February 2009

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Esta semana termina el plazo para que los inversores que tienen en cartera el fondo Santander Banif Inmobiliario se acojan a la ventana de liquidez de febrero. Quizá sea la última oportunidad de salir con una rentabilidad decente hasta que se recupere el ciclo, quién sabe. Hay que tener en cuenta que este fondo estaba hace un año entre los mayores de toda la industria española de instituciones de inversión colectiva, con cerca de 70.000 partícipes y más de 4.000 millones de euros bajo gestión.

Este tipo de productos ha evolucionado muy bien hasta hace unos cuantos meses, a pesar de que el mercado inmobiliario llevaba de capa caída desde hace bastante tiempo. La razón, según me explicaron una vez precisamente desde Santander, es que hasta que la caída de precios ha sido muy acusada, la valoración se seguía haciendo por la capitalización de los alquileres, que estaban cayendo menos. Se puede hacer así o por precio de mercado, y en teoría se debe elegir la más baja.

Los fondos tenían un colchón enorme, porque los inmuebles habían subido tanto que había una gran diferencia entre esta valoración y la otra. Pero el desplome de los precios ha sido tal que el criterio de precio de mercado ya parece ser el más bajo. Hasta aquí parece que nada objetable.

Pero al parecer muchos inversores se han molestado de que, en el caso de este fondo concreto de Banif, se hayan realizado tasaciones extraordinarias, que han desembocado en una fuerte caída del valor liquidativo, después de la ventana de liquidez de octubre y antes de la que viene ahora. Y, sobre todo teniendo en cuenta que en octubre salieron más de 500 millones de euros del fondo. Las tasaciones extraordinarias fueron aprobadas por la CNMV, con lo cual en un principio nada que objetar.

Lo que sí es cierto es que el regulador llevaba pidiendo desde hace tiempo a las gestoras que vigilaran muy bien las tasaciones (algo que en algunos casos provocaba quejas en el sector) y es lógico que más de uno se haya extrañado porque no se ha hecho lo sugerido hasta estas fechas tan concretas.

En fin, la caída en desgracia de estos productos dejan otra lección para los ahorradores: a) ninguna rentabilidad aparentemente sostenible se sostiene hasta el infinito; b) la liquidez tiene que ser uno de los principales factores a valorar antes de invertir en un producto.

Me ha llegado (gracias a @andreucastelano) una curiosa columna de opinión publicada el pasado sábado en el New York Times con el atrevido titular “Mistresses of the Universe”, que en mi traducción más o menos libre sería “Señoras del Universo”. En fin, uno puede estar de acuerdo o no, considerarlo más o menos relevante, pero a mí me parece que hay aquí algunas ideas interesantes a considerar. Las resumo:

- La crisis ¿culpa de la testosterona?
Yo creo que algunos estudios hay que mirarlos desde la distancia, pero tampoco despreciarlos. El año pasado salió a la luz uno que mostró que los operadores financieros con mayores niveles de testosterona asumían más riesgo que el resto. ¿Tiene esto sentido? Al parecer, tendría una lógica evolutiva. De acuerdo con otro estudio, a través de las distintas culturas, las mujeres preferían al hombre de mayor estatus, lo que llevaba a estos a tomar las decisiones más atrevidas para alcanzarlo y conquistar así a la dama.

-¿Mejoran las cosas cuando ellas tienen más peso en las decisiones?
Según la tribuna, sí. Y lo demuestra con lo ocurrido con la llegada del derecho al voto para las mujeres en EEUU. De acuerdo con otro informe, los gobernantes empezaron a prestar más atención a mejoras en la sanidad pública para intentar atraer el voto femenino. Y, fruto de esa apertura de mente, una decisión sobre la sanidad pública provocó cambios que redujeron las muertes infantiles a un ritmo de 20.000 al año.

