Hoy se espera que Obama anuncie la amenaza que ya estaba dejando caer en los últimos días: los límites en el salario de los banqueros que van a recibir fondos públicos. Según la agencia Bloomberg, el techo se situará en una cifra que para el común de los mortales suena a inalcanzable, pero para la gran banca se queda corta: medio millón de dólares, lo que viene siendo unos 400.000 euros al cambio.
Está claro que o ponía los límites alguien desde fuera o Wall Street no iba a tener la vergüenza de hacerlo por sí mismo. Pero la gran pregunta para mí no es ésta, sino la inevitable. Para salir de esta crisis se supone que se necesita talento y buenos gestores en las entidades, y si éstos tienen un límite de salarios, ¿por qué se van a quedar en estas entidades? Es decir, corre el riesgo de que los bancos que están peor se llenen de banqueros más mediocres. Y cada vez sean peores.
Por el contrario, las mentes más brillantes se fugarán a las entidades que no necesitan dinero público, con lo que se supone que harán a estos bancos buenos todavía mejores. Pero si las entidades que se quedan con los gestores mediocres fracasan, ¿no acabarán llevándose por delante a las que tienen mejores directivos, por la teoría de los vasos comunicantes?
Todo esta paradoja enlaza con la incoherencia que intenté explicar el otro día. Imaginemos por un momento que hay un banquero brillantísimo que ficha por un banco malo altruistamente, porque está dispuesto a cobrar menos con tal de sacar a una entidad financiera rescatada del atolladero. Supongamos que lo consigue. Pues bien, lo habría conseguido con un límite de salario, mientras que quienes hundieron al banco, que ya no están en él, se fueron con los bolsillos llenos de salarios milmillonarios y bonus impensables.
Basta de criticar y demos soluciones: en vez de poner límites, propongo al señor Obama que diseñe un plan de incentivos por saneamiento. Es decir, que pague más a aquellos banqueros que consigan sanear las entidades en las que trabajan. Ese plan de retribución, creo yo, debería estar supervisado por el Gobierno, que para eso paga, para evitar que haya desmanes como los de los últimos años.
Pero no podemos pretender que el talento quiera trabajar cobrando menos de lo que le pagarían en otros bancos que sí están saneados. Como ha dicho hoy Meredith Whitney, la analista de bancos más famosa del momento, “nadie va a Wall Street a salvar el mundo. La retribución es el factor motivante”.
Tags: banca de inversión, retribución, talento, Wall Street













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4-Feb-2009 at 19:10
Zeberio Zato
Hola, alma cándida.
Sé que los argumentos que expones no carecen de lógica. Desde la perspectiva aceptada hasta hoy en día, el talento y el mérito debían ser retribuidos como correspondía. Pero el sistema ha fracasado.
Y aquí es donde encuentro yo el problema: ¿Cuánto es lo que corresponde? O mucho mejor: ¿Quién decide lo que corresponde?
Hasta ahora, quienes decían lo que debía cobrar un consejero, o un presidente, eran ellos mismos. Así que, al margen de que la gestión fuera mejor o peor, cobraban según lo que creían que les correspondía. 2 millones de euros al año era una cifra que no resultaba extraña para un banquero.
Y resulta que han caído los cinco bancos de inversión y que se han creado planes de rescate multimillonarios para los demás. Como bien dices, los que han provocado esta caída se han ido de rositas con sus sueldos vergonzantes. Los mismos que decidieron que les correspondía cobrar sueldos vergonzantes.
Entonces, opino: ¿Cuál será la mejor manera de evitar que vuelva a pasar lo que ha pasado?
1.- Sustituimos a estos líderes millonarios por otros líderes con mucho talento y mérito pero cuyo único compromiso es la pasta que van a ganar (a wall street no se viene a salvar el mundo). Esta es la propuesta del cándido Vicente.
2.- Prohibimos sueldos excesivos para asegurarnos de que vienen talentos cuya motivación no es sólo crematística (400.000 euros ya está bien, de todas maneras), y dejamos a los que pretenden su propio beneficio que hundan otros bancos.
Me quedo con la opción 2, aunque sólo sea por cambiar. Los años de la libertad para los líderes, del imperio de la meritocracia cortoplacista, están terminando.
O eso espero yo, que a veces confundo la realidad con el deseo.
9-Feb-2009 at 19:43
Vicente Varó
Zeberio, ¿quién ha dicho que su “unico compromiso es la pasta que van a ganar? Yo no. Sólo digo que es absurdo que quienes saquen a los bancos de este desastre tengan unos sueldos limitados por ley. Es que me parece injusto. Muy injusto. O limitas los sueldos de los directivos de todas las entidades financieras (rescatadas o no) o ninguno. Pero con la propuesta actual el talento no querrá ir a la entidad más enmarronada y además cobrando menos.