June 2009

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Aparentemente, no deberíamos mirar lo que han venido haciendo los mercados en los últimos meses, si no lo que deberíamos hacer en el futuro. Sin embargo, mentalmente tenemos un sesgo a lo contrario. Y esta costumbre mental dificulta la toma de decisiones.

Gráfico del Ibex en 2009 tomado de Yahoo Finance

Gráfico del Ibex en 2009 tomado de Yahoo Finance

Me he puesto a reflexionar sobre ello hoy, tras leer los comentarios al último post en el blog de Bolságora en elEconomista, en el que por cierto Carlos Doblado afirma que estamos a punto de abandonar la tendencia bajista. Dice que para ello sería necesario que el Ibex, el índice de referencia del mercado español, rompiera los 9.880 puntos al cierre.

En fin, el caso es que un lector del blog, Diego, plantea lo siguiente: “No sé si es delito o no entrar en el mercado un 50% por encima de los mínimos, en 2003-2007 hubiera funcionado muy bien.Ahora qué hacemos? renunciamos porque ha subido ya mucho? Personalmente, prefiero correr el riesgo y no dejar que se escape definitivamente el tren”.

Diego dice que sí, pero probablemente la mayoría de los inversores lo tenga menos claro. Saltar al mercado cuando éste ya ha subido mucho implica, a priori, una decisión difícil incluso a nivel personal: empiezas a plantearte si es demasiado tarde, cómo no has entrado antes si estaba claro que tendría que llegar el rebote, si quizá conviene esperar a que llegue una caída para tomar posiciones…

Lo que acaban haciendo muchos es esperar a que parezca claro que el mercado seguirá subiendo para entrar. Y entonces sí, entonces suele ser tan tarde que supone entrar en el punto más alto o casi. ¿Se puede evitar esto? Para evitar este tipo de sesgos hace falta mucho rigor en las operaciones. Por ejemplo, entre quienes invierten en fondos es muy común la inversión periódica. Todo vale para dejar fuera las emociones al operar.

Hola. Como muchos sabéis el pasado jueves 25 de junio Unience celebró su fiesta de lanzamiento en Madrid. Aunque a lo largo de la semana iré mostrando diversos post, os muestro ahora en tres video la presentación propiamente dicha. En conjunto duró cerca de 25 minutos. La hemos dividido para que sea más fácil de ver en tres bloques. En los tres veis conduciendo el acto a Nicolás Oriol, que es el fundador y consejero delegado de Unience.

El primero es una presentación de las principales funcionalidades de Unience.

El segundo muestra más info sobre Unience y un resumen de cómo pensamos ganar dinero en Unience, junto con el anuncio de quién ha sido el primer cliente financiero: Bankinter.

El tercero es el plato fuerte del evento: el agradecimiento de Nicolás Oriol a algunos de los usuarios que más nos han ayudado durante la fase beta: Aranea, Dosflores, Fernando Luque y Esteban, junto con Luis Aguilar, uno de los agentes premium de Bankinter y de los primeros usuarios en probar el servicio de grupos privados de Unience contratado por Bankinter.

Esperamos que os guste.

Gracias por vuestro apoyo.

Acabo de volver de la rueda de prensa en la que hemos anunciado que Unience, la red social de inversores, sale de la fase beta. Es decir, que ya estamos en el aire y dejamos atrás el periodo inicial de prueba. En el evento ha habido periodistas de muy diversos medios, a los que les hemos pasado esta nota de prensa.

Al mismo tiempo, hemos presentado el primer informe Unience Market Intelligence, con el que empezamos a resumir información agregada que pueda ser útil para los usuarios de la comunidad. El objetivo del informe es poner a disposición de los Uniencers el contenido que entre todos los usuarios estamos generando.

Aquí os cuelgo también la presentación que hemos utilizado durante la presentación.

Más tarde os colgaremos aqui también el video de la rueda de prensa.

Antes de acabar, millones de gracias a todos los que nos habéis ayudado con vuestro tiempo y esfuerzo durante la fase beta de Unience. No sabéis cuánto significa para nosotros vuestro interés por este proyecto.