- ¿Pero cómo están las mujeres en los ambitos de poder económico?
Esto ya no es de la tribuna del New York Times, sino cosecha propia. Ya sabemos que tanto en Wall Street como en la banca española, la presencia es más bien escasa, con la honrosa excepción de Ana Patricia Botín en Banesto y otros casos más modestos. Pero es que a nivel de grandes supervisores, bancos centrales y ministros de finanzas, la cosa adquiere tintes dramáticos.

Foto de familia del Ecofin. Resulta hasta difícil encontrar a las dos mujeres que hay

Foto de familia del Ecofin del año pasado. Resulta hasta difícil encontrar a las dos mujeres que asistieron

En el ecofin, la foto que adjunto en estas líneas habla por sí sóla. Sólo hay dos mujeres entre decenas de corbatas, que además casi ni siquiera se ven, arrinconadas en uno de los últimos escalones. En el BCE, sólo hay una entre los 22 miembros del consejo de gobierno. En el comité de Gobierno del Banco Internacional de Pagos, ninguna. Y en la Fed, la cosa mejora algo, pero poco: una señora junto a cuatro caballeros.

¿Qué os parece todo esto? A mi no me parece bien que a la hora de elegir los cargos haya que fijarse en las cuotas, pero también me parece raro que no haya más mujeres en puestos de poder en los supraorganismos financieros. Quizá aquí siguen primando algunos prejuicios. De todas formas, si nuestro presidente del Gobierno lee este post no descarto que, si hay una crisis de gobierno, ponga en el cargo a una mujer. En realidad, el género debería importar bastante poco, sería lo de menos, sólo el talento de la persona elegida.

Como os comentamos el viernes, este sábado pasado se celebró el primer Café & Finanzas. Este primer capítulo no estuvo nada mal, nos reunimos algo menos de 40 apasionados de las finanzas para charlar durante un rato de los mercados, la información financiera, la economía, las alternativas de inversión y demás.

Presentación del Café & Finanzas. Como veis en la pantalla, Unience patrocinaba el evento. La foto es de Marcos García (Cucharete)

Presentación del Café & Finanzas. Como veis en la pantalla, Unience patrocinaba el evento. La foto es de Marcos García (Cucharete)

Allí estuvimos Nicolás Oriol, el CEO y fundador de Unience, y servidor. Como patrocinador en esta primera edición, la verdad es que nos pareció un evento muy interesante. No sólo porque nos permitió compartir nuestra visión de los mercados en una amable tertulia con otros apasionados por los mercados y las finanzas como nosotros, sino porque pudimos encontrarnos allí con otros uniencers, como Aranea o Esteban (Gracias por venir y por vuestro feedback en vivo y en directo).

Yo, por mi parte, tuve la suerte de poder conocer a gente interesada en el mundo de las finanzas que no sabia de nuestra red social de inversores. Y, gracias a que me había llevado el ordenador, pude hacerles una demo. La verdad es que sólo puedo tener palabras de agradecimiento por el interés que todos mostraron por Unience. Para mi fue una gozada poder enseñarles lo que estamos construyendo y dialogar con ellos sobre lo relativo a la innovación colectiva y la colaboración masiva aplicada a las finanzas.

Sólo me queda dar la enhorabuena a @mberzosa y @_miki por la iniciativa. Seguro que el formato evolucionará y entre todos aportaremos ideas que hagan todavía más interesantes estos encuentros. Pero, para empezar, creo que la toma de contacto y el hecho de ponernos cara y conocer a otros interesados por este apasionante mundillo financiero ya valió la pena.

Este próximo sábado a las 17 horas se va a celebrar en Madrid el capítulo inicial de una interesante iniciativa, que surgió de la imaginación de dos amigos twitteros, @mberzosa y @_miki: el primer Café & Finanzas. La idea es quedar al menos una vez al mes para poder charlar tranquilamente sobre aquello que tanto nos gusta: finanzas, bolsas, economías e inversiones, mientras disfrutamos de un buen café.

