Sorpresas te dan los mercados, los mercados te dan sorpresas. Si hace unos meses nos dicen que esta semana Portugal habría pedido el rescate a Europa; que el Banco Central Europeo haría su primera subida de tipos, a pesar de la debilidad de los países periféricos de la zona euro; que el petróleo se disparaba por encima de 125 dólares; que la tercera economía del mundo estaría en estado de parálisis y shock tras un terremoto devastador… Si nos hubiesen dicho todo esto, ¿Quién no se hubiese puesto bajista en bolsa?
Sin embargo, el mercado sigue con paso firme. El Ibex 35, el índice del mercado español, pese a todos los pesares, ha terminado la semana con nuevas subidas, cercanas al 1,5 por ciento, que le han dejado a menos de 100 puntos de los 11.000 puntos. Muy cerquita de los máximos anuales. Desde que empezó el año, el índice sube ya más de un 10 por ciento.
Esto puede sorprendernos, ya que como decía Coco2 en este post en Unience, las noticias no son precisamente para andar de celebraciones. Sin embargo, parece que se mantiene firme una realidad que también comenta MDRV en su último post: aparentemente el riesgo de España se ha desacoplado del resto de países periféricos. ¿Pero estamos en un cambio de tendencia en el sentimiento o es una moda pasajera?
Me ha gustado mucho la metáfora que ha lanzado Migueldonosti al final de su post. De los países englobados en el término PIGS, que es el acrónimo de Portugal, Irlanda, Grecia y España en inglés y que en su doble sentido se traduce como cerdos, tres ya han tenido que solicitar formalmente el rescate.
Como en el cuento de los tres cerditos, el lobo de la crisis de deuda ha ido soplando y soplando, hasta que una a una ha derribado sus casas. Pero a diferencia del cuento, aquí no hay tres, sino cuatro PIGS, y la gran duda es que pasará con este cuarto.
De momento, parece que el lobo ha dejado de rondar la casa de España, la prima de riesgo está contenida y los que hace unos meses daban a España por cadáver seguro por el virus ahora dicen que la vacuna está funcionando y que el riesgo de contagio es menor que nunca…
No conviene relajarse, el lobo siempre está ahí. Y se acaba comiendo a los imprudentes.