December 2008

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2008 ha terminado como el peor año en la historia de la bolsa española, con unas pérdidas cercanas al 40 por ciento para el Ibex 35. Y si nos ponemos a relatar las calamidades por las que hemos atravesado, no paramos. Además, ya se ha escrito mucho sobre ello. Así que, nosotros preferimos despedir año con unas cuantas sonrisas, las que nos han dado estas viñetas.

Esta primera de Oroz, el genial dibujante de Diario de Navarra,

Seguimos con un par recientes de Forges, en “El País”

Otra de El País, pero en este caso de El Roto

Ésta que, en inglés, explica muy bien la liquidez…

Y ya siguiendo con el lenguaje de Shakespere, os dejo con ésta divertida recopilación que he encontrado en Slideshare. Que os divirtáis.

Feliz Nochevieja y buena entrada en 2009!

Esta mañana he leído en el diario El Mundo una noticia que me ha provocado una sonrisa. Por lo visto, aprovechando las vacaciones, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, salió de su refugio de Doñana y se dejó caer por El Corte Inglés de Jérez para gastarse unos 60 euros en compras. En concreto, en libros.

Y no me ha provocado una sonrisa porque muchos pensaran que fue una inocentada, sino porque va en la línea del post que escribí la semana pasada. ¿Acaso el presidente del Gobierno es uno de los lectores de este blog? ¿Si es así, un saludo si estás leyendo este post) ¿Acaso está entre los usuarios de nuestra red social de inversores? (aunque fuera así y lo supiéramos, lógicamente no lo diríamos porque la privacidad es sagrada en Unience).

Bromas al margen, sí me llama la atención el movimiento. Está claro que a un presidente del Gobierno no le hace falta ir a un Corte Inglés para comprar unos libros. No necesita desplazarse hasta allí con un equipo de guardaespaldas, y, que uno sepa, tampoco debe ser una de las actividades más placenteras en vacaciones. (Aunque para gustos, los colores).

Ayer hubo más "zapateros" que este en El Corte Inglés de Jerez

Ayer hubo más "zapateros" que éste en El Corte Inglés de Jerez

¿Por qué lo hizo? Imagino que mucha más gente estará pensando la idea que esbocé el otro día en mi post, que el movimiento se demuestra andando, que los líderes políticos deberían dejarse ver haciendo compras para intentar animar el consumo, para recuperar la confianza, y que deberían animar a los empresariales y sociales a imitarles.

Tras escribir el post del otro día, alguién me preguntó en privado que a qué líder español veía yo saliendo de compras para intentar transmitir confianza. Le dije que no veía a ninguno, pero la realidad me ha sorprendido sólo unos días después. En mi opinión, si el movimiento obedece a una estrategia, se ha hecho poco y mal: sólo unos libros y encima un 28 de diciembre, lo que ha generando más notoriedad por si era o no una inocentada que por el hecho de salir a consumir a un centro comercial.

La bolsa, con todo lo que tiene de mercado frío y supuestamente eficiente (según algunos teóricos con los que no coincido en absoluto), también está llena de supersticiones. Y una de ellas es esa que dice que Wall Street suele subir con fuerza entre los cinco últimos días de un año y los dos primeros del siguiente.

Una graciosa ilustración publicada el año pasado en www.eleconomista.es

Una graciosa ilustración publicada el año pasado en www.eleconomista.es

Lógicamente, a servidor le parece una tontería, una nadería, un absurdo, una curiosa casualidad como cualquier otra soportada por la aleatoriedad. Pero al menos sirve para ponernos en contexto navideño y desearos, de parte de todos los que de formamos el equipo de Unience, una Feliz Navidad y unas dichosas fiestas.

Este fin de semana, en el fragor de una tertulia junto al fuego de una chimenea, un familiar volvió a hacerme la pregunta que más he escuchado en los últimos meses: “Pero si el problema es que la gente no tiene dinero, ¿por qué el Gobierno no le da a la maquinita de hacer billetes y le da unos cuantos a cada uno?”.

Hasta ahora, siempre respondía con respuestas más o menos clásicas: que eso es como dividir una misma tarta (la riqueza nacional) en más pedacitos, y por lo tanto, cada uno vale menos; que al haber más dinero y valer cada billete menos, lo normal es que se acaben subiendo precios en una espiral inflacionista que eso acabe propiciando una subida bestial de tipos, etc, etc, etc… Sin embargo, estas respuestas ya no valen.

