Asesoramiento financiero

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Desde que lanzamos Unience, uno de los principales objetivos ha sido que los usuarios inviertan mejor. O dicho de otra manera, que ganen más dinero en sus inversiones. Y otra de las grandes metas es crear una comunidad donde poner en contacto a inversores y profesionales de las finanzas. Por eso, cuando se cruzan ambos objetivos con resultado satisfactorio nos alegramos tanto como hicimos la semana pasada.

Uno de los usuarios de Unience, Borjuastic, escribió un artículo en su blog personal un artículo con una duda sobre una operación en bolsa. Había dado una orden de venta de unas acciones, que su bróker ING Direct le había partido en dos paquetes. Esto le duplicó las comisiones por la operación, lo que le provocó dudas, que fue las que compartió con la comunidad.

borjuastic

Diversos usuarios dimos nuestra opinión y, en concreto uno de ellos, que se dedica profesionalmente al asesoramiento, le animó a presentar una reclamación por lo sucedido. Borjuastic lo hizo y la semana pasada escribió de nuevo un artículo contando que el consejo había dado buen fruto: “Llamé a atención al cliente y presenté la reclamación la cual fue aceptada, me dieron la razón, disculpas  y me devolvieron el dinero cobrado de más al día siguiente de realizar dicha queja. La chica fue muy agradable y el problema se solucionó con facilidad”.

De pronto, en ese mismo post, otro usuario comentó que iba a realizar la misma queja a su bróker, que también le había cobrado dos veces comisiones por una operación similar. Ojalá también le vaya bien en su reclamación, si realmente tiene razón y procede. Y ojalá también lo acabe contando en su blog personal.

Para la comunidad tiene un gran valor esto, que las conversaciones entre los propios usuarios acaben generando una mayor rentabilidad, en este caso por la vía de pagar menos comisiones en las operaciones. Y que se vea que las nuevas tecnologías permiten a los inversores buscar una segunda opinión cualificada, al mismo tiempo que ofrece a los buenos asesores una vía para ganar reputación entre posibles clientes.

PD. Por cierto, mañana es martes y como todos los martes tenemos post invitado en Unience. Esta vez será un periodista financiero, el redactor jefe de www.expansion.com y ex corresponsal de Expansión en Londres, Miquel Roig. Éste es su blog en www.expansion.com

Hola, hoy tenemos el placer de anunciar este acuerdo que creemos que va a ser muy positivo tanto para EFPA España, Asociación de profesionales del asesoramiento y la planificación financiera, como para Unience, la comunidad de inversores reales. Os pego a continuación el texto de la nota de prensa con el anuncio (Si pincháis aquí podéis verla en Slideshare). También os animo a visitar el blog de EFPA Congress, donde se anuncia también que este congreso aprovechará al máximo las posibilidades que ofrece la web 2.0.

unienceefpa

Unience, la comunidad de inversores reales, ha llegado a un acuerdo con €FPA España, la Asociación de profesionales del asesoramiento y la planificación financiera, para ser la red social oficial de EFPA Congress, el gran evento del asesoramiento financiero. Así, la cita se vivirá desde ya mismo en Internet y servirá a los asesores para preparar mejor este congreso, que se celebrará los días 19 y 20 de noviembre en el Hotel NH Eurobuilding de Madrid.

Gracias al acuerdo, los interesados en el congreso podrán entrar en contacto con otros asociados a través del grupo €FPA España creado en Unience, debatir los temas que se tratarán en las ponencias de EFPA Congress 2009, compartir inquietudes y ganar reputación dentro de esta red social especializada en finanzas.

Unience también servirá para acercar este congreso a los inversores particulares, ya que los más de 3.200 usuarios de la red social podrán consultar la actividad en torno a este grupo, unirse si les parece interesante y participar en las conversaciones que los miembros de EFPA España planteen.

Además, Unience gestionará el blog en el que los asociados de €FPA e inversores en general pueden seguir la actualidad y los temas que se tratarán en el congreso, junto con entrevistas de los ponentes. Y donde también se podrá encontrar información útil como el programa, la misión y objetivos además de una aplicación para realizar la inscripción al congreso a través del propio blog.

