo en Twitter (donde estoy teniendo un interesante intercambio de puntos de vista con Marc Vidal), foros y facebooks a mucha gente que se sorprende respecto al avance de los mercados hoy. Él Ibex ha logrado la mayor subida de la historia subiendo más del 10 por ciento, después de que el viernes sufrió la mayor caída de su vida al perder un 9 por ciento. ¿Qué ha pasado?

La explicación más sencilla es que el mercado ha dejado de descontar el fin del mundo que parecía ineludible el pasado viernes. La coordinación por fin de las autoridades políticas (acuerdo en Europa para recapitalizar bancos) y monetarias (la bajada de tipos de interés de la semana pasada) ha dejado muy claro que no van a dejar que el sistema se hunda.

Eso no quiere decir que la crisis esté resuelta, ni mucho menos, ni que a partir de ahora vayan a ser todo un camino de rosas, pero ignorar los avances que se han dado en la última semana sólo denota catastrofismo. Y los mercados lo habían estado haciendo durante las últimas sesiones. ¿Por qué?

Yo creo que influyó la liquidación de posiciones en derivados financieros de Lehman Brothers que se realizó hasta el viernes (creo haber leído que por un valor de 400.000 millones de dólares). Hace 10 años, cuando el hedge fund LTCM estuvo a punto de caer en la quiebra, se dio un movimiento similar y los grandes brókers se deshicieron a cualquier precio de los activos que ellos tenían en cartera y que pensaban que LTCM podía tener también.

También ha habido buenas noticias desde el mercado interbancario. El euribor se ha relajado hoy sensiblemente, aunque es muy pronto para cambiar victoria ya que el diferencial con los tipos de interés sigue en máximos históricos. La lectura de hoy en la referencia a 12 meses se ha situado en el 5,425%, que es casi la lectura más baja en un mes.

¿Por qué empieza a relajarse? ¿Se trata realmente de una consecuencia de los avances en los planes de rescate que se han conocido en las últimas semanas en Europa? ¿Están los Gobiernos dando con una tecla para aliviar el pánico?

Dicen que la necesidad agudiza el ingenio. Y esto es lo que explica que el mejor plan de rescate contra la crisis conocido hasta ahora fuera el diseñado el pasado lunes por el Gobierno británico, a la vista de los acontecimientos que se están sucediendo este domingo. Y no lo digo porque los líderes europeos hayan acordado esta noche una estrategia coordinada (por fin) que copiará el sistema diseñado por los ingleses.

Hoy se ha conocido que hay cuatro bancos británicos que necesitaban este plan de recapitalización como quién se está ahogando precisa un flotador. Downing Street tendrá que inyectar de urgencia hasta 50.000 millones de libras en cuatro entidades, casi la mitad en RBS y HBOS, mientras que será menor la cuantía a aportar para Barclays y Lloyds TSB.

En los cálculos sobre el dinero a ingresar se estaría teniendo en cuenta escenarios muy negativos de mercado en los próximos días. Y de momento queda muy en el aire la operación de fusión entre HBOS y Lloyds. O por lo menos cambiarían drásticamente las condiciones que se habían manejado hasta ahora.

Los comentaristas financieros británicos están haciendo más o menos lo mismo que los deportivos cuando Inglaterra se queda fuera de competiciones como el pasado Europeo: se preguntan cómo se ha podido llegar a esta situación, cómo cuatro de las joyas de la corona se hayan ahora en tal situación de precariedad. Pero, al mismo tiempo, se animan a pensar que estamos más cerca de la solución final, por duro que esté siendo el proceso. Yo también lo creo.

Hace una media hora Wall Street ha cerrado con su séptima caída consecutiva, y no ha sido un descenso suave precisamente. El Dow Jones ha perdido un 7,3%, mientras que el batacazo del S&P 500 ha superado el 7,6 por ciento. El primero ha perdido los 9.000 puntos, hasta 8.579 puntos, y va camino ya de buscar los mínimos de la burbuja puntocom, que rondaron los 7.600 puntos, según veo en el blog 24/7 Wall Street.

El pánico es absoluto. El índice de volatilidad VIX ha llegado a situarse por encima de 64 puntos, la barbaridad de las barbaridades. Los valores financieros han vivido toda una sangría en cuanto se ha levantado la prohibición de operar a la baja. Los fabricantes de coches se han desplomado en toda regla después de rumores de rebajas de ráting y menores ventas…

Se espera un gesto común del G7, pero vista la repercusión en mercado de las últimas medidas tampoco se puede tener mucha esperanza. Salvo milagro, la sesión de este viernes va a ser dura, muy dura en Europa. Así que, mucho ánimo para todos. Lo único bueno de esta semana va a ser que ya se acaba. Sólo queda confiar en que la próxima será mejor. Un abrazo

Leo en Bloomberg que el plan definitivo para rescatar la economía está al caer. Sería una muy buena noticia para los mercados esta semana. Según la agencia, ahora mismo los abogados están trabajando en la redacción del acuerdo, que estaría listo a lo largo del día de hoy (la intención es que sea antes de la apertura de las bolsas asiáticas) y se sometería a votación mañana en el Congreso. Aunque uno entiende que esto sería un trámite, ya que Obama y McCain han dicho que lo apoyan.

De los puntos básicos del acuerdo, quizá el más llamativo, aunque quizá el menos importante para salir de las arenas movedizas de la crisis, es la limitación de los salarios de los directivos. El viernes pasado debatíamos esto mismo aquí en Unience tomándonos un café.

Yo creo que no se deben limitar por ley, que quienes lo deberían hacer son los miembros del consejo de administración. Pero por lo visto han fallado y se han entregado en brazos de sus consejeros delegados o presidentes. Han sido casi más culpables que ellos al no poner coto a las ambiciones y avaricias de sus, al fin y al cabo, asalariados.

Si ellos fallan, debería ser el mercado quien les acabara castigando, como así ha sucedido con el desplome de las acciones de todas estas compañías y la dimisión o cese de muchos de estos banqueros como consecuencia. El problema está en los irresponsables “golden parachutes” que muchos se han fabricado, con la lamentable bendición de sus consejeros.

En fin, que en un principio se aprueba el plan de 700.000 millones de dólares, pero en un principio sólo se pondrán en marcha 250.000 y otros 100.000 si lo autoriza el presidente.