Casi todas las economías ya están dándole a la maquinita de hacer dinero y el caso más claro es EEUU, que ha decidido darlo gratis a quien lo quiera, bajando los tipos a entre el 0 y el 0,25 por ciento. En Europa vamos por ese camino también, aunque con tibieza, demostrando que los americanos tienen razón en llamarnos “vieja Europa”. Siempre a medio camino, ni frios ni calientes.

Volviendo al caso de la tertulia, le respondí a mi tío: “De hecho, eso ya se está haciendo. Ya se está regalando dinero. Pero se está demostrando que eso sólo no vale. Para que la gente vuelva a consumir y las empresas a invertir no sólo hace falta dinero, sino también confianza”. Y entonces tuve una idea que me gustaría saber cómo de ingenua consideráis. En mi opinión, necesitamos una campaña de comunicación bestial.

EEUU ya no tiene más armas monetarias y casi tampoco fiscales para llevar a cabo, pero todavía puede lanzarse a la calle. En mi opinión, los grandes líderes políticos y empresariales deben dejarse ver en las tiendas, en los supermercados, comprarse coches, anunciar que han adquirido una casa nueva y que están pensando comprar una para sus hijos porque los precios son una ganga.

Hacer como Fraga, cuando fue a bañarse a Palomares para demostrar que las playas no eran radioactivas. En

Los líderes de EEUU deben sumergirse en el océano del consumo y la inversión para demostrar que es una oportunidad y quitar miedos, como Fraga hizo con la playa de Palomares

Los líderes de EEUU deben sumergirse en el océano del consumo y la inversión para demostrar que es una oportunidad y quitar miedos, como Fraga hizo con la playa de Palomares

realidad, los ciudadanos seguían inseguros, pero pensaban: “Si él lo hace, igual no es tan malo…” Ayer ví el peliculón El Intercambio y hay una escena que también me recordó esta idea de otro modo. Uno de los protagonistas venía a decir algo así: “Los niños no quieren subir al coche de un desconocido, pero me ven a mí que soy otro niño, y piensan que si hay otro niño en el coche quizá no sea tan malo, por lo que, aún temerosos, acaban subiendo” .

El Gobierno de EEUU también debe invertir más que nunca en tecnología y hacerlo ver; crear “granjas de talento” innovador; demostrar que estamos ante una oportunidad histórica de apoyar a nuevas generaciones de talento, de invertir en nuevos proyectos que borren de la memoria las truculencias financieras de los últimos años.

E incluso, un lema patriótico, de esos que tanto siente el pueblo estadounidense. Por ejemplo, ¿qué tal si los comercios regalan a cada ciudadano que compre más de 100 dólares un pin que diga “Yo compro por América”. Y si las empresas que inviertan determinada cantidad al año pueden colgar en su web una chapa que diga “Yo invierto por América”.

Quizá fue lo que se intentó con Warren Buffett hace un par de meses, con su famoso artículo “Buy American. I am”. pero no se trata de algo sólo financiero, tiene que ir por todos los estratos sociales y empresariales, una campaña a gran escala. La mejor arma contra la pérdida de valor es aumentar la autoestima. O dicho de otra forma, contra la deflación, “reflación moral”, no sólo monetaria.

En fin, quizá la idea sea demasiado naif, espero vuestras opiniones.

Hola, hoy me váis a permitir que hablemos un poco menos de mercado y un poco más de Unience. En concreto, de nuestra marca.

Hace algunas semanas, días antes del lanzamiento oficial de nuestra red social de inversores, salimos a la calle, cámara en ristre, para ver cómo se pronuncia nuestra marca. Vale, en español está claro, Unience es Unience, pero como se trata de una marca global quisimos comprobar cómo la leerían los demás (Hay que tener en cuenta que muchos seguimos pronunciando ‘Yutube’ para referirse a ‘Yiutiub’ o que hace unos años muchos decían Google en vez del ‘Gugl’ que todos pronunciamos ahora).

Y tú, ¿cómo pronunciarías Unience?

Este 2008 va a morir matando. Y en esta ocasión, el último muerto va a ser el precio del petróleo. La deflación hacia la que parecemos dirigirnos se expresa en el desplome superior al 8% que se ha metido entre pecho y espalda: el barril ha caído hasta 36 dólares.

Si traducimos la cifra a euros nos encontramos con que por un barril sólo tenemos que pagar 25 euros. Es decir, prácticamente lo mismo que un billete de la Lotería de Navidad. Sorprendente, más que nada cuando hace apenas seis meses ese mismo barril equivalía a cinco billetes de Lotería de Navidad.