Leo esta mañana un artículo en FT Alphaville que reflexione, entre otras cosas, sobre los resultados de la última encuesta de Merrill Lynch entre gestores de fondos. No sólo llama la atención que, por primera vez en mucho tiempo, están sobreponderando las bolsas en sus carteras (o al menos eso responden), sino porque las inversiones están pensadas desde el punto de vista de la recuperación de China.

Gráfico visto en http://investorsconundrum.com

La demanda china de petróleo vuelve a subir. Gráfico visto en http://investorsconundrum.com

Dicho de otro modo, el mercado ya sabe dónde poner sus esperanzas. Ahora mismo, Estados Unidos se ve como un enfermo que necesita medicación para salir de la crisis. Y el mundo parece apostar por China como el único doctor capaz de suministrársela. Por eso en sus carteras están metiendo materias primas, y no sectores que se suelen beneficiar de las primeras etapas de un ciclo de mejoría económico.

Estamos ante la resurreción de las teorías del desacoplamiento, que habían quedado destrozadas por la homogeneidad con la que las bolsas se han venido desplomando desde finales de 2007. Según éstas, la fortaleza de China y otros mercados emergentes es mucho mayor que en otras crisis, y eso les sitúa en una mejor posición para depender menos de los problemas en Estados Unidos y Europa.

Desde mi punto de vista, nos dirigimos hacia ese mundo y no es más que un reflejo de lo que está pasando en el mundo. Hay un cambio en marcha por el que las estructuras están pasando poco a poco de redes centralizadas a redes distribuidas. Se ve más claramente en algunos sectores como la música, donde se ha pasado del monopolio de unas pocas compañías a un sistema en el que cualquiera puede crear sus canciones. Y también con la literatura, por poner sólo dos ejemplos.

El cambio está resistiéndose más en aquellas realidades donde más poderosos son los nodos dominantes, pero también está en proceso. Y aquí se engloba el geopolítico. Pasar de un mundo polarizado en Estados Unidos a otro en el que los emergentes ganan peso está en esa línea. Sería, aparentemente, más sano para el sistema, porque eliminaría cierta EEUUdependencía.

Parece que los directivos de las compañías estadounidenses no ven sostenibles los niveles en los que se mueven sus compañías tras el rebote desde mínimos. En FT.com la noticia de portada resalta estas cifras elocuentes: en junio los ejecutivos han vendido títulos de sus propias compañías por valor de 2.600 millones de dólares, mientras que tan sólo ha habido compras por valor de 120 millones de dólares. Es decir, 22 veces más ventas que compras, según datos de la SEC compilados por Trimtabs.

Parece que los 'insiders' desconfían de los niveles actuales de las bolsas el rebot

Parece que los 'insiders' desconfían de los niveles actuales de las bolsas

Esta actuación está acorde con lo que muchas compañías están argumentando: que no ven todavía una mejoría en sus negocios. Y, claro, si el panorama no mejora y las acciones siguen subiendo, la reacción lógica es vender títulos.

También puede haber aquí cierto efecto estacional: como se acerca el verano y los últimos años no ha sido un tiempo de tranquilidad para las bolsas, muchos venden para poder descansar tranquilos estas vacaciones.

Lo más inquietante de este dato de ventas es que coincide con los máximos del dinero tonto, que ya comenté el jueves pasado tanto aquí como en Cotizalia. Es decir, los inversores considerados tradicionalmente como más certeros están pasándole acciones a los que suelen ser los menos acertados en sus movimientos en bolsa. A la vista de estos datos, se entiende mejor la inestabilidad de los mercados en las últimas semanas.

Sin embargo, hay que tener presente que los directivos también se equivocan. Quienes siguen este blog, recordarán que el pasado 11 de mayo escribí un post en el que comentaba unos datos parecidos. En aquella ocasión los datos eran recopilados por otra firma de medición de estadísticas, Washington Service. Y mayo fue un muy buen mes para la renta variable.

En esta situación de incertidumbre conviene estar atento, ya que tanto esta semana como la próxima están cargadas de citas importantísimas: hoy empieza una reunión del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal. No se esperan movimientos en los tipos de interés, pero sí nuevas medidas especiales para aumentar la liquidez en los mercados. Y los mercados tienen en la mirilla el viernes de la semana que viene, cuando se publican nuevos datos de desempleo.

