Asesoramiento financiero

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Si has consultado prensa económica en la última semana, te habrás encontrado en casi todas partes información acerca de la campaña de planes de pensiones. Por si no lo conoces, se trata de la ofensiva que realizan bancos y cajas para intentar captar el ahorro de los clientes para la jubilación. En concreto, la inversión que se realiza a final de año para beneficiarnos de la desgravación fiscal y pagar menos a Hacienda el año que viene.

Como es una inversión que se realiza buscando ese objetivo, las entidades estructuran su publicidad en la misma línea que los clientes se acercan al producto: con un regalo más o menos atractivo, orientando al cortísimo plazo, que convierte en una anécdota lo que debería ser el verdadero enfoque de este producto: contratar el fondo que mejor se adapte a las necesidades que tendrás cuando te jubiles.

El asunto es que las ofertas de campaña suelen ser difíciles de escudriñar. Cómo elegir entre el plan que garantiza (cito de Cinco Días) “un 3,5% anual según la cotización de Santander, Iberdrola, Repsol  y Telefónica” o el que te regala el supertelevisor de plasma de última generación. O cómo saber que en un plan que dice garantizar una revalorización del 125% a doce años tan sólo ofrece en realidad un 25% de rentabilidad a ese plazo.

Preguntando. Y para hacerlo puedes utilizar tu blog personal en Unience y verás cómo enseguida salen varios usuarios que te comentan cómo ven ellos el producto o diciéndote lo que debes tener en cuenta antes de tomar la decisión. No pierdes nada por hacerlo y quizá aquella duda que tenías, la tengan otros muchos inversores y con la respuesta que te den a tí en la comunidad también les quedará resuelta. Eso es colaboración masiva.

Quieres saber de qué se está hablando en EFPA Congress? Pues nada como el siguiente gráfico que te mostramos. En él se recogen todas las palabras que hemos ido escribiendo en la crónica en directo en Unience, red social oficial del congreso, y muestra cuáles han sido las más repetidas. Es decir, lo que de verdad preocupa y ocupa a los asistentes al congreso. Las palabras que aparecen más grandes son las que más veces se han repetido. ¿Y qué conclusiones podemos sacar? Primero echemos un vistazo y debajo del gráfico os las cuento.

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Ahí van las conclusiones

- Al margen de los pronombres, los artículos y las proposiciones la palabra más repetida durante estos días está siendo cliente. En mi opinión, esto refleja bastante bien lo que está ocurriendo en el congreso. Las entidades y los asesores saben que, después de la crisis, el foco debe estar puesto en estar más cerca del cliente.

- La otra gran palabra que sobresale es asesoramiento. Sin duda, lógico, por tratarse de un congreso que gira alrededor de esto mismo.

- Llama la atención también que la palabra productos se vea más grande que servicios. Sin embargo, en un sentido positivo: a lo largo de las ponencias ha habido mucho hincapié, a modo autocrítica, en que antes y dutante la crisis se ha ido demasiado a vender productos, en lugar de pensar en el servicio.

- También sobresalen algunos nombres propios, sin embargo de aquí no se pueden sacar conclusiones, ya que es el autor de la crónica en Unience, en este caso yo mismo, quien los cita cada vez que hablan.

Nota: este post se ha publicado también en EFPA Congress Blog.

¿Se puede asesorar bien a un cliente sin saber lo que realmente quiere en su vida? El gurú de la planificación vital George Kinder, al que por cierto Jorge Zuloaga ha publicado hoy una interesante entrevista en Expansión, no lo cree, como ha dejado claro durante el workshop que ha impartido esta tarde en EFPA Congress 2009, congreso del que Unience es red social oficial. “No puedes hacer planificación financiera si no has hecho planificación vital. En la planificación vital le preguntamos a la gente qué le preocupa más, lo que de verdad le importa. Tienes que saberlo para poder ofrecerle después la solución financiera que mejor le sirva para ese objetivo vital”, ha dicho durante su presentación, que hemos contado en directo aquí.

Como explica en el video, para Kinder lo más importante es poner al cliente en el centro, entender bien todas sus circunstancias y complejidad, para después poder hacerle una propuesta financiera que le permita alcanzar sus metas vitales: “La planificación vital es una ciencia y un arte. Para el cliente es como tener una de las mejores conversaciones de toda su vida. Se crean unos enormes vínculos. A medida que se va desarrollando la conversación el asesor empieza a vislumbrar lo que más interesa al cliente. Y esto le enseña cómo va a construir la arquitectura financiera para que pueda construir su sueño”.

