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Os mostramos la entrevista que le hemos realizado este viernes a José Luis Martínez Campuzano, el estratega de Citi en España. Aquí tenéis la primera parte, la semana que viene os mostraremos la segunda en el area multimedia de la home de unience, la red social de finanzas.

Saludos y gracias

Cuando se habla de la inversión en oro, frecuentemente se ignora el acuerdo que establecieron los diferentes bancos centrales de la zona euro, así como los de otros países europeos todavía ajenos a la zona, cuando fue constituido el Banco Central Europeo (BCE). En ese acuerdo se establecían dos plazos para que los bancos nacionales vendieran las reservas de oro no transferidas al BCE. El segundo de esos plazos abarcaba el periodo comprendido entre 2005 y 2009 y, durante el mismo, el precio del futuro del oro ha pasado de 400 dólares a más de 1.000.

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En marzo de 2008 el precio del futuro del oro hacía un máximo en 1.033 dólares y en octubre de 2009 realizaba un nuevo máximo en 1.071 dólares, si bien podría incluso sorprender que, en un periodo de inestabilidad económica como el que rige desde 2008, su precio no haya subido aún más; sobre todo cuando no han dejado de salir noticias y comentarios positivos respecto al mismo.

Si se intenta relacionar los dos primero párrafos, se podría llegar a pensar en uno de los fenómenos más terribles de cuantos acaecen en los mercados: el de la distribución. Durante el proceso distributivo el pequeño inversor, inflamado de optimismo y entusiasmo, compra cerca del techo de la cotización aquello que las manos fuertes acumularon cuando los precios estaban cerca del suelo. Una vez que los grandes inversores han terminado de deshacer sus posiciones, el valor obviamente empieza su caída. Sin embargo, para que las manos fuertes puedan vender de manera lenta, discreta, tranquila y continuada todo el papel amasado, se tiene que dar un clima favorable. Ha de cundir, como en el caso del oro, una cierta sensación de que el producto a vender es la panacea universal.

Del oro se transmite que es un activo que se comportará bien frente a cualquier posible escenario futuro, independientemente de que pueda haber inflación, deflación o hiperinflación. También se pondera como valor refugio, se loa el beneficio en una hipotética vuelta al patrón oro, y encuentra refuerzo ante los descalabros del dólar. Además se señala que ayuda en la diversificación de activos y carteras, y sirve como bálsamo y remedio para la incertidumbre económica. Aún falta por oír que reduce los efectos del cambio climático, ayuda en la curación de la gripe A, y es afrodisiaco, aunque esto último ya lo sospechan muchos.

La inversión en el producto debe, así mismo, popularizarse. Se debe facilitar al pequeño inversor el acceso al mismo, creándose nuevos fondos de inversión específicos e incluso depósitos bancarios y warrants ligados a la evolución del producto. Las subidas y revalorizaciones deben ser recogidas en los medios. Deben aumentar los artículos y las recomendaciones sobre el mismo; y debe estar presente en la blogosfera. Se han de habilitar mostradores en las ferias de inversión, como en Bolsalia y en Borsadiner; y las revistas de economía, como por ejemplo Mi cartera de Inversión, deben disponer nuevos espacios con información y seguimiento sobre su evolución. Los registros sobre la compra de oro tienen que dispararse en los buscadores de Internet; e incluso debe aparecer una empresa alemana como T G–Gold-Super-Markt, dispuesta a ahorrarle esfuerzos y a vendérselo mediante máquinas expendedoras en estaciones y aeropuertos

Y, por supuesto, se debe generar y debe existir una euforia respecto al producto, la sensación de que es un valor seguro y de que subirá ineludiblemente. Se han de favorecer la codicia y la especulación, y se tiene que poder oír y leer en los medios que puede doblarse y alcanzar en un corto periodo de tiempo los 2.500 dólares, incluso los 4.000 dólares ajustado a la inflación, tal y como ha ocurrido en el mes de septiembre.

A la vista de todo lo anterior habría que poner en cuarentena una estructura de mercado en la que los bancos centrales venden el preciado metal y los particulares, por el contrario, lo compran, lo desean, y aumentan sus apetencias y anhelos de inversión en el mismo. El rompecabezas, de hecho, estaría claro y las piezas encajarían de no ser porque aún queda una pieza por encajar. orog2

Los destinatarios y principales compradores de las reservas de oro no transferidas al BCE han sido, durante todo el periodo de venta acordado, las economías emergentes y los países asiáticos. La cuestión, por consiguiente, radica en averiguar qué piensan hacer o qué están haciendo con el oro países como China y Rusia, y fondos de inversión como el de John Paulson. Ésa es la gran incógnita por despejar y lo que de momento impide concluir que estamos ante un gran proceso de distribución.