Unience también colaborará en la presencia de EFPA Congress a través de las otras redes sociales y herramientas 2.0. Por ejemplo, aportando contenido al Twitter de €FPA, donde se contarán las novedades y se enlazará a todos los artículos o contenidos interesantes que se vayan realizando sobre el congreso. Lo mismo sucederá con los grupos de EFPA en Facebook y en Linkedin.

€FPA Congress reunirá a un gran número de profesionales para profundizar sobre la profesionalización del asesoramiento financiero. Ponentes de reconocido prestigio abordarán durante dos días aspectos tan relevantes como la situación actual y las perspectivas del asesor financiero en España, cómo recuperar la confianza del cliente o la relación con las gestoras extranjeras y las plataformas de distribución.

Unience, la red social para invertir mejor y compartir información financiera, cuenta con más de 3.200 usuarios, de los que el 10 por ciento ha agregado sus carteras reales y el 1 por ciento comparte esa información con otros usuarios. La red social, que busca aplicar a las finanzas los conceptos de innovación colectiva y colaboración masiva, se lanzó el pasado 25 de junio.

Para más información

Vicente Varó
, Community Manager de Unience

Un susurro en mi oreja derecha. Jueves de la semana pasada, a las 14 horas: “Vicente, Vicente, Mira que bien, las economías alemana y francesa han vuelto a crecer; la Reserva Federal y el BCE han sido optimistas o al menos esperanzadores en sus últimos mensajes; gigantes del consumo como Wal-Mart han tenido resultados mejores de lo esperado… Anda, igual deberías invertir un poco más para aprovechar la recuperación”.

Una voz en mi oreja izquierda. El mismo día, dos horas más tarde. “Ni hablar. No le hagas caso: vende todo lo que tengas. La cosa está muy malita. Mira, fíjate: las ventas minoristas han vuelto a caer inesperadamente en Estados Unidos; las peticiones semanales de desempleo también han subido contra pronóstico allí. Y eso que te dice el ángel de Wal-Mart tiene truco: los resultados fueron buenos por ajuste de costes, pero no por ingresos, que dieron pena. Y además la cadena alemana Escada se ha declarado en quiebra. Yo vendía y a disfrutarlo”.

Perdonadme la licencia de presentaros la historia así, pero es que refleja con bastante fidelidad lo que me pasó ese día. El viernes me iba de vacaciones unos días y estaba dándole vueltas a qué hacer con mis posiciones. La subida desde mínimos ya era muy alta y, como muchos ahorradores como yo, andaba pensando si recoger parte de las ganancias acumuladas en mi cartera de acciones.

Y en estas, las noticias no podían ser más difíciles de interpretar. Hay casi tantos argumentos para ser optimistas con el futuro económico como pesimistas. Y en mi opinión vamos a seguir así durante un buen tiempo. Esta estabilización y recuperación económica se va a distinguir precisamente por eso: por un baño de contrastes continuo, por una dicotomía estadística que a más de uno le acabará produciendo esquizofrenia financiera. Cuanta más arena veas en la playa, más cal tendrás en tu lavadora.

Pero es que además la situación se refleja en los bruscos movimientos que ya estamos viendo en los índices de sentimiento del inversor. Por ejemplo, la semana pasada había el doble de ahorradores confiados en próximas subidas en las bolsas, según la encuesta de la American Association of Individual Investors, que un mes antes. En concreto, el 51 por ciento de la última lectura, frente al 27,9 por ciento de la primera de julio.

Y esto, a su vez, genera más dudas para quienes estamos atentos a las teorías del comportamiento y de la opinión contraria: si tanta gente se ha vuelto optimista quizá sea porque está llegando el momento de salir del mercado. ¿No? ¿Qué hacer entonces? ¿Aprovechar la inestabilidad del tiempo para salir a surfear o quedarse en casa leyendo un buen libro y jugando de vez en cuando con los sobrinos a la wii?