¿Pero cómo seguir este proceso? Kinder ha recurrido a la práctica y ha lanzado las tres preguntas que suele hacer a la mayoría de clientes. La primera es: “Imagina que tienes tu vida resuelta, con todas tus necesidades financieras cubiertas ¿Qué cambiarías en tu vida?” La segunda: “Imagina que vas al médico a una revisión rutinaria y te dice que has contraido una enfermedad muy rara y te quedan entre cinco y diez años de vida, y que la muerte te llegará sin preaviso. Eso sí, tendrás buena calidad de vida. ¿Qué cambiarías en tu vida?”

Y para terminar, la tercera pregunta que, como dice Kinder, es parecida a la segunda pero con un cambio importante. Le dices: “Tiene usted una enfermedad y sólo le quedan 24 horas de vida. La pregunta no es qué cambiaría en este tiempo. La pregunta es: piensen en su vida, en sus sueños, en lo que hubiesen querido hacer en sus vidas, qué es lo que más van a echar de menos, qué fueron, qué no hicieron… y piénsenlo con mucho cuidado”.

Asegura Kinder que estas tres preguntas demuestran lo que realmente interesa al cliente. La primera suele tener respuestas más banales; la segunda empieza a ponerse seria, y la tercera ya es muy profunda. “El tema que más suele aparecer es la familia; el segundo tema más común tiene que ver con el espíritu y el tercero, con la creatividad. En cuarto lugar aparece lo relacionado con comunidad y la quinta con el lugar. ¿Pero qué hacemos con esto, si no somos especialistas en estos problemas?.

La clave, en su opinión, es escuchar para después actuar: “Primero debemos escuchar al cliente, y después animarles, impulsarles, para que puedan desarrollar la vida que quieren. Tienen que llegar a Aloha, que en hawaiano, tiene un significado muy especial: es una bendición que pasa una persona a otra sea cuál sea su condición económica”. Y esto, asegura, tiene consecuencias muy positivas para el cliente: “A medida que hace más felices a sus clientes, el asesor gana reputación. Lo más rentable es pensar en el cliente.

Nota: Este post se ha publicado también en el blog de EFPA Congress

Como sabéis, el gran objetivo de Unience es que todos podamos invertir mejor, que gracias a la colaboración masiva los inversores tomen mejores decisiones con sus ahorros. Por eso, nos alegra tanto cuando tenemos casos concretos en los que esto aplica.

Ayer tuvimos uno de ellos. GeravidacaixardReus, uno de los usuarios de Unience, que además es asesor financiero, escribió un post “aviso” sobre la publicidad engañosa de un plan de pensiones que ha lanzado VidaCaixa, del grupo La Caixa.

Efectivamente, como dice GerardReus, el comunicado de La Caixa tiene información que no es correcta: dice en el primer párrafo que “la nueva propuesta garantiza al cliente una revalorización del 125% de la aportación en 2021″. Nada que ver con la realidad, que es mucho menos favorable a nivel de rentabilidad. Lo que el plan en realidad garantiza es que te devuelve en 2021 el 125 por ciento de tu inversión. Es decir, que la revalorización en realidad sería de sólo de un 25 por ciento en 12 años… lo que supone sólo un 2,5 por ciento TAE, como mucho, durante este periodo.

El problema no es sólo para los usuarios que acceden a la web de VidaCaixa, sino que además muchos blogs, por ejemplo éste (P. D. Éste blog ya lo ha rectificado, como explica su autor en los comentarios a este post que estás leyendo, así que añado a modo de ejemplo este otro que también tiene el error), y medios replican esta información sin entrar al detalle y reproducen esa promesa de rentabilidad engañosa. Con lo cual, el efecto se multiplica y, como se pregunta GerardReus, ¿Cuantos clientes comprarán este producto creiendo que dentro de 11 años habrán más que doblado su capital? A él, en concreto, fue un cliente a preguntarle si debía invertir en el producto y así lo descubrió (para esto también vale tener un asesor financiero).

Es difícil saber si hay intención o no en la información sobre ese plan. Pero lo cierto es que hay un error, y es un error que se multiplica en los blogs y quizá en algunos medios, aunque esto no lo he podido contrastar.

