China

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Es curioso los ríos de tinta (sobre todo electrónica) que han corrido sobre el estallido de la burbuja puntocom en el año 2000 o sobre el pinchazo de la burbuja subprime en el año 2008. Sin embargo, qué poco se ha escrito de otro gran desvanecimiento que hemos vivido durante los últimos años: el de la bolsa china.

Quizá le haya salvado que el estallido se produjo al mismo tiempo que el de las hipotecas basura… Pero los datos gritan: el índice CSI 300, el que recoge la evolución de las compañías con la etiqueta A, es decir, en las que sólo pueden invertir los ciudadanos chinos, cae todavía casi un 50% desde los máximos alcanzados hace ya casi cuatro años.

índice bolsa china CSI 300

De los casi 5.900 puntos que llegó a cotizar este índice a finales de 2007, ahora cotiza todavía por debajo de los 3.000 puntos. Eso, a pesar de la fortaleza que ha seguido registrando su economía, con crecimientos más bien cercanos al 10 por ciento.

Ni siquiera la bolsa española, con la grave crisis que atraviesa nuestra economía, se encuentra a niveles tan lejanos de los máximos a los que llegó a cotizar en la etapa dorada. Ahora está levemente por encima de los 10.000, cuando su máximo está en 16.000 puntos.

La sangría de China es un poco menor en aquellas compañías que sí están al alcance de los inversores extranjeros. Curiosamente, como se puede ver en este otro gráfico. Aquí la caída se queda tan “sólo” en el 35% desde máximos.

índice bolsa china CSI 300

En teoría, este desplome del mercado chino no debería ser tan grave para su economía, y para el efecto riqueza, como en el caso de las bolsas de países occidentales, sobre todo EEUU, ya que el capitalismo no es todavía tan popular. Sin embargo, en los últimos años sí se había dado cierta euforia entre los ciudadanos chinos que se iniciaban en el arte de invertir.

Resulta complejo además saber, si realmente afecta, la medida en que lo haría, porque quizá no sería un buen mensaje que querría transmitir el Partido Comunista chino, siempre muy pendiente de su imagen en el exterior y con un control férreo de las cifras económicas que se publican.

Llegados a este punto, la gran pregunta es si el claro mercado bajista iniciado hace cuatro años en China es de largo plazo, si el estallido de la burbuja que tanto había crecido en los últimos años, será tan grave como sucedió en Japón, o si poco a poco China recuperará terreno. ¿Qué opináis vosotros?

Hoy nos hemos despertado con una noticia que implica mucho más de lo que se ve: Google se ha cansado de la censura y de los ataques contra las cuentas de activistas pro derechos humanos y ha lanzado todo un órdago a China:  Imagen 6

“We have decided we are no longer willing to continue censoring our results on Google.cn, and so over the next few weeks we will be discussing with the Chinese government the basis on which we could operate an unfiltered search engine within the law, if at all. We recognize that this may well mean having to shut down Google.cn, and potentially our offices in China” (Traducción libre: ”Hemos decidido que no vamos a seguir censurando nuestro resultados en Google.cn, y por eso durante las próximas semanas debatiremos con el gobierno chino las bases en las que podríamos operar un motor de búsqueda sin filtros bajo la ley, si se puedo. Reconocemos que esto podría conllevar cerrar Google.cn, y potencialmente nuestras oficinas en China”)

Además, la amenaza la ha lanzado Google a los cuatro vientos, explicando con detalle sus argumentos a través del blog corporativo de la compañía, en un post firmado por David Drummond, máximo responsable legal de la compañía. Nada de secretismo, con el altavoz puesto y atacando a China. En ningún momento se dice que la gota que ha colmado el vaso, los “altamente sofisticados” (aunque aparentemente infructuosos) ataques a las cuentas personales de activistas pro derechos humanos, haya sido obra del Gobierno, pero la intención está más que clara por el tono con el que está escrito el post.

Se trata de un choque entre transatlánticos. Aunque aparentemente Google parece ser la que más tiene que perder desde el punto de vista del negocio, ya que de irse abandonaría el mayor mercado de Internet del mundo, que su rival Baidu pasaría a dominar a placer. Aunque en los últimos resultados Google no dijo qué porcentaje de sus ingresos venía de China, sí comunicó que en ese periodo el porcentaje obtenidos fuera de Estados Unidos alcanzó máximos, al situarse en el 53 por ciento, y no sería de extrañar que buena parte de la mejora la habría provocado el gigante asiático, una de las pocas economías que ha seguido creciendo con fuerza durante la crisis.

China, aparentemente, no tiene tanto que perder… Al menos por ahora. En 10 años ha pasado de no estar en la Organización Mundial del Comercio (OMC) a desarrollar un papel clave en un orden económico mundial y financiero que ha estado a punto de desmoronarse. China puede llegar a pensar que el mundo depende de su crecimiento, y no sería extraño que utilizase la polémica con Google para dar muestras de su creciente importancia e influencia global.