No obstante, siga con mucha atención, y por si acaso, la evolución del oro en los meses de noviembre y diciembre, que acostumbran a ser meses propicios a las compras y a las revalorizaciones. Si no se asiste a nuevos máximos en la cotización del futuro del oro, desconfíe seriamente.

Gallardo es analista independiente y operador por cuenta propia. Éste es su blog.

Aunque gurús del estilo del amigo Krugman, Jim Rogers o Nicholas Nassim Taleb siguen criticando a Ben Bernanke, lo cierto es que el presidente de la Reserva Federal parece haberse ganado a los inversores con sus respuestas a la crisis (que, recordemos, heredó de Greenspan). Al menos, eso demuestra una encuesta realizada por la agencia de información económica Bloomberg entre más de 1.000 inversores de todo el mundo.

En el pasado Halloween se hacían caretas representando al presidente de la Fed como a un demonio

En el pasado Halloween se hacían caretas representando al presidente de la Fed como a un demonio

El 75 por ciento de los inversores consultados asegura tener una opinión favorable del presidente de la Reserva Federal. Además, hay 3 inversores que consideran que Bernanke se ha ganado otro mandato al frente de la Fed por cada 1 que considera que no. Hay que tener en cuenta que su primer ciclo al frente de la presidencia del banco central americano termina el próximo enero.

Bernanke también ha sido el presidente mejor valorado de todos los grandes banqueros centrales.  Jean Claude Trichet, del BCE, ha quedado en la segunda posición, con un 54 por ciento de los votos; el británico Mervyn King se ha quedado en sólo la mitad, reflejo del caos con el que se gestionó el rescate de Northern Rock, y el chino Zhou Xiaochuan, tan sólo un 42 por ciento, probablemente castigado por la poca transparencia característica de China.

Yo también votaría, sin duda, por la reelección de Bernanke. Creo que, salvo el error conjunto con otras instituciones y tremendo de dejar caer Lehman Brothers, ha gestionado muy bien el estallido de una de las peores crisis de la historia, con todas las medidas extraordinarias de liquidez que ha llevado a cabo. Además, lo último que necesita ahora la recuperación económica es la incertidumbre de un cambio en la presidencia de la Reserva Federal. ¿No os parece?

Por cierto, ayer Bernanke empezó su gira de dos días ante el Congreso y el Senado americano, entre las críticas de los políticos de que la Fed ha excedido sus funciones de controlar la política monetaria durante esta crisis. Bernanke dijo que si no lo hubiera hecho el sistema se habría hundido y mostró un mensaje ligeramente optimista sobre la recuperación de la economía. Wall Street, que durante sus palabras redujo las ganancias, acabó cerca de máximos del día. Este miércoles hablará de nuevo.

Aprovechando que es viernes, y que además para todos los que trabajan en Madrid es festivo por San Isidro, vamos a darnos un motivo para el relax y para esbozar una sonrisa ante la pantalla. Me he encontrado con este video de dos “freaks” en toda regla del country y la economía.

El título de la cancíon es “¿Inflation or deflation?” y recoge con mucho humor la disyuntiva ante el que nos encontramos: si se nos viene encima un periodo de caída de precios generalizada, conocida como deflación,  o si por el contrario, la máquina de imprimir billetes que están poniendo en marcha EEUU, UK y Europa creará un periodo de altísima inflación.

Me encanta el estribillo: “¿Inflación o deflación? ¿Nos convertiremos en Zimbabwe o en Japón?”

En fin, yo creo la deflación es lo más temido por los banqueros centrales occidentales por lo mucho que recuerda a Japón, y que le mantiene sumergido en la recesión más prolongada desde la de EEUU en 1929. La inflación alta tampoco es un buen compañero de viaje, pero al menos los bancos occidentales ya tienen experiencia luchando contra este enemigo.