Si conocéis casos similares, estaría bien que los comentéis en el blog de GerardReus en Unience o en el vuestro propio, para que todos tengamos mejor información.

Asesoramiento en sucursal ¿Mito o realidad?” Este es la pregunta que Pau Monserrat se hacía en post que colgó el lunes en su blog de Futur Finances y también en Unience. En este último, en conbankerscreto, la pregunta ha generado un interesante debate con puntos de vista muy distintos entre los participantes, que os animo a consultar y también a participar.

Como contaba Pau, lo complicado en estos casos es que los intereses rara vez suelen estar alineados. La mayoría de entidades funcionan a golpe de producto de campaña y se ciñen a esos objetivos. Es decir, si desde arriba llega una orden de vender 2.000 millones de euros en preferentes o de colocar sin miramientos acciones de la cartera de participadas, pues se hace, aunque probablemente al cliente le vendría mejor otro producto muy distinto.

El director de sucursal o el empleado de la oficina, en estos casos, son comerciales de la entidad, en lugar de asesores financieros del inversor. Además, en estos casos, el asesoramiento muchas veces acaba donde termina la colocación del producto y no hay un asesoramiento continuo. Esto, por ejemplo, le supuso recientemente a Altae, el banco privado de Caja Madrid, una sentencia por la que tendrá que indemnizar a sus clientes.

El debate gira ahora mismo alrededor de tres puntos, que son los destacados por Pau:

  • Los objetivos que tiene cada sucursal. ¿Es éste el mayor obstáculo para un mejor asesoramiento?
  • La falta de tiempo y especialización. Es decir, que no se puede conocer todo.
  • Tendencia a comercializar los propios productos de la entidad.

Mi opinión concreta la he dejado en el artículo del que os hablo, pero os la resumo aquí también. Efectivamente, los objetivos me parecen el mayor problema para un mejor asesoramiento. Cuando parte de su salario va ligado a lo que vendes y no a la satisfacción de las necesidades del ciente, lamentablemente el ser humano tiende a elegir vender más.

¿Solución? Como publicar cuáles son los criterios del salario variable podría parecer demasiado, lo ideal sería que la mayor parte del variable fuese ligado al cumplimiento de los objetivos financieros del cliente. Claro, que esto sólo se podría medir a largo plazo.

Sobre la falta de tiempo y especialización, siendo cierto, hay que tener en cuenta y valorar a aquellos asesores financieros que cada año dedican tiempo a seguir formándose. Por ejemplo, EFPA, la asociación de asesores y planificadores financieros, emite una certificación si el asesor aprueba un examen y sólo la puede renovar cada año si cumple con un número mínimo de horas de formación. Os recuerdo que Unience es la red social oficial de EFPA Congress y que también estamos colaborando en su blog.

Sobre la tendencia a comercializar productos propios, tengo la misma sensación que con el primer punto. Si los objetivos variables en las sucursales fuesen más ligados a la evolución de las cuentas del cliente que a las de la entidad, por lo menos estaríamos en una posición mucho más sana para dar cabida a un mejor asesoramiento, con una oferta de productos global.

Como he dicho en el post, estoy convencido de que en las sucursales hay grandes posibilidades de mejorar el asesoramiento financiero. Pero para ello problablemente será necesario que dé un paso adelante el asesor y sea más contundente en la aplicación de su deontología profesional. Es lo mismo que sucede en los periódicos. Los periodistas siempre vamos a tener tentaciones y presiones de dejarnos llevar por determinados intereses publicitarios, pero los buenos periodistas se preocupan de servir los intereses del lector, no los de los anunciantes.

Interesante la sentencia que se conoció ayer por la que Altae, el banco privado de Caja Madrid, tendrá que indemnizar a los clientes a los que había vendido bonos estructurados por Lehman Brothers. Y digo interesante no sólo por el precedente que sienta, sino por algunas de las frases, cargadas de sentido común, que deja la sentencia.

Banif se llevó los titulares y las fotos, pero hay otras muchas entidades con clientes molestos, entre ellas la ahora penalizada Altae

Banif se llevó los titulares y las fotos, pero hay otras muchas entidades con clientes molestos, entre ellas la ahora penalizada Altae

Según leo en Gurusblog, que a su vez cita a Invertia, en la sentencia “se considera que la entidad no cumplió “de forma diligente con la obligación de asesoramiento e información” que impone la (MIFID), y no suministró la “información concreta y necesaria” que requerían los clientes para decidir si vendían sus bonos de Lehman cuando plantearon esa opción, el 12 de septiembre de 2008, tres días antes de la quiebra de la entidad estadounidense, con lo que se les privó de esa posibilidad”.