En mi caso, cuando el ángel y el demonio volvieron para preguntarme qué pensaba hacer, les pedí a ambos que me dejaran en paz. Y durante un buen tiempo. En las próximas semanas y meses los que estamos muy pendientes del mercado vamos a vivir muchas situaciones de estrés como esta, muchísimas. Se avecina un periodo largo de confrontación continua entre el bien y el mal, entre el “mejor de lo previsto” y el “peor de lo estimado”. Y en esa batalla permanente habrá que encontrar el equilibrio, más vale estar descansado y preparado para ello. Por cierto, al final no toqué mi cartera.

Nota: este artículo también se publica hoy en mi blog “No brain no gain” en El Confidencial.

Geisha se creía un marinero. Cuando era pequeño, lo encontraron atrapado unos pescadores japoneses en sus redes y decidieron incorporarlo a la tripulación de su barco como mascota. Y allí vivió hasta que acabó recalando en el Loro Parqué de Tenerife. Lo curioso es que, según vi en un reportaje en televisión, al principio hubo que realizarle un intenso proceso de educación, ya que tenía problemas de personalidad: se creía un marinero.

Geisha había sufrido las consecuencia del efecto anclaje, el mismo que ya os conté que tienen por ejemplo los ansarinos al nacer. Y esto generaba una situación preocupante para el animal: se comportaba de manera distinta a como tenía que hacerlo, a sus objetivos vitales. A mí, que ando buscando patrones de este tipo para entender la realidad a la hora de tomar decisiones de inversión, me resultó familiar esta historia.

¿Es posible que al invertir repliquemos el comportamiento de los primeros a los que hemos visto hacerlo, o al menos tomemos decisiones de la misma manera o claramente influidas por ellos? Yo, a falta de experimentos que lo confirmen, diría que en muchos casos así sucede.

Cuando empiezas a invertir, sueles preguntarle primero a algún conocido que ya tiene experiencia en el mercado. Su respuesta y sus comportamientos se convierten entonces en tu primera referencia real en este mundo. Es lo único a lo que puede agarrarse nuestro subconsciente, nuestro único mapa para moverse por este mundo de las inversiones, al menos hasta que encuentre otro mapa para comparar o desarrolle el suyo propio (me temo que en muy pocos casos).

Y creo que esto provoca, como en el caso de Geisha, graves problemas para los inversores que tienen esta facilidad con los anclajes. Primero, porque probablemente se asocien a una idea equivocada de la realidad: mucha gente miente al hablar de inversiones concretas. Hay una tendencia a contar los pelotazos que has dado con determinado título y cómo lo has hecho y a “olvidar” las fuertes pérdidas en otros.

Pero segundo, y más importante, porque las soluciones y la forma de gestionar el ahorro de un inversor no suele servir para otro. Cada uno debe plantearse primero cuánto dinero quiere invertir; cuántas pérdidas está dispuesto a asumir; en qué plazos… Y especialmente qué objetivos tiene con la rentabilidad que espera obtener (¿La educación de sus hijos? ¿Comprarse un deportivo? ¿La jubilación?). Y en esto es muy difícil que dos inversores seamos exactos.

Geisha nunca habría sido un buen marinero, no estaba en este mundo para eso, sino para vivir en su comunidad de pingüinos, criar y perpetuar la especie, algo que consiguió tras su proceso de educación en el Loro Parqué de Tenerife. Los inversores que hemos dado nuestros primeros pasos mimetizando los de quienes pasaban por allí quizá también lo necesitemos.

Nota: este post se publicó también el jueves en mi blog “No brain, no gain” en El Confidencial

Acabo de llegar de pasar unos días en Marruecos. Teníamos el campamento base (la casa de un familiar) en El Jadida, una localidad 100 km al sur de Casablanca, pero nos queríamos mover por la costa media marroquí: desde allí hasta Essaouira. Por eso, nada más llegar alquilamos un coche para facilitar los desplazamientos. Y esto me permitió vivir una experiencia que me dio mucho que pensar en términos financieros.