Desde la quiebra de Lehman Brothers, como quien no quiere la cosa, fue desapareciendo de los titulares una de las mayores fuerzas compradoras de la historia: los fondos soberanos. Aunque muchos lo sabréis, se trata de unos fondos de control público, ya sea por el Gobierno o por el banco central de cada país, que invierten en activos financieros para obtener rentabilidad en sus reservas.

La lista de los mayores fondos soberanos en www.wikipedia.org

La lista de los mayores fondos soberanos en www.wikipedia.org

Hasta antes de Lehman, muchos de estos fondos, sobre todo los asiáticos, se mostraron ciertamente activos, pero después se esfumaron. ¿Por qué? Sobre todo habían entrado en entidades financieras y en bancos estadounidenses ante sus bajos precios. Pero claro, eran bajos en una situación normal, en el momento en que uno de los mayores bancos de inversión quebró, el mundo dejó de ser como siempre y pasó a ser un estado de excepción financiera.

Pero, ahora que la situación se ha normalizado, empiezan a sacar sus billetes a pasear.  Por ejemplo, leo en MarketWatch que el fondo soberano China Investment Corp va a comprar el paquete que Bank of America necesita vender del China Construction Bank para reforzar capital. Y, según la noticia, otro fondo soberano chino y el de Singapur también podrían entrar en la operación.

Es lógico. Los fondos soberanos no pueden tener todo su dinero en deuda pública, en un momento como éste de bajos tipos de interés. Necesitan sacarle más rentabilidad. Y, aunque en las fases iniciales del rebote quizá era más complicado, ahora quizá vuelvan a tener más actividad. Esto sería muy importante para la continuidad del rebote, por la presión compradora que suponen estos inversores.

De momento, tanto las bolsas asiáticas como la estadouniense ayer han vuelto a registrar subidas notables en la última sesión. Hoy será un día importante porque coinciden dos acotencimientos muy esperados: la publicación de los resultados del famoso stress test a los bancos americanos  y la reunión del Banco Central Europeo, que podría, dicen, realizar la última bajada de tipos para dejarlos en el 1 por ciento.

Hola, casi he gritado al ver que el Banco de Inglaterra acaba de bajar los tipos de interés del 4,5 por ciento al 3 por ciento. Y el grito no sé si ha sido de alegría o de pánico. Todavía no lo sé, os lo prometo. ¿Por qué?

- El lado bueno: lanzan un mensaje contudentente al mercado, que van a hacer todo lo necesario, hasta tirar dinero desde los helicópteros o que abras el grifo y te salgan libras, pero que no van a dejar hundirse al sistema. Además, demuestran que no van a dejar que el mercado les diga lo que tienen que hacer. Que ellos van a ir por delante de la curva.

- El lado malo: esta decisión tan histórica también es un reflejo de lo históricamente mal que están las cosas. La recesión es una realidad en Europa y la caída del consumo y la inversión empresarial es dramática. Además, el mercado interbancario se relaja (el euribor a un año ha caído hoy hasta el 4,7%) pero siguen sin haber demasiados movimientos.

Y tu, ¿de qué lado lo ves?

Actualizo: el BCE sigue por detrás de la curva, que somos muy prudentes en la zona euro, y sólo baja los tipos medio punto, hasta el 3,25%. Qué ganas le da a uno de irse a vivir a Londres. Si no fuera por el tiempo…

De entre los interesantes comentarios que he visto en las últimas horas en mis blog favoritos, éste me ha llamado la atención. El autor reclama como medida lo que yo planteo en este post como pregunta: La Fed debería recortar los tipos de interés hasta el 0 por ciento“. Suena fuerte, ¿verdad?

A mí me parece que lo que se dice en el post tiene sentido. La Fed sigue teniendo en su mano jugar una última baza para tranquilizar a los mercados y demostrar que hará todo lo que esté en su mano para remontar la crisis, aunque los políticos del Congreso sigan jugando a hacerse los duros con Wall Street para ser reelegidos en sus cargos.

Ahora bien, como he dicho antes, es su última baza. Bernanke se quedaría sin ninguna bala en la recámara. Y además a muchos se les pasaría por la cabeza el parecido con la economía japonesa, la solución menos buscada por los banqueros centrales, como se ha visto en la prolongada debilidad de este país, con sy crisis en forma de L.

En fin, un planteamiento muy atrevido, que a mi por lo menos me parece digna de meditar. ¿Cómo lo veis? ¿Os convence esta tesis? ¿Debería el BCE hacer algo similar?