Sólo hace falta darse una vuelta por los foros y blogs de Internet para leer numerosos comentarios de clientes de Santander, ahora pillados en el Santander Banif Inmobiliario, quejándose de que su asesor del banco les aconsejó este producto vehementemente hace unos cuantos meses y todo lo contrario unos días atrás. Una situación que ha desembocado en un auténtico caos y la imposibilidad de retirar el dinero invertido.
Lo peor es que más situaciones como éstas son lógicas e inevitables, porque hasta ahora la distribución de productos sigue un esquema de cadena industrial en muchas entidades financieras: llega una circular desde arriba que da las directrices a los empleados para vender determinados productos de manera genérica. Esto ha funcionado hasta ahora, pero el mundo está cambiando. Y quien no lo vea sufrirá. Por eso, a muchas entidades financieras les asusta, les aterra la red, y no saben que hacer más allá de su página web.
En otros sectores ya ha empezado a ocurrir. Hasta ahora, para que un producto tuviese éxito comercial bastaba con tener dinero para hacer una gran campaña de publicidad en medios de comunicación tradicionales, sobre todo televisión. ¿Le importaba a alguien las distintas características de los consumidores? No. Era un mensaje unidireccional de la empresa: me da igual como seas, este producto te sirve tanto a ti como a tu vecino.
Esta forma de vender está en el extremo opuesto a lo que debería ser la comercialización de productos financieros. Quizá todos podamos lavarnos los dientes con una pasta de dientes estándar o limpiar nuestra ropa con un detergente estándar, pero no todos tenemos unas necesidades financieras estandarizadas. Por eso, no vale para todos los clientes un fondo estándar ni un depósito estándar ni una acción, disfrazada comercialmente de bono convertible, estándar. No.
¿Se imagina que va un día a la farmacia y sin preguntarle qué le pasa el boticario le da un antiinflamatorio? No. Usted primero le dice lo que necesita, él le escucha y le propone un fármaco. Y quizá aconseje una marca u otra según le haya convencido una compañía farmacéutica o la otra (no lo sé), pero al menos le da algo que usted necesita para curarse. Sin embargo, todos muchos hemos entrado en una sucursal y nos han ofrecido un producto financiero sin preguntarnos qué nos duele, y sin decirlo nosotros.
La buena noticia es que Internet está cambiando esta tendencia. Con las nuevas herramientas, los inversores buscan la información que les interesa; se encuentran con otros en su misma situación; comparten inquietudes y crean comunidades donde analizan y evalúan productos. Y estamos sólo en el principio: poco a poco dentro de las mismas surgirán nuevas herramientas y pequeños grandes líderes que altruistamente o emprendiendo negocios fomentarán el aumento de la cultura financiera real.
Las entidades tendrán que esforzarse en conocer bien a sus clientes y ofrecerles productos que se adecuen a sus necesidades financieras. Y si no la hacen, correrán el enorme riesgo reputacional de que, en cuanto se tuerza un poco la situación, los clientes se irriten porque se les ha colocado algo que no se ajustaba a sus necesidades o que ni siquiera les explicaron bien.
Como ya está pasando, estos ahorradores se encuentran en la red con otros en su misma situación, comparten penas, se asocian y sus quejas generen un riesgo reputacional gigantesco para la entidad. A ésta no le quedará otra que reaccionar, si es capaz de entender que el mundo está cambiando y ya no tiene un poder comercial casi ilímitado. Y tendrán que competir con los asesores independientes, sea cual sea su tamaño, que sí entiendan esta realidad y lideren este proceso de cambio, escuchando bien a los inversores. ¿No os parece?
Tags: Asesoramiento financiero, asesores independientes, inversores, productos financieros, red social de inversores













3 comments
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20-Feb-2009 at 14:43
putabolsa
Me parece muy logico y coherente todo el post,pero una cosa es como las cosas deberian ser y otra como son en realidad.Ojala el camino sea ese que comentas,pero me temo que como la gente no se ponga “las pilas” (aqui me refiero a un incremento sustancial de la cultura financiera que no comentas en este post,pero si en otros) nada que hacer hasta varias generaciones.
20-Feb-2009 at 15:11
Dosflores
No olvidemos que Madoff era inversor y sólo por su status social otros inversores confiaron en él, por lo tanto no me fío ni del que trabaja en el banco ni del que me le pone todo bonito y se supone que es el mejor. Hay que contrastar la información, siempre, leer la letra pequeña, y eso sólo lo puede hacer uno mismo. Estoy de acuerdo en que internet nos da la posibilidad de contactar con otras personas y que constrastar productos financieros es mucho más fácil ahora, pero ojo, no todo lo que se dice en internet es cierto.
20-Feb-2009 at 16:45
Vicente Varó
putabolsa, si no nos ponemos todos las pilas, peor para nosotros. Nadie nos va a sacar las castañas del fuego. Y quienes se sienten más cómodos con la situación actual hacen todo lo posible para que no cambie. Siempre ha sido así a lo largo de la historia. Lo bueno es que esta vez, gracias a la red, todos tenemos poder real para cambiar las cosas. Nadie ha dicho que vaya a ser fácil y que no haya que arriesgar…
dosflores, estoy contigo. Claro que no todo lo que se dice en la red es cierto. Por eso, yo tengo clarísimo que estamos entrando en la fase de “muestrame lo que haces, no lo que digas”. Y conque unos pocos lo hagan, ganarán una reputación enorme entre la comunidad, que hará más difícil la vida a los mentirosos y a los Madoff de este mundo, que necesitarán ganarse esa reputación. Fíjate que Madoff no mostraba lo que ganaba, sólo lo decía.