Dicen que la necesidad agudiza el ingenio. Y esto es lo que explica que el mejor plan de rescate contra la crisis conocido hasta ahora fuera el diseñado el pasado lunes por el Gobierno británico, a la vista de los acontecimientos que se están sucediendo este domingo. Y no lo digo porque los líderes europeos hayan acordado esta noche una estrategia coordinada (por fin) que copiará el sistema diseñado por los ingleses.
Hoy se ha conocido que hay cuatro bancos británicos que necesitaban este plan de recapitalización como quién se está ahogando precisa un flotador. Downing Street tendrá que inyectar de urgencia hasta 50.000 millones de libras en cuatro entidades, casi la mitad en RBS y HBOS, mientras que será menor la cuantía a aportar para Barclays y Lloyds TSB.
En los cálculos sobre el dinero a ingresar se estaría teniendo en cuenta escenarios muy negativos de mercado en los próximos días. Y de momento queda muy en el aire la operación de fusión entre HBOS y Lloyds. O por lo menos cambiarían drásticamente las condiciones que se habían manejado hasta ahora.
Los comentaristas financieros británicos están haciendo más o menos lo mismo que los deportivos cuando Inglaterra se queda fuera de competiciones como el pasado Europeo: se preguntan cómo se ha podido llegar a esta situación, cómo cuatro de las joyas de la corona se hayan ahora en tal situación de precariedad. Pero, al mismo tiempo, se animan a pensar que estamos más cerca de la solución final, por duro que esté siendo el proceso. Yo también lo creo.
Tags: crisis de crédito, plan de rescate













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