A mi lo que más me gusta es que la jueza O’Connor, dice que “la protección no puede limitarse como pretende la demandada al momento de adquisición de los bonos sino que se prolonga a lo largo de toda la vida del contrato de asesoramiento financiero”. A priori parece una decisión absolutamente de cajón, pero resulta tan complicado escucharla que cuando llega conviene destacarla.

En el caso de los bonos estructurados por Lehman, en la mayoría de entidades que colocaron estos productos no había información suficiente y precisa ni en el momento de compra ni a lo largo de la vida del producto. La mayoría de inversores se enteraron de que estaban invirtiendo en la entidad estadounidense cuando el banco de inversión quebró.

La decisión de la jueza contra Altae abre una nueva puerta para todos los inversores y asociaciones que se quejan desde hace más de un año de haber invertido en un producto cuyos riesgos no le habían explicado bien. Ahora bien, hay que tener en cuenta un matiz de la sentencia contra Altae: la sentencia es por no darles la información suficiente para vender los bonos cuando estos querían, no tanto por el hecho de haberles colocado estos productos con poca información.

Desde que lanzamos Unience, uno de los principales objetivos ha sido que los usuarios inviertan mejor. O dicho de otra manera, que ganen más dinero en sus inversiones. Y otra de las grandes metas es crear una comunidad donde poner en contacto a inversores y profesionales de las finanzas. Por eso, cuando se cruzan ambos objetivos con resultado satisfactorio nos alegramos tanto como hicimos la semana pasada.

Uno de los usuarios de Unience, Borjuastic, escribió un artículo en su blog personal un artículo con una duda sobre una operación en bolsa. Había dado una orden de venta de unas acciones, que su bróker ING Direct le había partido en dos paquetes. Esto le duplicó las comisiones por la operación, lo que le provocó dudas, que fue las que compartió con la comunidad.

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Diversos usuarios dimos nuestra opinión y, en concreto uno de ellos, que se dedica profesionalmente al asesoramiento, le animó a presentar una reclamación por lo sucedido. Borjuastic lo hizo y la semana pasada escribió de nuevo un artículo contando que el consejo había dado buen fruto: “Llamé a atención al cliente y presenté la reclamación la cual fue aceptada, me dieron la razón, disculpas  y me devolvieron el dinero cobrado de más al día siguiente de realizar dicha queja. La chica fue muy agradable y el problema se solucionó con facilidad”.

De pronto, en ese mismo post, otro usuario comentó que iba a realizar la misma queja a su bróker, que también le había cobrado dos veces comisiones por una operación similar. Ojalá también le vaya bien en su reclamación, si realmente tiene razón y procede. Y ojalá también lo acabe contando en su blog personal.

Para la comunidad tiene un gran valor esto, que las conversaciones entre los propios usuarios acaben generando una mayor rentabilidad, en este caso por la vía de pagar menos comisiones en las operaciones. Y que se vea que las nuevas tecnologías permiten a los inversores buscar una segunda opinión cualificada, al mismo tiempo que ofrece a los buenos asesores una vía para ganar reputación entre posibles clientes.

PD. Por cierto, mañana es martes y como todos los martes tenemos post invitado en Unience. Esta vez será un periodista financiero, el redactor jefe de www.expansion.com y ex corresponsal de Expansión en Londres, Miquel Roig. Éste es su blog en www.expansion.com

Hola, hoy tenemos el placer de anunciar este acuerdo que creemos que va a ser muy positivo tanto para EFPA España, Asociación de profesionales del asesoramiento y la planificación financiera, como para Unience, la comunidad de inversores reales. Os pego a continuación el texto de la nota de prensa con el anuncio (Si pincháis aquí podéis verla en Slideshare). También os animo a visitar el blog de EFPA Congress, donde se anuncia también que este congreso aprovechará al máximo las posibilidades que ofrece la web 2.0.

