asesores financieros

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Una de los daños colaterales de la crisis financieras está siendo el concepto de la diversificación. La teoría dice que debes tener tus inversiones diversificadas entre distintos activos para reducir el riesgo. Sin embargo, muchos inversores se dieron cuenta el año pasado de que prácticamente todos los mercados se hundieron a la vez, y en las bolsas, todos los sectores y todos los valores, casi nada se salvó.

Por eso, tiene lógica que muchos actores del mercado, desde inversores a asesores financieros, se estén replanteando este concepto. Lo que la ciencia dice es que una buena diversificación ayuda a mejorar la relación rentabilidad-riesgo, pero no te evita sufrir pérdidas. Pero me gustaría considerar con vosotros varios puntos sobre el tema:

1. ¿Diversificar es tener un Arca de Noé?
Dice Warren Buffett, mejor inversión del mundo, que empiezas diversificando con dos animales de cada especie y acabas teniendo un Arca de Noé. Esa no es la idea, diversificar por diversificar no tiene sentido. Según algunos estudios, como la Teoría Moderna de Carteras, de Harry Markowitz, a partir de las 20 acciones deja de reducirse el riesgo global de la cartera.

2. Diversificar sí, ¿pero qué?
¿Cómo diversificar? Lo lógico es pensar que entre distintas clases de activos, como renta variable, renta fija, materias primas, gestión alternativa… Pero empieza a haber gente que habla de la necesidad de diversificar también entre entidades financieras o asesores financieros. Por lo menos, contar con una segunda opinión.

3. ¿Diversificamos todos igual?
¿Existe la diversificación personalizada? La lógica dice que la diversificación no puede ser la misma para un inversor que está próximo a la jubilación, que para otro que acaba de empezar a trabajar y esta invirtiendo sus primeros ahorros.

4. ¿Cómo medir la diversificación de mi cartera si tengo fondos?
A veces, si no llevas un control global de tus inversiones, es muy difícil saber cómo estás diversificando si inviertes en fondos. Por ejemplo, si tienes un fondo sobre acciones europeas y otro sobre acciones españolas, en realidad estás invirtiendo dos veces en algunos valores españoles y haciendo lo contrario a diversificar. En este sentido, creo necesario saber muy bien dónde invierte el fondo o, si no es posible, tener un asesor que sí disponga de esa información.

5. ¿Quién tiene capacidad para medir cómo de diversificada está la cartera?
No resulta nada sencillo saber si la diversificación que tienes optimiza la relación rentabilidad-riesgo de tu cartear. ¿Cómo puedo hacerlo?  Un camino es un buen asesor financiero, que conozca bien tu perfil y la composición de tu cartera, que te haga un análisis de las correlaciones entre tus distintos activos y te sugiera como mejorarla. Lo veo aquí como cuando quieres hacer dieta. Si vas a un nutricionista, te ayudará mucho más a conocer mejor tu cuerpo y saber cómo deberías alimentarte en función de tus necesidades. Aunque eso no quiere decir que no seas capaz de adelgazar por tu cuenta.

En fin, me gustaría conocer vuestra opinión sobre algunas de estas preguntas que he lanzado más arriba. Y, de paso, si os animáis, cuentanos si diversificas y cómo lo haces.

La Asociación Europea de Asesores Financieros EFPA, en su delegación de España (de cuyo comité de comunicación formo parte), ha elaborado una lista con los 10 errores más habituales por los inversores a la hora de invertir. ¿Os véis reflejados en alguno?

1. No realizar previsiones de cuándo va a necesitar su dinero, estrategias distintas para el corto, medio y largo
2. No diversificar.
3. Construir una cartera influenciado por los instrumentos financieros de moda
4. No entender el vehículo de inversión en el que ha puesto sus ahorros.
5. No tener paciencia para superar los momentos difíciles ni dejar que se desarrolle la inversión, vendiendo cuándo se está perdiendo.
6. No ser disciplinado con los criterios de riesgo y horizontes ni con el objetivo fijado al inicio.
7. Optar por la seguridad: ello supone quedar desprotegido ante la inflación.
8. Dejarse guiar por el sentimiento de “revancha al mercado”, convirtiendo “recuperar lo perdido” como el nuevo objetivo.
9. Tomar decisiones influenciado por los amigos y las noticias.
10. No disponer de un asesor financiero cualificado que le aconseje dónde invertir en base a su perfil y vele por sus intereses.