En el desplome puede haber varias razones:
- El mercado está descontando un escenario de recesión mundial con deflación incluida.
- La especulación acecha ahora a la baja, como hace unos meses lo hacía al alza. Si entonces se contaban los dólares que cotizaba de más sólo por especulación, ahora habría que pensar en los que cotiza de menos.
- Nadie se fia de la OPEP: Por mucho anuncio de menor producción que hagan, los países productos se traicionarán entre sí con tal de cazar unos cuantos petrodolares más, ahora que tanta falta les hace para mantener sus sueños de ambición y riqueza desmedida.
- Posible venta obligada de muchos hedge. Quién sabe los efectos que puede tener entre los hedge funds el escándalo Madoff. Quizá esté habiendo muchos reembolsos y muchos de ellos se estén viendo obligados a vender, y como el mercado energético es más bien estrecho, la escabechina está servida.

En fin, posibles explicaciones no faltan, aunque esta última es pura especulación mía. Quizá no se deba a ninguno de estos motivos, quién sabe, pero lo cierto es que hoy no sé si comprarme un barril de petróleo o un décimo de lotería.

Hace un rato estaba conversando con un amigo y le he dicho “Qué aburrido está hoy el mercado, ¿no?”. Su respuesta ha sido tan simple como directa: “Mira el mercado de divisas”, me ha dicho. Efectivamente, allí sí. Allí se está librando la madre de todas las batallas, bruscos movimientos discordantes que, antes o después, se trasladarán al mundo real.

Ni los Urukhai de El Señor de los Anillos tenían tan mala pinta en su batalla

Entre lo que más llama la atención, emerge la pugna entre el dólar y el euro. En sólo unas semanas la relación se  ha ido hasta cerca de 1,45 dólares, desde los 1,25 dólares. El salto es tremendo, como se puede ver, justo del tipo que no gusta absolutamente nada a los banqueros centrales. Y claro, este movimiento no se debe a que las perspectivas económicas europeas son mucho mejores que las de EEUU. Y esta situación surrealista se repite en la relación entre todas las divisas.

Estamos ante una gran guerra que se libra entre ejércitos llenos de tullidos, formaciones desangeladas, mercenarios que han perdido la fe en su futuro, en sus valores. Como bien comenta Miquel Roig en su último post “¿Contra qué divisa va a caer el dólar si todas muestran signos de debilidad?”. El panorama del campo de batalla es desolador:

- EEUU, entrando en una zona desesperada de lanzar dinero desde los helicópteros que, lógicamente, debe hacer caer el valor de su divisa por pura ley de oferta y demanda.
- Europa, que sabe que debe actuar tan agresivamente como EEUU pero que tiene una gran pega: es un conjunto de países y no un sólo país, con todo lo que ello conlleva. ¿Alguien duda de que nos recuperaremos más tarde que EEUU?
- Reino Unido, con una de las políticas más agresivas de bajadas de tipos de todos los países desde el verano a esta parte. Regalando dinero a quien lo pida.
- Japón, sin capacidad de levantar cabeza y sin margen de política monetaria desde hace muchos años.
- China, como siempre, manipulando a su antojo el valor de su divisa, se podría empeñar ahora en hacerla caer para no perder competividad con el resto del mundo y poder vender a alguien lo que sale de sus fábricas.

De momento, y por primera vez en la historia, quizá sea la batalla que está ganando el que más lisiados podría tener el año que viene entre sus filas, el euro.

‘Este tío es un campeón’, como diría un amigo mío en tono irónico. No sólo ha cometido el mayor fraude financiero de la historia (el de Enron fue empresarial), sino que además ha tenido el suficiente “valor” de pasearse por programas de TV estilo “Diario de Patricia” diciendo que es imposible cometer fraude.

Este video, una vez destapado el escándalo, supone una buena muestra de lo cínicos que podemos llegar a ser los seres humanos con tal de conseguir nuestros objetivos. Está en inglés, pero debajo del video os hago un resumen de las frases que ahora resultan más burdas. Veréis que en teoría dura 33 minutos, pero en realidad son sólo unos 3, porque lo he recortado con un programa específico. El video entero lo podéis ver en Youtube.