Es lógico que a las bolsas les asuste la deflación, como se conoce a la caída continuada de los precios… los veteranos del mercado nos hablan muy mal de este monstruo y la mayoría de los que estamos en los mercados nunca le hemos visto la cara. En concreto, quienes tenemos menos de 50 año nunca hemos convivido con ella (en Estados Unidos), según revela este gráfico visto en dshort.com.

Lo cierto es que el gráfico demuestra los efectos positivos de la política monetaria durante los últimos cincuenta años. Salvo en el periodo de estanflación (subida de precios sin crecimiento económico) de los años setenta, los precios han estado tremendamente estables en Estados Unidos. Sobre todo, mirando esta cifra en comparación con el medio siglo anterior, en el que los picos de subidas y bajadas de precios eran alucinantes.

¿Volvemos a tener deflación medio siglo después? Eso parece, aunque falta por ver el efecto que definitivamente tiene China, la gran esperanza de la economía mundial para reflotar el consumo. Así está pasando, por ejemplo, con el petróleo, donde el repunte de la demanda en los últimos meses ha sido la fuerza que ha tirado de la recuperación del barril.

Ayer estuve en la entrega de los Premios Diageo Joven y Brillante, de Periodismo Financiero, uno de los galardones más considerados entre el colectivo de los “plumillas” económicos al que pertenezco. Y desde Unience queremos aprovechar este post para felicitar a los ganadores. A todos ellos. A los que se presentaron, a los que fueron seleccionados y a los tres cuyo trabajo premió el jurado.

Video de PRNoticias

La gran vencedora fue Itziar Elizalde, redactora de Expansión, que se llevó el reconocimiento de la profesión, una escultura y la cifra nada despreciable de 12.000 euros. Itziar está especializada en la información sobre el consumo, en sectores como la alimentación y la distribución. Y desde aquí le damos la enhorabuena por este merecido galardón.

El segundo finalista, premiado con 6.000 euros, es un gran amigo, que ha sido compañero mio tanto en Expansión como en elEconomista, Pedro Calvo. Pedro, por cierto, tiene un blog desde el que recomienda libros sobre economía y finanzas en elEconomista. Un buen lugar por el que pasar de vez en cuando. El tercero, con 4.000 euros, fue Juan T. Delgado, redactor jefe del suplemento Mercados, de El Mundo. Juan escribe también el blog de elmundo.es No doy crédito.

Durante la entrega de premios se palpó la emoción y el nerviosismo entre los candidatos y sus compañeros. Tanto, que captó la atención de José Bono, el presidente del Congreso, que fue el invitado (porque sí, no porque tenga ninguna relación con el tema) para dar los premios, que aprovechó la circunstancia para soltar un chascarrillo durante su turno de palabra: “No sabía que los periodistas financieros también se emocionan”, dijo.

Eso sí, fueron sus únicas palabras relacionadas con el periodismo financiero. Después pasó a hablar de sí mismo, de su profesión y a hacer política. Debe ser superior a sus fuerzas, la clase política no puede evitar estar cinco minutos hablando sin echarse flores y criticar a los contrincantes. Les da igual el acto y las circunstancias.

Y enhorabuena también a los organizadores del premio Diageo Joven y Brillante. Sólo les queda mejorar en un aspecto, que a mi juicio es muy importante: no puede ser que en el jurado de un premio haya jefes de los candidatos que se presentan.

En el artículo que hoy escribo en Cotizalia, hago referencia a una curiosa estadística: “el dinero tonto”. Se trata de un índice que siguen algunos blogs estadounidenses para medir el sentimiento de mercado de grupos de inversores que tradicionalmente se han equivocado. Y, como podéis ver en este gráfico, este índice se situó en máximos de los últimos meses la semana pasada. Justo antes de empezar la recogida de beneficios de esta semana.

Este tipo de estadísticas no siempre funciona, como se puede ver también en el gráfico, pero sí pueden ser un factor más a tener en cuenta a la hora de mirar al mercado. Cuando se llega a tales niveles, siempre pasa algo: o estamos en un gran mercado alcista o se avecina una corrección.