El objetivo es, conocer, conversar y compartir nuestras ideas y teorías con otros entusiasmados por el mundo económico como nosotros. Como véis, se unen, por lo tanto, dos de los temas que a quienes hacemos Unience más nos apasionan: los mercados y las relaciones sociales. Por eso, mientras se cocinaba la iniciativa, casi espontáneamente, nos salió de dentro ofrecernos para patrocinar esta primera cita, invitando a los cafés y las cervezas.

También hemos ayudado a @mberzosa y @_miki a buscar un espacio cómodo y agradable para tener este primer encuentro, que será en un lugar que en Unience siempre recordaremos con cariño: el restaurante Loft 39, en la calle Velazquez número 39, donde dimos a conocer nuestra red social de inversores ante los medios de comunicación. El Café & Finanzas tendrá lugar en el cool y agradable lounge que hay al subir las escaleras de la entrada.

En fin, si os apetece, estaremos encantados de que os paséis por allí, para conocernos y charlar animadamente sobre los mercados, las subprime, nuestras carteras, los sueldos de los banqueros, el asesoramiento financiero, la información financiera y todo aquello que se os ocurra. Sólo os pediríamos, por motivos de logística, que nos confiméis respondiendo a este post o a través del grupo que se ha creado en Facebook. Nosotros estaremos allí porque nos gusta, porque nos encantan la bolsa y las finanzas.

El pasado lunes escribí un post sobre la necesidad o no del asesoramiento financiero a raíz de la comparativa entre la situación de Nadal y la de Federer. Y la verdad es que ha generado un interesante debate, tanto a través de los comentarios al post, como con otros usuarios a través de otros medios sociales y del email.

Imagen tomada de Stock.xchang

Imagen tomada de Stock.xchang

Y, a sugerencia de algunos de ellos y gracias a sus comentarios, quiero profundizar en el tema. Las reflexiones de Gerard Domínguez y Gurus Mundi en el post de Nadal-Federer me llevan a pensar en que antes de preguntarnos sobre si necesitamos asesores financieros o no, debemos plantearnos en que situación está el conocimiento por parte del gran público de la figura del asesor financiero y su tipología, que yo creo que es bastante dispersa.

Con fin de profundizar en esta idea, me gustaría pediros a los lectores de este blog abrir un debate serio sobre esta cuestión. Y, para empezar, me gustaría centrarme en escuchar vuestra visión sobre qué debemos pedirle a un asesor financiero. O, mejor dicho, qué debe tener un asesor financiero para serlo. Lanzo varias preguntas para la reflexión:

- ¿Qué titulaciones se debería exigir a un asesor financiero?
- ¿Qué tipo de experiencia se debería exigir a un asesor financiero?
- ¿Cómo de independiente de las entidades financieras que fabrican productos deberían ser?
- ¿Cuántos clientes convendría que tuviera un asesor financiero para poder dar el servicio requerido?
- ¿Confiarías más en un asesor que te muestra un buen track record de su cartera o la de sus clientes (sin desvelar sus nombres, claro)?

Ya sé que cada asesor es un mundo, y que no hay un cliché que los resuma a todos. Pero creo que  plantearnos preguntas cómo éstas y las que se os ocurran nos permitirá darle vueltas a ideas que están en el aire y que no suelen revisarse a nivel individual.

Hoy se espera que Obama anuncie la amenaza que ya estaba dejando caer en los últimos días: los límites en el salario de los banqueros que van a recibir fondos públicos. Según la agencia Bloomberg, el techo se situará en una cifra que para el común de los mortales suena a inalcanzable, pero para la gran banca se queda corta: medio millón de dólares, lo que viene siendo unos 400.000 euros al cambio.

Está claro que o ponía los límites alguien desde fuera o Wall Street no iba a tener la vergüenza de hacerlo por sí mismo. Pero la gran pregunta para mí no es ésta, sino la inevitable. Para salir de esta crisis se supone que se necesita talento y buenos gestores en las entidades, y si éstos tienen un límite de salarios, ¿por qué se van a quedar en estas entidades? Es decir, corre el riesgo de que los bancos que están peor se llenen de banqueros más mediocres. Y cada vez sean peores.