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Unience, la comunidad de inversores reales, ha llegado a un acuerdo con €FPA España, la Asociación de profesionales del asesoramiento y la planificación financiera, para ser la red social oficial de EFPA Congress, el gran evento del asesoramiento financiero. Así, la cita se vivirá desde ya mismo en Internet y servirá a los asesores para preparar mejor este congreso, que se celebrará los días 19 y 20 de noviembre en el Hotel NH Eurobuilding de Madrid.

Gracias al acuerdo, los interesados en el congreso podrán entrar en contacto con otros asociados a través del grupo €FPA España creado en Unience, debatir los temas que se tratarán en las ponencias de EFPA Congress 2009, compartir inquietudes y ganar reputación dentro de esta red social especializada en finanzas.

Unience también servirá para acercar este congreso a los inversores particulares, ya que los más de 3.200 usuarios de la red social podrán consultar la actividad en torno a este grupo, unirse si les parece interesante y participar en las conversaciones que los miembros de EFPA España planteen.

Además, Unience gestionará el blog en el que los asociados de €FPA e inversores en general pueden seguir la actualidad y los temas que se tratarán en el congreso, junto con entrevistas de los ponentes. Y donde también se podrá encontrar información útil como el programa, la misión y objetivos además de una aplicación para realizar la inscripción al congreso a través del propio blog.

Unience también colaborará en la presencia de EFPA Congress a través de las otras redes sociales y herramientas 2.0. Por ejemplo, aportando contenido al Twitter de €FPA, donde se contarán las novedades y se enlazará a todos los artículos o contenidos interesantes que se vayan realizando sobre el congreso. Lo mismo sucederá con los grupos de EFPA en Facebook y en Linkedin.

€FPA Congress reunirá a un gran número de profesionales para profundizar sobre la profesionalización del asesoramiento financiero. Ponentes de reconocido prestigio abordarán durante dos días aspectos tan relevantes como la situación actual y las perspectivas del asesor financiero en España, cómo recuperar la confianza del cliente o la relación con las gestoras extranjeras y las plataformas de distribución.

Unience, la red social para invertir mejor y compartir información financiera, cuenta con más de 3.200 usuarios, de los que el 10 por ciento ha agregado sus carteras reales y el 1 por ciento comparte esa información con otros usuarios. La red social, que busca aplicar a las finanzas los conceptos de innovación colectiva y colaboración masiva, se lanzó el pasado 25 de junio.

Para más información

Vicente Varó
, Community Manager de Unience

Un susurro en mi oreja derecha. Jueves de la semana pasada, a las 14 horas: “Vicente, Vicente, Mira que bien, las economías alemana y francesa han vuelto a crecer; la Reserva Federal y el BCE han sido optimistas o al menos esperanzadores en sus últimos mensajes; gigantes del consumo como Wal-Mart han tenido resultados mejores de lo esperado… Anda, igual deberías invertir un poco más para aprovechar la recuperación”.

Una voz en mi oreja izquierda. El mismo día, dos horas más tarde. “Ni hablar. No le hagas caso: vende todo lo que tengas. La cosa está muy malita. Mira, fíjate: las ventas minoristas han vuelto a caer inesperadamente en Estados Unidos; las peticiones semanales de desempleo también han subido contra pronóstico allí. Y eso que te dice el ángel de Wal-Mart tiene truco: los resultados fueron buenos por ajuste de costes, pero no por ingresos, que dieron pena. Y además la cadena alemana Escada se ha declarado en quiebra. Yo vendía y a disfrutarlo”.

Perdonadme la licencia de presentaros la historia así, pero es que refleja con bastante fidelidad lo que me pasó ese día. El viernes me iba de vacaciones unos días y estaba dándole vueltas a qué hacer con mis posiciones. La subida desde mínimos ya era muy alta y, como muchos ahorradores como yo, andaba pensando si recoger parte de las ganancias acumuladas en mi cartera de acciones.

Y en estas, las noticias no podían ser más difíciles de interpretar. Hay casi tantos argumentos para ser optimistas con el futuro económico como pesimistas. Y en mi opinión vamos a seguir así durante un buen tiempo. Esta estabilización y recuperación económica se va a distinguir precisamente por eso: por un baño de contrastes continuo, por una dicotomía estadística que a más de uno le acabará produciendo esquizofrenia financiera. Cuanta más arena veas en la playa, más cal tendrás en tu lavadora.

