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¿Que sería lo primero que recortarías si te enfrentas a un recorte del 20% de tus ingresos? Esta misma pregunta se la ha realizado la gestora británica Schroders a más de 1.400 inversores de rentas altas de 10 países europeos. ¿Y qué respondieron los españoles?

Al hacer un primer análisis, parecen no sorprender mucho las respuestas. Un 48% recortaría un gasto a priori más superfluo, como salir a comer o cenar fuera, mientras que hasta un 43% también señalan el gasto en antigüedades como un buen espacio donde recortar. También son numerosos quien la decisión que tomarían sería renunciar a una segunda residencia, un 23%. Todo bastante normal.

Lo que llama más la atención, sin embargo, es cómo nos lo planteamos cuando ya hemos prescindido de todo esto y llega el momento de tocar los ahorros. Aquí nos aplicamos lo que los españoles conocemos como el “más vale pájaro en mano…” y acentuamos nuestro cortoplacismo, sobre todo comparados con el resto de europeos.

En concreto, casi el doble, un 11% respecto al 6% en Europa, está dispuestos a suspender las aportaciones a planes de pensiones, casi tres veces más, un 4%, de quienes “sacrificarían” sus ahorros a corto plazo. Las diferencias vuelven a ser notables con Europa, donde esta cifra se eleva al 18%.

Aquí podéis ver las cinco opciones más seleccionadas a nivel europeo, según Schroders

¿De dónde reducirían primero los inversores europeos si les cayesen un 20% los ingresos?

En mi opinión, hay dos posibles interpretaciones de nuestras preferencias respecto al ahorro a corto y largo plazo con respecto a nuestros vecinos europeos.

a) Un problema de perspectiva financiera, que nos impide darnos cuenta de la importancia de ahorrar para el futuro más lejano. Preferimos tenerlo todo más a mano, que reservar una parte de nuestros ingresos para dentro de muchos años… Aunque entonces los necesitaremos tanto o más que ahora, porque al jubilarnos nuestras fuentes de ingresos todavía se resentirán más.

b) La mayor gravedad de la crisis en España. Si lo ves todo peor a tu alrededor, resulta más comprensible que prefieras tener todos tus ahorros muy líquidos y que tu mirada al corto plazo se haga cada vez más intensa. “Primero como hoy y mañana ya veremos”, que sería la idea detrás de este planteamiento.

Pero esto supone descuidar el ahorro a largo y nos plantea un formidable reto sobre cómo mantener el nivel de vida que nos gustaría cuando llegue la jubilación, más todavía cuando el sistema público de pensiones resultará insuficiente. ¿Cómo lo ves tú? ¿Qué sería lo primero que estarías dispuesto a recortar?

Últimamente cuando leo algunos post de blogs financieros no tengo muy claro si estoy leyendo noticias de ahorro e inversión, o si estoy en las puertas de un Carrefour o un MediaMarkt. Y no es esto una crítica a los blogs (aunque humildemente les sugiero que eliminen la palabra “regalo” cuando hablen de estas ofertas), sino a este tipo de oferta de productos financieros.

Lo que también quiero dejar claro es que no tengo nada contra ninguna de las entidades que voy a citar. Ni mucho menos. Cito a estas hoy porque me ha llamado la atención que estos productos sean de lo más destacado en cuanto a “novedades” financeras en el inicio de año, pero el tema de disfrazar la rentabilidad de los depósitos de supuestos regalos resulta un mal genérico del sector en España. Y ahora explico los motivos.

Resulta que me encuentro con el lanzamiento reciente de tres productos muy curiosos. La Caixa ha lanzado el depósito “A su gusto”. La gran novedad que aporta es que mientras en la sucursal te ofrecen el producto que más te conviene te invitan a un café Nespresso. Y además, luego, en vez de dinero contante y sonante, te dan o una cafetera u otro regalo.

Bancaja también ha lanzado otro producto curioso: un depósito que, en vez de dinero, te paga un centro de planchado DeLonghi. El tercero en cuestión es Caja Castilla La Mancha, que con su depósito Doble Definición, además de pagarte en efectivo (menos, claro), te paga con una televisión.

En fin, creo que para la cultura financiera, el mejor camino no es disfrazar las rentabilidades de regalos, ni hacer de las sucursales tiendas que venden productos de consumo. Además, en mi caso concreto, prefiero que me paguen los intereses y sea yo quien decido lo que quiero comprar con ello, no el producto que el banco me ofrece. Y me pregunto yo, ¿quien diseña estos depósitos, el departamento de producto o el de marketing?