Por el contrario, las mentes más brillantes se fugarán a las entidades que no necesitan dinero público, con lo que se supone que harán a estos bancos buenos todavía mejores. Pero si las entidades que se quedan con los gestores mediocres fracasan, ¿no acabarán llevándose por delante a las que tienen mejores directivos, por la teoría de los vasos comunicantes?

Todo esta paradoja enlaza con la incoherencia que intenté explicar el otro día. Imaginemos por un momento que hay un banquero brillantísimo que ficha por un banco malo altruistamente, porque está dispuesto a cobrar menos con tal de sacar a una entidad financiera rescatada del atolladero. Supongamos que lo consigue. Pues bien, lo habría conseguido con un límite de salario, mientras que quienes hundieron al banco, que ya no están en él, se fueron con los bolsillos llenos de salarios milmillonarios y bonus impensables.

Basta de criticar y demos soluciones: en vez de poner límites, propongo al señor Obama que diseñe un plan de incentivos por saneamiento. Es decir, que pague más a aquellos banqueros que consigan sanear las entidades en las que trabajan. Ese plan de retribución, creo yo, debería estar supervisado por el Gobierno, que para eso paga, para evitar que haya desmanes como los de los últimos años.

Pero no podemos pretender que el talento quiera trabajar cobrando menos de lo que le pagarían en otros bancos que sí están saneados. Como ha dicho hoy Meredith Whitney, la analista de bancos más famosa del momento, “nadie va a Wall Street a salvar el mundo. La retribución es el factor motivante”.

Todos los años Inverco, la asociación de los fondos de inversión y los planes de pensiones, organiza una comida a principios de febrero con periodistas para hacer balance del año pasado y previsiones del presente. Este año ha sido el primero que entre los presentes había un blogger, el que escribe, aunque no sé si por convencimiento o porque todavía seguía en la base de datos de prensa de Inverco.

En fin, al grano. El centro de la conversación giró en torno a los planes de pensiones, ya que de los fondos había poco que hablar: el año ha sido tan negativo en salidas de dinero, el peor de la historia, que ya estaba todo dicho. Y centrándonos en pensiones, en Inverco se mostraron contentos por el hecho de que en 2008 aumentaron las aportaciones netas a planes de pensiones. Es decir, entró más dinero del que retiraron quienes se van jubilando.

Eso sí, el flujo positivo cada vez es menor, pero el discurso oficial de la asociación es de satisfacción, de que bien han ido las cosas ante el mal momento que atraviesa todo. Y me sorprende porque todos sabemos que si esto sigue ocurriendo es porque muchos españoles tienen la costumbre de hacerlo para desgravar impuestos y no por la calidad de los productos.

Hay un tema inquietante en los datos cada año. Los ciudadanos retiran su dinero de los planes de pensiones en cuanto se jubilan. Y cada vez más. ¿Los motivos? Aquí está la discusión. Para mí, está claro: por las flojas rentabilidades. A diez años, con datos a cierre de diciembre, los planes de pensiones sólo ganaban un 0,6% de media anual. A cinco años, un 1,14%. A tres años pierden un 0,82% y a un año, la caída supera el 6%. Sólo a 15 años se acerca al 4% y a 18, al 6%.

En fin, yo en el turno de preguntas me centré en esto que os cuento. Para mi éste es realmente el motivo. Pero desde la asociación consideran que no, que se debe a un tema cultural entre los ahorradores, y a los pocos ingresos que se han hecho antes de la jubilación. Y ahora confían en que haya mejoras en la liquidez de los planes y, de paso, una mejor fiscalidad, para fomentar este producto. Me gustaría saber qué opináis.

Y, sobre todo, que entre todos respondamos esta pregunta: ¿Alguien estructura sus inversiones en planes de pensiones como resultado de una planificación financiera con vista a la jubilación o sólo se hace pensando en tener que pagarle un poco menos a Hacienda en la declaración del año siguiente?

