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Una nueva palabra se está poniendo de moda en los ambientes anglosajones al referirse a la crisis financiera: preprivatización. ¿En que consiste? ¿Supone alguna fórmula novedosa para recuperar la confianza de los consumidores? ¿Se trata de una idea revolucionaria para que los grifos de liquidez vuelvan a abrirse y la economía se reactive? Ehhh, no, no lo es.

La “prevatización” se eleva como un nuevo término para maquillar el debate y evitar la temida palabra “nacionalización”. Es decir, se trata de transmitir la idea de que el Estado no va a entrar en los bancos para quedárselos, sino para tirar a la basura todos los activos tóxicos que tienen dentro, arreglar los desperfectos, darles una capa de pintura (cambiándole el nombre, sugiero yo) y sacarlos otra vez al mercado.

El término, al parecer, surgió del blog financiero Calculated Risk y ha sido bendecido incluso por el último premio nóbel de Economía, Paul Krugman, en un post reciente.  Y, desde luego, para quienes hemos estado renegando de la entrada de lo público en lo privado durante tanto tiempo, parece algo más aceptable, como supuesto de partida, que la nacionalización. ¿Por qué? Porque, ironías al margen, tiene un matiz importante: demuestra un interés en volver a lo privado, una intención de que el paso de los bancos por el Estado sea lo más rápido posible.

Lo que está claro es que, aunque la mona se vista de seda, el debate sobre la nacionalización o preprivatización cada vez está más encima de la mesa. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Porque en realidad ya casi está en marcha. Ahora mismo, los bancos que siguen recibiendo liquidez en EEUU lo hacen porque tienen respaldo público. Es decir, porque el Estado está detrás. Si no fuera así, para reflejar el nulo valor de sus activos tóxicos y la caída de sus acciones, tendrían que hacer ampliaciones de capital que tendrían muy poca aceptación, con lo que la quiebra estaría a la vuelta de la esquina.

Si la actividad bancaria ya depende del Estado, si como dice Krugman, los bancos americanos son ahora una especie de zombis mantenidos por la Casa Blanca, ¿por qué no quitarnos todos la careta y reconocerlo? ¿o por qué no quitarnos esta careta y ponernos la de la preprivatización?

Ya hemos hablado aquí más de una vez de Nicholas Nassim Taleb, autor del best seller El Cisne Negro y de sus vehementes posturas sobre los bancos y las entidades financieras. La entrevista que hoy le ha hecho Bloomberg TV en la cumbre económica de Davos no tiene desperdicio. Para empezar, le preguntan si tendremos que llegar a la nacionalización de los bancos. ¿Cuál es su respuesta? “Es absolutamente necesario, porque los contribuyentes estamos en el peor de los mundos: con lo peor del capitalismo y lo peor del socialismo”.

Si pincháis en la imagen iréis a la página de Bloomberg donde está el video (en inglés)

La reportera le replica que quizá esa no sería la solución ideal, que en Europa hay bancos públicos y son tremendamente burocráticos e ineficientes. Nassim Taleb le corta y le dice que los bancos siempre son así, que siempre nos hacen lo mismo, que habría que prohibirles tomar riesgo, porque saben que al final les vamos a rescatar. “Nos tienen como rehenes”, dice.

En fin, son declaraciones propias de una figura que ya se ha convertido en un polemista, que precisamente cobra de sus ponencias y de las ventas del libro que seguro debe estar a punto de sacar a la luz (es una especulación, no sé si lo está preparando, pero si no lo hace estaría perdiendo una oportunidad histórica de hacer otro best seller). Y desde mi punto de vista hay que medirlas desde la distancia, pero seguro que más de uno y más de dos están en su línea de pensamiento.

Hoy vamos a coincidir con los amigos de Gurusblog, que acaban de publicar un post versando sobre el mismo tema. Se trata de un gráfico que compara el valor en bolsa de los mayores bancos del mundo antes de que empezara la crisis y el que tienen ahora. A mí el gráfico me lo pasó precisamente un amigo que trabaja en una de las entidades que aparecen en la lista. Ha sido producido por JPMorgan.

Sobre todo, me llama la atención que por lo que valían hace un par de años Citigroup, JPMorgan y HSBC, 651.000 millones de dólares, hoy te puedes comprar esas mismas entidades y los otros 12 mayores bancos del mundo. Curiosamente, a pesar de la visión de “chollo” que muchos inversores españoles tienen de Santander, se puede ver que es de los que menos ha caído hasta ahora.