Según he visto en www.magharebia.com cada día mueren 10 personas y 200 tienen heridas graves en las carreteras de Marruecos

Según he visto en www.magharebia.com cada día mueren 10 personas y 200 tienen heridas graves en las carreteras de Marruecos

En Marruecos es absolutamente imprevisible lo que van a hacer la gente con la que coincides en el asfalto: ni los que van por tu carril por delante, ni los que tienes detrás; ni los que van por el carrir contrario; ni los que están parados en la carretera; ni los peatones, ni siquiera la policía, diría yo. En Essaouria, por ejemplo, un peatón pasó por un paso de cebra obligando a frenar a un coche y el conductor de éste le echó una bronca tremenda.

Otro caso curioso me ocurrió cerca de Safi, otra de las localidades costeras. A unos 100 kilómetros por hora, un taxi inició un adelantamiento cuando en la dirección contraria teníamos un coche casi encima, y no se crean que se volvió a su carril, ni mucho menos: lo había hecho conscientemente y obligó al otro coche a lanzarse al arcén para no chocar. Tal cual. Fue una especie de “O te quitas o nos chocamos”.

Segundos después de ésta última maniobra fue cuando empecé a pensar en este post. ¿Se puede gestionar lo imprevisible? ¿Es posible conducir en Marruecos sin tener accidentes, cuando es imposible saber cómo reaccionará la gente que tienes alrededor? ¿Es posible ganar dinero en bolsa cuando no tienes ni idea de por qué está vendiendo o comprando el de al lado y su comportamiento a veces es totalmente irracional, como el del taxista que os he contado?

Me gustaría desarrollar más estas ideas en otro post, pero las planteo aquí de manera esquemática:

  • Recoge toda la información posible antes. Mi cuñado me había advertido del estilo temerario de los conductores marroquí. Esto fue básico para no tener un accidente cada 50 metros.
  • Intensifica tus sistemas predictivos. Tienes que estar atento a todo lo que ocurre a tu alrededor, a todas las reacciones posibles de cualquier tipo.
  • Prepárate para actuar. Si en un entorno así no te mueves, te chocan. Debes estar preparado para actuar en cualquier momento, para dar un volantazo, para pisar el freno a tope, para tocar el claxon…
  • Conoce bien tus posibilidades y tus miedos. Si crees que no vas a ser capaz de conducir, mejor déjate llevar por un taxista profesional, aunque te cueste un poco más caro.

¿Qué os parece? ¿Añadiriáis alguna más? ¿Cómo habéis vivido experiencias similares?

Este martes pasado participé en una mesa redonda sobre el emprendedor. El moderador era @ilde y la arrancó con el video que os pongo bajo estas líneas y que no os podéis perder. Mientras se proyectaba el vídeo, Ilde nos fue contando que un emprendedor era justo como ese primer personaje.

Es alguien que abandona su posición cómoda para ponerse a hacer algo distinto, que al principio se le ve como un bicho raro e incluso se le ridiculiza; pero que con insistencia y trabajo acaba consiguiendo que alguien le siga. Poco a poco se le va uniendo más gente y acaba convirtiéndose en un líder. Al final se le une gente que ni siquiera sabe por qué está allí, sólo que hay otros bailando y pasándolo bien. ¿Os suena de algo? Yo creo que en los mercados ocurre algo muy parecido.

En mínimos de marzo de este año sólo unos cuantos valientes se atrevieron a salir a comprar acciones ante los bajos precios a los que estaban las acciones. El resto de inversores les criticaron: “están locos, si la tendencia es claramente bajista”; “yo hasta que no haya más volumen no entro”; “hay demasiado riesgo”… Sin embargo, curiosamente, como los alcistas persisten, de pronto empieza a comprar algún inversor más y los primeros ya no están sólos.

Los que permanecen fuera del mercado empiezan a pensar que quizá estaría bien unirse, pero que quizá ya es demasiado tarde, que esperaran a un recorte para entrar (es decir a la siguiente canción), pero luego cuando llega ese recorte tampoco se atreven. Pero la música sigue sonando y cada vez más se van uniendo.