De entre las variables económicas cotidianas, hay un sector cuyas cifras me gusta seguir muy de cerca: el de las cadenas de restaurantes. Para mí es uno de los reflejos más claros de la evolución de la economía: ¿que las cosas van mal? A cenar en casa; ¿Qué la economía familiar tiene un respiro? Pues empezamos a salir a cenar fuera, que hace tiempo que no podemos darnos el placer.

Me atrevo a bautizar esta medida como el estomagómetro. Es decir, si le concedes más caprichos, la recuperación económica está en camino; si no, mal asunto. Los estadounidenses tienen un “estomagómetro” mucho más desarrollado y sofisticado. Se llama Restaurant Performance Index, y se elabora mensualmente, a partir del resultado de una encuesta a bares y cadenas de restauración.

El índice mide la asistencia, las expectativas, las ventas, las contrataciones, la inversión en capital… Y de ahí sale una cifra, que si está por encima de los 100 puntos significa que el sector se está expandiendo y si se queda por debajo, que la actividad está adelgazando. ¿Y qué está pasando en los últimos meses? ¿Empieza a haber hambre?

Como casi todo en estos momentos, hay opiniones para todos los gustos leyendo las mismas cifras. Por un lado, el último dato, el de abril fue bueno, ya que al colocarse en 98,6 puntos supuso la cifra más alta en 11 meses. Eso fue gracias a que, por primera vez en mucho tiempo, el indicador de expectativas se situó por encima de los 100 puntos.

Mr Pesimista se quedará con otro dato: el que muestra que las ventas y la asistencia a los restaurantes apenas ha mejorado y sigue en niveles muy bajos. Pueden argumentar, y quizá no les falte razón, que hay una corriente de optimismo entre los dueños de restaurantes ante la cercanía del verano, que con el buen tiempo podría animar a las familias a salir de casa, pero que esto de momento no se traduce en mayores ingresos.

Para la evolución de estas cifras, será clave el comportamiento del paro. Si la leve mejoría que se ha conocido en los últimos datos conocidos en Wall Street se consolida, podríamos ver al “estomagómetro” estadounidense colocarse de nuevo en periodo de expansión. Seguro que muchos lo empujarán si salen a cenar para celebrar que han conseguido un nuevo trabajo o que, al final, se han salvado del despido.

Se la jugaron y les salió muy bien. El pasado 9 de marzo, como contamos aquí, el semanario americano Barron’s hizo una atrevida información proclamando que las bolsas estaban ya cerca del suelo, justo cuando el apocalípsis parecía a la vuelta de la esquina, con el S&P 500 tocando el número de la bestia, los 666 puntos. La portada les salió redonda.

Desde entonces los mercados no han hecho más que subir, con un rebote del 40 por ciento en los principales índices, y con un buen puñado de valores doblando el precio en el que cotizaban hace tres meses. ¿Y cómo lo ve ahora Barron’s? La conclusión de su último número es: “Demasiado rápido, demasiado lejos”. ¿Acertarán de nuevo?

Más que hacer porras, me quedo con cómo llegan a la conclusión. Entonces fue con un artículo en el que se fijaban en dos criterios claros de valoración. Ahora, en cambio, la portada es fruto de la “mesa redonda de sabios” que realiza la revista, en la que se dan cita un grupo muy considerable de expertos, entre los que se encuentran gestores históricos de renta variable, de bonos, de materias primas…

Según dice la revista el consenso es justo ese, que se ha corrido demasiado, pero ojo, ninguno de ellos contempla que se vayan a ver nuevos mínimos anuales. E incluso alguno de los más pesimistas recuerda los riesgos de ponerse bajistas, lo llama acción “suicida”, cuando todas las autoridades están imprimiento dinero sin miramientos para regenerar la actividad.

Os dejo aquí el video resumen sobre el artículo que emite Barron’s.

El artículo también muestra que, ante el contexto actual, el oro sigue siendo un lugar donde cobijarse, tanto si viene un periodo de alta inflación, como de fuerte debilidad del dólar.

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