Últimamente, cuando charlo sobre inversiones con amigos o familiares, siempre se cuela por algún rincón de la conversación el debate sobre el asesor financiero. Y no suelen ser discusiones sobre la tipología ni similares, sino directamente sobre si conviene tener uno o no. Pues bien, ayer viendo el partido de tenis de Nadal y Federer se me ocurrieron algunas ideas al respecto que me gustaría compartir.

- Un buen asesor ayuda, y mucho
Viendo cualquier día a Nadal y Federer uno podría pensar: “Si son dos de los mejores tenistas de la historia, ¿quién va a saber más de ellos?” Sin embargo, Rafa suele mencionar a su entrenador, que en este caso también es su tío, como clave en sus victorias.  Todo lo contrario en el caso de Federer. Desde hace unos cuantos años no tiene un entrenador fijo. Cuando todo iba bien, sintió que no necesitaba esa ayuda. Sin embargo, ahora que tiene un problema serio con Nadal, se ve a todas luces que la precisa.

- Por mucho que sepas, viene bien una segunda opinión
Nadal afirmó ayer que le ayudó muchísimo que antes de la final su tio le dijo que se concentrara al máximo en cada punto y que peleara hasta que el físico aguantase. No hace falta saber mucho de tenis para dar este consejo. Es una obviedad. Eso me llevó a pensar en que muchas veces el asesor simplemente debe darte esa visión, recordarte los objetivos de rentabilidad que te fijaste, recordarte que tu perfil de riesgo lo hiciste para no tolerar determinados productos, por mucho que te atraigan ahora y viceversa, etc. En realidad, todo eso tu ya lo sabes, pero si no tienes alguien que te lo recuerda, te acaba pasando como a Federer.

- Ayuda a la humildad, que viene bien para evitar errores
Tener un asesor implica caer en la cuenta de que por ti mismo no puedes saberlo todo. O dicho de otro modo, de manera implícita te ayuda a ser humilde, a saber que puedes errar, que puedes aprender de los demás, a no creerte infalible. Y ya sabemos lo importante que resulta esto en el mundo de la inversión, donde cada uno tenemos dentro la idea de que si acertamos somos buenísimos y si fallamos la culpa es de cualquier excusa que nos pase por delante. Federer ha ganado más títulos sin entrenador que con él, pero cuando todo iba bien. En los momentos difíciles, sufre más.

- La confianza debe ser total, selecciona bien
En el caso de Nadal, la confianza en su entrenador es total. O por lo menos eso parece. Si desconfiara, lo mismo que ahora le ayuda le entorpecería. Y probablemente no le valdría cualquier otro. Por eso, a la hora de seleccionar un asesor es vital seleccionar bien el tuyo, para que haya una confianza absoluta. Y si ésta no aparece, mejor poner fin a la relación contractual. ¿Por qué cuando elegimos una televisión o un ordenador nos informamos hasta el último detalle y cuando pensamos en nuestros ahorros (que es lo que nos llevará a poder comprarnos las mejores televisiones) aceptamos al primero que pasa o nos llama?

- Si los resultados empiezan a ir mal, no te precipites
En mayo de 2007 Roger Federer rompió con el que durante los últimos dos años y medio había sido su entrenador, el australiano Tony Roche, al que fichó sobre todo para ganar a Nadal en Roland Garros. Al parecer, la causa habían sido las derrotas que había sufrido en un par de torneos antes de París. Durante el periodo que estuvo con Roche (aunque sólo le ayudaba unos meses al año), Federer ganó seis Grand Slam. Curiosamente, ese 2007 Federer sí inquietó un poco a Nadal en París, pero al año siguiente, el pasado, se llevó una soberana paliza. Había contratado temporalmente a José Higueras como asesor, pero sin continuidad no hay confianza, y eso genera un circulo vicioso.

En fin, según voy escribiendo se me van ocurriendo nuevas ideas, pero no quiero hacer un post excesivamente largo. ¿Alguna idea, comentario o sugerencia?

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