“Reconversión industrial en la banca”. Ésta frase no la digo yo, aunque sí he dicho muchas muy similares, sino el presidente de uno de los mayores actores de ese sector que necesita reconvertirse: BBVA. Y no se lo dice a sus íntimos, precisamente, sino que fue lo que el diario francés La Tribune destacó como titular de la entrevista que le realizó a Franciso González.
Detalles no concretó, pero sí lanzó alguna idea de fondo sobre esta necesaria reconversión, “la reforma del sistema de distribución de productos a particulares”, dijo. Y, efectivamente, yo creo que es necesaria esa reconversión, pero la reforma debería llegar incluso hasta la forma en que González se plantea la reforma. Esa idea de “distribución a particulares” sigue sonando a fórmula de arriba a abajo. A una sociedad de redes centrallizadas y no distribuidas.
La revolución industrial de las finanzas debe ser radical en sus planteamienteos. Considerar los cambios de fondo que se están dando en la sociedad es básico. Si nos creemos que los mercados son conversaciones, las conversaciones deben ser entre iguales. El mayor esfuerzo aquí debe ser de las entidades para aprender a hablar como los humanos. Y los humanos no suelen utilizar, por ejemplo, la palabra “distribución” para referirse a sus necesidades financieras. No se ven “distribuidos”, sino asesorados, ayudados. No sé si me explico.

Los sectores financieros, a la cola en reputación entre los consumidores, según el informe Trust Barometer de Edelman
Y es apremiante hablar en el mismo lenguaje que los ciudadanos, porque la confianza en el sector se sigue debilitando. Y esto tampoco lo digo yo, sino el informe de Edelman que cité ayer, que muestra a este sector como uno de los que menos confianza infunde a los ciudadanos, a muy poca distancia de los medios de comunicación, cuya reconversión industrial curiosamente también está ya en marcha por motivos muy similares.
Y eso ya está en marcha. Si la reforma no la realizan los bancos, la acabarán realizando los ciudadanos: “Para las corporaciones tradicionales, las conversaciones interconectadas parecen un mar de confusión. Pero nos estamos organizando más rápido que ellas. Tenemos mejores herramientas, más ideas nuevas, y ninguna regla que nos detenga”. Esto tampoco lo digo yo, es la cláusula 94 del manifiesto cluetrain.
El reto parece gigantesco, pero la oportunidad también. Habrá entidades que lo vean así, se suban al tren de la revolución financiera y estarán entre las ganadoras en este proceso, mientras otras lo verán como una amenaza, tomarán medidas defensivas y colocarán cuantos más productos puedan a sus inversores para retener su dinero el mayor tiempo posible.
Éstas tendrán más difícil sobrevivir en este nuevo entorno porque “nuestra lealtad es para con nosotros mismos: nuestros amigos, nuestros nuevos aliados y conocidos, hasta nuestros compañeros de batalla. Las empresas que no juegan un papel en este mundo, tampoco tienen futuro”. Tampoco lo digo yo. Es la cláusula 93 del manifiesto cluetrain.
Tags: manifiesto cluetrain, reconversión, redes distribuidas, revolución financiera













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13-May-2009 at 9:41
Juan
Hola, aprovecho este post para saludaros, sobre todo a Vicente, parece que escribes casi todo tú, y para deciros que os leo a diario y me resulta cuanto menos interesante y espero que útil,
un saludo y gracias.
14-May-2009 at 0:19
RichardCypher
Me gustaría creer en ese futuro, en el que las personas dejarían de trabajar con un banco si cree que le están engañando. Sin embargo, mi experiencia es que la gente suele ir más bien por un razonamiento del tipo … “total, si voy a otro va a hacer lo mismo”.
Y ojo, esto no sucede sólo con las entidades bancarias. También he visto el mismo sistema de razonamiento con el administrador de la comunidad de vecinos, distribuidores, centros comerciales, etc …
14-May-2009 at 18:53
Vicente Varó
Gracias.
RichardCypher, eso ya está pasando en algunos sectores en la red: libros, discos, tecnología, elección de restaurante para cenar, viajes… La gente está cambiando la manera de consumir. Estoy convencido de que esto llegará, antes o después, a las finanzas.