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En la última encuesta de Unience y Morningstar, una de las preguntas destacadas era si los inversores confiamos en que las ayudas que los bancos han recibido (o recibirán) a través del Fondo de Reestruturación Ordenada Bancaria (FROB) serán devueltas en el futuro.

De momento, hay 13 procesos de integración entre entidades en marcha, de las cuales 8 han recurrido a este fondo solicitando un total de 10.600 millones de euros. Según dijo ayer el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, en un principio no habría más necesidades de recurrir al FROB, aunque hay margen suficiente.

El asunto es que el dinero prestado tiene que devolverse con un interés mínimo del 7,75%, un nivel que parece muy elevado para entidades que se encuentran precisamente en una situación débil y que por lo tanto han tenido que recurrir a este fondo. ¿Qué opinamos los inversores? Pues el resultado no fue muy halagüeño.

De los casi 250 usuarios que respondieron a la pregunta, tan sólo un 13% dan por hecho que todas las entidades serán capaces de devolver los préstamos sin problema. Es decir, que casi nueve de cada diez inversores no se creen precisamente que estemos ante la “última curva” de la crisis, por lo menos en el sector financiero.

El pesimismo de los inversores se centra sobre todo en las entidades más débiles. De hecho, como se puede ver en el gráfico, la enorme mayoría de los participantes en la encuesta no ve problemas en las entidades más solidas en la actualidad y un buen porcentaje cree que los problemas en la devolución de las ayudas quedarán reducidos sólo a excepciones. El porcentaje de inversores negativos que ven un desastre total y no ven entidades capaces de devolver los préstamos se queda en el 10 por ciento.

La semana del 20 al 26 realizaremos la próxima encuesta de sentimiento de mercado Unience-Morningstar. Si te gustaría plantear una de las preguntas de la encuesta, plantea una en respuesta a este mismo post o escribiéndola en el blog del grupo de Morningstar en Unience.

Mientras en Europa seguimos con los debates filosóficos y el pudor sobre las ayudas a los bancos, en Estados Unidos ya han empezado incluso a devolverlas. Si se confirma la noticia publicada en la noche de este lunes por la agencia Bloomberg, Goldman Sachs, JPMorgan y Morgan Stanley van a devolver al Gobierno los 45.000 millones de dólares que los contribuyentes les prestaron a través del Plan Paulson, también conocido como TARP.

Los mayores beneficiados por el TARP y, en rojo, las entidades que podrían devolver las ayudas. Fuente: Wikipedia

Los mayores beneficiados por el plan de ayuda a entidades financieras en problemas, TARP y, en rojo, los bancos que podrían devolver las ayudas. Fuente: Wikipedia

Ahora falta que les dejen, porque para cancelar este programa de ayudas tiene que decir sí la Reserva Federal estadounidense (Fed). Si ésta asiente, los bancos recobrarán una libertad imprescindible para moverse en el mercado: la de poder contratar a personal con talento y ofrecerles pagas variables que recompensen su buen trabajo. Ojo, y digo “buen trabajo”, no que les paguen más dinero por empaquetar “porquería”, como diría Leopoldo Abadía.

La premura de Wall Street por devolver las ayudas resulta alentadora. Me recuerda al enfermo del estómago al que le vuelve a apetecer comer; al paciente que ha estado en coma, en la UCI, pero ahora quiere levantarse de la cama y volver a moverse sin tubos y cables alrededor, ni pastillas que le dejen dormido. Parece que la gran banca de inversión ya quiere salir del hospital.

Y los verdaderos resucitados de la crisis serían las instituciones financiero-políticas estadouniendes. Se equivocaron de raíz cuando dejaron caer a Lehman Brothers y provocaron la mayor oleada de pánico financiero en 80 años, pero desde entonces, su actuación decidida ha salvado al enfermo, al sistema financiero, de la muerte, aunque la de la guadaña en algunos momentos le ha tenido bien agarrado de la mano.

Ahora hay que dejar que el paciente termine de recuperarse, y vigilarle muy de cerca. Los bancos tendrán que pasar revisiones, día sí y día también con la SEC, para confirmar que se han estabilizado. El stress test debería ser constante. Y mientras tanto, las entidades deben hacer caso al médico: nada de fumar o beber como locos, ahora toca cuidarse. Tener muy en forma los balances y no abusar del apalancamiento financiero. ¿Eso supone mayor regulación? Quizá, pero ése es otro tema con muchos cabos por atar.

De momento, Wall Street prefiere centrarse en las buenas noticias. Y ayer, influida por los rumores sobre la devolución de las ayudas, registró subidas cercanas al 3 por ciento.