Con esto no quiero decir ni que vaya a caer más ni que vaya a subir, sólo quiero resaltar ese hecho; que se ha comportado mucho mejor que sus competidores hasta la fecha. ¿Está justificado o no? No tengo ni idea. El tiempo y los mercados lo dirán.

La semana pasada Marc Garrisagait publicó un post en su muy recomendable blog Investors Conundrum que generó mucha controversia. Decía que “el precio de las acciones de la mayoría de bancos europeos y americanos acabaran cayendo hasta prácticamente 0″ y que había liquidado todas las acciones financieras de sus carteras asumiendo pérdidas.

El debate saltó a otros blogs, como Gurusblog o Fresh Family Office. Estos últimos animaron a otros bloggers, entre los que nos incluían, a tomar parte en este debate improvisado y dar nuestras opiniones. Así que, vamos a hacerlo hoy aprovechando la ampliación de capital que ha anunciado esta mañana el Santander, con la que pretende levantar 7.200 millones de euros.

En mi opinión personal, los bancos no valen cero, sino mucho, mucho dinero. ¿Cuánto? Lamentablemente, no tengo ni idea. Para mí, la respuesta es muy sencilla: al cabo del mes suelo ‘pasarme’ unas 50 veces, como mínimo minimísimo, por las entidades donde tengo mis ahorros o donde tengo domiciliados los pagos. Es, con mucha diferencia, “el comercio” en el que más tiempo “paso”, ya sea a través de la sucusal o de la página web.

Lo necesito para cobrar la nómina, para pagar la luz, para tener mis ahorros, para hacer un ingreso para el regalo de un amigo, para pedir una hipoteca, para poder pagar con tarjetas y no llevar siempre un montón de billetes encima… Sé que no estoy dando ejemplos demasiado científicos ni analíticos, pero creo que en este punto de la crisis, esos argumentos valen de poco.

Estamos en un punto en el que hay que volver a Descartes y la respuesta me sale sola: “Uso a menudo el banco, luego vale dinero. Y lo uso mucho, luego vale mucho dinero. Y hay gente que tiene negocios increiblemente dependientes de las entidades financieras, luego valen mucho dinero”. Está claro que quizá son el negocio más apalancado del mundo, y que por eso han sufrido con dureza desde máximos. Pero, hoy por hoy, este negocio sigue siendo necesario.

Lo que va a pasar después de esta crisis es que, aunque parezca de perogrullo, los buenos bancos valdrán más y los peores, menos. Y algunos, como le ha pasado a Lehman Brothers, sí llegarán a cero. El negocio de los bancos está basado casi únicamente en la confianza. Cuando todos los que formamos la economía volvamos a recuperla los bancos volverán a destacarse como el mayor sector de las economías mundiales.

Pues no ha sido un trámite, no. El No del Congreso americano al plan de rescate supone toda una vergüenza para la primera potencia del mundo. Lo que sus líderes han acordado no se ha aprobado en el Congreso y las bolsas se despeñan, con desplomes del 6,5 por ciento del Dow Jones y de más del 7 por ciento para el S&P 500.

Uno se pregunta hasta qué punto son responsables tanto Obama como McCain del resultado negativo del plan de rescate, pero si no son capaces de convencer a sus senadores del mayor plan de rescate de la historia, me crean serias dudas de su capacidad de liderazgo.

Lo que se presentaba como una semana de aliento para las bolsas se va a convertir en todo un infierno. Si hoy han tenido que ser nacionalizados dos bancos en Europa, Fortis y B&B, y uno en Estados Unidos, Wachovia, el pánico puede seguir creciendo durante las próximas jornadas. Los rumores se van a multiplicar.

Ahora se necesita una respuesta contundente, pero de verdad, por parte de los bancos centrales, que ayude a mitigar la situación. Recuerdo que hace unos meses le dije a mi ex jefe que esta crisis iba a ser mucho peor que la de 2000. Ahora debe estar pensando que me quedé muy corto. Pero todos tenemos disculpa en esta crisis. Hasta Warren Buffett parece haberse equivocado con su entrada en Goldman Sachs antes de aprobarse el plan.