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Frases de Madoff:
- “El dinero se hace ahora en Wall Street asumiendo riesgo con tu propia cartera”
- “Las murallas chinas impiden que un departamento conozca lo que va a hacer el otro para sus clientes”
- “Eso no quiere decir que no se cometan abusos, pero ahora es virtualemente imposible violar las reglas”
- “Es imposible que violes las reglas y no te lo detecten durante un largo periodo de tiempo”

No está mal, ¿verdad?

Introduzcamos los siguientes ingredientes en una coctelera:
- Estallido de una crisis tras una época de excesos financieros
- Ex directivo de una de las mayores bolsas de EEUU monta su propio negocio financiero
- Fraude masivo a clientes financieros

¿Resultado? Ahora nos saldría el escándalo de Bernard Madoff, conocido a finales de la semana pasada, pero no es la primera vez que ocurre en Wall Street. Hace 70 años Richard Whitney, que había sido presidente hasta 1935 de NYSE, la principal bolsa de Wall Street, fue detenido y metido en prisión tras descubrirse un fraude multimillonario a sus clientes.

No es de extrañar que antes de dejar la presidencia del NYSE protestara contra la regulación que se estaba aprobando entonces en el Congreso, como se ve en este curioso video (en inglés):


Tremendo, ¿verdad? Los más pesimistas ya tienen una similitud más entre el crack del 29 y la crisis actual para llevarse a la boca. Y esta vez con toda razón.

La avaricia no entiende de edad, ni de estatus social ni de prestigio. Lo demuestra el último escándalo que ha salpicado el mercado financiero y vuelve a dar la razón a quienes cargan contra la falta de escrúpulos de Wall Street. Su protagonista, Bernard Madoff, tenía la vida resuelta desde hace tiempo: había sido presidente de Nasdaq, uno de los mercados más importantes del mundo, y era toda una eminencia en Wall Street. Y no tenía el perfil del joven agresivo, sino que era un “jubilado” de casi 70 años de edad.

Sin embargo, había montado toda una estructura piramidal, un caso Afinsa a lo sofisticado, donde sus clientes no eran pequeños ahorradores, humoristas ni tonadilleras, sino los cerebros más alabados del mundo de la inversión, los gestores de “hedge funds”. Inversores que supuestamente valoran todos los riesgos estaban comprando sus “sellos”, sin preguntarse por qué obtenían tan altas rentabilidades. Iban poniendo una carta más en el castillo de naipes. Hasta que al final se ha desplomado.

Asi de feliz estaba Madoff antes de ser arrestado

Asi de feliz estaba Madoff antes de ser arrestado

El fraude de Madoff, si se confirma el tamaño de 50.000 millones de dólares, sería el segundo mayor de la historia, sólo superado por Enron. Y va a afectar a grandes hedge fund que “invertían” en sus productos. Por ejemplo, a los fondos de la gestora Fairfield, que ya ha reconocido en su web que tenía varias cuentas con Madoff “como otros muchos inversores”.

Y que también va a afectar a España. En las conversaciones en el sector de la inversión colectiva corren de boca en boca nombres de entidades especializadas en banca privada y hedge funds que estarían bien pilladas con “sellos” de los que vendía Bernard Madoff, que irónicamente, había puesto su nombre a la gestora ante la despersonalización de Wall Street y para reivindicar el valor de las personas con prestigio.

Madoff había venido registrando unas impresionantes rentabilidades año tras año, sin fallo. Y muchos gestores se habían dejado seducir por sus encantos. Aunque no todos: La agencia Bloomberg cita a uno, Jim Vos, que tras estar varios meses investigándolo en profundidad no invirtió y recomendó a sus clientes que no lo hicieran. Vos critica en el artículo a los gestores que no hicieron bien los deberes.

Y bien podría criticar también al regulador del mercado americano, la SEC. A diferencia de otros productos sofisticados, Madoff era una firma regulada. Es decir, que teóricamente pasaba las revisiones periódicas de la policía de los mercados. ¿Cómo es posible que nadie se diera cuenta?

Porque a nadie le importaba. Muchos de estos inversores sofisticados actúan como cajas negras. El esquema de oscuridad es el siguiente: “Dame el dinero que ya lo administraré yo como convenga para lograr altíiiiiisimas rentabilidades. Y no me pidas que te diga donde invierto porque entonces no podría obtener estas rentabilidades… Y tu quieres tener estas rentabilidades, ¿verdad?”

El desaguisado se concretará ahora en largo proceso legal, pero la confianza en Wall Street ha vuelto a sufrir una nueva puñalada trapera desde dentro. “¿Tu también, Bruto?”

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