Pero es que además la situación se refleja en los bruscos movimientos que ya estamos viendo en los índices de sentimiento del inversor. Por ejemplo, la semana pasada había el doble de ahorradores confiados en próximas subidas en las bolsas, según la encuesta de la American Association of Individual Investors, que un mes antes. En concreto, el 51 por ciento de la última lectura, frente al 27,9 por ciento de la primera de julio.

Y esto, a su vez, genera más dudas para quienes estamos atentos a las teorías del comportamiento y de la opinión contraria: si tanta gente se ha vuelto optimista quizá sea porque está llegando el momento de salir del mercado. ¿No? ¿Qué hacer entonces? ¿Aprovechar la inestabilidad del tiempo para salir a surfear o quedarse en casa leyendo un buen libro y jugando de vez en cuando con los sobrinos a la wii?

En mi caso, cuando el ángel y el demonio volvieron para preguntarme qué pensaba hacer, les pedí a ambos que me dejaran en paz. Y durante un buen tiempo. En las próximas semanas y meses los que estamos muy pendientes del mercado vamos a vivir muchas situaciones de estrés como esta, muchísimas. Se avecina un periodo largo de confrontación continua entre el bien y el mal, entre el “mejor de lo previsto” y el “peor de lo estimado”. Y en esa batalla permanente habrá que encontrar el equilibrio, más vale estar descansado y preparado para ello. Por cierto, al final no toqué mi cartera.

Nota: este artículo también se publica hoy en mi blog “No brain no gain” en El Confidencial.

Geisha se creía un marinero. Cuando era pequeño, lo encontraron atrapado unos pescadores japoneses en sus redes y decidieron incorporarlo a la tripulación de su barco como mascota. Y allí vivió hasta que acabó recalando en el Loro Parqué de Tenerife. Lo curioso es que, según vi en un reportaje en televisión, al principio hubo que realizarle un intenso proceso de educación, ya que tenía problemas de personalidad: se creía un marinero.

Geisha había sufrido las consecuencia del efecto anclaje, el mismo que ya os conté que tienen por ejemplo los ansarinos al nacer. Y esto generaba una situación preocupante para el animal: se comportaba de manera distinta a como tenía que hacerlo, a sus objetivos vitales. A mí, que ando buscando patrones de este tipo para entender la realidad a la hora de tomar decisiones de inversión, me resultó familiar esta historia.

¿Es posible que al invertir repliquemos el comportamiento de los primeros a los que hemos visto hacerlo, o al menos tomemos decisiones de la misma manera o claramente influidas por ellos? Yo, a falta de experimentos que lo confirmen, diría que en muchos casos así sucede.

Cuando empiezas a invertir, sueles preguntarle primero a algún conocido que ya tiene experiencia en el mercado. Su respuesta y sus comportamientos se convierten entonces en tu primera referencia real en este mundo. Es lo único a lo que puede agarrarse nuestro subconsciente, nuestro único mapa para moverse por este mundo de las inversiones, al menos hasta que encuentre otro mapa para comparar o desarrolle el suyo propio (me temo que en muy pocos casos).

Y creo que esto provoca, como en el caso de Geisha, graves problemas para los inversores que tienen esta facilidad con los anclajes. Primero, porque probablemente se asocien a una idea equivocada de la realidad: mucha gente miente al hablar de inversiones concretas. Hay una tendencia a contar los pelotazos que has dado con determinado título y cómo lo has hecho y a “olvidar” las fuertes pérdidas en otros.

Pero segundo, y más importante, porque las soluciones y la forma de gestionar el ahorro de un inversor no suele servir para otro. Cada uno debe plantearse primero cuánto dinero quiere invertir; cuántas pérdidas está dispuesto a asumir; en qué plazos… Y especialmente qué objetivos tiene con la rentabilidad que espera obtener (¿La educación de sus hijos? ¿Comprarse un deportivo? ¿La jubilación?). Y en esto es muy difícil que dos inversores seamos exactos.

Geisha nunca habría sido un buen marinero, no estaba en este mundo para eso, sino para vivir en su comunidad de pingüinos, criar y perpetuar la especie, algo que consiguió tras su proceso de educación en el Loro Parqué de Tenerife. Los inversores que hemos dado nuestros primeros pasos mimetizando los de quienes pasaban por allí quizá también lo necesitemos.

Nota: este post se publicó también el jueves en mi blog “No brain, no gain” en El Confidencial

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