Google quizá no debería haber aceptado la censura como condición indispensable para asentarse en China, supone ir contracorriente, al lado contrario del lugar hacia el que se dirige el mundo. Y ahora pueda pagar haber aceptado esos condicionantes. Quizá pensó que con el paso del tiempo China moderaría esa censura, pero más que retroceder los comportamientos oscuros han ido en aumento. La acción de Google ya ha cedido cerca de un 10 por ciento en las últimas sesiones.

Una buena muestra de que el miedo está desapareciendo del mercado y que el sentimiento  está girando hacia una mayor confianza está en que los emergentes poco a poco vuelven a ponerse de moda entre los inversores. En los pocos días que llevamos de 2010 los usuarios de Unience han escrito ya hasta cinco post relacionados directamente, o a indirectamente a través de los comentarios, con los mercados en desarrollo. Y hasta cierto punto resulta lógico.

Durante la crisis se ha visto que efectivamente se ha producido cierto desacoplamiento entre la evolución de los mercados occidentales y los emergentes. No sucedió así en los primeros meses, cuando estalló el sistema con la caída de Lehman, ya que allí todos los activos y todos los países reaccionaron del mismo modo, pero poco a poco fueron surgiendo diferencias debido a que esta vez los páises en desarrollo presentan una mejor situación financiera y unas mejores bases de crecimiento que los desarrollados.

Y esto no pasa desapercibido para los inversores. En la encuesta de sentimiento de mercado Morningstar-Unience de diciembre, la mayoría de inversores afirmaron que era en los mercados emergentes donde veían mayor potencial de revalorización para los próximos meses. En concreto, como podéis ver en el gráfico que acompaña a estas líneas, más del 50 por ciento espera ganancias superiores al 10 por ciento en los próximos meses, algo que no pasaba en ningún otro tipo de activo.

rentabilidadesperadaPero dentro de los emergentes, ¿dónde están pensando poner su dinero los inversores? Las preferencias se centran sobre todo en Brasil y China, a juzgar por las inquietudes que están expresando los usuarios en los post que están escribiendo en Unience. De hecho, así acaba (“este año toca atacar China y Brasil) el último sobre este tema, Mercados Emergentes: el momento de la verdad, escrito por Antarchan. Para Rssrmcf, según contaba en este post, el preferido es Brasil y dentro de este mercado incluso comentaba su fondo preferido.

China, por su parte, también ha salido en varios post, como en éste en el que Buddy proponía a la comunidad comentar ideas de inversión para este 2010. Y parece que es una región que gusta, pero que resulta tan grande que no parece nada facil de delimitar a la hora de inversor: “Asía sí, ¿pero que Asia?”, se preguntaba recientmente Lopv. Y razón tiene, este mercado geográfico es tan amplio y tan variado, que hay que seleccionar muy bien el vehículo para saber dónde se invierte.

Resulta llamativo lo poco que se mencionan los otros dos grandes mercados emergentes, India y Rusia. Los inversores que se dedican a buscar mercados que no están de moda seguro que están empezando a echar un ojo a los fondos que invierten en estos destinos.

¡Qué calentito está el verano en las bolsas! Si el martes el S&P 500 rompió los 1.000 puntos y el Ibex anda rondando los 11.000 desde la atalaya de una ganancia del 20 por ciento en el año, la bolsa china marcó este martes un nuevo máximo y vuelve a marcara una subida superior al 100% desde los minimos que tocó hace apenas 10 meses. En concreto, el índice Shanghai Composite, aunque hoy ha retrocedido levemente, cerró el lunes en 3.471 puntos, el máximo desde junio de 2008.

Gráfico del índice Shanghai Composite tomado de Yahoo Finance

Gráfico del índice Shanghai Composite tomado de Yahoo Finance

¿Exagerado? ¿Burbuja a la vista? Es el dilema eterno porque la realidad siempre se pueden ver desde distintos puntos de vista. A priori puede parecer desmedido que una bolsa doble su valor en 10 meses, pero si entonces te paras a pensar que todavía cae un 50 por ciento desde octubre de 2007… la cosa cambia, y mucho. Seguro que si alguien te dice que la bolsa china ha subido un 100% en menos de un año, te parece una barbaridad, pero si te cuentan que ha perdido un 50% en menos de dos años también hace pensar en una exageración por el lado contrario.

Paradojas al margen, lo cierto es que ahora mismo el viento sopla fuerte en las velas del principal mercado asiático. Hace una semana tuvo lugar allí la mayor salida a bolsa mundial del año, con una arrancada bestial del 56 por ciento. Y hubo una demanda de acciones de la compañía que equivaldría a comprar toda la bolsa rusa y la noruega. Además, a unos precios bien caros, explicados sólo desde la perspectiva de la incorporación masiva de la población china a la inversión en acciones.

Las voces que hablan de burbuja empiezan a oirse de nuevo. Quizá la más contundente ha sido la del ex analista estrella de Morgan Stanley, Andy Xie. En un artículo reciente afirmaba que tanto las acciones como el mercado inmobiliario están sobrevalorados entre un 50 y un 100 por cien, nada más y nada menos. ¿Pero aconsejaba entonces vender? No, o por lo menos no tan claramente.