Al final, sigue llegando gente y muchos no saben ni siquiera por qué lo hacen: sólo porque parece que todo el mundo se lo está pasando bien. Y entonces es cuando la música está a punto de sonar: con lo cuál más de uno apenas habrá bailado y además puede haber perdido hasta su sitio. Hoy a media mañana el Ibex ha roto los 10.000 puntos y es posible que, si consolida, muchos inversores que estaban esperando a que rompiera esta resitencia entren ahora. Muchos empezarán a bailar ahora que la bolsa ya está en máximos anuales.

La Asociación Europea de Asesores Financieros EFPA, en su delegación de España (de cuyo comité de comunicación formo parte), ha elaborado una lista con los 10 errores más habituales por los inversores a la hora de invertir. ¿Os véis reflejados en alguno?

1. No realizar previsiones de cuándo va a necesitar su dinero, estrategias distintas para el corto, medio y largo
2. No diversificar.
3. Construir una cartera influenciado por los instrumentos financieros de moda
4. No entender el vehículo de inversión en el que ha puesto sus ahorros.
5. No tener paciencia para superar los momentos difíciles ni dejar que se desarrolle la inversión, vendiendo cuándo se está perdiendo.
6. No ser disciplinado con los criterios de riesgo y horizontes ni con el objetivo fijado al inicio.
7. Optar por la seguridad: ello supone quedar desprotegido ante la inflación.
8. Dejarse guiar por el sentimiento de “revancha al mercado”, convirtiendo “recuperar lo perdido” como el nuevo objetivo.
9. Tomar decisiones influenciado por los amigos y las noticias.
10. No disponer de un asesor financiero cualificado que le aconseje dónde invertir en base a su perfil y vele por sus intereses.

Lo dicho, ¿os veis identificados? Yo en más de uno…

¿Barça o Madrid? ¿Campo o playa? ¿De izquierdas o de derecha? Si la dualidad está presente en casi todos los ámbitos de la vida, en el mundo de la inversión no podía ser menos. Lo meditaba hace un rato leyendo algunos de los últimos post que los usuarios hemos escrito en nuestros blogs personales dentro de la red social de inversores Unience.

Por ejemplo, llama la atención ver la diferencia que hay entre las visiones sobre la evolución del mercado en las próximas semanas. Swap, uno de los usuarios, mostraba un futuro poco alentador en un post escrito este fin de semana: “Sigo pensando que aún no hemos visto lo peor y creo que visitaremos los 4000 del Ibex, antes de que esto forme un suelo desde el que poder escalar nuevamente”, decía.

Últimos post de los usuarios de Unience en sus blogs personales

Últimos post de los usuarios de Unience en sus blogs personales

Algunos usuarios, como Esteban, coincidían con esta teoría; pero otros, como ToLearn, Aranea o eltiolavara eran algo más optimistas. Éste último incluso decía que, si no se pierden algunos de los niveles recientemente superados, “ahí es donde hay que comprar buscando stops que nos protegan”. Otro inversor especializado en análisis técnico, bolsacom, también mostraba confianza en el rebote en un post escrito en su blog personal en Unience, estableciendo como meta los 9.000 puntos.

La dualidad también se está viendo con el análisis técnico y el fundamental, un debate que, al final, consiste en decidir si queremos invertir porque creemos que las cosas van a subir o bajar, fijándonos sólo en el precio, o si queremos invertir en buenos negocios que puedan generar beneficios que luego nos paguen dividendos. Y ese debate llegó a un post en el que Dosflores, el primer usuarió que hizo pública su cartera en Unience, escribió para consultar opiniones sobre uno de sus valores en cartera: Grifols.

Yo, personalmente, creo que ambas fórmulas tienen su interés y que el problema está en el radicalismo. Sobre todo, porque el radicalismo ciega. Puede impedir ver, por ejemplo, los riesgos en los que uno incurre cuando opera siguiendo sólo y absolutamente el análisis técnico, que a veces crea la falsa sensación de que todo está bajo control. Por lo menos, entre los inversores menos experimentados, porque quienes ya están en los mercados desde hace tiempo saben que lo único seguro es la incertidumbre (Si no, no habría oportunidades de rentabilidades altas).

