Que el paciente no se muera, ya hará deporte y dejará de fumar

Me llama la atención muchas de las voces discordantes con los planes “concretados” en las últimas semanas por el Gobierno y el Tesoro estadounidende. La gran preocupación es la hiperinflación que van a generar en el futuro, los altos precios que tendremos que soportar en un futuro y la consabida subida de tipos de interés que vendrá. Y, en mi opinión, ojalá sea así.

Imagen de Istockphoto

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Estamos ante un escenario de crisis de tal magnitud que la única salida que nos queda es aplicarle al enfermo las placas para que su corazón vuelva a latir. Claro, mejor sería no provocarle esas descargas eléctricas, pero es que si no lo hacemos el paciente se nos muere. Y parece que a algunos aún no les ha quedado claro esto: SE NOS MUERE.

La alternativa a la hiperinflación es una deflación aguda y prolongada, una gran depresión como la del crack del 29 o como la que todavía vive Japón. Cuando algunos economistas hablan abiertamente de nacionalización del sistema financiero, no sé dan cuenta de lo que están diciendo, de lo que supone para un sistema dar ese paso. Una parálisis de muchos años.

Bernanke, Geithner y Obama están haciendo lo que cualquier médico haría con un paciente moribundo: intentar que no perezca, aplicarle las descargas necesarias para que su corazón vuelva a latir. Claro que esto tendrá un precio, y que lo pagaremos en el futuro. Pero el problema está en que, si no lo hacemos, ni siquiera habrá algo por lo que pagar un precio.

Por eso me ha llamado la atención esta cita de Nouriel Roubini, uno de los economistas que profetizó la crisis, que acabo de leer en Clusterstock: “Si un paciente va a una sala de emergencias y está en un coma luchando por sobrevivir, no creo que los médicos se preocupen por la dieta del paciente y le digan que primero debe hacer ejercicio y perder peso, o convencerle de que deje de fumar: antes tratarán de conseguir que el paciente no se muera”. Por cierto, que al parecer a Roubini se le ha escapado una pizca de optimismo, según el mismo artículo de Clusterstock.

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Nada, pues, salvemos a los que nos han metido en este lío y luego aguantemos la hiperinflación, la subida de los tipos de interés… claro, como los trabajadores estamos sobrados, pues nada, a ayudar a las pobres empresas.

Vicente, sé que te pareceré un troll, porque cada vez que intervengo lo hago en el sentido contrario del que opinas tú, pero es que me da rabia ver cómo seguimos defendiendo sistemas que nos han llevado a la situación actual. Ya basta de victimismo y amenazas: que si será el fin del mundo, que si no habrá nada que intercambiar…

Para la gente de a pie, no va a haber nada que intercambiar en mucho tiempo. Si hay inflación y suben los tipos de interés me da igual que nos gastemos todo el dinero público en salvar empresas: no habrá quien pueda gastar un duro. Si en este momento ya no podemos gastar un duro, ¿qué pasará cuando ocurra todo este mal menor? Eso sí, con tu idea el dinero seguirá fluyendo en dirección a las empresas, claro.

El crack del 29 llevó a una renovación del sistema económico mundial. Japón hace años que está saliendo de la prolongada deflación de manera sólida y discreta. ¿No será que lo que se ha acabado son los castillos en el aire, y que tenemos que ver dónde está nuestra capacidad de gasto, riqueza y despilfarro? Yo apuesto por una corrección y un cambio de rumbo en el sistema económico.

Seguir con las mismas coordenadas ya sabemos a dónde nos lleva.

Vicente Varó

Zeberio, al revés, por favor. Por discrepar de una opinión eres una bendición, no un troll, quienes me conocen saben que no hay nada que me guste más que un buen debate.

Déjame insistirte en un punto: el crack del 29 llevó a más de 10 años de Gran Depresión y Japón lleva 20 años en el pozo. Y permíteme discrepar agriamente en eso de que se ha recuperado. Sigue en el hoyo, como han mostrado los últimos datos de crecimiento, y todo por no tomar en su momento las valientes medidas que ahora se están tomando.

Ahora bien, si prefieres 10 o 20 años de pozo absoluto, perfecto. A eso yo le llamo morirse el enfermo. Y eso es lo que no quiero.

Esta claro que ha habido excesos, como cuando el fumador se fuma tres paquetes al día o como cuando te comes 20 huevos fritos para desayunar y otros 20 para cenar. Pero si te llega el tío a urgencias no te pones a echarle la bronca, intentas curarlo y luego le echas la bronca.

La economía se está cayendo por el precipicio (si esto te parece tremendista te paso algunos gráficos), como dijo hace poco Buffett, y es necesario frenarlo. Si no lo paramos el coche se va por la pendiente al mar como en las películas en San Francisco. Intentemos que eso no pase y, cuando vuelva la actividad, cambiemos el modelo, cambiémosle los habitos al fumador.

Dejemos ya el populismo y la demagogia, el dinero tiene que fluir de nuevo aunque el coste sea muy alto, y para eso se lo tenemos que dar a quienes hacen que fluya la liquidez, que son los inversores.

Me temo que no puedo estar más de acuerdo con el post. Es un momento en el que hay que actuar para que haya algo que juzgar, regular y supervisar después.

Alberto Martinez

Pues estoy de acuerdo con Vicente. La propuesta de Geithner puede parecer voluntarista, pero en este momento parece una opción suficientemente válida para sacar al enfermo de su situación. Y no se trata de una improvisación: la estrategia de comprometer al capital privado en la política oficial del Tesoro, de dar liquidez al sistema, es una iniciativa muy inteligente. La avidez de ganar dinero con el respaldo oficial va a movilizar a mucho inversor indeciso que era partidario de invertir en activos en riesgo pero le faltaba un impulso final para tirarse a la piscina. En los próximos meses vamos a ver mucho dinero apuntandose a esta iniciativa.
Frente a este intento de acabar con la falta crédito a las empresas por la via de dar un precio a gran cantidad de activos bloqueados solo se suelen oir voces pesimistas de tipos listísimos como Krugman que no hacen más que quejarse de lo mal que esta todo, sin aportar soluciones que puedan ser viables.

Otro punto de vista:
El enfermo, ¿quién es? El actual sistema.
¿Se le puede curar con las recetas que comenta Vicente? NO.
Se le puede “reanimar” con electroshock, pero está tan enfermo, que se va a morir si o si, y cuanto más tarde, más sufrimiento. No vale reanimarlo para seguir igual que antes, porque es la situación de antes la que le ha llevado a la enfermedad.

Por ponerlo de otra manera: Al fumador de Vicente le reanimamos hoy y mañana se va a su casa a seguir fumando como un carretero con un cancer de pulmón? Así igual retrasamos unos días su muerte, nada más. Lo que necesita es un transplante de pulmón, o mejor, una SUCESIÓN.

Y sobre todo:
¿Estamos dispuestos a PAGAR entre todos el carísimo electroshock, sabiendo que se va a morir igual?

Vicente Varó

Evidentemente yo no opino que deba irse a casa a seguir fumando. Creo que debe quedar claro que no puede volver a fumar y que si fuma… Muere. Y creo que al mismo tiempo hay que premiar a la gente que está llevando una vida sana y que ahora, por culpa de la baja del fumador, tiene que trabajar el doble para llegar a fin de mes.

El electroshock lo vamos a pagar de todas maneras. Y en cierto modo, solo en cierto modo, me parece hasta justo. ¿Por qué? Porque creo que todos tenemos parte de culpa en lo que ha pasado. Pidiendo créditos para vivir por encima de nuestras posibilidades le hemos dado cajetillas de tabaco al fumador empedernido.