En su opinión, el mercado chino se va a mover entre avances y correcciones dentro de una gran burbuja durante unos cuantos meses o años. ¿Hasta cuando? “El pinchazo llegará cuando el dólar estadounidense se haga fuerte de nuevo”, dice, y asegura que ese momento llegará cuando “una inflación seria forzará a la Reserva Federal a subir los tipos de interés”, lo que llevará muchos capitales a Estados Unidos desde los mercados menos desarrollados.

Dice Xie en su interesante artículo que muchos seguirán manteniendo que el precio de los activos en China está justificado por las perspectivas de crecimiento de este mercado, que son mayores que en el resto del mundo, pero afirma que este argumento le recuerda a los que se han dado tradicionalmente en la formación de otras grandes burbujas.

Leo esta mañana un artículo en FT Alphaville que reflexione, entre otras cosas, sobre los resultados de la última encuesta de Merrill Lynch entre gestores de fondos. No sólo llama la atención que, por primera vez en mucho tiempo, están sobreponderando las bolsas en sus carteras (o al menos eso responden), sino porque las inversiones están pensadas desde el punto de vista de la recuperación de China.

Gráfico visto en http://investorsconundrum.com

La demanda china de petróleo vuelve a subir. Gráfico visto en http://investorsconundrum.com

Dicho de otro modo, el mercado ya sabe dónde poner sus esperanzas. Ahora mismo, Estados Unidos se ve como un enfermo que necesita medicación para salir de la crisis. Y el mundo parece apostar por China como el único doctor capaz de suministrársela. Por eso en sus carteras están metiendo materias primas, y no sectores que se suelen beneficiar de las primeras etapas de un ciclo de mejoría económico.

Estamos ante la resurreción de las teorías del desacoplamiento, que habían quedado destrozadas por la homogeneidad con la que las bolsas se han venido desplomando desde finales de 2007. Según éstas, la fortaleza de China y otros mercados emergentes es mucho mayor que en otras crisis, y eso les sitúa en una mejor posición para depender menos de los problemas en Estados Unidos y Europa.

Desde mi punto de vista, nos dirigimos hacia ese mundo y no es más que un reflejo de lo que está pasando en el mundo. Hay un cambio en marcha por el que las estructuras están pasando poco a poco de redes centralizadas a redes distribuidas. Se ve más claramente en algunos sectores como la música, donde se ha pasado del monopolio de unas pocas compañías a un sistema en el que cualquiera puede crear sus canciones. Y también con la literatura, por poner sólo dos ejemplos.

El cambio está resistiéndose más en aquellas realidades donde más poderosos son los nodos dominantes, pero también está en proceso. Y aquí se engloba el geopolítico. Pasar de un mundo polarizado en Estados Unidos a otro en el que los emergentes ganan peso está en esa línea. Sería, aparentemente, más sano para el sistema, porque eliminaría cierta EEUUdependencía.

¿Inflación o deflación? El gestor de inversiones que más millonario y famoso se ha hecho con esta crisis, John Paulson, parece no tener dudas: inflación. Al menos, eso es lo que muestra con sus hechos. En las últimas semanas, el hombre que no sólo predijo la crisis de las hipotecas basura, sino que además invirtió su dinero para aprovecharla, ha estado comprando ingentes cantidades de oro.

De acuerdo con sus últimas notificaciones a los reguladores, Paulson se ha convertido en el mayor inversor particular del SPDR Trust Gold, un fondo que invierte en onzas de oro, con una posición valorada en casi 3.000 millones de dólares, mientras que tiene posiciones superiores a 500 millones de dólares en Market Vectors Gold Miners, un ETF que replica el comportamiento de un índice basado en compañías relacionadas con el oro. Además, tiene acciones de otras mineras como Goldfield o Kinross.

Paulson no está sólo en su convicción alcista sobre el metal dorado. De hecho, como recuerda este comentarista en The Guardian, se trata del tercer miembro de una trinidad muy especial, ya que Rusia y China han estado tomando posiciones también recientemente.

¿Significa esto que el oro sólo puede subir? No del todo. En las últimas semanas sí lo ha hecho, mientras estas gigantescas fuerzas de los mercados han estado tomando posiciones. Desde que se conoció la noticia, el precio de la onza ha vivido una fuerte subida y ha vuelto a acercarse a los 1.000 dólares, que podría poner pronto a prueba y que hasta ahora se han resistido.

Ahora bien, conviene tener en cuenta que el verano suele ser un periodo difícil para el oro por motivos fundamentales: la bajada de la demanda por joyerías, entre otras. Y el escenario de inflación está ahí, pero sigue habiendo voces que recuerdan que no se puede descartar un periodo de deflación como le ocurrió a Japón.

En Unience, la red social de inversores, el oro es uno de los temas más tratados recientemente en los blogs personales de los usuarios. Fernando Luque recordaba recientemente su utlidad para diversificar la cartera, dada su correlación negativa con las acciones. Lo hacía en este grupo creado justo para eso, para intentar aprender y saber más sobre cómo tener una buena diversificación en las carteras.