Por cierto, también interesantes los comentarios en el blog personal de unosolodoble, otro de los primeros usuarios en compartir información de sus carteras reales en Unience, pidiéndo precisamente opiniones y comentarios sobre su cartera.

¿Qué tiene el número 5 que el número 4,6 no tenga? ¿Qué tiene el 7.800 que el que el 7.384 no? Aparentemente, tanto unos como otros son iguales, por ejemplo a efectos de cotización en bolsa. Pero la realidad demuestra que muchos inversores no los perciben igual. Parece que vemos más probable que las caídas de una acción se frenen en un número redondo que en otro que no lo es.

Voy a poner como ejemplo, por su claridad al respecto, este post leído en un foro de Expansión a finales del año pasado. Habla de la acción del Santander: “Comienza el año sobre los 7 euros. Puede cotizar en algún momento a 6 euros, pero también lo hará a 8 y casi con seguridad a 8,5″. O este otro, en idéntico lugar: “Decir el recorrido del SAN es como jugar a adivino.Por ahora llega a 7 euros, un campamento base, veremos dónde está su suelo en esta época de volatilidad”. Y los ejemplos son infinitos, sólo hace falta darse una vuelta por cualquier lugar donde se hable de inversiones.

¿Por qué somos así? ¿Por qué ponemos nuestras previsiones sobre algo incierto en función de lo redondo que sea el número? Se trata de un mal que también afecta a los periodistas financieros gravemente. Por ejemplo, el Ibex suele ir a portada si pierde los 8.000 puntos, pero no si cede los 7.400. Y al contrario, tenía garantizada la apertura del periódico si llegaba a los 15.000, pero no al tocar los 14.986, por ejemplo. ¿Por qué somos asÍ?

Mi teoría barata es que, ante la incapacidad humana para comprender el mundo y para vivir en la inseguridad, necesitamos agarrarnos a referencias que nos calmen y nos tranquilicen. Y los números redondos cumplen este efecto. ¿Por qué? Porque son los primeros números con los que convivimos, está unido a la búsqueda de seguridades de nuestra infancia. El primer número que aprendemos es el uno, cuando cumplimos un año. Y esto nos lo repiten costantemente hasta que cumples dos. Y en el cole al principio aprendemos a contar hasta 10, pero no hasta 12.

Por eso, cuando necesitamos después crearnos una sensación de seguridad recurrimos a este tipo de cifras, también en las inversiones, con la falsa esperanza de que nos la darán. Y esa calma nos adormece y marca la toma de decisiones. Es como si nos hipnotizaran, como dice la leyenda que hace la boa constrictor con sus víctimas para después comérselas.

P. D. Pensando porque escribo este post ahora, me doy cuenta de que puede tener relación con que ayer dejé de vivir en una cifra redonda de años, los 30, y pasé a estar en 31. Quizá me haya pasado algo parecido a lo que le ocurrió al escritor Enrique Vila-Matas cuando se acercaba a los 50 y que según dicen le motivó a escribir el libro “Para acabar con los números redondos”.

Esta mañana, alrededor de las 11:00, medio mundo virtual se ha parado. El motivo ha sido la caída de Gmail, el servicio de correo electrónico de Google. Automáticamente, los usuarios del correo de Google con cuenta en twitter nos hemos ido alli para ver si a otros les pasaba lo mismo e imagino que en otros servicios y redes sociales pasaba lo mismo.

Había incluso un punto importante de nerviosismo: si uno hacía una búsqueda del término gmail en twitter search, apróximadamente cada minuto salían 500 nuevos comentarios con la palabra gmail hablando del error. Increible, ¿no? Resulta difícil imaginar cómo habrá afectado esta caída a la productividad de medio mundo. O lo que es lo mismo, la dependencia que tenemos de Google en la economía actual.

Quizá quede sólo en algo más que una anécdota, pero este caso ha servido para demostrar los peligros de no diversificar, tan aplicables al mundo de la inversión y las finanzas, los inconvenientes de poner todos los huevos en la misma cesta. Que se lo digan a quienes invirtieron una parte demasiado importante de su patrimonio en los estructurados de Lehman Brothers o en el Santander Inmobiliario o similares.

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