Lo dicho, ¿os veis identificados? Yo en más de uno…

El pasado lunes escribí un post sobre la necesidad o no del asesoramiento financiero a raíz de la comparativa entre la situación de Nadal y la de Federer. Y la verdad es que ha generado un interesante debate, tanto a través de los comentarios al post, como con otros usuarios a través de otros medios sociales y del email.

Imagen tomada de Stock.xchang

Imagen tomada de Stock.xchang

Y, a sugerencia de algunos de ellos y gracias a sus comentarios, quiero profundizar en el tema. Las reflexiones de Gerard Domínguez y Gurus Mundi en el post de Nadal-Federer me llevan a pensar en que antes de preguntarnos sobre si necesitamos asesores financieros o no, debemos plantearnos en que situación está el conocimiento por parte del gran público de la figura del asesor financiero y su tipología, que yo creo que es bastante dispersa.

Con fin de profundizar en esta idea, me gustaría pediros a los lectores de este blog abrir un debate serio sobre esta cuestión. Y, para empezar, me gustaría centrarme en escuchar vuestra visión sobre qué debemos pedirle a un asesor financiero. O, mejor dicho, qué debe tener un asesor financiero para serlo. Lanzo varias preguntas para la reflexión:

- ¿Qué titulaciones se debería exigir a un asesor financiero?
- ¿Qué tipo de experiencia se debería exigir a un asesor financiero?
- ¿Cómo de independiente de las entidades financieras que fabrican productos deberían ser?
- ¿Cuántos clientes convendría que tuviera un asesor financiero para poder dar el servicio requerido?
- ¿Confiarías más en un asesor que te muestra un buen track record de su cartera o la de sus clientes (sin desvelar sus nombres, claro)?

Ya sé que cada asesor es un mundo, y que no hay un cliché que los resuma a todos. Pero creo que  plantearnos preguntas cómo éstas y las que se os ocurran nos permitirá darle vueltas a ideas que están en el aire y que no suelen revisarse a nivel individual.

Últimamente, cuando charlo sobre inversiones con amigos o familiares, siempre se cuela por algún rincón de la conversación el debate sobre el asesor financiero. Y no suelen ser discusiones sobre la tipología ni similares, sino directamente sobre si conviene tener uno o no. Pues bien, ayer viendo el partido de tenis de Nadal y Federer se me ocurrieron algunas ideas al respecto que me gustaría compartir.

- Un buen asesor ayuda, y mucho
Viendo cualquier día a Nadal y Federer uno podría pensar: “Si son dos de los mejores tenistas de la historia, ¿quién va a saber más de ellos?” Sin embargo, Rafa suele mencionar a su entrenador, que en este caso también es su tío, como clave en sus victorias.  Todo lo contrario en el caso de Federer. Desde hace unos cuantos años no tiene un entrenador fijo. Cuando todo iba bien, sintió que no necesitaba esa ayuda. Sin embargo, ahora que tiene un problema serio con Nadal, se ve a todas luces que la precisa.

- Por mucho que sepas, viene bien una segunda opinión
Nadal afirmó ayer que le ayudó muchísimo que antes de la final su tio le dijo que se concentrara al máximo en cada punto y que peleara hasta que el físico aguantase. No hace falta saber mucho de tenis para dar este consejo. Es una obviedad. Eso me llevó a pensar en que muchas veces el asesor simplemente debe darte esa visión, recordarte los objetivos de rentabilidad que te fijaste, recordarte que tu perfil de riesgo lo hiciste para no tolerar determinados productos, por mucho que te atraigan ahora y viceversa, etc. En realidad, todo eso tu ya lo sabes, pero si no tienes alguien que te lo recuerda, te acaba pasando como a Federer.

- Ayuda a la humildad, que viene bien para evitar errores
Tener un asesor implica caer en la cuenta de que por ti mismo no puedes saberlo todo. O dicho de otro modo, de manera implícita te ayuda a ser humilde, a saber que puedes errar, que puedes aprender de los demás, a no creerte infalible. Y ya sabemos lo importante que resulta esto en el mundo de la inversión, donde cada uno tenemos dentro la idea de que si acertamos somos buenísimos y si fallamos la culpa es de cualquier excusa que nos pase por delante. Federer ha ganado más títulos sin entrenador que con él, pero cuando todo iba bien. En los momentos difíciles, sufre más.

