El hundimiento… de la cartera de Hitler

Aunque hace apenas unos días hemos recordado un aniversario para olvidar, los 60 años de la invasión nazi de Polonia que prendió la mecha de la IIª Guerra Mundial, en este post vamos a hablar sobre Hitler pero en un marco muy distinto.

Ayer me llegó este divertido video que hace una parodia del Führer en relación a la bolsa. Ambientado “en lo financiero” en los días presentes, el dictador pide a sus generales que, ante las necesidades de fondos para seguir con la guerra, vendan las acciones aprovechando que el mercado ha recuperado un 40 por ciento desde de los mínimos de marzo. Pero, para su sorpresa, sus subalternos ponen gesto contrito, sudan sangre y le dan la mala noticia: “Mein Fuhrer… vendimos las acciones en febrero”, lo que provoca la cólera de Hitler.

No os lo perdáis (el audio en alemán es el original de la película El Hundimiento, a la que pertenece en realidad esta escena; la gracia está en los títulos, que están en inglés):

Quizá este caso, de todas formas, no esté muy lejos de lo que a más de un inversor habrá pasado en esta crisis: vender en los mínimos de febrero y después perderse todo el rally. Así funciona el hombre, da todo por perdido cuando más hay por ganar y viceversa. Aún así, mejor vivirlo con una sonrisa que tirarse de los pelos. ¿Verdad?

Comparte este artículo:
  • Meneame
  • Facebook
  • Technorati
  • LinkedIn
  • Google Bookmarks
  • Digg
  • del.icio.us
  • Bitacoras.com
  • Twitter

Tags: , ,

Cierto que la reacción natural ante catástrofes bursátiles como las recién pasadas suele ser vender por aquello de salvar al menos los muebles. Decirlo ahora sirve para guardarlo en la memoria y aprender del error en futuras entregas de los ciclos económicos. Eso sí, creo que las penas del inversor en aquellos meses no eran tanto las pérdidas asumidas como la incertidumbre total sobre dónde invertir sin riesgo de quebrar. La confianza entonces estaba por los suelos y el inversor común sin norte!

Al margen de lo mercantil, quiero decir que encuentro un pequeño error narrativo en este divertido vídeo. Parece inverosímil que el Führer, con ese apelativo, no fuese informado de esas ventas de activos… Ahora bien, si se lo hubieran comunicado, se hubiese quedado sin estado mayor en un abrir y cerrar de ojos y por tanto en ese momento del vídeo no dispondría de subordinados que ejecutaran sus órdenes de venta! Paradojas de la literatura.

Un saludo