Los titulares de los medios online apenas están dando la importancia que realmente tiene al desplome de Fortis Bank. Como os contamos el sábado, estaba siendo un fin de semana de reuniones al más alto nivel en Bruselas para salvar al que hasta hace muy poco era uno de los mayores bancos de Europa por valor de mercado… ¡De los más grandes de Europa!

Pues nada, esta pasada noche los Gobiernos de Bélgica, Holanda y Luxemburgo han tomado el control del banco al inyectar un total de 11.200 millones de euros (cuidado con la equivocada cifra de 11,2 millones de euros que se ve en algunos medios).

Fortis era aparentemente uno de los bancos más sólidos del continente, pero por muy duro que resulte hacerse a la idea: nadie está a salvo. Cuando el mercado se pone “en contra” de un banco y la desconfianza se ceba con él, la entidad no tiene más remedio que ser rescatada. Si todo el mundo quiere retirar sus depósitos y cuentas, el banco está técnicamente quebrado.

Algo parecido le ha ocurrido también al banco británico B&B, situación que el Santander va a aprovechar para comprar activos. El banco de Emilio Botín no deja de dar muestras de fortaleza y parece que será uno de los que salgan con más ventaja de la crisis.

Volviendo a Fortis, a ver cómo queda la situación y cómo afecta al personal en España, cuyo edificio central está en la calle Serrano en Madrid. La incertidumbre que se genera con esta situación nunca es buena para los profesionales que trabajan en las entidades. Esperemos que las aguas se calmen. Fortis tiene negocios de banca privada, banca de inversión y banca para empresas en España.

Leo en Bloomberg que el plan definitivo para rescatar la economía está al caer. Sería una muy buena noticia para los mercados esta semana. Según la agencia, ahora mismo los abogados están trabajando en la redacción del acuerdo, que estaría listo a lo largo del día de hoy (la intención es que sea antes de la apertura de las bolsas asiáticas) y se sometería a votación mañana en el Congreso. Aunque uno entiende que esto sería un trámite, ya que Obama y McCain han dicho que lo apoyan.

De los puntos básicos del acuerdo, quizá el más llamativo, aunque quizá el menos importante para salir de las arenas movedizas de la crisis, es la limitación de los salarios de los directivos. El viernes pasado debatíamos esto mismo aquí en Unience tomándonos un café.

Yo creo que no se deben limitar por ley, que quienes lo deberían hacer son los miembros del consejo de administración. Pero por lo visto han fallado y se han entregado en brazos de sus consejeros delegados o presidentes. Han sido casi más culpables que ellos al no poner coto a las ambiciones y avaricias de sus, al fin y al cabo, asalariados.

Si ellos fallan, debería ser el mercado quien les acabara castigando, como así ha sucedido con el desplome de las acciones de todas estas compañías y la dimisión o cese de muchos de estos banqueros como consecuencia. El problema está en los irresponsables “golden parachutes” que muchos se han fabricado, con la lamentable bendición de sus consejeros.

En fin, que en un principio se aprueba el plan de 700.000 millones de dólares, pero en un principio sólo se pondrán en marcha 250.000 y otros 100.000 si lo autoriza el presidente.

Leo en las distintas webs que el euribor ha marcado en su cotización diaria nuevo máximo, en 5,45%. Curioso. Aunque la bolsa se destensó y de qué manera el viernes, el mercado interbancario está más atascado que la entrada a Madrid por la carretera de Valencia a la vuelta de un puente veraniego.

Gráfico de euribor.com.es

Parece que las entidades siguen temerosas unas de otras, pensando que alguien guarda algún muerto en el armario que tendrá que sacar antes o después. El dinero escasea y, por lo tanto, se encarece. Y se ven caídas drásticas, superiores al 7 por ciento en este momento, en valores financieros como Fortis, o de casi el 10 por ciento en el británico HBOS. Al menos las caídas no son tan exageradas, como la semana pasada, quizá por el efecto de las limitaciones para las operaciones bajistas agresivas en bolsa aprovadas por los reguladores.

Pero volviendo al euribor, la preocupación sigue siendo alta. Me da la impresión de que las entidades no tienen nada claro qué pasará en nuestro continente si uno de los grandes bancos tiene problemas. Y, claro, cuanto más se mantenga esta situación, mayores serán los problemas para la recuperación de las economías.

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