- La confianza debe ser total, selecciona bien
En el caso de Nadal, la confianza en su entrenador es total. O por lo menos eso parece. Si desconfiara, lo mismo que ahora le ayuda le entorpecería. Y probablemente no le valdría cualquier otro. Por eso, a la hora de seleccionar un asesor es vital seleccionar bien el tuyo, para que haya una confianza absoluta. Y si ésta no aparece, mejor poner fin a la relación contractual. ¿Por qué cuando elegimos una televisión o un ordenador nos informamos hasta el último detalle y cuando pensamos en nuestros ahorros (que es lo que nos llevará a poder comprarnos las mejores televisiones) aceptamos al primero que pasa o nos llama?

- Si los resultados empiezan a ir mal, no te precipites
En mayo de 2007 Roger Federer rompió con el que durante los últimos dos años y medio había sido su entrenador, el australiano Tony Roche, al que fichó sobre todo para ganar a Nadal en Roland Garros. Al parecer, la causa habían sido las derrotas que había sufrido en un par de torneos antes de París. Durante el periodo que estuvo con Roche (aunque sólo le ayudaba unos meses al año), Federer ganó seis Grand Slam. Curiosamente, ese 2007 Federer sí inquietó un poco a Nadal en París, pero al año siguiente, el pasado, se llevó una soberana paliza. Había contratado temporalmente a José Higueras como asesor, pero sin continuidad no hay confianza, y eso genera un circulo vicioso.

En fin, según voy escribiendo se me van ocurriendo nuevas ideas, pero no quiero hacer un post excesivamente largo. ¿Alguna idea, comentario o sugerencia?

Cuando uno se queda mirando el mar, ve olas o mar en calma, surcos o espuma lejana, pero nunca puede llegar a ver desde la hontananza lo que en realidad está ocurriendo bajo las aguas. Con las personas ocurre algo parecido: vemos al vecino, al tendero, al policía, los vemos y los olvidamos, sacamos una conclusión de ellos tras verlos un instante, tras contemplarles unos segundos, y ya creemos saber cómo son.

Lo mismo pasa cuando pensamos en un inversor, en un gestor de fondos, en un asesor financiero, en un bróker, en un regulador. Les imaginamos como les hemos visto en alguna película, o como le hemos conocido en un despacho. O, en mi caso, en una entrevista. Y aquellas impresiones las guardamos para siempre. Quedan catalogados y los guardamos en el archivador o en una carpeta de nuestro sistema operativo.

Pero la realidad no es así. Somos tan complejos que intentamos simplificar el mundo. Todos tenermos nuestros miedos, nuestras fobias; nuestro conservadurismo, nuestra avaricia; cada uno en su propia medida, cada uno en una medida difícil de entender por el de al lado. ¿Por qué te levantas hoy alegre y mañana triste? ¿Por qué te sube la adrenalina cuando ves tus acciones dispararse y te baja una sensación de amargor por la garganta cuando las bolsas se desploman? ¿Por qué hay dias que no te ocurre ni lo uno ni lo otro?

Dicen que su nombramiento como futuro secretario del Tesoro ha disparado las bolsas, otra falacia narrativa

Dicen que el nombramiento de Geithner como futuro secretario del Tesoro ha disparado las bolsas, otra falacia narrativa

Imposible saberlo. Las simplificaciones nos engañan. ¿Por qué cayó ayer un 7% Wall Street y hoy lo ha recuperado en la recta final? ¿Qué es un 7%? ¿Qué es Wall Street? ¿Quién compone el mercado? ¿Cómo están construidos quienes juntos hacen ‘la bolsa’? Leo que la subida de la bolsa americana ha sido porque Tim Geithner ha sido elegido secretario del Tesoro por Obama, y sustituirá por lo tanto al denostado Hank Paulson.

El cambio es radical: de un banquero de inversión a un policía de los mercados. Geithner es el presidente de la Reserva Federal de Nueva York, o dicho de otro modo, del centro de poder en Wall Street. El huesped del edificio en el que durante los últimos meses han tenido lugar algunas de las reuniones más trascendentes de la historia financiera americana, que han acabado con la muerte de la banca de inversión de la que venía Paulson, precisamente.

A todas luces resulta absurdo justificar la subida de hoy por este nombramiento, como encontrar una sola razón para explicar la debacle del jueves, y las perdidas del 10% que ha sufrido la bolsa española esta semana. Pero así somos, así estamos hechos: necesitamos un motivo que nos simplifique la complejidad de la vida, una frase que resuma la diversidad de todas nuestras células para irnos a dormir tranquilos. Buenas noches.